Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Cuidado con la Santería, el vudu y el esoterismo. Estas son mis advertencias.




Cuidado con la Santería, el vudu y el esoterismo. Estas son mis advertencias.


Acusamos a la iglesia de habernos sometido y manipulado (en realidad lo hicieron unos pocos –confundidos y guiados por entes diabólicas siempre, pues también estos se infiltran en las instituciones del Bien- y nos olvidamos de todos los que hicieron bien las cosas) y ahora en tiempos actuales, desencantados de todo corremos en brazos de las falsas religiones en busca de respuestas. Por olvido del Evangelio, por olvido a aquello con lo que ya nacemos en el corazón, aquel conocimiento que Dios nos puso en nuestro centro tras nacer, mucha gente refugia su necesidad religiosa en la superstición recurriendo a adivinos, hechiceros y brujos. Por esas prácticas, muchas personas llegan a perturbarse aunque no siempre llegan a ser víctimas de una posesión demoníaca. Incluiría aquí los ritos esotéricos: ouija, las prácticas de espiritismo, y muy grave es la santería, bien sea afrocubana, macumba, u otras, todos los tipos de santería son diabólicas. ¿Por qué? Lo veremos ahora:

Hay que tener mucho cuidado con religiones que adoran a seres de dudosa procedencia; el enemigo se viste de ángel de luz. Me hace gracia porque por todas partes escucho a supuestos adivinos, tarotistas y demás diciendo, “es que tengo guías espirituales”, no saben quiénes son, pero confían en seres que ni ven ni conocen. Estos se hacen pasar por seres de luz, otorgando supuestos poderes. La persona en cuestión “se lo cree” cree que es diferente, que posee poderes, que sabe sanar, que es especial, cuando en realidad está siendo manipulado por entes peligrosos y desde luego malignos.

Mucha gente confundida se mete a ese tipo de prácticas, creencias y religiones donde se mezcla lo bueno con lo malo, y pueden nombrar a un espíritu con el nombre de un santo cristiano para ocultarlo. De esto trata la Santería, una práctica peligrosísima que como otras tantas sectas, mezcla la luz con las sombras para engañar.

El enemigo promete darte algo a cambio de otras cosas, pero al final los resultados son siempre nefastos por que el Mal nunca triunfa. Cada quien tendrá sus razones para ser santero o practicar el vudú, pero mientras podamos escoger mejor quedarnos con los mensajes de Jesús.
Quédate con la vida tal y como la tienes, con lo bueno y malo, ya que todo te llega según tu propia necesidad a través de Dios. Confía en Dios, pídele, es muy sencillo. Jamás te defraudará. No necesitas cartas de tarot, ni falsos santos. No necesitas piedras mágicas, ni magia, ni ritos. Sólo confía en Dios. ¿Verdad que es sencillo? Pues funciona.
Y yo soy fe de ello con la boca bien llena.

Recuerda: el demonio viste trajes de luz y puede ofrecerte soluciones inmediatas y gloriosas. Dios a menudo viste trajes de mendigo y es mas lento al hacerse notar, pero jamás defrauda y siempre está ahí. A tu vida te llega todo por corresponder así a tu destino. Acéptalo y ama. Es la única manera.

El Vudú es un rito siempre, siempre diabólico, también lo es la magia blanca, no existe magia blanca o negra, es siempre satánica, no os confundáis. Pueden mandarte a la muerte o a una grave enfermedad. La Santería tiene el mismo fundamento. Huye de ello mientras puedas. En Haití hubo cortadores de leña que obedecían a sus amos como zombies, Cuba también adora a dioses diabólicos como Yemata y Babalu Aye, por no hablar de Brasil.

