Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Entrevista a Claudia Bürk publicada hace algunos meses en "Llegir en cas d'incendi".

Ocurre que la siguiente entrevista, debido a un posible error, ya no sale visible en el blog dónde fué publicada, la dejamos por ello visible aquí de nuevo, para quién la quiera releer.
Saludos.

Herbert Schnurr

Llegir en cas d'incendi: se habla mucho de la necesidad del escritor a la hora de crear. ¿Qué necesidad es la que te mueve a ti a la hora de escribir?

Hasta hace poco tiempo, podía haber sido la necesidad de emplear la escritura a modo de catarsis. Sin embargo, ahora puede más el impulso de vivir vidas paralelas y de ser otros personajes, absolutamente opuestos y antagónicos a mí misma. Quizás porque cada vez soy un poco más “el lobo estepario” de Hermann Hesse. Cuando FAUSTO dice aquella sentencia famosa, admirada con tanto horror por el filisteo: “hay viviendo dos almas en mi pecho”, se olvida de que, igualmente, lleva una multitud entera de otras almas en sí. Yo me siento así y, por ello, fuertemente oprimida.


Llcd'in: “Desde el penúltimo rincón de mi espejo” es una obra ambiciosa, ¿la creaste pensando en contar, en gritar tus propias vivencias, miedos… o fue el fruto de muchas noches de duelo?

Sin duda es fruto no sólo de noches de duelo, sino de largos episodios, de extraños aislamientos (parecido al del huerto de Getsemaní) tras un trance de transición obligada, que enrareció toda mi atmósfera vital, hasta haberla convertido en helado éter cósmico. Ahora soy otra persona.

Llcd'in: ¿Por qué el penúltimo rincón?, ¿qué guardas en el último recoveco de tu espejo?

Es una pregunta muy inteligente. Escogí el título del libro muy a propósito, ocultando ese postrero rincón. ¿Qué guardo o qué escondo allí? Quizás una tristeza difícil de combatir. Muchos me quieren bien. Pero siempre es únicamente simpatía y amabilidad lo que encuentro; me escriben, me invitan, me halagan, pero nadie se me aproxima espiritualmente, ni por ninguna parte surge compenetración con nadie, ni nadie parece dispuesto a compartir mi vida. Me envuelve el ambiente de la soledad, una atmósfera de eterna quietud contra la cual no puedo hacer nada: ni con la voluntad, ni con el afán, ni con la nostalgia. Es lo que ahí mantengo oculto.

Llcd'in: La disposición del libro en una terna de géneros distintos, la primera parte de la obra son epístolas y relatos, la segunda poemas y la tercera, reflexiones filosóficas, ¿responde a alguna motivación en especial o fue fruto de la casualidad?

Todo casual. Se me ocurrió encuadernar una parte de relatos y escritos que tenía hasta la fecha y como coincidía con la época navideña, regalar el libro a mis amigos y familiares. Por ello, no opté por un criterio de selección expreso. Todo fue muy rápido.

Llcd'in: Utilizaré una frase que me gustaría corroboraras o tildaras de falsa, en relación a las cartas que escribes en tu obra. Es el silencio la mejor compañía en las epístolas de amor.

Hmmm. Sí y no. Cierto que durante años escribí epístolas amorosas a alguien totalmente inexistente. Pero no he dejado de buscar su cara y su voz por el mundo. Y ojalá algún día reciban la respuesta que he soñado secretamente para sacarme de mi aislamiento emocional.

Llcd'in: ¿Es más fácil escribir sobre uno mismo, aunque esté velada la identidad, qué crear sentimientos o vidas ficticias?

No lo diría. Desnudarse el alma al escribir entraña un terrible riesgo. Siempre me ha gustado, muy deliberadamente, mostrarme tal y como soy tanto al escribir como al vivir. Pero a los demás no les gusta, prefieren las máscaras cuando brillan como el oro. Ahora me va a dar más por escribir cosas totalmente opuestas a mí misma, como dije al principio. El pecho y el cuerpo nunca son más que uno. Pero no creo, como Fausto, que dos almas sean demasiado para un pecho. Por el contrario, son demasiado poco. Muchos, a un trozo de sí, lo llaman hombre, al otro, bestia. En el “hombre” meten todo lo espiritual y cultivado. En “la bestia” todo lo instintivo, caótico y fiero. Hay más, mucho más. El hombre no es firme, sino un ensayo o una transición. No me va a costar demasiado crear vidas y sensaciones totalmente desconocidas para mí en la vida real.

Llcd'in: En “Desde el penúltimo rincón de mi espejo” no sobra ninguno de los relatos incluidos, algo muy difícil de conseguir. Pero…si tuvieses que salvar solo uno de ellos, únicamente uno, ¿cuál sería, y por qué?

Sería el relato “Oración de un ángel caído”. Creo que lleva en sí lo que realmente quise decir con cada palabra, aunque su calidad literaria sea muchísimo inferior a otros escritos. Pero no he dudado al tener que elegir.

Llcd'in: ¿Qué representa el Ángel Caído?

