domingo, 29 de mayo de 2011

Carta a X. 28 de mayo 2011.

(Escritura automática. El corazón me posee.)

Lacrimosa ( Réquiem de Mozart)
Lacrimosa dies illa
Qua resurget et favilla
Iudicandus homo reus.
Huic ergo parce
Pe Iesu, domine
Dona eis réquiem. Amen. 
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El mundo, a 29 de mayo de 2011
Querido X.,
Hoy la agonizante caída de una centena de lamentos me está tentando a contar una verdad oculta, que hace encender llamas entre las falanges de mis dedos, que arden por poder escribir mis confidencias: unas tenebrosas neblinas me conducen decidida y deliberadamente a una isla de intimidad y casi estoy dispuesta a desvelar lo que nunca me atreví a confesar a nadie.
 Un ancla invisible se empeña en mantenerme sujeta a un tiempo desaparecido. Escucho un cuento en mi alma; dormida sueño las más extraordinarias historias y serena, las fantasiosas imaginaciones son las que forman el perenne telón de mis cavilaciones. A galope entre las historias y mi vida, las palabras se enfilan en mi mente como un ejército de soldados dispuestos a defender una causa: mi dignidad. La historia se halla desde siempre compuesta en mi cabeza y se está organizando en frases. Secuenciadas oraciones hierven en mi mente, saltan de impaciencia por salir de mi boca y bañarse en mi tintero, como si llevaran siglos planeando este instante. Repito mi secreto en soledad con la lengua repleta de sílabas, el alma llena de sensaciones: las de saber cosas que no debe saber nadie, hechos que sucedieron, que no debieron suceder y que todavía sucederán.
 Secretos que encierro y no puedo liberar.
Una historia, amor, tan preciada, tan terrible, tan bella, tan trágica que tendría que frivolizar al escribirla con tal de disimular su trascendencia, por si no estuvieras dispuesto a leerla. Pues yo, sin embargo, me he acostumbrado tanto a mis propios horrores que puedo olvidar rápidamente el efecto que pueden tener en otras personas. Así que cuando escribo otras historias no las creo con otro fin más que el de encubrir la mía propia, con todo, para evitar que el hermético envase que cubre mi corazón – llamémosle sueño -, se abra y deje filtrar las tristezas de una realidad que no debió parir el tiempo. Si entonces pudieras ver mi cara allí mientras escribo, verías que adopto una expresión completamente neutra, señal de que me convierto en una médium: yo misma desaparezco para dar paso a la historia que comienza a poseerme.
 Entre recuerdo e imaginaciones, fantasía y ensueño se teje el día a día de mi vida. Porque la verdad golpea y las realidades duelen. Por mi sangre circula un código secreto que ninguna narración logrará rescribir: he de reconocerlo, parezco una tía bastante rara, extraña hasta la médula, hasta lo más profundo de mi ser y me rompe el corazón ver en lo que me he convertido debido al silencio. A veces, y a causa de los hechos, siento que las demás personas y yo somos dos continentes distanciados por un inexorable océano. Entonces desearía construir un puente para conectar con todos ellos, pero mis gélidas heridas congelan todo sueño desde la desconfianza, viéndome aplastada por la pesada estructura de mi propia cobardía. Así que vivo un tanto retirada de mí misma, replegada en mi corazón mientras sobrevivo en la honda cueva de mi silencio. Y es que nada consigue mitigar el dolor que escondo detrás de mis ojos.