El exorcista P. Fortea denunciaba el acoso que recibe de manos de la santería, según sus palabras: "la santería es algo demoníaco que mueve mucho dinero". Ésta campa a sus anchas en los anuncios por palabras y muchos acuden a ella buscando soluciones. El demonio, dedicado a tiempo completo a engañar a todo el que se preste, multiplica su maligna acción en las sesiones espiritistas, de vudú, sin ser imprescindible la pertenencia a una secta satánica para ser poseído por él en diverso grado. Es ilustrador lo que describe el libro "Una revelación divina del cielo y del infierno": "Un demonio ordenó a otros: "romped los hogares y destruid familias, seducid a los cristianos débiles, informad mal y extraviad a todos los que podáis. Tendréis vuestra recompensa cuando regreséis. Id por toda la tierra. Acordaos, somos sirvientes del príncipe de las tinieblas y de los poderes de los aires."
No es fácil encontrar escritos que traten de este asunto, también porque falta un lenguaje común, en el que todos estén de acuerdo. Hay una acción ordinaria del demonio, que está orientada a todos los hombres: la de tentarlos con el bien para el mal. Incluso Jesús aceptó esta condición humana nuestra, dejándose tentar por Satanás.
Los sufrimientos físicos causados por Satanás externamente son gravísimos. Pocos son los que fueron golpeados, flagelados y apaleados por demonios. En la mayoría de los casos es la influencia interna del demonio la que destruye a esas personas, sus familias y hogares.
La posesión diabólica es el tormento más grave y tiene efecto cuando el demonio se apodera de un cuerpo (no de un alma, ojo, ahí no tiene poder al no ser que la persona lo quiera). Hace actuar o hablar a esas personas como él quiere, sin que la víctima pueda resistirse y, por tanto, sin que sea moralmente responsable por ello. Esta forma es también la que más se presta a fenómenos espectaculares, del género de los puestos en escena por la película 'El exorcista' o del tipo de los signos más vistosos indicados por el Ritual exorcístico: hablar lenguas nuevas, demostrar una fuerza excepcional, revelar cosas ocultas. De ello tenemos un claro ejemplo evangélico en el endemoniado de Gerasa. La vejación diabólica, son, trastornos y enfermedades desde muy graves hasta menos graves pero que no llegan a la posesión, aunque sí a hacer perder el conocimiento, a hacer cometer acciones o pronunciar palabras de las que no se es responsable. Pero que quede bien claro que hay toda una gama de posesiones diabólicas, con grandes diferencias en cuanto a gravedad y síntomas. Sería un grave error fijarse en un modelo único.

Bien es cierto que las posesiones no son frecuentes, pero hay signos evidentes de influencia demoníaca y es grave.
Por eso os hago un llamamiento: gente del misterio, tarotistas, médium, espiritistas, gente de investigación paranormal, ¡tened cuidado! Todas las personas nacen iguales en condición espiritual. Nadie es más poderoso o especial por adivinar el futuro, hablar con espíritus desconocidos que se hacen pasar a la perfección por seres de luz, seres fallecidos que creemos reconocer.

Si, lo afirmo: los demonios existen y se hacen pasar por guías espirituales, seres de luz, os dan conocimientos, harán que conozcáis el futuro, (muy probable) que os sintáis especiales y dependáis de ellos para ello. Obtendréis posibles soluciones inmediatas a vuestras peticiones, problemas. El demonio y los suyos siempre están dispuestos a informar y ofrecer, pero siempre es para mal, sólo que esto prefermos obviarlo por comodidad.
Dios es más silencioso, el diablo ofrece e informa.

Sé que soy pesada, repetitiva, pero: hemos llegado a esta vida para aprender de nuestra evolución. La clave de Dios es EVOLUCIÓN. Estamos aquí no para conseguir bienes, ni grandezas, ni saber que pasará mañana, ni que nos adelanten las elecciones a tomar ni lo que pasará con nuestro trabajo, o si nuestro marido nos pone los cuernos. Estamos aquí para vivir plenamente lo que toca vivir, tomar las decisiones sin más, errar, rectificar, pasar por trances también, porque todo ello forma parte del plan de Dios. Dejo claro mi mensaje: confiad SOLO en Dios. Pedirle a él, habladle y él os atenderá siempre. Es nuestro padre y como tal hará siempre lo que nos aporte un mayor Bien en nuestro futuro evolutivo como seres eternos que somos y hemos sido siempre.
Sub umbra floreo: C. Bürk

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