sábado, 31 de diciembre de 2011



Teoría de Realidad (los íntimos aspectos de una búsqueda cuántica)
Por Claudia Bürk

Hoy os escribe una desconocida.
Aquella que soy en realidad. Aquella. La que piensa en otro y con otro idioma. La que fue una vez la niña, que pasándolo canutas, la sometían a tests de capacidad espacial y de inteligencia, mientras fingía no entender nada, a modo de pasar desapercibida. La que vivía mejor callada. Con su misantropía. Con su miopía. La que escondía sus gafas de pasta en el bolso al salir de casa -durante años- con tal de seguir pareciendo la rubia mona y noña por la que la tienen, y mediante la cual ensayé en los escenarios, tan temidos...Con tal de no mojarme cuando salía a nadar. He sido tanto tiempo esa; con tal de mantener la posición de desventaja intelectual cuando topaba con los otros, pues es más cómodo ser infravalorada. Que digo, ¡es con creces más seguro, cuando de verdad te vas a empeñar a nadar en el océano! Si ves que puedes seguir callada cuando los otros lo que hacen al verte, es apiadarse de ti tras equivocarte o al mencionar un disparate (el mayor temor de mis temores).

Ahora quiere la vida que hable en público y por micrófono. Cuando en otros tiempos no era
capaz ni de salir de la última fila para enfrentarme a una pizarra sin que me temblara todo el cuerpo de miedo. Y cuando hablo en la radio o en una ponencia, como la del otro día, me percato de lo mal que lo hago.

No nací para hablar. Las cosas no fluyen cuando siento que me prestan atención. ¡Maldita la timidez!

Y entonces, como ahora, era y es cuando me doy cuenta de lo que debía haber sentido Caravaggio, obligado por los otros a colorear las figuras ya dibujadas en un cuaderno para niños, mientras hubiera tratado desesperado, añadir un toque personal, sometido a no salirse de la línea. Limitándose a si mismo, al tener que mostrar a los otros una visión reducida de su talento. ¡Si alguien le hubiera hecho el favor, (en el supuesto caso), de mostrarle un lienzo en blanco!

Por eso, por esa misma sensación, es hora de quitarme el traje de baño, tirarme al agua, mojando lo que haya que mojar. Consciente de estar cumpliendo con mi deber de Ser. Sin pretensiones. Sin pedanterías.

Todos los pensamientos y planteamientos, sugerencias y elucubraciones enumerados a continuación, salen de la mente de aquella que en mí contuve y que no se ha atrevido a formular lo que percibe de real, por el mismo miedo de siempre: el temor a ser rechazada y recibir la saña ajena, como ya ha ocurrido en tiempos de colegio.

“Religión y ciencia se arraigan en un mismo árbol: son las necesidades de llenar los vacíos de la incertidumbre vital.
La naturaleza es algo absurdo desde el punto de vista del sentido común humano, sin embargo lo más inconcebible de la realidad es que es concebible. Pero cada vez que pensamos que hemos comprendido algo de la naturaleza, ésta nos tiene reservada otra sorpresa radical, que requiere cambios importantes en los modelos físicos establecidos.

Toda la realidad surge de una forma geométrica emergente.

Si pudiéramos comprender de una vez por todas, cómo surgen el espacio y el tiempo, sería andar un paso de gigante. Nos acercaríamos a una situación de conocimiento superior de la naturaleza. Yo personalmente sostengo la teoría de que no haya existido jamás un único Big-Bang, sino que el universo es un globo que se hincha y se deshincha, respira como un pulmón y que cuando se halla desinflado reúne tal concentración de energía y dimensiones, que la mente humana es incapaz de sostener en sí esta idea. ¡No somos tan matemáticos como para entender que en vez de “Nada” haya “Algo”!

¿Pero qué son realmente el espacio y el tiempo? ¿Nos lo podríamos arreglar sin ellos? El espacio y el tiempo, tan absolutos para el hombre pensante, no son más que meros instrumentos de contabilidad para resumir convincentemente las relaciones entre objetos y sucesos dentro del universo. La ubicación de un objeto en el espacio y en el tiempo son el vocabulario de estas mismas relaciones pero nada más.
Existen fuera de todo eso muchas más dimensiones, que ni tan siquiera intuimos (una vez estuvieron contenidas al estar contraído el universo, como dije), algunas de ellas arrolladas en formas diminutas, complicadas, que pueden experimentar asombrosas transformaciones en las que se pincha, se rasga y luego se repara por sí misma. En el cosmos existen las “relaciones espaciales y temporales” entre distintas ubicaciones. Estamos empotrados en algo, y “vivir” como lo creemos percibir, solo hace referencia a nuestra inmersión dentro de la estructura espacio-tiempo.

¿A qué nos referimos realmente cuando queremos mencionar la restante estructura del universo? Esta es la pregunta más comprometida entre todas las preguntas existentes.

Mi teoría acerca de la realidad global es una consecuencia inevitable de un principio cuántico más amplio, un principio de simetría. Busco desesperada las consecuencias acerca de la misma, para observarla experimentalmente.
Cada uno a su manera, es un buscador de la verdad. Realizamos una escalada colectiva, apoyándonos cada generación sobre los hombros de la anterior, buscando con ansia la cima, viendo como nuestra nueva generación a la que pertenecemos se maravilla acerca de la nueva visión alcanzada de la realidad, mientras suponemos engreídos a Maxwell o Newton o como unos simples pueblerinos de la física.
Las partículas parecen poseer una posición y una velocidad definidas en el tiempo, en cualquier momento sucedido, claro. Pero ahora nos damos cuenta que deberíamos modificar esa idea obsoleta y clásica. El progreso científico tiene su eco en la manera en que los físicos han procedido hasta ahora, para idear sus teorías.

Si observamos las familias de las partículas, nos quedaremos sin duda, perplejos, tanto como el físico Rabi que descubrió el muón (como un electrón , salvo que es 200 veces más pesado que este) . Ese agrupamiento de las familias produce no obstante la impresión de algo ordenado, pero surgen innumerables preguntas y todas empiezan con “¿Por qué...? ¿Por qué existen tantas partículas fundamentales, cuando parece que la gran mayoría de lo existente en el mundo sólo necesita para formarse de electrones, quarks arriba (up) y quarks abajo (down)? ¿Por qué entonces existen tres familias? ¿Por qué no un mayor número de familias? ¿Y por qué las partículas tienen una gama de masa a primera vista aleatoria? ¿Por qué el tau pesa unos 3520 veces más que un electrón?
¿Por qué tantas diferencias de peso entre los quark? ¿Todo esto es por azar? ¿No será que existe una sencilla explicación al observar cuando materia y antimateria se aniquilan mutuamente y se produce una gran liberación de energía?

Mientras los físicos cuánticos mantienen su debate acerca del cálculo de índice de masa, gravedad, carga o polarización de una partícula entre las muchas, me percato de la realidad a mi manera y observo como toda materia es en realidad pura ilusión. ¡Porque no existe! Todo lo material y visible es en realidad un conjunto en unión de átomos y éstos a su vez, construidos mediante partículas, mientras estas, -así otros físicos- parecen estar compuestos por pequeñas cuerdas vibratorias. Y así lo creo yo: cuerdas, pura energía sonando como música y creando la ilusión material. Por eso mismo, en realidad la materia, como digo es mera ilusión, y percibimos como masa, gravedad, carga y polarización la energía que ondula, vibra, como una nota musical.

¡Toda la realidad, toda la materia percibida es una bellísima sinfonía compuesta por la ENERGIA que al vibrar (se desplaza rápidamente de un lado a otro) hace parecer sólido, líquido, gaseoso o luminoso ese “algo” (materia que no es otra cosa que la energía liberada en el enrollamiento de “esas cuerdas”, la energía vibrante). La más armónica de todas las melodías es el Todo al completo. Incluye mundos, universos paralelos, fácilmente deducibles.
Mediante el poder del propio pensamiento, estamos ligados a la tierra y a sus vecinos más próximos del sistema solar. Estamos demostrando el largo alcance del espacio y del micro-cosmos. Un enorme esfuerzo colectivo hizo de los últimos cien años un tren exprés que ha revelado algunos de los secretos mejor guardados de la naturaleza. Y estas joyas explicativas nos han abierto la visión hacía un mundo que creíamos conocer, ignorando que no era el único mundo y cuyos esplendores ni tan siquiera llegaremos a imaginar.
Un indicador de lo profunda que es la física cuántica es la medida en que esta ha plantado serios desafíos a ciertos aspectos acerca de nuestro universo que anteriormente parecían inmutables.

Las funciones de onda, el efecto de túnel vacío, el carácter relativo de la simultaneidad, el alabeo estructural espacio-tiempo, la dependencia mutua del espacio-tiempo, las fluctuaciones energéticas incesantes en el “vacío”, me han llevado a considerar muy en serio la teoría “M” (para quienes no os suene; buscadla por este nombre en internet), me han hecho reflexionar sobre el planteamiento de las trayectorias sumadas de Feyman (una partícula sigue distintas trayectorias simultáneamente, por añadidura, nada menos que un número infinito de ellas), he reflexionado acerca de las teorías de Kaluza-Klein, Max Tegmark, Ash y Hewitt (el vórtice energético de las partículas) y he sacado mis conclusiones aquí expuestas:
La teoría unificadora existe. La velocidad de la luz ha sido superada. No sólo existen velocidades más elevadas, sino también distintas. En el universo existen leyes físicas que se nos escapan desde nuestra posición de observadores.

Dirijo mi vista al futuro e intuyo las maravillas que aun nos esperan, pero deberíamos también mirar hacía atrás, no condenar a Heisenberg, Einstein ni a Bohr sino maravillarnos por y con ellos, pues a ellos les debemos que hayamos viajado tan lejos.
Algunos habréis entendido muy bien lo que he dicho en este escrito, a otros no os dirá nada. En resumidas cuentas a estos les diría que solo hablo de alquimia, de magia todo el tiempo. Que viene a ser lo mismo y les ayudará a comprender. A los físicos entre los lectores, les animo a corregirme, de haber una sola incoherencia entre lo expuesto.
Nuestro universo posee muchísimas dimensiones y estas sencillamente se hallan arrolladas apretadamente dentro de la estructura plegada del cosmos. Concebir el universo de esta manera es la línea directriz de todas mis ideas.
Por ejemplo entre todos los espacios de Calabi-yau (para quienes no conocen esta definición; se trata de un tipo particular de dimensiones espaciales que no se pueden aplastar entre sí y de formas geométricas) (seis dimensiones) pueden existir perfectamente muchos mundos paralelos en este mismo sistema. Son dimensiones tan arrolladas, pequeñas, que cuando movemos una mano las recorremos un sinfin de veces, volviendo repetidamente al punto de partida.

Multiversos, mundos dentro de este, vida también física tras la muerte en estos otros sistemas, con otro u otros cuerpos también físicos pero a otra escala de realidad: Si, un SI rotundo.

Algunos llaman a este “cuerpo” u estos “cuerpos” con distintas adaptaciones cuánticas “alma”, “aura”, “cuerpo astral” (todavía). Pronto le daremos otro nombre, cuando las cosas tímidamente se vayan confirmando.