 Esta misma noche, volveré a escucharte desde mi interior, para poder entender mi penúltima duda y para encender mi última vela, esa que mi aliento apagará al finalizar esta carta. Hoy podré ver con mayor claridad a mi luna, sin que la roce ni un solo átomo de luz ajena a la de este mundo.
 Si, me queda una incertidumbre: porque quizá esta manera mía sea una de esas seis mil millones de maneras de sentir, que confluyen por el mundo. Todas distintas y válidas, para unirse en lo esencial: la búsqueda de un sentido cardenal: el tránsito de esos caminos que tú y yo recorremos, y que no dan respuestas; visitando la experiencia del abismo, dónde combates al igual que yo lo hago, vanamente contra lo incomprensible y el absurdo, contra la nada que nos absorbe y nos amenaza con extinguirnos. Gritas, como yo, de desesperación y de incomprensión. Y la respuesta llega en un sólo vocablo, el único posible: ¡AMOR!
Si, quizás mi manera de amarte no sea otra más entre tantas. Y sin embargo siento que rayos de sol tejen mis sentidos; mis ojos a partir de ti son ahora alas de mariposa; el corazón se me transparenta bajo el pecho, mientras sueño con hacerte llegar mi divina razón por adorarte.
 Y sin embargo, fiel a la verdad: mí amor, ¡tuyo por una eternidad!
Quizás alguna vez llegue el día en el que la humanidad domine el espacio, las mentes, los vientos, los mares y la gravedad; lograrán controlar para Dios, o quizás mejor aún, para ellos mismos, las energías del amor. ¡Y ese día, como alguien dijo en una ocasión: por segunda vez en la historia, se descubrirá el fuego!
Así siento cómo te quiero, de manera tan honda que solo la profundidad de la muerte apagaría mí percibir con su silencio.
En mí te retuve, como una sagrada reserva, cientos de años atrás; mientras mis ojos actuaron como una cámara fotográfica para captar con disimulo las formas de tu rostro, la de tu profunda mirada y para detenerse sobre tu boca, mientras tus ojos brillaban expectantes y distraídos.
Dudo, si mí amor puede ser proclamado más que todos esos seis mil millones de sentires que habitan por el mundo. Y sólo sé que entre el amor y la felicidad existe una sola distancia posible: la de una decisión. Amar sin esperanza, amar sin recompensa, sin ninguna razón que justifique el amor. Yo tomo el acuerdo, mientras mi corazón lo afirma y mi cabeza da golpes contra el caos.
¡Y sonrío, porque ahora soy libre para contemplar ya por siempre el rubor de todas las auroras, todos los esplendores de la vida, los desangres de todos los ocasos, porque ya todo cuanto me rodea es tenue caricia de tu recuerdo!
Perdóname si finalmente no te cuento nada relevante, si no soy capaz de hablar ni de escribir y dejo que torpemente todas mis palabras enumeradas regresen al lugar donde han estado encerradas desde siempre: en mi corazón.
Sin embargo, haz que Dios me deje sintonizar con los corazones de los otros, que logre captar las vibraciones de las historias ajenas, de las palabras escritas, para así emprenderme durante los instantes en los que me enfrasco en la lectura y en la vida, en la dicha. Hoy en vez de una carta, te hago llegar la intensidad de un sentimiento que brota desde mi corazón a la pantalla, un sentimiento demasiado intenso para invertirlo en un simple juego de palabras, me temo: TE QUIERO...
Sin nombrarte, hasta la eternidad:
C.

