Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Tertulia de eminencias


Tertulia de eminencias

«Yo vengo gastando mi tesoro en calderilla para los hombres», le confesó la Vida a la Fe.
“Yo con tu caderilla les voy vendiendo agua a orillas de un río” contestó ésta, mientras guiñó un ojo a la Esperanza que sentada a su diestra, asintió con la cabeza, estando de acuerdo. Sonrieron los tres.
“Ah, pues yo procuro taparles el río con mis manos” se jactó el Miedo.
“Ejem” carraspeó el Entusiasmo. “Yo les hago correr y dar vueltas a ciegas” añadió este, aplaudiéndose a sí mismo.
“Bien hecho. ¡Bien hecho!” vociferó la Avaricia que estaba ciega, “tanto ejercicio les dará sed y nuevas aguas que comprar.” Pero al poco de hablar ésta se atragantó con las palabras y no paró de toser, tambaleándose.
Y la Ira que era otra tramposa, le tendió la zancadilla y la otra cayó al suelo.
“¡Yo no les miento! ¡Yo no les engaño!, gritó más alto que nadie la Sensatez que tenía ojos de loca.
“Sin embargo, eres una ladrona que roba su asombro” la remató la Locura, poniendo ojitos de sabia.

“Qué hastío tener que manejar palabras para malentenderme con los hombres” se quejaba la Metáfora al hablar con la Poesía. Y ésta se sacó mordazas y antifaces de los bolsillos y se los ofreció a la otra a cambio de un beso.

Y vino el Amor, que pudo poco más que ser sentido, como a lo lejos.
Y vino el Tiempo a saludarlo, fugaz, cediéndose el paso el uno al otro.

Y vino la Muerte, que pudo poco más que ser mortal, como a lo lejos, entre tinieblas y habló:
“Yo, sin embargo, soy la única sincera. Pues cuando vosotros os retiráis a descansar, fatigosos de tanto engatusar a los hombres, yo voy y los despierto a ellos para contarles todos vuestros embustes.”
Y el Amor que la escuchó embelesado, avanzó para detenerse ante ella, el uno frente a la otra, y le dio su mano.
“Adiós” les dijeron entonces a los otros cogidos de la mano. Y salieron camino de la noche, de espaldas, dándole puertas al universo, enmarcando los cielos, se fueron riendo.

Y la Muerte; así se supo más tarde, se hizo amante del Amor por puro miedo a ser vencida.
Y compra y bebe la Muerte el agua del miedo. Y bebe y compra a orillas de un río.

Sub umbra floreo: C.Bürk

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