Quisiera daros credibilidad y esperanza, porque todo lo que acabo de escribir lo he meditado muy bien, observando la realidad. Pero esa realidad es todavía, hoy por hoy, un territorio inexplorado en el punto en el que ahora nos hallamos y hacía esa realidad en la que están las respuestas completas a mis insinuaciones. Desconozco si el ser humano desde su posición de realidad tendrá las herramientas suficientes para desentrañar todo el misterio real, si podrá avanzar por las amplias regiones de lo desconocido desde este lugar actual. Lo que sí hará sin duda, es aparecer con algunas de las respuestas a algunas preguntas aún más profundas de las que se hayan planteado nunca.

En toda época hay un momento decisivo del cambio. Vamos a calibrar en breve la coherencia universal de un modo distinto y completamente nuevo, sabiendo que estaremos cumpliendo con nuestro deber, mientras yo cumplo con el mío al escribir todo esto. Aportaremos un nuevo peldaño a la escalera humana que nos llevara, sin duda alguna, a las estrellas y sin temor, a otros mundos en un futuro.

Sub umbra floreo.
C.Bürk



martes, 27 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad, amado X! (diciembre 2011)



Amado mío;

De nada sirve lamentar la añoranza de este imposible afecto. De nada, silenciar la paralela emoción de mi impuesto sentir cotidiano.

Eres, como te voy diciendo, la excelsa felicidad, que hace que todo se nutra de un poso de dulce melancolía; apacible pócima que me procrea la secreta placidez de irte sorbiendo con la atención extrema de mis palabras, con tus gestos y tus miradas desde el otro lado del espejo, - todo sabiamente en mí retenido- tú: misteriosamente desgranado, para que, al tenerte cerca en la distancia, sorba de ti lo preciso, siendo tú el deudor de la inocencia de una misma mirada, en un mismo tiempo.



Porque adentro, en esos ojos mios que te llevan a mi mundo sin pedirte permiso, que te sondean sin tu advertencia, irradia el polen de mi aflicción, la melancolía de toda mi intimidad, que tiene mucho que ver con las razones más hondas de mi soledad y de mi secreto. Cuando mis ojos posan sobre el espejo y apareces, justo entonces, ocurre ese tiempo definitivo en el que las palabras que callo liberan el corazón y reclaman la vida, o mejor, exigen la vida, la consuman según van desvelando su secreto. Dentro, muy dentro de mis pupilas, tendidos estan los lazaretos que ellas mismas ocultan al mundo, para que nadie me pueda echar en cara mi aislamiento.



Sucumbo a la pena de lo que la intimidad no nombra, de lo que el secreto guarda para evitar el riesgo o la amenaza. Y es que tras el viento de cualquier tragedia no queda más remedio que silenciar el corazón, ocultar la verdadera identidad, con tal de no desvelar la herida, la inteligencia, la veraz manera de pensar, para nunca más volver a ser lesionada a causa de haber pensado.

Prisionera de la desgracia de mi suerte, me convertí en la vigía de mi soledad y de mi decadencia. Prisionera al mismo tiempo de los frutos de mi observación, de ver a los demás ante la autodefensa hacía su reconocimiento, esa forma que tienen todos de no dar importancia a lo que todos vamos sabiendo que la tiene, esa propensión a que el olvido y el disimulo de uno mismo sea la mejor manera de no ser conscientes de lo que verdaderamente nos pasa.



Sin salida seremos parte del montón, robots manejados por un mundo hóstil, con nuestra conciencia cerrada a la humanidad, nuestra más férrea enemiga. Nuestra mente será para todos inpenetrable como una roca y para nosotros la cadena perpetua.

Con las consecuencias del orgullo, maligna soledad habremos conseguido. ¿Habremos entonces llegado lejos en un mundo incierto? Los años habrán pasado sin amortiguar en nosostros esta sensación amenazadora, la cual es tolerable sólo para aquellos que tienen la virtud de soñar y escaparse del veneno mortal que es la vida.

La sensibilidad que del adverso mundo nos volcaría hacia el mundo de los sueños, nos fortalecería al alejarse el acoso de la melancolía de nuestro horizonte vespertino…¿Pero quienes se enbarcan en semejante aventura, querido X?

Nadie arriesga. Y los pocos que apostamos por el ensueño, nos vemos obligados a hacerlo en secreto y a escondidas, porque el temor a las mudanzas de la vida es demasiado poderoso.



Por ello, amado X, al hacerte llegar estas letras, me siento como si me apartara de todo. Son el atrevimiento de mi alma: a espaldas incluso de los árboles y de las nubes. Es subirme a un escenario, cuando todos los espectadores se han ido, mientras paso al otro lado del telón. Y estás ahí, X, dueño de una vida oculta, -la mía al soñar - con los ojos cerrados, silencioso, observando mi secreto del que nadie sabe nada, solamente tú.

Entonces te hago hermanar con mi alma y con mi destino también, a través de las palabras. Mientras al leerme sientas ya no pertenecer enteramente al orden de lo real sino al de la imaginación, moviéndote entre conjeturas, preguntándote porqué esa que crees que te escribe, no parece la que es en tu realidad, entre estos párrafos.



Ésa que se halla en el filo de caer hacía donde no se puede volver; ésa que te quiere como jamás se ha querido en este mundo, se inclina ante ti con el corazón a tus pies:

C.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Amado X, Sábado, 17 de diciembre 2011

Amado X, Sábado, 17 de diciembre 2011

Esta noche trato desesperadamente encontrarte entre las sombras. Esta noche, tras la luz, ¡las sombras!, mientras mezclo un poco de te con la lejanía del mundo en un solo trago. Hoy, X, quise besar la boca de la vida, pero esta estaba de espaldas.

Tú que me conoces en la luz y a oscuras, tú, cuya presencia está allá, un poco más allá de ésta carta, entre la confusión de mis letras. Debo escribir brevemente, y tengo mucho que decir. Tanto te amo, tan veraz y real, que la muerte se ha apartado de mi mente, hasta que un día vuelva como hace con todos los hombres.
Si nada te queda, salvo una tierra baldía en el corazón junto a las palabras, ¿qué mejor ocupación que tratar de reconstruir los mundos que te gustaría frecuentar?

La única moraleja que he sacado de la vida, de la mía, es que, en la vida real y en el mundo tangible, a diferencia de la ficción y la fantasía, nada es lo que parece…Por ello el único cometido real que me atañe, es el de devolverles a esos que se encuentran son mis palabras, el sentido a las cosas en toda la magnitud que les corresponde.

Y por eso, querido X., solamente por esa razón deseo férreamente convertir lo indecible en palabras, y desde ellas en nuevos mundos.

Universos que quizás frecuente solamente yo, condenándome voluntariamente a una soledad que no deseo compartir.
Desde que tengo uso de razón, sufro de hiperpirexia, de pérdidas de memoria y de los efectos que dejan en un organismo la sangre incolora. Mi vida no es la de los otros y ésta parece proclamar en silencio la existencia de algún significado para tanta miseria.

Por esta razón y ninguna otra, me pongo frente al mundo, con el miedo al ridículo ciñendo mi corazón. Porque como tú bien sabes, no existe mejor forma de esconder un secreto que ponerlo ante los ojos de todo el mundo. Porque todos miran, pero nadie ve. Es algo que comprendemos ambos sobradamente.
Por ello nadie, a excepción tuya, sabrá de qué trata todo realmente.
Por ello, dejo que los ojos ajenos penetren en mi mirada desolada y descorran por un intervalo de tiempo el velo de mi corazón.

Ahora, mis ojos son un espejo sin fondo y mi espíritu es, en vida, un errante que vagabundea de mundo en mundo en busca de cualquier verdad.

Soy un espectro inexperto, un espíritu perturbado. ¡Oh, que torpe fui al sentir a tantas personas hoy de cerca! ¡Que despilfarradora he sido con los excelsos minutos que me han otorgado! Que quise inmovilizarlos y me hice premiosa. Que quise retenerlos, y se escaparon veloces entre mis brazos que ocuparon a los corazones presentes. ¡Oh Tú, X, que eres yo, que eres “ellos” y de quien son todos mis senderos! No hay nadie tan rica en amor como yo, cuando soy pródiga de amor verdadero.

Tú me ves aquí, el desventurado naufragio de mareas y tempestades en mi propio interior: me ruegas, que vuelva hacía mi misma este ardiente amor por el cual tantas veces busqué volver al mundo de los presentes.

En estos instantes y escuchando la voz de mi imaginación, estoy entornando mi vista al horizonte, buscándote en las nubes- trazos que como globos de tinieblas, se esparcen sobre mi tristeza, algodonando mi ánimo con tu presencia-.

Mientras te doy vida con mis quimeras, soy consciente de que mi vida es y será un sueño del que jamás despertaré.
Mi mente y mi corazón, están a muchas millas del mundo real y tan sólo con los atavíos que uso siempre, puedo soportar mi estancia en él. El ejercicio de vivir, por si solo no borrará el recuerdo de ninguna de las almas que tuve cerca.
¡Qué grande mi agradecimiento ante lo que hoy me ha regalado el cielo!

Pero si la bondad de Dios, si tu bondad, tiene todavía un regalo guardado para mí, como circunstancia que vuelva, similar a la que, tú lo sabes, hoy ha sucedido, (benditos momentos) bendecirías y santificarías mi vida una vez más, mis idas y vueltas, para bien; y podrían los lazos que me unen a la vida ser tan fuertes e indisolubles como las hebras de hilo de la vida de un ser inmortal!
El amor hacía los otros, X mío, me quita la palabra y los velos, me arranca la ropa y corro a esconderme avergonzada...

Claudia, comprendió que cuando el amor (hacía los otros) se instaló en su corazón, no hubo ya cambio alguno que pudiera apaciguarla. Cuando están ausentes los añora, si están presentes, ella arde en la hoguera del mismo amor.

Si es de noche, ella monta guardia al lado de sus lechos celestes mediante la imaginación; si es de día, persigue la noche. Cuando ella, que soy yo, sentimos cerca al prójimo, nos sentimos torpes, temorosas de desperdiciar un solo segundo sin complacerles, con el terrible presagio en el alma, que ese tiempo no va a durar mucho.

Como alguien que cree huir de su destino, cumplo el que es mi destino verdadero: amándo como jamás se ha amado en este mundo:



Tuya intemporalmente, contigo y también sin ti,
C.





lunes, 19 de diciembre de 2011

Entrevista al artista, escultor y pintor Ricardo Muñoz




Háblanos un poco de ti. ¿Cómo te defines? ¿Qué haces? ¿Cómo empezaste?