lunes, 23 de mayo de 2011

La causa de todo lo que ocurre ahora mismo: sismos, terremotos, revueltas. Un hecho científico y de fe.


La inversión de los Polos Magnéticos se está ralentizando, con lo cual nuestro campo magnético terrestre es cada vez más débil. Las tormentas solares aumentan, los sismos por todo el mundo también, en 2013 tendremos la mayor actividad solar. Nuestra atmósfera estará lista para recibir y atraer impactos de meteoritos, lluvias de protones y fotones. Para los científicos de ahora, la historia geológica de la Tierra es un libro abierto. Allí estuvo escrito que en 4.5 millones de años la Tierra pasó por lo menos catorce veces por inversiones de sus polos magnéticos.
Nuestro planeta alterna su polaridad cada vez que completa un ciclo. Algunas veces los polos magnéticos de nuestro planeta están alineados como nosotros los vemos  ahora, y en otras, están invertidos. Esto tiene que ver con la dirección en la que rota la Tierra alrededor de su eje. Por otro lado, la velocidad de rotación es variable y no previsible. Según cómo se efectúe este cambio,  los campos magnéticos serán más o menos intensos. Si el cambio de polarización es rápido, el campo magnético estará más fuerte, pero si por el contrario, como ocurre, se efectúa lento, el campo queda debilitado. Entonces ocurre que la protección frente a los rayos solares queda disminuida, así como acabo de mencionar, deje pasar todo tipo de materia y meteoritos. Lo sabemos porque nuestros días ahora son más largos, sin embargo nuestra percepción temporal hace que sintamos el tiempo como más huidizo. Pues nuestra manera de percibir el tiempo depende de la “entonación de nuestras células vitales con el pulso de la tierra que está acelerado” (Os recomiendo buscar en internet “La Frecuencia Schumann").
Ahora mismo estamos en la antesala de un suceso magnánimo, pues la inversión polar sucederá íntegramente antes de finalizar el año 2012 (no lo digo yo, lo dicen los científicos de todo el mundo). La tierra por ahora sigue rotando sobre sí misma, pero más lenta, sin embargo, se detendrá en un estado nulo. (Durará alrededor de tres días) hasta que finalmente, la tierra volverá a girar pero será en sentido adverso. Con lo cual lo que era el polo sur, será el polo norte y viceversa. Lo malo del asunto, es que durante esos tres días que ocurra el “estado nulo”, la mitad de la  tierra quedará expuesta al sol, con lo cual la mitad de la tierra tendrá un día que dure tres días y la otra mitad una noche que durará tres días. Los que hemos estado atentos a las escrituras antiguas, sabemos que en varias de ellas se están relatando experiencias similares, las cuales nos indican que  este mismo fenómeno ya se ha vivido por nuestros ancestros. En la biblia podemos releer como “Josué venció a continuación a una alianza de cinco reyes amorreos que pretendían atacar a los gabaonitas; durante la batalla, para ayudar a los israelitas, Yahvé hizo que el sol se "detuviera" en el cielo (JOS 10:13)

En papiros egipcios nos hablan de días tan largos que “el sol salió primero por occidente y se ocultó por oriente, y luego, sin que mediara la noche, salió por oriente y se ocultó por occidente.” Los mayas y los antípodas peruanos asimismo, por la misma época, experimentaron una noche en la que no hubo amanecer por varios días.

Esos tres días en que nuestro planeta vaya a permanecer quieto serán los más hieráticos que haya vivido el hombre desde su creación. Y aquí mi mensaje para los catastrofistas: no moriremos, pero viviremos un cambio en nuestra propia materia (recordad que tres días necesitó Jesús para transformar su carne mortal en un cuerpo de luz). Nuestro planeta tierra se colocará en una posición más elevada y diferente, como ya ha venido ocurriendo, cambiando así también nuestra percepción de dimensionalidad. Todos y todo está interconectado con los procesos naturales. Estamos viviendo estos cambios en la política, en nuestro propio comportamiento, con nuestros semejantes, notamos “que algo se cuece”, todos haremos “el cambio a la vez que lo hará la naturaleza”. No tenemos nada, pero que nada que temer. La ciencia y la fe son distintos idiomas, hablando de lo mismo. Yo confío al 100% en mi creador. Soy creyente y eso no me impide analizar hechos físicos con detenimiento. He comprendido, en la medida de lo posible, la grandeza del asunto, y no tengo miedo. Lo que acabo de exponer no es ciencia ficción, es un hecho totalmente real y comprobado que está sucediendo ya.