Para mí muchísimas cosas. Ante todo, la debilidad que todos encerramos y que tanto condenamos en los otros. Él es el eterno errante que, como muchos de nosotros, no se perdona a sí mismo por orgullo. Todos somos ángeles que, en el intento de volar, caemos al suelo. Mi concepción de la imagen del ángel caído, es la visión de ese más allá espiritual de la religión que se sitúa hoy en el horizonte de nuestra civilización como meta irrenunciable. Por eso, su aproximación a la figura simbólica del ángel intenta ser conscientemente laica, pero a la vez con el máximo respeto hacia lo que han significado y significan las religiones como hechos históricos y de cultura. El ángel caído es la representación simbólica de la pérdida de la unidad divina y supone la toma de conciencia del carácter inevitablemente escindido y dual de un espíritu que es, a la vez, luz y tinieblas. En sumum: la condición humana.

Llcd'in: ¿La muerte es la liberación del sufrimiento?, ¿la muerte es la vida en si misma?, ¿la muerte es la eternidad?, ¿la muerte no existe?

Para responder a la primera pregunta, empiezo afirmando la última: la muerte no existe. Desde pequeña, creo percibir refutaciones a cuestiones existenciales. También me ha motivado la física cuántica. Todo ello me ha dado respuestas: existimos ya en otra parte. El universo es multidimensional. Existimos infinitas veces. Nada es lo que parece. Ni la muerte es muerte, ni la vida es vida. Creo que es al revés. La liberación del sufrimiento es el aprendizaje, la muerte, el camino para reconsiderar lo andado y aprendido. La muerte (¡correcto!) es la vida en sí misma. La eternidad somos nosotros, viviendo a través de la experiencia humana, al menos aquí y ahora al sabernos conscientes. Y no, la muerte no existe.

Llcd'in: La segunda parte del libro arranca con un poema titulado “Amor y Thanathos”. ¿Es el dolor a una pérdida, consumada o no, el germen de tu poesía?

Lo es. He perdido seres queridos a muy temprana edad. Cuando ocurrió con mi padre, tuve que reconsiderar mis conceptos. Ese dolor fue necesario para asimilar, en definitiva, lo que ahora comprendo. Y actualmente estoy muy tranquila. He entendido.

Llcd'in: El poemario que incluyes en “Desde el penúltimo rincón de mi espejo” tiene una estructura holística, es decir, cada poema por separado es una realidad distinta a la suma de todos ellos, ¿qué te cuesta menos expresar con la poesía?, ¿es la inspiración una compañera leal en tu poesía?

La poesía sirve para expresar estados hondamente vividos. Pero también resulta aplicable a cualquier cosa. Lo que más fácil me resulta expresar con ella son aquellos sentimientos que surgen deliciosamente agridulces, también las mil formas de la soledad, o el dolor que ésta produce. No es inspiración, sino extremo sentimiento quién me hace escribir poesía.

Llcd'in: Para reflexionar, ¿es necesario hacerlo desde la intimidad más sincera?

Absolutamente. Pero también desde la capacidad de empatía con los otros. Si solamente te miras el ombligo y no los ojos de los otros, difícilmente vas a conocer al mundo, al universo y a cuanto te rodea. Cierto es que “Nosce te ipsum” (Conócete a ti mismo) es mi lema. Si no empiezas por ahí, no puedes reconocer nada de lo que te envuelve. Reflexionar, para mí, es a veces hacerlo en completo aislamiento y silencio, otras, prestar atención entre bulliciosos entornos. Es una búsqueda inquieta que nunca te abandona, estés donde estés y hagas lo que hagas.

Llcd'in: ¿Cuáles son tus autores fetiche?

Hay muchísimos, podría nombrar docenas de autores. Muchas veces mis gustos cambian. En primer lugar nombro al autor noruego Jostein Gaarder, luego muchos de los clásicos, como Hemingway, Tolstoi, Goethe (Fausto). Me acompaña siempre "La divina comedia" de Dante. Es mi viajera por la vida. Pero también lo son Hermann Hesse, Rilke, Ruiz Zafón, Javier Sierra. Muy recientemente descubrí a José Antonio Castro Cebrián, Patrick Ericson, Paco López Mengual. Ahora mismo me estoy leyendo a Francisco Narla, Patrick Ericson y Antonio Gala a la vez.

Llcd'in: ¿Para cuándo un nuevo trabajo?

En ello estoy: tratando de ultimar mi primera novela. Tal vez es una excusa cuando digo que el trabajo y las obligaciones me impiden avanzar. “El penúltimo rincón de mi espejo” se está reeditando ahora mismo (mejor calidad de papel, portada y fuente). También habrá otro libro de relatos que estoy pensando en titular “Alter Ego”. Ya veré.

Llcd'in: Claudia, ha sido todo un placer poder contar contigo para esta entrevista. ¿Quieres añadir algo más?

El placer es mutuo. Te agradezco, de todo corazón, esta oportunidad de haber podido expresarme y también el tiempo que me has brindando. Y lo que digo siempre: no soy yo la que escribe, son todos los demás y lo es el mundo. Sólo soy un instrumento en manos del “todo”. Gracias otra vez y mis mejores deseos para ti, para los que se mueven y los que avanzamos en el mundo de las letras, así como para todos los demás que habitamos el planeta: unión, fraternidad y amor universal.

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