Casi no recuerdo bien cuando empecé, solo recuerdo cuando decidí que valía la pena continuar y esforzarse… Mis recuerdos más lejanos, tienen y tendrán siempre el acento de la fantasía y la admiración. Pues si miro atrás, puedo recordar escenas cargadas de nostalgia en las que estoy con mis primos mayores tirado en el suelo o en una mesa, con los codos apoyados y los ojos abiertos como platos, contemplando como copiaban por entretenimiento dibujos de las portadas y viñetas de los cómics de “el Capitán trueno” “Spiderman” y otros de la época. Me producía una gran euforia descubrir el resultado, y con el tiempo decidí intentarlo también…Tengo que reconocer que me constó años cogerle el truco, pero fue solo una milésima de segundo lo que tardé en caer en el hechizo, tanto que nunca me he podido liberar… Hoy en día no soy dibujante de cómic, pinto cuadros y en algunas ocasiones para procurar no olvidar jamás, rememoro los momentos de la infancia realizando ilustraciones, portadas de libros y algún que otro trabajo que por norma general suele tener bastantes veces un carácter más bien publicitario.
¿Cómo me defino? Me defino como una persona apasionada, que es capaz de correr tras una simple hoja mecida por el viento, pese a que caiga sobre mí toda la incomprensión del mundo. Soy un sueño del que no he podido nunca despertar…


Dios creó de la nada. ¿Desde dónde creas tú?

No puedo negar que si Dios existe es sin lugar a dudas el mejor artista del que he oído hablar, pues dejando a un lado las religiones y las ideas que cada uno pueda tener, el mundo es una gran obra de arte. Los artistas como yo, solo somos palomas comiendo de las migajas de una fuerza creadora que está millones de veces por encima de nuestros humildes actos creacionales. Por eso si me preguntas desde donde creo yo, solo puedo decirte que desde lo más importante y más cierto que he encontrado a lo largo de mi vida “Lo que me hace sentir y ver el corazón”

¿Los sucesos en tu infancia tienen que ver con lo que plasmas en tus creaciones?

Mas que los sucesos de mi infancia, te diría que los de mi vida, pues mi presente es tiempo pasado cada vez que pienso en el. Pero mi vida es un presente latente hasta el momento en que me muera. El pasado lejano de mi vida, lo recuerdo como versos de nostalgia, es un poema inacabado, una melodía más bien triste, que se refleja en muchas de mis creaciones y que para mi sorpresa muchas personas perciben sin saber nada de mí. Supongo que las vivencias dejan un perfume en el alma, que se siente, y del que no nos podemos deprender pues deja huella en todo lo que hacemos.



¿Cómo y cuando te diste cuenta de tu potencial o talento?

Sé que esta respuesta te va a parecer muy escueta en relación con las demás, pero no la puedo expresar de otra manera. Me di cuenta en el momento en que alguien me lo dijo.



¿Cómo definirías tu estilo al pintar?

Mi estilo personal diría yo, pues pinto en muchos estilos, según las exigencias del “guión”. Pero ese por el cual se me conoce, más que por mi voz o mi cara, es por un estilo que procura aplicar en el lenguaje simbólico de las imágenes un contenido cargado siempre de una fuerte emotividad. Pues lo primero que hago al sentarme delante de un lienzo en blanco es guardar silencio y sentir, poco después como por arte de magia en mi cabeza aparecen las imágenes en bruto que poco a poco voy meditando y puliendo hasta alcanzar la obra final.



Además de la pintura, te dedicas a las tallas, la escultura y otras artes.

Siempre he pensado que el arte es una llama que hace arder muchos tipos de maderas y no podría hablar de él sin haber visto arder en primera persona unos cuantos leños. Con esto quiero decir, que la experiencia artística no se centra en una sola materia, el artista es un ser libre y como tal está obligado paradójicamente a ejercer esa libertad. Yo soy de los que piensan que da igual que camino tomes, lo importante es que andes, y a mí en esta materia me encanta andar.
Una anécdota curiosa en todo esto de la experimentación, es la razón por la que un día me dio por hacer dagas. Yo siempre he sido un gran aficionado a coleccionar objetos antiguos y por razones sociales tengo muy buena amistad con muchos anticuarios de Barcelona. Un día hablando con uno sobre la autenticidad de las armas blancas que hay en el mercado y las razones por las que uno podría probar a simple vista, si una daga era autentica o una falsificación, sentí que podría ser un reto y dije ¿y si yo te hago una que oculte todas esas señales de las que haces referencia? El hombre sonrió y enseguida me ofreció dos hierros y una hasta de ciervo como materiales. Supo que lo haría, pero quiso desafiarme a hacerlo ofreciéndome exhibirlas ante sus clientes. La motivación no me dejaba dormir, trabajé en el diseño y la elaboración un mes aproximadamente. Pero lo conseguí: nadie pudo distinguirla de las que eran centenarias de verdad.

¿Resulta estimulante para un artista hacer cuadros por encargo?

Puede ser estimulante y no serlo…Para un artista creo que siempre es más apasionante la libertad en el sentido creativo, pero el aceptar encargos es algo necesario para subsistir, pues preparar exposiciones conlleva mucho tiempo y es casi imposible sobrevivir confiando tanto en el azahar. Lo razonable es ir aceptando trabajos como retratos, paisajes, obras religiosas, propuestas publicitarias, etc. Aunque si por mi fuera, pintaría solo para exponer, pues ahí es donde soy puramente yo.

La vinculación de tus obras con el Medievo, incluso con históricos como Leonardo Da Vinci es evidente…¿Me equivoco?

Respeto profundamente la obra de Leonardo Da Vinci, pero no es mi punto de referencia en la pintura cuando aplico el estilo clásico. Como pintor pienso que la luz siempre es más bella y brillante cuando está rodeada de sombras, así que cualquiera que entienda un poco de pintura comprenderá a que me estoy refiriendo. Me encanta el claro-oscuro y mi referente en ese sentido es sin lugar a dudas Caravaggio, pues además de añadirle un revelador contenido dramático a sus obras, con solo 39 años de edad murió siendo uno de los grandes maestros en esta materia. Cosa que algunos como yo dudo que logremos alcanzar jamás, pero como dirían antiguamente; “me quito el sombrero” En lo referente a la edad media, si, te confirmo que en todos mis cuadros y en todos los estilos que realizo, es posible que se pueda percibir un cierto matiz medieval. Pero eso tiene una explicación totalmente racional, soy un apasionado de la historia y en especial del periodo medieval, así que en consecuencia se tiene que ver lo que me gusta de algún modo en lo que hago.

Te veo un hombre renacentista, capaz de atreverse con todo, ¿es así?

En lo referente al arte me atrevo con todo, aunque eso no quita que procuro centrar la mayor parte de mi tiempo en potenciar aquello que mas me identifica, pues de lo contrario es posible que no tuviese tiempo físico en una sola vida para desarrollarlo todo a un nivel aceptable.

¿Hay algún suceso en tu pasado o niñez que te haya marcado como persona o como pintor?

Bueno todos los sucesos de mi vida como ya te he explicado con anterioridad me han convertido en lo que soy, pero recuerdo una anécdota de mi niñez con mucho cariño.
Yo debía de tener aproximadamente unos siete años, estudiaba en un colegio en la localidad de Viladecans dentro de la provincia de Barcelona. En aquella época vivía un poco como los nómadas pues mis padres estaban separados y mi vida siempre estaba cambiando con el fin de adaptarme a la situación que viviera cada uno de ellos. En ese momento concreto de mi historia estaba con mi padre, el cual se pasaba todo el tiempo del mundo trabajando para poder sobrevivir. Así que la soledad y la imaginación se convirtieron en mis mejores amigas durante la mayor parte de este periodo.
Quizás ese silencio constante fue definiendo mi personalidad hasta tal punto que no aceptaba tener amigos, ni hablar con nadie… El caso es que cuando salía al recreo mi único objetivo era buscar un sitio cómodo y refugiado donde poder sentarme a esperar el momento de regresar a las aulas.

Pero un día misteriosamente mi rutina se rompió y una niña se acercó a mí. Reconozco que en ese momento sentí que la situación me hacía sentir algo violento, quizás desconfiado, pues creí que lo único que deseaba era burlarse de mí. Fruncí el ceño y miré hacia otro lado con la intención de ignorarla con todas mis fuerzas.
Pero para mi sorpresa aquella personita de edad similar a la mía, con aspecto cálido y un cierto matiz de empeño, persistió en su intención de interactuar conmigo. No puede evitar pensar en aquel instante que el que es nadie, a nadie tiene porqué interesar. Pero mi pensamiento no detuvo los hechos y sus palabras penetraron mi escudo imaginario rompiendo por completo mi armadura. Fui un Quijote perdido al que las aspas del molino se habían revelado en toda su cruda y deslumbrante realidad.
Aquella criatura llena de curiosidades había sabido encontrarme en un mundo en el que yo mismo me sentía perdido. Me hizo dos preguntas, solo dos: mi nombre y mi fecha de nacimiento. Yo respondí celérico como si me hubiesen prendido fuego a las zapatillas. Mi nombre no pareció perturbarla mucho y eso era lógico, nadie lo conocía, pero al decirle que había nacido el 31 de diciembre de 1980 su expresión cambió y se apresuró en decirme que entonces mi signo del zodíaco era Capricornio, lo cual me dejo aun mas trastornado y la situación empezó a parecerme algo surrealista.

Entonces y como una maquinaria de guerra que no entiende de tacto ni de obstáculos ella continuó y me dijo que el suyo era Virgo. Yo no entendía por aquel entonces de todas estas parafernalias de Zodíaco y me quedé un poco como sorprendido y defraudado a la vez, pero seguí escuchando. Explicó que cuando un virgo encuentra un capricornio le tiene que dar un don por cada año que ha cumplido. Así que invadiendo mi espacio personal acercó sus manos a mi pecho y pronunció siete veces la palabra “don” y culminó su extraño ritual con un sereno e inesperado abrazo. Mi primera reacción interna fuer romper a llorar, pues aquel abrazo inesperado fue la luz que mas brilló en aquellos tenebrosos tiempos de tanta ausencia emotiva en mi triste vida.
Pero no quise llorar, me contuve y me contuve, hasta que mi llanto se convirtió en silencio. Acto seguido rompió el momento la sirena que indicaba la vuelta a clase y por más días de patio que hubo nunca la volví a ver. Solo me quedó el recuerdo y un nuevo pasatiempos que como por arte de magia empezaba a ver la luz, mi pasión por dibujar. Nunca supe si realmente me dio la luz o solo fue un juego de niños, lo que siempre he tenido claro es que es un momento de mi vida que nunca he podido olvidar.

¿Has adquirido formación académica respecto a lo que haces o por el contrario eres al 100% autodidacta?

Nunca he estudiado pintura en ningún sitio, así que puedo decir que soy autodidacta. Aunque eso no quita que el haber conocido a personas experimentadas en mi adolescencia como Carlos Ezquerra o Carlos Vila (Dibujantes de cómic) me han instruido mucho. De todas formas no puedo quejarme, aunque mi proceso de aprendizaje haya sido lento por no disponer en la mayor parte de los casos de alguien que solucionase mis cuestiones e intrigas técnicas, ha sido en mi opinión el mejor posible para mi, pues he aprendido de los errores y eso se llama experiencia.