¿Hecho catastrófico? ¿Existen realmente los hechos catastróficos? No, porque aquellos que tenemos almas científicas pero creemos firmemente en Dios no tememos, pese a conocer lo que se avecina. Dios jamás permitiría nuestro fin.
>Sub umbra floreo: C.Bürk

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domingo, 22 de mayo de 2011

Furtivamente amado X


Furtivamente amado X:  

Lo que trato de hacerte llegar con mis palabras, son más, mucho más que simples cartas: son desesperados mensajes; gritos del alma que en la realidad cotidiana son sofocados por el silencio de mi apariencia impuesta por y para los demás. Quizás para ti, de estar existiendo, todo esto no es más que el acto de una chalada... Todo es un tremendo "quizás"... Hoy te hablaré un poco de mí, pues solamente tú, a través de ésta "travesura" vas a conocerme como jamás me daría a conocer a quienes me creen conocer.

Demasiado a menudo me siento como un pájaro que tiene las patas atadas con una larga cuerda. Cuando estoy entre la multitud, permanezco escondida. Mi mente entonces procura zafarse y volar a tierras lejanas. Me subo a la cima de una montaña… ¡Es delicioso sentirme libre de cuanto no es auténtico e imaginar que estoy viviendo de manera sencilla y directa.
Estos días estoy silenciosa, pensativa; hay muchas cosas nuevas en mi alma. Quisiera darles forma, pero mis manos no consiguen ponerse a la altura de mí imaginación.

Durante años he vivido escondiéndome del mundo. Lo único que mí corazón no sabía era amar la vida, por dura que se presentara. Durante esos años he vivido con un hambre inmensa, una enorme sed por algo que no conseguía identificar: era la voluntad de vislumbrar lo que estaba más allá de mí, más allá de la jaula que me contenía. Lo intenté de diversas maneras y ahora he hallado un camino seguro: recorrer los senderos de las palabras y llegar a ti, X.

El alma busca el amor como el aire busca las alturas o los ríos fluyen hacia el mar. Cuando la vida pesa, el único alivio es creer y confiar en el amor. Entonces, aun en las peores circunstancias, todo se vuelve más liviano y surgen melodías desde la oscuridad jamás imaginadas.
Amo a las personas más que nunca, querido X, aunque continúe sintiéndome sola y sabiendo que nadie va a conocerme jamás como soy, excepto tú.
A pesar de no poder ser quien soy, no he parado de amar a los demás.

Cuando notamos que nadie nos ama por aquello que verdaderamente somos, procuramos estar siempre ocupados y no damos vía libre a nuestro crecimiento interior porque intentamos controlarlo...
 
