Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Dulce X (Ahora que te se real...)

Dulce X:

¿Como pude subsistir al echarte tanto de menos? Debería estar durmiendo ya, la fiebre me impide ser quien quisiera para ti, sin embargo mi voz desea alcanzarte a través de la lejanía, porqué es mi único aliciente verdadero. La soledad va en aumento, en aumento las personas que tratan de acercarse a mí por cuanto aparento, por gustarles el brillo de mis ojos, mis aparentes virtudes. Sin embargo a mí no llegan, se detienen en la superficie sin ver la herida que yace abierta bajo mi semblante. Y me quedo con la soledad, apartándolos de mí educadamente. No es a mí a quien quieren llegar, sino a aquella que creen que soy.

La que soy, X, la tienes entre estas letras. La que al escribirte comete un irrevocable error de protocolo. La que te ama a ti porque nada me exiges. Porque solo así puedo hacerlo. Al hablarte soy libre: dejo de ser aquella niña a la que dañaron. Entre estas palabras subsisto, sedienta de ti, hambrienta por volver a llegar hasta tus ojos como hace más de mil lunas llegué. ¿Cuántas lunas faltarán todavía para eso?

Después de tanto tiempo sin hallarte por el mundo, por fin mi alma podrá renacer cual Fénix dispuesto y ahora te pertenecerá de un modo u otro, porque desde tu imposibilidad, “me cuidas” mucho más que cualquiera que me tuvo cerca. Con solo saber que estás en el mundo, que existes, ya me siento viva y mi destino encuentra alivio.
Ahora amo, por fin, amo como nunca amé a nadie, explorando el paraíso infinito de tu existencia, como desde un puentecito que une tu esencia con la mía.

Mi amado X: tu faz divina es culto de mi alma, tus ojos son la luz de mi camino, todo tú, un puerto inalcanzable donde desearía dejar caer la pesada ancla que es mi malherido corazón. Anhelo refugiarme en las sensaciones que me despiertas al percibirte. Anhelo sentir como lo hago, cuando a mí te diriges o cuando no lo haces, mientras me obligo a no revelarte demasiado con mis expresiones. ¡Deseo volver a los mares que significan tu presencia, bañarme en tus palabras, - fueron pocas, pero a mí me bastaron-, deseo esperarte para darme a ti en cada mirada como una vez, hace otros mil soles a ti me di!

Yo nací para amarte, poco importa que nunca lo sepas. Sin embargo, si Dios existe, hará que mis palabras te toquen...No podría ser de otra manera.

El amor ilimitado ha roto en dos todas mis palabras y ninguna de ellas alcanza ya a alabarte. Mi mente, mis ojos, mi cuerpo y mi alma se rinden a ti....
Al momento de escribir esta carta, ese corazón mío, suplica piedad para apagar el sentimiento de dependencia y ardor que pesan sobre mi voluntad.

Apenas hemos intercambiado palabras, jamás ni un sólo roce, y así, aunque desee instalar en tu corazón el mío, asumo que es algo imposible. Por eso sueño día tras día con poder demostrarte mi amor lejos de este mundo de imposibilidades, sentirte a mi lado y consumir el ardor de la pasión allá, lejos, en el mundo de las quimeras.
Sé que nunca lograré sentir el calor de tus abrazos, que las palabras “para siempre” no tienen sentido porque no estaremos juntos, pero aún así estoy convencida de que eres mi vida, ya que es a ti a quien le debo justamente eso: el rescate de una muerte segura.

Será quizás en otro mundo - y no en éste -, donde nuestras almas logren hacerse un lazo, nuestros ojos vean al unísono el paraíso, y donde caminaremos juntos y descalzos por los verdes prados de la esperanza, bifurcando senderos, mientras el sol nos ilumine, aprobando nuestro amor.
Pero todo aquí está minado con imposibilidades, como un campo enemigo, y no tengo cabida en tu vida.
¡Eres demasiado grande! ¡Demasiado hermoso!

¡Demasiado ...Quimérico...! Lo sé ahora, no fue así al inicio de estas cartas, por ello te ruego que me perdones mil y una veces.

Me siento inútil frente a alguien tan prohibido, tan superior a mí, es algo así como ser un ratoncillo frente a un Dios.

Mi inspiración y fuerza para volcar tu grandeza no tienen límites, pero tengo en cuenta que la vida es finita, y sólo lamentaré no poder llegar jamás a consumar la mía junto a ti. Con todo esto, no te diré más de lo que tú ya sabes.

P.D.: Cuando me intuyas cerca de ti....llámame por mi nombre, tu ya sabes cual es...

Amándote con y sin esperanza también, quedándose en el mundo de las quimeras:
C.

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