¿Tienes algún proyecto en marcha? ¿Exposiciones u obras concretas?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos. El primero y más importante una exposición que llevará por título “Un lenguaje lleno de silencio” en la que pretendo hacer una recopilación de toda mi trayectoria artística y de mis puntos de vista filosóficos a nivel visual. En segundo plano, llevo un tiempo trabajando en un cuadro de ánimas de dos metros de altura en estilo clásico, para la iglesia del pueblo zamorano de Videmala de Alba. Y me queda el proyecto eterno, que le llamo así porque ya llevo muchos años en él; se trata de un Tarot completamente en mi estilo, que si las cosas no se tuercen trataré de que se publique antes de que llegue el apocalipsis o de que a las ranas les crezca la melena…

¿A qué obra que has creado le tienes más cariño y por qué?

Sin lugar a dudas tengo una de la que nunca he podido desprenderme ni no haré jamás. Se trata de “el poema de amor (Azul)” Supongo que es por una razón biográfica y emocional, pues la realicé en la peor época de mi vida, y me volqué tanto, que no solo extendí pinturas sobre el lienzo, sino que también derramé completamente mi alma, por lo tanto prefiero ser yo su único custodio.


¿Tus cuadros tratan de expresar algo concreto? Hay quienes dicen que en ellos ocultas mensajes y quizás lo que otros no consiguen ni tan siquiera con un grueso libro…

Supongo que me es difícil de explicar en palabras todo lo que solo sé decir en imágenes. Pero lo intentaré…Es cierto que en muchas de mis obras añado mensajes ocultos, normalmente de carácter emotivo, filosófico o reivindicativo. Pero es mi forma de expresarme. Pienso que un cuadro tiene que tener cierta profundidad, y no me refiero a las leyes de la perspectiva, me refiero a un mensaje profundo y reflexivo sobre el tema en cuestión. La razón de que sea oculto, es sencilla, creo que hacer que el espectador indague y piense, hace que se sienta mas parte del misterio del cuadro. Y como artista visual es lo que más deseo. Si la persona no se implica o no lo siente, la obra no tiene sentido. Sobre el comparativo que me haces con el libro grueso, solo te diré que aunque suene soez, un cuadro tiene que ser como un insulto, pocas letras y un mensaje impactante, el libro suele ser diferente, el libro necesita más tiempo y análisis, pero siempre incluye un contenido mucho más completo, el libro es una vida, la pintura solo un instante de la misma.

Me ha dicho un pajarito que eres demasiado modesto, humilde y desinteresado. ¿Eres consciente de que así será muy difícil promocionarte?

Solo soy consciente de una verdad al respecto, quien me entienda, entenderá que el valor de las cosas solo es el que uno les quiera dar. Yo he visto cuadros vendidos por cientos de miles de euros y reconozco que aun siendo yo pintor, si me los encontrase al lado de un contenedor no me los llevaría a casa. Así que eso me hace entender que el valor de las cosas siempre es muy relativo. Incluidas las que yo mismo hago. Siempre es más tierna la sonrisa de un buen amigo que la piel repleta de un monedero, así me lo ha enseñado la vida… Quizás como dices eso me ocasione problemas para promocionarme, pero ya puestos a ser recordado, prefiero que me recuerden por pintor que por cretino.

¿Es lo mismo Muñoz, que Ricardo Muñoz? Lo digo por tu firma…


No, no es lo mismo… Nunca lo hago como Ricardo Muñoz, que sería lo normal, siempre firmo solo con mi apellido paterno y hay una razón sentimental en todo eso. Empecé a firmar así desde que falleció mi abuelo Antonio Muñoz hace ya muchos años. De hecho doy gracias de que sea una entrevista escrita, pues de lo contrario se me entrecortaría la voz, pues su pérdida es una de esas espinas de mi vida que nunca me ha dejado de escocer. Desde el día en que murió todos los cuadros de mi vida, son por y para él. Siempre pongo Muñoz por no poner Antonio Muñoz, pues nadie lo entendería, es una cosa que queda solo para mí.

¿Hay algo más que te gustaría decir, para finalizar?

Lo único que puedo decir es gracias, gracias por dejarme recordar, pues tus preguntas han hecho que mi alma y mi corazón en según qué momentos desafíe las normas de la física y el pasado ha sido por instantes el presente para mí. Siempre es grato recordar y recordarse uno mismo. Gracias de corazón por esta entrevista tan bonita.

Páginas
http://www.facebook.com/pages/Mu%C3%B1oz/158696879465
http://oficial-munoz.blogspot.com/
Contacto:
deuteronomio80@hotmail.com






Entrevista al pintor y escultor Ricardo Muñoz

Entrevista al artista, escultor y pintor Ricardo Muñoz

Háblanos un poco de ti. ¿Cómo te defines? ¿Qué haces? ¿Cómo empezaste?

Casi no recuerdo bien cuando empecé, solo recuerdo cuando decidí que valía la pena continuar y esforzarse… Mis recuerdos más lejanos, tienen y tendrán siempre el acento de la fantasía y la admiración. Pues si miro atrás, puedo recordar escenas cargadas de nostalgia en las que estoy con mis primos mayores tirado en el suelo o en una mesa, con los codos apoyados y los ojos abiertos como platos, contemplando como copiaban por entretenimiento dibujos de las portadas y viñetas de los cómics de “el Capitán trueno” “Spiderman” y otros de la época. Me producía una gran euforia descubrir el resultado, y con el tiempo decidí intentarlo también…Tengo que reconocer que me constó años cogerle el truco, pero fue solo una milésima de segundo lo que tardé en caer en el hechizo, tanto que nunca me he podido liberar… Hoy en día no soy dibujante de cómic, pinto cuadros y en algunas ocasiones para procurar no olvidar jamás, rememoro los momentos de la infancia realizando ilustraciones, portadas de libros y algún que otro trabajo que por norma general suele tener bastantes veces un carácter más bien publicitario.
¿Cómo me defino? Me defino como una persona apasionada, que es capaz de correr tras una simple hoja mecida por el viento, pese a que caiga sobre mí toda la incomprensión del mundo. Soy un sueño del que no he podido nunca despertar…


Dios creó de la nada. ¿Desde dónde creas tú?

No puedo negar que si Dios existe es sin lugar a dudas el mejor artista del que he oído hablar, pues dejando a un lado las religiones y las ideas que cada uno pueda tener, el mundo es una gran obra de arte. Los artistas como yo, solo somos palomas comiendo de las migajas de una fuerza creadora que está millones de veces por encima de nuestros humildes actos creacionales. Por eso si me preguntas desde donde creo yo, solo puedo decirte que desde lo más importante y más cierto que he encontrado a lo largo de mi vida “Lo que me hace sentir y ver el corazón”

¿Los sucesos en tu infancia tienen que ver con lo que plasmas en tus creaciones?

Mas que los sucesos de mi infancia, te diría que los de mi vida, pues mi presente es tiempo pasado cada vez que pienso en el. Pero mi vida es un presente latente hasta el momento en que me muera. El pasado lejano de mi vida, lo recuerdo como versos de nostalgia, es un poema inacabado, una melodía más bien triste, que se refleja en muchas de mis creaciones y que para mi sorpresa muchas personas perciben sin saber nada de mí. Supongo que las vivencias dejan un perfume en el alma, que se siente, y del que no nos podemos deprender pues deja huella en todo lo que hacemos.





¿Cómo y cuando te diste cuenta de tu potencial o talento?

Sé que esta respuesta te va a parecer muy escueta en relación con las demás, pero no la puedo expresar de otra manera. Me di cuenta en el momento en que alguien me lo dijo.



¿Cómo definirías tu estilo al pintar?

Mi estilo personal diría yo, pues pinto en muchos estilos, según las exigencias del “guión”. Pero ese por el cual se me conoce, más que por mi voz o mi cara, es por un estilo que procura aplicar en el lenguaje simbólico de las imágenes un contenido cargado siempre de una fuerte emotividad. Pues lo primero que hago al sentarme delante de un lienzo en blanco es guardar silencio y sentir, poco después como por arte de magia en mi cabeza aparecen las imágenes en bruto que poco a poco voy meditando y puliendo hasta alcanzar la obra final.



Además de la pintura, te dedicas a las tallas, la escultura y otras artes.

Siempre he pensado que el arte es una llama que hace arder muchos tipos de maderas y no podría hablar de él sin haber visto arder en primera persona unos cuantos leños. Con esto quiero decir, que la experiencia artística no se centra en una sola materia, el artista es un ser libre y como tal está obligado paradójicamente a ejercer esa libertad. Yo soy de los que piensan que da igual que camino tomes, lo importante es que andes, y a mí en esta materia me encanta andar.
Una anécdota curiosa en todo esto de la experimentación, es la razón por la que un día me dio por hacer dagas. Yo siempre he sido un gran aficionado a coleccionar objetos antiguos y por razones sociales tengo muy buena amistad con muchos anticuarios de Barcelona. Un día hablando con uno sobre la autenticidad de las armas blancas que hay en el mercado y las razones por las que uno podría probar a simple vista, si una daga era autentica o una falsificación, sentí que podría ser un reto y dije ¿y si yo te hago una que oculte todas esas señales de las que haces referencia? El hombre sonrió y enseguida me ofreció dos hierros y una hasta de ciervo como materiales. Supo que lo haría, pero quiso desafiarme a hacerlo ofreciéndome exhibirlas ante sus clientes. La motivación no me dejaba dormir, trabajé en el diseño y la elaboración un mes aproximadamente. Pero lo conseguí: nadie pudo distinguirla de las que eran centenarias de verdad.

¿Resulta estimulante para un artista hacer cuadros por encargo?

Puede ser estimulante y no serlo…Para un artista creo que siempre es más apasionante la libertad en el sentido creativo, pero el aceptar encargos es algo necesario para subsistir, pues preparar exposiciones conlleva mucho tiempo y es casi imposible sobrevivir confiando tanto en el azahar. Lo razonable es ir aceptando trabajos como retratos, paisajes, obras religiosas, propuestas publicitarias, etc. Aunque si por mi fuera, pintaría solo para exponer, pues ahí es donde soy puramente yo.

La vinculación de tus obras con el Medievo, incluso con históricos como Leonardo Da Vinci es evidente…¿Me equivoco?

Respeto profundamente la obra de Leonardo Da Vinci, pero no es mi punto de referencia en la pintura cuando aplico el estilo clásico. Como pintor pienso que la luz siempre es más bella y brillante cuando está rodeada de sombras, así que cualquiera que entienda un poco de pintura comprenderá a que me estoy refiriendo. Me encanta el claro-oscuro y mi referente en ese sentido es sin lugar a dudas Caravaggio, pues además de añadirle un revelador contenido dramático a sus obras, con solo 39 años de edad murió siendo uno de los grandes maestros en esta materia. Cosa que algunos como yo dudo que logremos alcanzar jamás, pero como dirían antiguamente; “me quito el sombrero” En lo referente a la edad media, si, te confirmo que en todos mis cuadros y en todos los estilos que realizo, es posible que se pueda percibir un cierto matiz medieval. Pero eso tiene una explicación totalmente racional, soy un apasionado de la historia y en especial del periodo medieval, así que en consecuencia se tiene que ver lo que me gusta de algún modo en lo que hago.