No me canso de escribirte, de dedicarte líneas (¿acaso divisorias, frontera entre tu reino lejano y el mío?), mí tiempo, mis temblores y con ello ponerme en sumo peligro…  Todo es tan sólo obra de la emoción. Fina y cristalina, sin expectativa; (¡con el corazón en blanco estoy!), sin otro interés que la posibilidad de mirarte de frente a través de los vocablos.
No sin tristeza, resumo entre éstas líneas minutos de congoja; de saber y aceptar el requerimiento del tiempo por permanecer anónima para el amor.
Mi imaginación te da la vida y me quita la mía.
Acepto y aguardo sin reproches ni exigencias, la NADA a cambio…Pues también sé, que tal no es el camino dictado por la sabiduría.
Quizás sea éste mí único recurso de proponer un encuentro: escribiéndote y esperando lo inesperado. Y crear así una tierra de nadie, que a ninguno pertenece; puerto neutral dónde anclar mí fantasía.
Si yo fuera otra y tú existieras, pienso; yo te miraría a los ojos de la única forma que quisiera mirarte, que en mucho llamaste la atención de mi ser más profundo; sin embargo la realidad es un plomo, dónde no puede ser prenda mi corazón de tan preciada imagen: pues no dejas de ser ilusión sin sustento, y no me corresponde en esa realidad de mercurio inventar figuraciones donde no hay ni habrá jamás seña segura de recíproco reconocimiento, el cual por nada del mundo me es dado averiguar, por prudencia y respeto a la realidad. Así va la sensatez marcando el segundero.
Empero, mí alma recibe sus impresiones del entorno, pero es, sobre todo, el dialecto interno quien me dicta la sentencia respecto de lo que ha de ser juzgado en prudencia o en fantasía. Y es bien cierto que arduo, y en mayoría infructífero, desear a capricho controlar los fenómenos de la realidad y aun aquellos que atañen al artificio del ser humano. No es dado a una mortal simple e ignorante, como yo, augurar las certezas, y no debiera, pues, ser de mi tormento el acontecimiento ni su resultado; apenas me es dado, con mucho esfuerzo de concentración, vivir en plenitud la experiencia del instante, guardar las energías de luminosidad blanca para atravesar la noche oscura de todas las tristezas jamás contadas…
Continúo siendo la niña triste que un día fui, que crecida bajo los crueles dictados de las circunstancias, soñaba con lo mágico…
A día de hoy, aún soy esa chiquilla que en ti imagina encontrar reposo para sus interminables inquietudes. ¡Tantas, las ganas mías por desahuciar a las sombras, van y vienen los días y las noches y es cama de silencio el tiempo; (ya no lloro), hace muchos años que no, como tampoco repinto mis carcajadas, pues en animal de escenarios me han convertido y es el público quien confirma a vergonzosa la tristeza, la farándula de las apariencias: por hoy: mi sonrisa es leve pero íntegra.
Algo habré de cosechar bajo la benevolencia de mi ímpetu de soñadora; es todo cuanto me queda... Y, siendo honestos: ¿No será mí espíritu, frágil como un cristal, salvaje y fuerte como ninguno otro, quien me pone en las situaciones de ensueño? ¿Y no será cierto que tú, adorado X, también en alguna ocasión hayas desdeñado la jaula y la prisión de las formas comunes?
¿Cómo  llorar por el caído fruto, por el fracaso de ese deseo hondo? Jamás sentirás, -siendo nebulosa forma imaginaria-, en tus manos la fragilidad de mi cuerpo, jamás de los jamases cómo tiemblo al desnudar mi sensibilidad y así mi nombre permanece irrevelado: tristeza infinita.
¿A qué implorar, si ante los desvaríos de una mente atormentada no hay amparo: intentando amaestrar un tropel de demonios, finalizando su labor al cantar coplas bajo tú ventana más lejana que el universo?
Te has convertido en mi todo recurrente, que grita ensordecedor en mis adentros, mientras mis labios permanecen en sombrío silencio.
Con la solemnidad de una sacerdotisa, que sirve a su único Dios, dejo que la ausencia de tu carne me taladre el corazón, me recuerde que cada día que pasas inconexo a mi mundo real, es una oportunidad menos que me brindan los segundos, de tenerte conmigo.
Me duele no poderte hacer llegar lo que vivo a cada instante, me dueles en la piel y en las manos, en la boca, en los ojos que nunca ocultan mis sentires, en los poros de mi piel, en mis noches de insomnio dueles, y mis días que se repiten muertos uno a uno.
Y el olvido que me dejas me va desvaneciendo de tu camino y decolorada voy andando buscando mi camino, con una pequeña esperanza de toparme de contigo algún día.
Solamente tuya, de Dios y de nadie más,
C.

sábado, 21 de mayo de 2011

Una novela inclasificable, que no hay que comentar sino leer: Las Nueve Ventanas De Jeanne Bardèot

Crítica Literaria de criticadelibros.com
Es evidente que existen libros que hay que leer, sin más, sin que te comenten nada sobre ellos, dejándose sorprender por sus contenidos. La novela de Claudia Bürk, “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” es un libro de estos.

