Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Eternamente amado...

Tu presencia está allá, un poco más allá de ésta carta, entre la confusión de mis letras. Debo escribir brevemente, y tengo mucho que decir. Mis pensamientos te abrazan, mi eternamente querido, mientras espero que el destino escuche mi plegaria, para ser fuerte y hacer frente a una vida entera en tu ausencia. Condenada estoy a ser una extranjera en tus tierras, que vagabundea sin rumbo, esperando volar a tus brazos celestes, en otras vidas que fueron o vendrán. Otro entre otros, otro ser, nunca nunca podría poseer mi corazón. Eso sencillamente no es posible. Qué presente, qué nostalgia llena de lágrimas y suspiros por ti. Me llenas de dicha, en cualquier otro momento, cuando me hallo lejos de necesitarte. He estado ligada a ti desde el primer instante de mi existencia. El autor de tu tiempo, te une al mío cada vez que intuyo tu halo en las realidades. Entonces veo como  la íntima respiración de tu corazón, me mantiene sujeta a tu esencia. Porque dime, ¿Quiénes somos tú y yo? ¿Quiénes fuimos, seremos o somos hoy?

Soy un espectro inexperto, un espíritu perturbado. ¡Oh, que torpe fui al sentirte de cerca! ¡Que despilfarradora he sido con los excelsos minutos que me otorgas! Que quise inmovilizarlos y me hice premiosa. Que quise retenerlos, y se escaparon veloces entre mis brazos que te ocuparon. ¡Oh Tú, que eres yo, y de quien son todos mis senderos! No hay nadie tan rica en amor como yo,  cuando soy pródiga de amor verdadero.

Tú me ves aquí, el desventurado naufragio de mareas y tempestades en mi propio interior: me ruegas, que vuelva hacía mí misma este feroz amor por el cual tantas veces busqué volver a ti.

El ejercicio de vivir, por si solo no borrará el recuerdo de tus faces. Aquellas presencias tuyas en mis rezos, conmovedoras e inolvidables que me han emocionado hasta lo más hondo y han despertado en mí una pasión cuya existencia desconocía por completo. .. Sentimientos que me has encendido…Anhelos que no me atrevo a analizar. Fue la primera vez, si, la primera vez que una alegría pura y sin límites llenó todo mi ser. ..Deseo, necesito desesperadamente olvidar nuestro exquisito encuentro, tu cercanía celestial, pero mi corazón se niega a cooperar.

Con un ansía que me desconcierta, sólo sueño con sentirte otra vez cerca. Ahora que te he probado, solo deseo hacerlo otra vez. Y otra. Y pagar el precio más elevado. En lugar de haber satisfecho mi curiosidad en el sentir, no has hecho más que avivar mi apetito. Un apetito que amenaza con consumirme, después de quemarme viva.

Pero si tu bondad tiene todavía un regalo guardado para mí, como circunstancia que vuelva, similar a la que, tú lo sabes, es ahora más querida para mí que la vida, (benditos recuerdos que me alimentan) bendecirías y santificarías mi vida una vez más, mis  idas y vueltas, para bien; y podrían los lazos que me unen a la vida  ser tan fuertes e indisolubles como las hebras de hilo de la vida de un ser inmortal!

Oh, Dios…¿Porqué me has abandonado?

Hoy me hallo en un remanso donde doy un paso sobre lo andado, que no es mucho ni poco, pero sí intenso, muy sentido y entregado. Y tú bien sabes,Dios mío, lo mucho que he debido dejar en prenda por dichas intensidades… Hoy te añoro más que nunca mientras el miedo a no volverte a sentir me sigue todos los pasos. Sílaba a sílaba te nombro sin nombrarte, hora tras hora y día tras día, en el trabajo de agotar las palabras, extinguiéndolas al último día de vida.
Cultivo de espejos te muestro, sobre la fértil tierra de mis ensueños. ¿Qué quieres tú que yo sea para ti? Pinta la pregunta al fresco en el viento. Y seguro hay más de un reflejo que ha de responderte a la llamada del descanso en pecho abierto. En mí, resonará tu pregunta y los cristales de azogue abrirán su grieta, como blanca y sencilla flor de nube.

Es difícil, amado mío, no pensarte a cada momento, pues bufa mi vibración, oculta en el segundo frágil de tus ausencias, intruso demonio del deseo profundo por hallarte de nuevo, fugado entre el tamiz de mis recuerdos, que de esperanza no son, y menos aún de realismo.
En mis palabras te pongo un signo que nunca termina de expresar la figuración de mi realidad. Me resulta arduo, dada la longevidad de mis antiguos asuntos del alma, ponderar cuáles animaciones de la imaginación son dignas de cultivo y cuáles a menester arrancar, cual mala hierba.

Por imaginarías entiendo ahora el corpus de sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, y ese “algo” que tú me das, los cuales van con-formando mi esquema de universo interior. Y es que de pronto, en estos tiempos de observar la entraña de mi psique, me percibo indefensa en el vacío… No es indefensa la palabra que mejor alaba mi nueva circunstancia íntima, no es; se trata más bien de un estado sobre el cual no alcanza la poca luz de mi razonamiento. Y todo es la consecuencia del amor....

Siempre he buscado las intensidades, no por juicio, es simplemente de esta manera como ha sido, sin mi consentimiento, por condición de naturaleza propia. Y ahora me sorprendo con la idea de inventarme los delirios, en deseo por hallar materia prima para estrujar, disectar, añadir postizos y adornos; pues en "mi anterior vida" ha sido de intensidades que he labrado mis palabras, pero sometida siempre a imágenes externas, cierto es.

Pero en este ejercicio de convocar la vacuidad he vaciado los referentes de casi todos mis ensueños, ya no como algo que se me impone, sino por voluntad: jamás vas a amarme cómo yo a ti. Cómo Dios que eres, lejos muy lejos, quedas. No es sueño lo que sueño. Noto, entonces, que de modo instintivo, mi alma desecha sin conmiseración cualquier brote de pretensión; y no es sencillo, querido Dios, pues si bien desbrozo el mal de la tristeza, también entiendo que nada puedo cosechar en el absurdo empeño por amarte…
Y nada espero, más que sigas existiendo..Respirando..Desde lo Alto

En la sima del volcán,

Comentarios

  1. ...Y cerrar los ojos, para seguir viéndote desde abajo...desde la tierra que mis pies pisan y dónde tú no estás...y dónde me quedo muda abrazada a mis alas de palabras...por ti.

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  2. ¿Y tu me preguntas que quiero ser? Seré una ola ceñida al barco cuando navega, una voz que viaja dentro del hilo telefónico saltando al vacio cuado llegue al otro lado, la bala del soldado acariciando el ánima del cañon estrellandose contra el terraplen cansado, la hierba aromática que te acompaña mientras caminas, el olor a pan recien hecho que se cuela en tus pulmones despertando tus entrañas, el suave roce en tus mejillas del aire fresco de la mañana, el pelo revuelto de una noche densa y húmeda, la cera caliente que devuelve la suavidad a tus piernas, la aguja de la iglesia que se ve desde lejos y que se sujeta al cielo por arte de amor. Si me dejas un solo instante, solo un breve instante, ese seré yo.

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  3. ¿Quien, sino El, inspira estas palabras? Desde el silencio, habla, muestra, ilumina, dirige con mano diestra, nuestro camino. Sólo hay que estar disponible para "ver", sentir, intuir, y ser el recipiente, con el caldo de cultivo apropiado para que Su Luz germine.

    Sólo esto, Claudia. Es suficiente.
    Un abrazo.

    Isa

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