Te veo un hombre renacentista, capaz de atreverse con todo, ¿es así?

En lo referente al arte me atrevo con todo, aunque eso no quita que procuro centrar la mayor parte de mi tiempo en potenciar aquello que mas me identifica, pues de lo contrario es posible que no tuviese tiempo físico en una sola vida para desarrollarlo todo a un nivel aceptable.


¿Hay algún suceso en tu pasado o niñez que te haya marcado como persona o como pintor?

Bueno todos los sucesos de mi vida como ya te he explicado con anterioridad me han convertido en lo que soy, pero recuerdo una anécdota de mi niñez con mucho cariño.
Yo debía de tener aproximadamente unos siete años, estudiaba en un colegio en la localidad de Viladecans dentro de la provincia de Barcelona. En aquella época vivía un poco como los nómadas pues mis padres estaban separados y mi vida siempre estaba cambiando con el fin de adaptarme a la situación que viviera cada uno de ellos.

En ese momento concreto de mi historia estaba con mi padre, el cual se pasaba todo el tiempo del mundo trabajando para poder sobrevivir. Así que la soledad y la imaginación se convirtieron en mis mejores amigas durante la mayor parte de este periodo. Quizás ese silencio constante fue definiendo mi personalidad hasta tal punto que no aceptaba tener amigos, ni hablar con nadie… El caso es que cuando salía al recreo mi único objetivo era buscar un sitio cómodo y refugiado donde poder sentarme a esperar el momento de regresar a las aulas.

Pero un día misteriosamente mi rutina se rompió y una niña se acercó a mí. Reconozco que en ese momento sentí que la situación me hacía sentir algo violento, quizás desconfiado, pues creí que lo único que deseaba era burlarse de mí. Fruncí el ceño y miré hacia otro lado con la intención de ignorarla con todas mis fuerzas. Pero para mi sorpresa aquella personita de edad similar a la mía, con aspecto cálido y un cierto matiz de empeño, persistió en su intención de interactuar conmigo.
No puede evitar pensar en aquel instante que el que es nadie, a nadie tiene porqué interesar. Pero mi pensamiento no detuvo los hechos y sus palabras penetraron mi escudo imaginario rompiendo por completo mi armadura. Fui un Quijote perdido al que las aspas del molino se habían revelado en toda su cruda y deslumbrante realidad. Aquella criatura llena de curiosidades había sabido encontrarme en un mundo en el que yo mismo me sentía perdido. Me hizo dos preguntas, solo dos: mi nombre y mi fecha de nacimiento.
Yo respondí celérico como si me hubiesen prendido fuego a las zapatillas. Mi nombre no pareció perturbarla mucho y eso era lógico, nadie lo conocía, pero al decirle que había nacido el 31 de diciembre de 1980 su expresión cambió y se apresuró en decirme que entonces mi signo del zodíaco era Capricornio, lo cual me dejo aun mas trastornado y la situación empezó a parecerme algo surrealista. Entonces y como una maquinaria de guerra que no entiende de tacto ni de obstáculos ella continuó y me dijo que el suyo era Virgo. Yo no entendía por aquel entonces de todas estas parafernalias de Zodíaco y me quedé un poco como sorprendido y defraudado a la vez, pero seguí escuchando.

Explicó que cuando un virgo encuentra un capricornio le tiene que dar un don por cada año que ha cumplido. Así que invadiendo mi espacio personal acercó sus manos a mi pecho y pronunció siete veces la palabra “don” y culminó su extraño ritual con un sereno e inesperado abrazo. Mi primera reacción interna fuer romper a llorar, pues aquel abrazo inesperado fue la luz que mas brilló en aquellos tenebrosos tiempos de tanta ausencia emotiva en mi triste vida. Pero no quise llorar, me contuve y me contuve, hasta que mi llanto se convirtió en silencio. Acto seguido rompió el momento la sirena que indicaba la vuelta a clase y por más días de patio que hubo nunca la volví a ver. Solo me quedó el recuerdo y un nuevo pasatiempos que como por arte de magia empezaba a ver la luz, mi pasión por dibujar. Nunca supe si realmente me dio la luz o solo fue un juego de niños, lo que siempre he tenido claro es que es un momento de mi vida que nunca he podido olvidar.

¿Has adquirido formación académica respecto a lo que haces o por el contrario eres al 100% autodidacta?

Nunca he estudiado pintura en ningún sitio, así que puedo decir que soy autodidacta. Aunque eso no quita que el haber conocido a personas experimentadas en mi adolescencia como Carlos Ezquerra o Carlos Vila (Dibujantes de cómic) me han instruido mucho. De todas formas no puedo quejarme, aunque mi proceso de aprendizaje haya sido lento por no disponer en la mayor parte de los casos de alguien que solucionase mis cuestiones e intrigas técnicas, ha sido en mi opinión el mejor posible para mi, pues he aprendido de los errores y eso se llama experiencia.

¿Tienes algún proyecto en marcha? ¿Exposiciones u obras concretas?

Actualmente estoy trabajando en varios proyectos. El primero y más importante una exposición que llevará por título “Un lenguaje lleno de silencio” en la que pretendo hacer una recopilación de toda mi trayectoria artística y de mis puntos de vista filosóficos a nivel visual. En segundo plano, llevo un tiempo trabajando en un cuadro de ánimas de dos metros de altura en estilo clásico, para la iglesia del pueblo zamorano de Videmala de Alba. Y me queda el proyecto eterno, que le llamo así porque ya llevo muchos años en él; se trata de un Tarot completamente en mi estilo, que si las cosas no se tuercen trataré de que se publique antes de que llegue el apocalipsis o de que a las ranas les crezca la melena…

¿A qué obra que has creado le tienes más cariño y por qué?

Sin lugar a dudas tengo una de la que nunca he podido desprenderme ni no haré jamás. Se trata de “el poema de amor (Azul)” Supongo que es por una razón biográfica y emocional, pues la realicé en la peor época de mi vida, y me volqué tanto, que no solo extendí pinturas sobre el lienzo, sino que también derramé completamente mi alma, por lo tanto prefiero ser yo su único custodio.

¿Tus cuadros tratan de expresar algo concreto? Hay quienes dicen que en ellos ocultas mensajes y quizás lo que otros no consiguen ni tan siquiera con un grueso libro…

Supongo que me es difícil de explicar en palabras todo lo que solo sé decir en imágenes. Pero lo intentaré…Es cierto que en muchas de mis obras añado mensajes ocultos, normalmente de carácter emotivo, filosófico o reivindicativo. Pero es mi forma de expresarme. Pienso que un cuadro tiene que tener cierta profundidad, y no me refiero a las leyes de la perspectiva, me refiero a un mensaje profundo y reflexivo sobre el tema en cuestión. La razón de que sea oculto, es sencilla, creo que hacer que el espectador indague y piense, hace que se sienta mas parte del misterio del cuadro. Y como artista visual es lo que más deseo. Si la persona no se implica o no lo siente, la obra no tiene sentido. Sobre el comparativo que me haces con el libro grueso, solo te diré que aunque suene soez, un cuadro tiene que ser como un insulto, pocas letras y un mensaje impactante, el libro suele ser diferente, el libro necesita más tiempo y análisis, pero siempre incluye un contenido mucho más completo, el libro es una vida, la pintura solo un instante de la misma.

Me ha dicho un pajarito que eres demasiado modesto, humilde y desinteresado. ¿Eres consciente de que así será muy difícil promocionarte?

Solo soy consciente de una verdad al respecto, quien me entienda, entenderá que el valor de las cosas solo es el que uno les quiera dar. Yo he visto cuadros vendidos por cientos de miles de euros y reconozco que aun siendo yo pintor, si me los encontrase al lado de un contenedor no me los llevaría a casa. Así que eso me hace entender que el valor de las cosas siempre es muy relativo. Incluidas las que yo mismo hago. Siempre es más tierna la sonrisa de un buen amigo que la piel repleta de un monedero, así me lo ha enseñado la vida… Quizás como dices eso me ocasione problemas para promocionarme, pero ya puestos a ser recordado, prefiero que me recuerden por pintor que por cretino.

¿Es lo mismo Muñoz, que Ricardo Muñoz? Lo digo por tu firma…

No, no es lo mismo… Nunca lo hago como Ricardo Muñoz, que sería lo normal, siempre firmo solo con mi apellido paterno y hay una razón sentimental en todo eso. Empecé a firmar así desde que falleció mi abuelo Antonio Muñoz hace ya muchos años. De hecho doy gracias de que sea una entrevista escrita, pues de lo contrario se me entrecortaría la voz, pues su pérdida es una de esas espinas de mi vida que nunca me ha dejado de escocer. Desde el día en que murió todos los cuadros de mi vida, son por y para él. Siempre pongo Muñoz por no poner Antonio Muñoz, pues nadie lo entendería, es una cosa que queda solo para mí.

¿Hay algo más que te gustaría decir, para finalizar?

Lo único que puedo decir es gracias, gracias por dejarme recordar, pues tus preguntas han hecho que mi alma y mi corazón en según qué momentos desafíe las normas de la física y el pasado ha sido por instantes el presente para mí. Siempre es grato recordar y recordarse uno mismo. Gracias de corazón por esta entrevista tan bonita.

Páginas
http://www.facebook.com/pages/Mu%C3%B1oz/158696879465
http://oficial-munoz.blogspot.com/
Contacto:
deuteronomio80@hotmail.com







domingo, 11 de diciembre de 2011

Esta Navidad Regala Las Nueve Ventanas de Jeanne Bardêot



¿Ya tienes regalo para esta Navidad? 

Os mandaremos todas mis novelas firmadas y dedicadas durante esta semana. 
¡Regala "Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot"! 
Para adquirir mi novela, hacedlo mejor a través de mi editorial www.gruplobher.es , escribiéndole a Roberto (editor) a pedidos@gruplobher.es, indicando querer recibir la novela en casa. Él os dará el número de cuenta de la editorial y lo recibiréis cómodamente en casa. La distribución es aun lenta y dificultosa para librerías, pero también lo podéis pedir ahí, nombrando la editorial. 
¡Muchas gracias!
¡Feliz Navidad!

Crítica sobre mi novela Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot por Crítica de Libros

Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot

Claudia Bürk
Grup Lobher, febrero de 2011.
436 páginas, versión rústica solapas
20.00€
Versión tapa dura
21.90€

Claudia Bürk (Valladolid, 1971) es una narradora impecable, con talento y sin ambición, pero también lo es por evasión y pulsión. Pocos autores me han conmovido tanto, hasta el punto de que, cuando llegando casi al epílogo, lloré conmovido. Y aquí lo admito sin vergüenza.