Acaba de hacer su aparición en el mercado y ya está siendo calificado por esos pocos que lo han leído como libro su libro fetiche. La portada fue lo primero que me atrajo en este libro. Invita a ser leído. Luego me atrajo su capacidad para arrastrarme sin necesitar invitación, y su manera tan singular de poner patas arriba todas nuestros conceptos…¡Y no voy a contar mas! Porque todo sería demasiado o demasiado poco sobre este libro.

¿Te han empachado los libros de Dan Brown? ¿Hasta la coronilla de los bestseller de pacotilla, autoayuda o promocionados y publicitados por las grandes editoriales con recursos? ¿Quieres leer algo diferente y sorpresivo?

¿Si? ”Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” ha sido creado para ser leído y comentado. Indudablemente, es uno de esos libros que se debe leer antes de morir. No es de esas novelas que solo sirven para ser regaladas o que adorne estanterías.

Esta novela debuta a lo grande entre los verdaderos amantes de la buena literatura. Lo hace en la sombra, casi en silencio, sin más necesidad que la publicidad del “boca en boca”. Un libro que impresiona por su estilo, su honda emotividad, su exquisito léxico y que traspasa las meras divisiones y categorías y se centra en “una historia que entretenga, enseña y nos mantengan pendientes de la historia mientras estamos ansiosos por comenzar la siguiente página”.

Sin duda alguna, una excelente novela, que personalmente califico de obra maestra y que dará que hablar si es que puede ser descubierta y advertida por los lectores exigentes en esta jungla de libros publicitados por las grandes editoriales.

J.R. M.

La autora:

Claudia Bürk nace en el año 1971. Su padre es alemán y su madre española. Reside en Alemania y no conoce la lengua castellana hasta la edad de los dieciséis años. Es una enamorada de la literatura y de las palabras en sus más diversos ámbitos. Le apasionan en especial la filosofía, la narración metafísica y la denuncia social. Apasionada sondeadora de lo arcano, amante del simbolismo y de lo sincrónico. Angelóloga.

Su búsqueda principal es el profundo misterio vital. Miradora de lo oblicuo, le busca nuevos enfoques a la realidad. Claudia no tiene término medio, pues siente con una intensidad abrumadora, y esa manera de ver la vida la transmite a todos sus trabajos literarios.

Autora de numerosos relatos cortos, siendo muchos de los mismos distinguidos en diversos certámenes Desde el penúltimo rincón de mi espejo
literarios, ha publicado un compendio de relatos y epístolas: Desde el penúltimo rincón de mi espejo
(2008). Coadjutora y protagonista en diversos programas radiofónicos (Clave7, El cercle enigmàtic, Set llunes etc.) También colabora en revistas digitales, reseña libros y realiza entrevistas.

Las nueve ventanas de Jeanne Bardeot
es su primera novela, donde desnuda su alma para transmitirnos un sinfín de las más variadas emociones y sensaciones.

