Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Los talentos únicos. El "modus vivendi" que yo elegí...

Los talentos únicos. Mi "modus vivendi".

Todo el mundo tiene un propósito en la vida. Desde niña quise descubrir el mío. Y quisieron las cosas que pudiera reconocerlo muy pronto.

En cada uno de nosotros, habita un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Cuando combinamos ese talento único que nos define con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo que nos otrorga nuestro propio espíritu, la felicidad verdadera, que es la meta última de todas nuestras metas. Cuando trabajas en pos del amor y haces de él tu única meta, te conviertes en una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música, a través de cuya alma cualquier obstáculo, traba, sufrimiento o dolor serán el conducto hacía el auto- descubrimiento. ¿Y qué es trabajar con amor? Yo lo veo así: es tejer una tela con hilos sacados de tu corazón, como si te propusieras vestir a todos los que te rodean con esas telas sedosas...

En ésta existencia nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito. Cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo - y por cada talento idividual y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas. Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la “abundancia”. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades ajenas, crea “riqueza” y abundancia verdadera, sin límites.
Si pudiéramos enseñarles a los niños desde el principio esta manera de pensar, veríamos el efecto que esto tendría en su vida y en toda la sociedad.
No tengo hijos. Pero si los tuviera, les diría que no quiero que se preocupen en ser los mejores en la escuela, en obtener las mejores notas o en ir a la mejor universidad. Lo que les diría es que concentren en preguntarse a sí mismos cómo pueden servir a la humanidad y cuáles son sus talentos únicos. Porque cada uno de nosotros tiene una virtud única que nadie más tiene, y una manera especial de expresarlo, que tampoco tiene nadie más.

Mi propósito vital tiene tres componentes y así pienso:
1er:
Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse. No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales.
Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior. Esa es la primera forma de cumplir mi vida. Debemos descubrir por nuestra cuenta que dentro de nosotros hay un Dios en embrión que desea nacer para que podamos expresar nuestra divinidad.

2º:
Este componente es la plena expresión de nuestra virtud única. Todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera. Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de ese talento único - o más de uno, en muchos casos - nos introduce en un estado de conciencia atemporal.

3er:
Este componente, el más importante, es el servicio a la humanidad - servir a los demás seres humanos, al mundo y a sus criaturas y preguntarse: "¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas con quienes tengo contacto?" Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento propio con el servicio a la humanidad, usamos plenamente nuestra verdadera virtud y esencia. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia. Una abundancia que no es transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro cometido, de nuestra manera de expresarnos y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos, que descubrimos preguntando: "¿Cómo puedo ayudar?", en lugar de: "¿Qué gano yo con eso?"
La pregunta "¿Qué gano yo con eso?" es el diálogo interno del ego. La pregunta "¿Cómo puedo ayudar?" es el diálogo interno de nuestra verdadera esencia. Nuestra verdadera esencia es ese campo de la conciencia en donde experimentamos nuestra universalidad. Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar "¿Qué gano yo con eso?"si no"¿Cómo puedo ayudar?", automáticamente vamos más allá del ego para entrar en el campo del espíritu.

Si deseamos utilizar al máximo nuestra real consciencia hacía el mundo y las cosas es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas. El compromiso con los demás es esencial, al igual que la verdadera entrega:

Primer compromiso: Por medio de la práctica ilimitada de amor al prójimo, buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.

Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos individuales, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un estado de dicha absoluta. Ya no aspiramos entonces a “obtener”, sino a “disfrutar” con lo que ya tenemos.

Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres, los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.

Yo comencé a hacer una lista de respuestas a estas preguntas: ¿Qué haría yo si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo?
Si de todas maneras quisieráis seguir haciendo lo que hacéis ahora, es porque estáis en sintonía con vuestro real propósito de vida, porque sentiréis pasión por lo que hacéis. La segunda pregunta es: "¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?" ¡Responderos esa pregunta y poned la respuesta en práctica!

Descubramos nuestra divinidad, encontremos nuestro talento único y sirvamos a la humanidad con él; de esa manera podremos generar toda la riqueza real que deseamos. Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasará espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma. Comenzaremos a experimentar la vida como una expresión milagrosa de la divinidad - no ocasionalmente, sino a todas horas. Y conoceremos la alegría verdadera y el significado real del éxito - el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu.

Comprometeros a hacer lo siguiente:

1) Hoy cultivaré con amor al Dios en embrión que reside en el fondo de mi alma. Prestaré atención a mi yo interior que anima tanto a mi cuerpo como a mi mente. Despertaré a esa quietud profunda del interior de mi corazón. Mantendré la conciencia del ser atemporal y eterno, en medio de la experiencia limitada por el tiempo.

2) Haré una lista de mis talentos únicos. Después haré una lista de las cosas que me encanta hacer cuando estoy expresando mis talentos personales. Cuando expreso mis virtudes y las utilizo en servicio de la humanidad, pierdo la noción del tiempo y produzco abundancia tanto en mi vida como en la vida de los demás.

3) Todos los días me preguntaré: "¿Cómo puedo servir?" y "¿Cómo puedo ayudar?" Las respuestas a estas preguntas me permitirán ayudar y servir con amor a los demás seres humanos, así como al mundo y sus criaturas.


Sub umbra floreo: C.Bürk

Comentarios

  1. No se si lo he leído antes, no se si lo he escuchado, no se si ya lo sabía o si alguna vez lo he pensado, lo que sí se es que tus palabras han disipado nieblas que ocultaban mis más profundas conclusiones. Algo en mi interior me dice que tienes razón en todo. Seguramente, todas personas cuyas mentes albergan un mínimo de creatividad pueden reconocerse en mayor o menor medida en tus reflexiones.
    Por cierto, me llegan en un momento de cierta euforia espiritual, tras haber vivido a las seis de esta madrugada, antes del alba, un inesperado encuentro con los “Nómadas del Viento”: me ha sobrevolado a baja altura un bando de grullas mientras me dirigía al trabajo, evento, que ha pasado desapercibido por la gente que iba por la calle, a pesar de que se las oía perfectamente. Una vez más, durante unos segundos, me he sentido ajeno a toda esa humanidad que me rodeaba, y he tenido la sensación de que estaba recibiendo un regalo de Dios, un regalo personal del que solo puedo compartir su testimonio si es que encuentro palabras.
    Solo se me ocurre una: éxtasis.
    Es imposible que mi amanecer de hoy no tenga nada que ver con mi ser superior.

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  2. Es impresionante, Claudia, lo que escribes. Ahora creo, cada vez más, que la sincronicidad existe: estábamos destinadas a conocernos.
    Leo y hago mías tus palabras. Sé que así debería ser nuestra misión. Pero, también sé, cúantos obstáculos se interponen en nuestro camino, a los que pensamos así. Entre otros, aunque resulte paradógico, nuestra propia humanidad, la cual nos limita extraordinariamente. Estamos demasiado enraizados en ella y, cuando queremos "trascenderla", el apego a todo lo que se nos ha inbuído desde pequeños, como "bueno", el amor al ego, nos limita.

    Empecemos por practicar, un poco cada día, el desapego a todo lo material y efímero. Demos a nuestra vida el verdadero sentido para el que hemos nacido y hagamos que ese mismo desapego nos haga invulnerables a lo prosaico y a lo superficial, que nos ocultan la verdadera esencia del ser humano.

    Isa

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