Teniendo en cuenta que la autora hasta la adolescencia no dominaba el idioma castellano, viviendo hasta cumplir sus dieciséis años en Alemania, me sorprende –y mucho- y me pregunto, ¿cómo logra el exquisito y consumado lenguaje? Claudia apunta maneras clásicas, decimonónicas, su léxico es perfecto y sorprende la enorme capacidad descriptiva que tiene.
Podemos ver todos los parajes descritos; ella logra que con su novela que veamos una película con escenas pulidas y coloridas. Sabe introducir olores, paisajes, y emociones, evitando siempre la acumulación. Hay poesía entre las páginas del libro, cuyas condiciones se fusionan en una voz de un “yo”, que es la isla que representa su protagonista en medio de los otros y el mundo. Que en su ideario, no puede ser otra que la más profunda voz de la soledad y exclusión entre la normalidad cotidiana. Para decirlo con vocablo propio de Claudia, la voz de una proscrita.

Si algo le gusta a la autora es vivir, o mejor, sobrevivir, ¡y vaya si lo hizo! Es un libro intenso, con moraleja, con un final inesperado y cabal. Una explosión, a lo sumo.

Claudia juega al despiste: como también lo negó Truman Capote, ella se niega a hablar de una novela autobiográfica. Nos cita a Chesterton, que dijo: “Una buena novela habla de su protagonista, una mala de su autor”. Claudia nos reta a que juzguemos su obra.

No todo en la novela tiene porque ser real, nos dice. Y la demarcación entre ficción y no ficción, entre lo falso o lo real, han permitido a la autora una enorme libertad.

Sin embargo opino que Claudia deja caer esa venda que también tapa los ojos de la protagonista y que posa sobre la cubierta del libro. Ambas se fusionan, autora ypersonaje, sin máscaras, ofreciéndonos una obra sustancial que juega a distraernos todo el tiempo, ofreciéndonos por el camino secretos y lecciones: a ratos parece una novela de misterio, a ratos una novela de ficción, drama a veces, profundamente psicológica y hasta sexual otras. Sin embargo, siempre una novela emotiva.

Estoy seguro que este libro nace desde el borde de un abismo. Sólo quien haya sentido con intensidad las adversidades, la soledad y el dolor puede ser capaz de descripciones de tal magnitud. Y si ese no es el caso de Claudia, estamos desde luego ante un genio femenino que sabe tirar diestramente de hilos muy bien colocados y que juega con una sutileza inteligentísima.

Para mi (y sé que Claudia no me perdonará que lo mencione) el libro es una autobiografía novelada que evidencia el deseo de que el lector descubra sus secretos poniéndolos a la vista sin tapujos, bajo el pretexto, “tan sólo es una novela, a mí no me miren”. La autora escribe sin traicionarse, logrando dar ritmo a la trama según avanza su lectura, da vida al diálogo y flexibilidad a las acciones. El ritmo es, al principio del libro, lento. Su velocidad se duplica al llegar a la mitad del mismo y entra en un presuroso ritmo, desenfrenado, y con gran acción hacía la mitad final.

Acabo de terminar de leer el libro y me he ido corriendo a escribir estas impresiones, lleno de entusiasmo y profundamente conmovido, desde luego. Soy sacerdote católico, por ello me veo obligado a mencionar un pellizco: no todas las ideas que refleja el libro casan con las ideas de nuestra iglesia. Este es también el motivo por el cual prefiero el preservar el anonimato, si la autora decide publicar esta reseña. He querido leer el libro desde la perspectiva de lo que es: una novela defantasía.

No tengo más remedio que señalar un pálpito decisivo en la novela, que, más allá de contar una historia extraordinaria que justifica la existencia del dolor en las vidas, nos habla del valor de la fe.

En la novela late el pulso enérgico de una gran mística. El pulso de una escritora clásica que escribe todo desde el corazón, que escribe desde dentro de sí como a mi modo de ver, no lo he visto hacer nunca a nadie. Claudia Bürk, pese a ser una autora neófita, es una narradora consumada y en conjunto, a la novela le doy un notable alto, rayana a un sobresaliente. Soy un lector exigente, amante de las novelas sutiles y descriptivas. Y este libro ha llenado todas mis expectativas: no tiene desperdicio, lo digo claro y alto: la novela de Claudia Bürk la califico de obra maestra. Su libro, “un símbolo entre el idioma de las Altas Esferas”, merece ser recordado por los siglos de los siglos.

M. S.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Crítica publicada en Ciao! sobre Las Nueve Ventanas de Jeanne Bardèot

Crítica realizada por el usuario Sergio1965, Crítico de arte y crítico de literatura, escritor y comentarista, en el portal Ciao!, sobre mi novela Las Nueve Ventanas de Jeanne Bardèot:

”Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” ha sido creado para ser "devorado" y comentado. Indudablemente, es uno de esos libros que se debe leer antes de morir. No es de esas novelas que solo sirven para ser regaladas o que adorne estanterías.

Esta novela debuta a lo grande entre los verdaderos amantes de la buena literatura. Lo hace en la sombra, casi en silencio, sin más necesidad que la publicidad del “boca en boca”. Un libro que impresiona por su estilo, su honda emotividad, su exquisito léxico y que traspasa las meras divisiones y categorías y se centra en “una historia que entretenga, enseña y nos mantengan pendientes de lahistoria mientras estamos ansiosos por comenzar la siguiente página”.La novela de Claudia Bürk luce en todo momento un estilo impecable, preciso, bucólico y decimonónico, que hace de la trama una apasionante fábula. Claudia utiliza un exquisito lenguaje, donde la calidad narrativa es sublime y deja apreciarse en todo su esplendor aun siendo leída por los lectores más exigentes. No tan sólo estamos hablando de una obra elegante y exquisita, sino que además la autora consigue aportar un mayor conocimiento del léxico castellano.

Una obra única, distinguida que comparte algunos elementos estructurales; un abordaje parecido al de la película“El laberinto del fauno” con profusión de estremecimientos incluida —la eterna lucha entre el Bien y el Mal— y ante todo la capacidad de la autora de saber captar la atención del lector desde el primer momento. Características todas ellas que Claudia Bürk, (Valladolid, 1971), llevará con total certeza a su apogeo con pulcra sofisticación y ardor en el futuro. “Las nueve ventanas de Jeanne Bardéot” nace de una autora que no conoce la lengua española hasta la edad de los diecisiete años, pero que aprende a expresarse por escrito en este idioma mejor que muchos de nosotros pudiéramos hacer nunca.Claudia Bürk posee un talento único: es capaz de fusionar la más refinada prosa con la trama novelesca, manteniendo bajo esa condición, la atención del lector al rojo vivo. Es una escritora que, como otros autores (véase Ruiz Zafón) ambiciona recuperar el estilo literario del siglo XIX.
Sin duda alguna, una excelente novela, que personalmente califico de obra maestra y que dará que hablar si es que puede ser descubierta y advertida por los lectores exigentes en esta jungla de libros publicitados por las grandes editoriales.

Comentario redactado por la propia autora:La realidad ha sido y está siendo cruda y dolorosa para Jeanne Bardèot, la protagonista de mi novela en “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”. Debido a esas circunstancias, su imaginación la salva del caos, invitándola a una dadiva más que extraordinaria. El principio de la novela, está ambientado en la psique de su protagonista. Trato de familiarizar al lector con el alma de Jeanne, para así llegar a empatizar con ella íntimamente. Ésto, (pese a llevarme unas cien páginas del libro y pudiendo resultar lento) fue necesario e intencionado para ir luego incrementando la tensión y el suspense (trescientaspáginas más), que no se pueden sentir con total intensidad sin conocer el interior de Jeanne previamente.

Definiría a mi libro como un maridaje entre la novela “El largo camino a casa” y la película “El laberinto del fauno”. También tiene, en cierto modo, matices comunes con “El retrato de Dorian Grey”.El lector no sabrá distinguir si la fantasía se vuelve realidad o viceversa. Eso no quiero dejarlo claro hasta el final del libro y aun así habrá que estar muy atentos a las palabras en el desenlace, porque esconden lo relevante poco antes de concluir.

Es una novela de inicio calmo, como acabo de mencionar, para ir gradualmente en aumento su suspense, acelerándose la tensión para entrar como un torbellino en un desenlace que puede llegar a sorprender. El libro está ambientado en una literatura clásica, poética y decimonónica, que define mi estilo como escritora. En él hallaremos la enérgica presencia de elementos fantásticos, psicológicos y filosóficos, que se contraponen en cierta manera con la terrible y dramática realidad vivida por laprotagonista.No es una novela religiosa, tampoco es relevante el tema angélico. Sólo es un reflejo en el espejo de su contenido. Lo realmente relevante es el mensaje que trato de dar: la imaginación puede ayudar a curar heridas que parecen imposibles de sanar. La novela trata de defender a aquellos que se evaden en las quimeras. La fantasía queda positivamente realzada. El libro es un elogio a la ensoñación.

El lector tendrá la sensación de hallarse en el particular universo de Jeanne, acongojarse con ella y emocionarse con sus emociones.Dijo Gilbert Keith Chesterton una vez que una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista; pero una mala nos dice la verdad sobre su autor. Que cada uno de los lectores juzgue cuál de éstas opciones pudiera corresponderle a mi libro.

El epílogo es como una montaña rusa, un final se precipita hacía otro y durante las últimas dos páginas cuando todo parece acabar como lo anuncio, todo vuelve a girar hacía un suceso inesperado que resuelve la trama en una sola página de un modo sorprendente que dejará boquiabiertos a los lectores.
Por último, añadiría que desprejuiciadamente escribí esta novela tal cual me lo dictó corazón. Es un libro sorpresivo, inesperado, como mínimo con más originalidad de lo que el lector pueda esperar de una novela. Es hondo y puede llegar a cambiar la visión que tengamos de las cosas y del mundo. Es una novela sutil, repleta de secretos que pueden ser descubiertos por los lectores hábiles, que se arriesga a sí misma hasta las últimas consecuencias.

Desde este mi blog oficial, quiero expresar mi agradecimiento ante palabras tan bonitas acerca del fruto de mi trabajo. Un millón de gracias.
Claudia Bürk.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Mi cuento para esta Navidad (2011): "La Latas"



Mi cuento para esta Navidad (2011)

"La Latas"

Suspiré de agotamiento al cruzar la calle. Esa noche al emprender el camino a casa me hallaba muerto de cansancio. Hundí las manos en los bolsillos y dejé que mis pies me siguieran el ritmo que les había impuesto como si fueran dos plomos. Estaba deseando llegar lo antes posible a la parada de autobuses, pero sopesé la posibilidad de sentarme en uno de los bancos de madera cercanos, aunque fueran solo un par de minutos, al menos, para así respirar el aire frío y aliviador. Me percaté vagamente del paraje que atravesaba a pie cada día y durante tantos años, al cual me había acostumbrado tanto o más como a mi propia vida insulsa. El ávido alboroto del tráfico me hizo llegar remotamente los ásperos chillidos de uno cuervos. Alrededor del gran estanque que quedaba cerca del centro, unos patos que siempre estaban allí, pero cuya existencia omitía, excepto en aquella tarde, parecían lamentarse en silencio al contemplar la escarcha que cubría por completo el lago. Desde los grandes almacenes, muy a lo lejos, sonaba un sobado villancico que pretendía atraer clientela a sus adentros. La edificación, colosal, se alzaba en la semi oscuridad como una sombría ruina. Ni el frío ni la nieve que estaba comenzando a caer tuvieron a bien conferirle una tregua a mi persistente melancolía. Las evidencias me rondaron los pensamientos y, cuanto más trataba de ignorarlas, más intensas volvían. La tierra hedía a soledad y ésta, tenía nombre de fiesta.