Comentario acerca de la novela por parte de la autora:
La realidad ha sido y está siendo cruda y dolorosa para Jeanne Bardèot, la protagonista de mi novela en “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”. Debido a esas circunstancias, su imaginación la salva del caos, invitándola a una dadiva más que extraordinaria. El principio de la novela, está ambientado en la psique de su protagonista. Trato de familiarizar al lector con el alma de Jeanne, para así llegar a empatizar con ella íntimamente. Ésto, (pese a llevarme unas cien páginas del libro y pudiendo resultar lento) fue necesario e intencionado para ir luego incrementando la tensión y el suspense (trescientas páginas más), que no se pueden sentir con total intensidad sin conocer el interior de Jeanne previamente.
Definiría a mi libro como un maridaje entre la novela “El largo camino a casa” y la película “El laberinto del fauno”. También tiene, en cierto modo, matices comunes con “El retrato de Dorian Grey”.
El lector no sabrá distinguir si la fantasía se vuelve realidad o viceversa. Eso no quiero dejarlo claro hasta el final del libro y aun así habrá que estar muy atentos a las palabras en el desenlace, porque esconden lo relevante poco antes de concluir.
Es una novela de inicio calmo, como acabo de mencionar, para ir gradualmente en aumento su suspense, acelerándose la tensión para entrar como un torbellino en un desenlace que puede llegar a sorprender. El libro está ambientado en una literatura clásica, poética y decimonónica, que define mi estilo como escritora. En él hallaremos la enérgica presencia de elementos fantásticos, psicológicos y filosóficos, que se contraponen en cierta manera con la terrible y dramática realidad vivida por la protagonista.
No es una novela religiosa, tampoco es relevante el tema angélico. Sólo es un reflejo en el espejo de su contenido. Lo realmente relevante es el mensaje que trato de dar: la imaginación puede ayudar a curar heridas que parecen imposibles de sanar. La novela trata de defender a aquellos que se evaden en las quimeras. La fantasía queda positivamente realzada. El libro es un elogio a la ensoñación.
El lector tendrá la sensación de hallarse en el particular universo de Jeanne, acongojarse con ella y emocionarse con sus emociones.
Dijo Gilbert Keith Chesterton una vez que una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor. Que cada uno de los lectores juzgue cuál de éstas opciones pudiera corresponderle a mi libro.


El epílogo es como una montaña rusa, un final se precipita hacía otro y durante las últimas dos páginas cuando todo parece acabar como lo anuncio, todo vuelve a girar hacía un suceso inesperado que resuelve la trama en una sola página de un modo sorprendente que dejará boquiabiertos a los lectores.
Por último, añadiría que desprejuiciadamente escribí esta novela tal cual me lo dictó corazón. Es un libro sorpresivo, inesperado, como mínimo con más originalidad de lo que el lector pueda esperar de una novela. Es hondo y puede llegar a cambiar la visión que tengamos de las cosas y del mundo. Es una novela sutil, repleta de secretos que pueden ser descubiertos por los lectores hábiles, que se arriesga a sí misma hasta las últimas consecuencias.
Claudia Bürk (Autora)

Crítica de Libros 

PRESENTACIÓN DE “LAS NUEVE VENTANAS DE JEANNE BARDÈOT” EN BARCELONA: CRÓNICA DE LUIS VEA GARCÍA

El pasado 6 de abril tuvo lugar la presentación del libro de Claudia Bürk, Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot publicada por el Grupo Lobher. La presentación estuvo a cargo del escritor Rubén García Cebollero, autor de las novelas Ebro 1938 y Almogávares, entre otras. También estuvo presente el editor, Roberto Hernáiz, así como el ilustrador del libro, Ricardo Muñoz. En el propio local donde se realizó la presentación –Sala de Exposiciones y Eventos culturales OJE, C/Diputación 429 de Barcelona- pudimos observar los dibujos originales de las ilustraciones del libro.

Empezó el acto Rubén García Cebollero dando unas pinceladas sobre la autora y el libro. El editor fue escueto en sus palabras y dijo haber disfrutado mucho con el libro y haberlo leído de un tirón. Parece que una de las características más destacadas fue que es una novela de fácil lectura. Rubén García destacó sin embargo que es una novela con diversos niveles de lectura, una de aspecto más o menos real tras la que se esconde un mundo más fantasioso, que el interesado en la parte fantástica podrá leerlo de una forma y el lector más realista de otra. Pudimos disfrutar de algunos fragmentos leídos por Rox Martínez y de un número de baile final.

Así, Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot parece ser una novela con algo de magia y mucho de ángel. Aquellos que se acerquen a su lectura ya me entenderán.