−Cada año la misma farsa −dije con cómica expresión en el rostro y dirigiéndome a los patos por si acaso podían entenderme.

−¿Acaso queda alguien en este mísero mundo quién aún conoce el sentido de la Navidad? −me olvidé de mis prisas por llegar a casa dónde de todas formas nadie me esperaba y le murmuré aquellas palabras al helado viento con el peso de la ira y el desencanto en el pecho. Encendí un pitillo y soplé el mechero con un gesto ridículo como si de una cerilla se tratara. Luego, me senté en uno de los bancos roñosos y apoyé la cabeza entre las manos. Estaban frías, casi tanto como mi corazón. Una galería de siluetas anónimas y espectrales pasaban a mi lado −gente sin nombre− mientras dibujaban a su paso virutas de vaho en el gélido aire. Unos copos de nieve se deslizaron por mi rostro al ver como una estrella navideña parpadeaba lejana y el ambiente se llenó de olor a canela y clavos, como una ineluctable maldición.

Súbitamente, me sobrecogí al escuchar un estruendo metálico, como si chocaran entre sí hojalatas y fueran arrastradas. Algo se movía a mis espaldas, produciendo el desagradable tintineo disonante. Sentí algo rozarme el tobillo. Un gato negro de ojos enormes me miró desde abajo. Me agaché e hice ademán de espantarlo. Al mismo tiempo escuché una voz a mis espaldas. Me volví y la vi.
Vestía harapos y arrastraba un carro roñoso del cual pendían una media docena de latas oxidadas, anudadas con cuerdas a tal insólito carromato.
−No se asuste −me espetó la señoruela más contrariada que yo mismo lo estaba. Al andar había armado tal jaleo que a dos manzanas se daba oídas.

−Ese es mi gato, Serafín. Y esto de las latas es para que me escuchen venir. Ya han estado a punto de atropellarme varias veces y mis ojos ya no ven como lo hacían en otros tiempos. −La anciana callejera parecía estarse justificando ante mí. Por toda respuesta, me quedé mirándola con la boca abierta, con más de cien apostillas en la misma. Aquella vieja apuntaba maneras de espantapájaros: el cabello −si así podía llamarse− asomaba enmarañado y sucio por debajo de un sombrero de paja. Su rostro estaba mugriento y surcado por docenas, ¡que digo!, cientos de arrugas que caían como una cascada desde la frente al mentón. Llevaba sus siglos bien visibles, tatuados en el rostro. Siglos olvidados por la vida, insolentes, años perdidos quizás, sin sentido. Con toda seguridad había sobrepasado su sexagésimo aniversario. Sus dos ojos azules me penetraban hasta llegar al ánima, mientras estiró el brazo y me alargó una botella cuya etiqueta se desprendía a jirones.

¿De veras está usted convencido de que todo no es más que una mentira? −ahora comprendí que no tan sólo fue el viento ni los patos que me habían escuchado hablar a solas −¡Tenga! Tome un trago de esto. Sabe a canela como la Navidad misma y calienta la tripa y las ideas. A menudo las mejores cosas de la vida, como este delicioso licor, se encuentran en la basura, abandonadas por alguien que ya no las necesita o no ha reparado en necesitarlas. −Una ley de silencio y miradas que preferí desviar delineaban mi respuesta y la noche recién iniciada.
−No se moleste, no bebo −le espeté al fin con el regusto estéril que producen las palabras forzadas. Nadie hablaba con aquellos que prefería ignorar. ¿Por qué razón yo lo estaba haciendo?

Como si adivinara mis cavilaciones, la vieja batió en retirada su mano, engalanada con una especie de guante al uso por los jardineros, me miró de nuevo y dijo: −Hay épocas y ocasiones en las cuales no ser nadie puede resultar ser muchísimo más honorable que ser alguien −al hablar arrastraba los mocos hacía arriba con su nariz− ¿Puedo preguntarle a qué se dedica, caballero? −ésta vez al inquirir, se hizo un hueco a mi lado sobre el helado banco de madera, sin esperar a ser invitada a tal asunto −apuesto a que es usted empresario. Huele a colonia cara, de fresno y sándalo, sustancias de abundante circulación en esos ambientes. −me espetó segura de su argumento.
Bajé los ojos y me callé. Aquella mujeruca debía ser adivina o bruja tal vez.

−Alois Herzrein. Es un curioso nombre para un acaudalado. No va nada con su oficio. −Ahora me percataba de su acento alemán y lo bien que había pronunciado mi apellido. Pero más aun me sorprendió que conociera mi nombre. De nuevo adivinando mi pensamiento, la mendiga se deshizo de uno de sus guantes y señaló la tarjeta de identificación que me ponía para las visitas y aun prendía de una de mis solapas. Había olvidado nuevamente quitarla. Me percaté de la mirada de la vieja. Sus ojos escocían sobre los míos. Sin embargo estaban vacíos, sin vida. Entonces acercó de nuevo su mano y me acarició la cara.

Me retiré de inmediato, a punto de saltar.

−No se asuste, por favor, no lo haga. Hace tanto tiempo…¡Tanto tiempo…! −balbuceó. Me faltó valor para preguntarla por qué lloraba.

De pronto unas voces reclamaban nuestra atención. Eran las exclamaciones de un joven con el rostro y las orejas agujereados por una docena de piercings y el pelo rapado. Se acercó amenazante y dio una patada al carrito con latas ladeando sus botas con punteras de hierro, mientras escupió al suelo y se remangó.
−Menuda mierda de ciudad que fomenta el vicio y la holgazanería. Los que son como usted tendrían que estar muertos todos, vieja asquerosa. Vergüenza le tendría que dar molestar a los peatones. −el chico bramaba, con los ojos encendidos.

−Y usted −ahora se giró hacía mí −si la atiende por pena, sepa que no es caridad sino despilfarro, complicidad con los que permiten que ellos ronden por aquí llenándolo todo de mierda. Y además…−Me levanté de mi asiento y no dejé que acabara.
−¡Lárgate de aquí ahora mismo si no quieres que sea a ti a quién te pateen el culo! −Desafié al mocoso con la mirada, hablando atropelladamente, con el rostro rojo de la ira, la boca apretada. Yo, cobarde de profesión, de pronto me vi defendiendo a una vieja chiflada que no me importaba lo suficiente como para hacer nada. Y viendo como ésta nos observó, callada, de hito en hito, la cólera del mocoso quedó amortiguada al poco. La vieja que le había echado diestramente la zancadilla desde su asiento, lo tumbó en tierra nevada boca arriba, habiendo caído como un saco, alzándose al poco presuroso, y precipitándose a levantar la mano, quiso lanzarse en busca de la mujer. El mocoso, de pie, la diestra en alto, los ojos inyectados de sangre, purpúrea la convulsa faz, se detuvo entonces, con acento de una sonoridad extraña, el fatal anatema:
−¡Maldita seas, hija de puta!
Al advertirlo el minino, este dio un brinco como para espantarlo, y el frenético bruto, desviado por aquel gesto felino, saltó oblicuamente, yendo a chocar con su cabeza con la vara superior del banco. Retembló la tierra con el nuevo golpe pero se levantó enseguida, humillado. Desdobló las mangas de su cazadora de aviador, levantó un dedo del puño, nos lo mostró, gritando “volveré a por ti, pedazo de mierda” y se marchó al fin por dónde vino. Me quedé aliviado y con la esperanza de que yo no era, al fin y al cabo, el más cobarde de todos los hombres. Sin embargo, aquella mujeruca no andaba necesitada de salvadores, se las apañaba muy bien sola.

¿Holgazanería? ¿Vicio? ¿Desengaño? Ni yo ni aquel desalmado; nadie sabíamos de la razones, de los motivos ni de las vergüenzas de aquella mujer. Hacía tan solo unos pocos minutos, yo también la había despreciado, a punto de irme sin quererla advertir, aturdido. Pero a veces, unos pocos minutos, cambiaban las casacas de las almas. Cómo deseé ahora despreciar a aquel desgraciado. Sin embargo, no fui capaz. La compasión me había agarrado con brazos largos y no quiso soltarme. Por primera vez desde hacía muchísimos años, sentí encendérseme el corazón.

Advertí como ella me miraba de reojo.
−Es usted “Von Herzen rein”, Alois. ¿Sabe lo que significa su apellido? −Habló con la vista perdida en el tráfico cercano.
−Es “Herzrein”. −Mi voz sonó mordaz, casi hostil sin pretenderlo.
−Ya lo sé, señor, conozco bien el alemán y el significado de su apellido. Huí hace muchos años a este lugar. A muchos judíos alemanes no nos quedó más remedio que marcharnos a Estados Unidos. O eso, o ya sabe dónde nos daban morada. −Sentí el aliento frío del viento en la cara al escucharla hablar.

−Herzrein significa pureza de corazón. Yo también llegué aquí hace muchos años, abandonado por mis padres. Supongo que por ello siempre he estado solo, por temor a ser dejado. Y si le digo la verdad, hasta este momento no le he hecho demasiados honores a mi apellido. −arrastré las palabras, conmovido y triste, intentando disimular mi estado. Di un paso hacia la oscuridad −es tarde, debería marcharme si no quiero perder el último autobús a casa.
La voz de la mujeruca repitió mi nombre y luego mi apellido, dos veces.
Cuando no la veías, aquella era la voz de un ángel.
Me volví para mirarla. Entonces vi un gesto de dolor encenderse en su rostro y nuevas lágrimas se hicieron presentes con tibieza en sus mejillas.

−El destino es como un niño que juega con nuestras vidas −me dijo tratando de disimular el temblor de sus manos a causa del frío que se hubo intensificado. −Y cuando se cansa de jugar, nos olvida en las esquinas del mundo −concluyó, acariciando el lomo del gato, del cual en la noche sólo se advirtieron sus dos ojos verdes, como plenilunios.
−Volveré por aquí mañana −le prometí a la mujer, sabiendo que a menudo no cumplía con mis promesas −Tenga, para pasar la noche y la semana −le tendí un billete de quinientos, pero ella negó con la cabeza.
−Mejor vuelva pronto, Alois −me dijo sin mirar atrás, mientras se enfiló hacía la oscuridad con el gato en brazos y el estruendo de las latas dando golpetazos en la noche.

Durante los días que le siguieron a aquellos sucesos, no volví a verla. La tarde del veinticuatro de diciembre, tras salir de la oficina y emprender el camino de regreso a casa, las calles eran un espejismo de luces y jolgorio navideño. Un laberinto de espíritus de la navidad que se te imponían a la fuerza, duendes de melancolía transitando a mis espaldas. Caminé decidido, como de costumbre y entonces aquella vieja me vino a la cabeza. ¿Qué haría esa noche? Ambos estaríamos solos en Nochebuena. Yo lo estaba prácticamente cada año. ¿Y ella?
Apreté el paso, pues secretamente no deseaba que apareciera. Me habría sentido culpable al no ser capaz de ofrecerle acogida al menos esa noche. Pues sé que no lo habría hecho.