Los interesados podrán encontrar más información de la obra y la autora en su página oficial : http://claudiaburkfalcon.blogspot.com


También podéis ver algunas de las instantáneas del evento en: https://www.facebook.com/media/set/fbx/?set=a.126951927380899.29893.100001982774984


Luis Vea García

La Biblioteca Imaginaria 

Escucha Las Nueve Ventanas de Jeanne Bardéot en creahistorias.com

LAS NUEVE VENTANAS DE JEANNE BARDÈOT

Claudia Bürk Falcón

Jeanne Bardot es una joven introvertida que ha sobrevivido a un dramático pasado repleto de hostilidad, abusos y malos tratos. Encerrada en sí misma y recluyéndose en un angosto y hostil entorno laboral, pretende huir de su afligido pasado, sirviéndose de su irreprochable imaginación. Sus únicas ventanas al mundo, unas cámaras de seguridad mediante las que observa atenta -y porque así lo exige el protocolo establecido...

Puedes escuchar el trailer aquí 

creandohistorias.com

Ficha de Las Nueve Ventanas de Jeanne Bardéot en Anika Entre Libros

LAS NUEVE VENTANAS DE JEANNE BARDEOT
(Las nueve ventanas de Jeanne Bardeot)
Claudia Burk

Editorial Grup Lobher
1ª Edición, Febrero 2011
Género: Novela - Thriller psicológico / místico - ángeles
ISBN tapa dura: 9788493823818
ISBN rústica solapas: 9788493879914
436 Páginas
Jeanne Bardeot no ha tenido una vida fácil. Su pasado está cargado de abusos, malos tratos y desengaños. Una carga que condiciona sin remedio su presente. Su única vía de escape es su desbordante imaginación, donde se refugia mientras en la vida real trabaja como vigilante de seguridad. Sólo cuando observa a través de las cámaras de seguridad se asoma al mundo real. Nueve ventanas para un alma atormentada, y que sin embargo se aferra a una ilusión tan tenue como el humo. Entretanto, vive sus días convertida en los muchos personajes que su cabeza plasma. Hasta que, un día, recibe una visita muy especial: el arcángel Miguel, que trae consigo un mensaje maravilloso para Jeanne. ¿Otra jugada de su imaginación? ¿O esta vez es real? Su vida pasa entonces de la soledad a la esperanza, y dará comienzo una búsqueda personal para descubrir su verdadera identidad.


"Presentación libro: Las nueve ventanas de Jeanne Bardeot de Claudia Bürk" por El Escritor Inédito

Jeanne Bardot es una joven introvertida que ha sobrevivido a un dramático pasado repleto de hostilidad, abusos y malos tratos. Encerrada en sí misma y recluyéndose en un angosto y hostil entorno laboral, pretende huir de su afligido pasado, sirviéndose de su irreprochable imaginación. Sus únicas ventanas al mundo, unas cámaras de seguridad mediante las que observa atenta a ese mundo exterior- y porque así lo exige el protocolo establecido de su trabajo - que tanto daño le ha causado.

Confinada de esa manera, Jeanne establece contacto (la autora no pretende dejar claro si real o no) con el arcángel Miguel, quien prueba a mostrarle su innegable y asombrosa naturaleza. Jeanne quiere confiar en el mensaje de Miguel, quién además la preparará a través de sus enunciados para una dádiva realmente extraordinaria.

El mundo de la joven protagonista, una mezcla de desconcierto, soledad y una inmensa capacidad de aguante, da un repentino vuelco al encontrar las respuestas a su sufrimiento a través de lo insólito.

La novela de Claudia Bürk pretende dar una respuesta muy personal a los sufrimientos y albures humanos. Lo que para algunos lectores puede ser interpretado como los claros indicios de un desorden mental, para otros puede ser la premisa hacía el lado místico de la existencia.

En ambos casos, y con intensa y honda sutileza humanística, Claudia Bürk plasma la hazaña de una mujer herida, que encuentra el bálsamo de la esperanza en su propia imaginación.

Jeanne Bardeot: mitad ángel, mitad mujer. A veces lo banalidad del entorno hace posible lo extraordinario.
Blog y página web de la autora
http://claudiaburkfalcon.blogspot.com
www.claudiaburk.com

Reseña de El Escritor Inédito