Repentinamente, escuché maullidos de gato. Venían de lejos, acompañados entre los copos de nieve que caían del cielo y que danzaban sobre los árboles y sus ramas. El maullido felino se intensificó y pude ver a un gato negro sentado frente a un contenedor de basura, aullando como un lobo. Rehice mis pasos hasta alcanzarlo en la otra cera. Pronto puede ver con claridad que se trataba del mismo gato que había acompañado aquella tarde a la vieja chiflada. Sus eufonías eran desesperadas. El gato parecía muy nervioso y no paraba de saltar y arañar el contenedor de basuras. Me disponía a auparle con la intención de tranquilizarlo, cuando había creído presenciar unas extrañas y malévolas carcajadas. Sentí unas pupilas infernales posarse sobre las mías. Al poco, me pareció ver alejarse una sombra alargada y afilada, fuliginosa y amenazante. No pude discernir si tan solo lo estaba imaginando. El gato me miraba con desesperación y no dejaba de darse cabezazos contra el maloliente depositario. Yo estaba confuso, callado y con el ánima metida en el bolsillo. ¡Cuan insólito comportamiento tuvo el minino!

−¿Dónde está tu dueña, Serafín? −Inquirí en voz alta, sabiendo que el gato no podría contestarme. ¿O tal vez sí?
Éste al momento, emergió a la claridad de un farol, tomó carerilla y de un salto subió al contenedor, dándole insistentemente con la zarpa a la maneta de apertura. Lo miré atónito. Quiso la providencia que en ese momento estuviera allí y que se me ocurriera levantar la tapa de la cubeta de basuras.

Al contraluz, su silueta quebrada semejaba al tronco de un árbol destrozado por un rayo. Tenía la mirada fija, congelada, mate, la boca abierta y el rostro ensangrentado. Tendida de espaldas, yacía la vagabunda con el pecho abierto, desangrándose por una aterradora herida. A su lado, sostenido sobre sus patas traseras, se hallaba el felino contemplando la sangrienta entraña. Le habían rasgado las mejillas y la ropa a cuchilladas. Sentí que el corazón se me detenía y un nudo pavoroso me atenazaba la garganta. La zarandeé. Ni siquiera conocía su nombre, ahora me estaba concienciando de eso.

−¿Está usted bien? ¡Por favor, despierte,…! ¡Despierte! −Un hilillo de sangre salió de entre los labios de la mujer y dibujó una estela púrpura camino a su garganta. Me quedé petrificado, anclado en el asfalto, como si llevara zapatos de plomo.

−¡Ayuda, por favor, que alguien la ayude! −Curiosos e intrometidos se acercaron al instante, pero nadie hizo nada. Al cabo de una media hora, se escucharon las sirenas de una ambulancia y para cuando esta se hubo detenido en el escenario, yo me había deslizado hacía el suelo, temblando de impotencia, reducido a la nada por la fuerza de aquella dantesca visión al mirar de frente a la magullada mujer, cincelada para siempre en mi corazón. Los copos de nieve caían muertos de las alturas. Y el alma de la vagabunda con toda seguridad se había elevado hacía las alturas dónde podía hallar la paz. Por fin ella iba a estar a salvo de la gente despiadada, para siempre. Ya no hubo nada que hacer. Se había marchado rumbo al cielo. Vi en torno a mí a un mundo al que nada le importaba la suerte de aquella vieja insignificante. Un mundo en el cual su existencia había sido una simple gota de agua entre las olas. Un mundo, del cual yo también había formado parte. Y ese mundo se había sumido en un pozo de oscuridad. En plena Nochebuena. Con el gato Serafín bajo mi brazo, solo se me ocurrió un lugar al que acudir a llorarla en silencio.

El eco lejano de un timbrazo insistente me arrancó de un mundo de estrellas danzantes y espectros apaciguadores. Había estado tratando de conciliar el sueño cuando esos repentinos timbrazos me arrancaron de mi retiro. El sonido llegó varias veces, con insistencia. Recogí mis lentes de la mesita de noche y bajé hasta la puerta. Alguien ahora estaba golpeando con los nudillos en la ventana y reconocí a un agente de la Policía al otro lado del cristal. Al instante sentí un escalofrío. Observé mi rostro en el espejo del recibidor: un desastre.

−Buenas noches, señor Herzrein. Tal vez no sea un buen momento, dado que es Nochebuena, pero…
−Pase, por favor, no importa. −Le indiqué al Policía mientras nuestras miradas se cruzaron y el hombre se quitó la gorra. Tragué saliva y le sonreí cálidamente, bajé la mirada y le indiqué con un gesto que tomara asiento.
−Usted dirá, Agente.
−Verá, la señora que usted ha encontrado hoy muerta en el contenedor…No sé cómo decírselo. Será mejor que lo vea usted mismo… −El hombre parecía debatirse entre un acelerado nerviosismo y la serenidad −debe saber que no estoy muy versado con los asuntos de este tipo. Al hijo de perra que lo hizo ya lo hemos cogido y ha confesado. Ya sabe como son estos tipos; aún se creen que estamos en el tercer Reich… −El murmullo de la radio encendida en el dormitorio apenas enmascaraba sus palabras. Comprendí que aquel extraño era portador de una noticia insólita. Algo indefinible, una presencia invisible pareció impregnar cada giro de su voz. El hombre se desabrochó el bolsillo de la chaqueta de su uniforme, extrajo un papel doblado y me lo tendió. Tímidamente, lo tomé entre mis dedos.
−Léalo, por favor. Será mejor que también usted se siente. Lo hemos encontrado en el abrigo de la señora. El papel está impregnado de sangre, pero podrá leerlo, tranquilo.
Sentado y reclinado contra la pared, comencé a leer.

Para Alois Herzrein de parte de su madre.

Querido Alois,
Escribo esta carta con el convencimiento y la ilusión de que algún día sepas perdonarme. Esa misma ilusión me lleva a creer que podrás, si Dios quiere, aceptarme de nuevo en tu vida. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi. Eras muy pequeño. Pero finalmente sucedió el milagro de volverte a encontrar y eso fue la pasada semana. No encontré el valor ese día para decírtelo. No era el momento. Estabas muy tenso y cansado a causa de tu trabajo. Pero hoy, que es Nochebuena, he decidido encaminarme hasta tu casa para dejarte esta carta a un toque de timbre.
Comprendo que serán muchas tus preguntas al leer estas palabras y espero poderte contestar a muchas de ellas en persona, si tú me dejas, pese a que mi lucidez tenga los días contados. Comprendo que albergas muchas sospechas acerca de mí. Mi alma se condenó por cada día en el que no te tuve cerca. Sin embargo, durante todos estos años he sabido dónde encontrarte, pero me faltó valor, amado hijo; no hay nadie más cobarde que yo, tu madre, en este mundo. Hoy te lo confieso.
He guardado tu existencia como el más valioso de todos los tesoros en mi corazón. Las razones de mi silencio y mi perenne ausencia en tu vida hasta hoy, me son difíciles de explicar. Imagino que quise ahorrarte la vergüenza. Cuando llegué aquí huyendo de los Nazis, tu padre ya estaba muerto y a mí me seguían persiguiendo, por esa razón te dejé a las puertas de un hospital, rompí mi cartilla de identidad y me eché a la calle. A nadie le puedo ocultar que estando en el exilio y siendo olvidada por todo el mundo, las puertas del mundo se me hayan cerrado por completo. Y he temido este día como al mismo infierno, temido por temor a tu rechazo. Pero quiero que hoy comprendas que durante todo este tiempo de oscuridad, tu existencia, tu recuerdo, fueron la llama que me mantuvo viva. Tú has sido la fuerza que me hizo sobrevivir a todo. El otro día me miraste a los ojos, pero no me viste. Tienes mis mismos ojos, hijo.
Quise evaporarme tras haber tocado tu rostro esa vez, ¡te sentí tan abrumado! ¡Perdóname, hijo! ¡Perdóname!
Hace años, en los peores días de mi vida, tuve un sueño. En él, volvía junto a ti, los dos sentados bajo un abeto de Navidad, mientras cantaban los ángeles y todo se llenó de luz y de paz. Todo era como antes, en casa: el fuego de la chimenea, Papá que estaba con nosotros, tu sonrisa. Todo menos tú y yo, tú tenías el pelo cano y yo llevaba media docena de latas oxidadas al tobillo. Pero estábamos juntos, hijo.
Si algún día querrás perdonarme mi abandono y sientas que el fuego del rencor se haya apagado en tu interior, recuerda que en todas las historias, en la mía, en la tuya y en la de todos los hombres hubo secretos, hubo dolores, pero también buenos motivos para celebrar unas Navidades con la promesa del Amor y de que todo está bien como está porque Dios conoce todas las respuestas.
Desde la pureza de mi corazón hacía el tuyo,
desde el infierno de la culpa, hacía tu cielo, con todo el amor que soy capaz de sentir y dar por ti,
Te quiere infinitamente,
“La latas”, tu madre, aunque si lo prefieres firmaré con mi nombre:
Amelie Herzrein.


Pasé una eternidad releyendo aquella carta, sobre líneas y entre ellas, catalogando impresiones, conteniendo emociones imposibles de repetir, obviando todos los cadáveres escondidos en los armarios del tiempo, llenos mis ojos a rebosar de unas lágrimas que me quemaban. Todo por lo que merecía la pena seguir respirando estaba entre aquellas líneas sobre papel y sangre seca. Todo lo que me quedaba era el tiempo que robé a Dios para que mi madre se detuviera sobre mi rostro con una caricia eterna. Todo por cuanto quise seguir viviendo es el Amor que esperaba dar al salir de regreso a mi vida diaria.
El Policía me miró, de pie, un largo rato en silencio con los párpados apretados para contener el llanto.

Entorné mi vista hacía el Policía, mientras musité unas palabras, como en trance:
−¿Sabe? Hay sombras en el mundo, sombras que esparce el destino mientras juega inocente como un niño, sombras que vienen desde dentro de cada uno de nosotros. Ahora me alegro que mi madre ya no pueda verlas más. Desde hoy sé, que no sé cuando, pero para todos llegará un gran momento, también será así para mi madre, sin más sombras en el camino. Desde hoy, ¡lo juro por Dios!, cada día será Nochebuena en mi mundo y nunca más negaré el sentido de la Navidad, pues mi madre sabía que pronto iba a conocer su significado. ¿Y sabe algo más? A menudo las mejores cosas las encontramos abandonadas en la basura. Pero la basura de unos es el mayor tesoro para otros.... −Cogí a Serafín en brazos y lo acerqué a mí con fuerza mientras lloré amargamente como un niño; como aquel niño que había sido y del cual me había querido olvidar hasta ese mismo instante.

Sub umbra floreo: C.Bürk