martes, 30 de noviembre de 2010

Videos decumentales de Roberto Prada Alfonso

Vuelo del Fenix


Mis Estaciones:

Primavera

Mis Estaciones - Primavera from Roberto Prada Alfonso on Vimeo.

Verano

Mis Estaciones - Verano from Roberto Prada Alfonso on Vimeo.

Entrevista a Roberto Prada Alfonso por Claudia Bürk

“Un día, apreté muy fuerte los ojos y pedí un deseo muy grande que fue dedicarme en cuerpo y alma al mundo del Documental de Naturaleza. En alma no se, pero en cuerpo si que me dediqué un poco, a juzgar por los arañazos, picaduras de insectos, frío, calor, hambre, sed, y angustias varias que pasé, pero siempre me gustó levantarme antes que el gallo y cantarle yo a el, para disfrutar de una jornada campestre”
“Estoy de acuerdo con la afirmación de la hija de Félix Rodríguez de la Fuente, Odile: “No necesitamos otro Félix, si no la capacidad de unirnos para luchar por un cambio”

viernes, 26 de noviembre de 2010

Selección de poemas de Claudia Bürk en cuatro idiomas: eins auf deutsch, another in enlish, otro en castellano, un altre escrit en català.


Stehts vom Tod umgeben

Mitten im Leben,
sind wir stehts vom Tod umgeben.
Und in Mitte der grössten Freude,
macht heimlich die Misserie ihre Beute.

Kein Ort auf Erden, kein Verstecken
deckt des Gewissens dunkelstes Schrecken.

Erst gebeugt der gute Wille
erfolgt beim leben Meeresstille.

So suche Tag von Tag erneut
die geheime Deutlichkeit der Herzen;
barmherzig sei so in der Not,
zu des Nächsten Schmerzen:
Nimm so hinweg die Macht dem Tod!

Und glaube: Die Liebe wirkt, sie dampft und schaft.

Oh, Mensch, erzeuge sie stehts mit Zauberkraft!

Save me from my fear

I silenced all my dreams inside,
leaving my tormented life behind.
But all around me I see danger
inside my heart I‘m my own stranger.

I’m still calling your name through my fears
I still remember your lies through my tears
I’ve lost all my faith, all my trust,
don’t believe in nothing, at last.

You never felt my senses,
now I can´t feel them too.
But, -tell me-,what can y do?
Memories of untrue love fade into emptyness.

I guess...!

I’m empty, but I torn between my honor,
will never again be tortured with your suposed love, your horror.
Now I close my eyes;
all I see is how I want it to be
I payed one sinister price: I’ve lost you for ever and left you behind.


Relatividad vital

¿Quién me trató de ocultar
que por el camino de la vida
era lastimoso caminar?
¿Que éste tenía mil mentiras de leguas,
otros mil embustes,
de largo recorrido,
que mi corazón trató de esquivar?

¿Quién olvidó contarme
que la ilusión por ser querida
fuera torpe quimera;
el amor,
mentira en ascuas
de algún oficioso diablo
que habilidoso supo acobardarme?

¿Quién no me dijo
que los sueños aventarían la ceniza,
y marchitos dolores, pretéritos ocasos,
de los años en mis sienes;
que mis ilusiones serían el crucifijo
alzado ante mis pasos?

¿Quién calló
las esquinas verticales,
rosas carcomidas por los zarzales,
la zarza y la espina,
el dolor y la mentira,
que la vida conlleva,
que trae el respirar consigo,
que todo nos alcanza,
cuando la honesta verdad ya hiela,
cuando muere la esperanza?

¡Ay, cuántas son las veces que he salido
para ver si ya en alto,
la vida asomaba mansa, cálida,
como tal vez un sol aureano,
ay, si mi alma aún en crisálida,
corazón aún sin hiel, joven y tempranero,
luego fue presa del tiempo,
que hirió el arquero amor,
torvo, bandolero, tramposo hechicero!

¡Ay, que sólo el dolor quiso ser mi maestro,
quiso destaparme, quiso enseñarme,
lo que la vida sería
y así me habló!:
“que tu vivir será el tiempo
con que hilarás todas tus dudas y desazones,
el camino sin vuelta de nebulosa suposición,
el turbio andar en mi ignorancia, a obscuras.
¿Y tú?
¡Esclava de tus temores, prisionera en tu propio corazón!”

L'elegáncia d'una veritat

De l’estimació, estimo la veritat.
Del teu secret, un gest airós,
¡I tu mateix amb el cor adins molt amagat !

Tinc por: el pas del temps i cent dolors,
Mai tornar a sentir pell contra pell, ¡guanyant la mort !
Res no em desperta l'enuig,
damunt la tenaç serenor.

Emmiralles i desitgos
arreu la teva aura generosa
que t'envolta l’anima.

Assaboreixo l'instant
sense la por a la mort.
Amb una abraçada plena de passions
mesuro cada acte,

les fogueres d’un alguit temps
refusant l'excés:
el pas del temps i cent dolors
compartint la meva esperança.

Sub umbra floreo: C.Bürk

jueves, 25 de noviembre de 2010

Eternamente amado...

Tu presencia está allá, un poco más allá de ésta carta, entre la confusión de mis letras. Debo escribir brevemente, y tengo mucho que decir. Mis pensamientos te abrazan, mi eternamente querido, mientras espero que el destino escuche mi plegaria, para ser fuerte y hacer frente a una vida entera en tu ausencia. Condenada estoy a ser una extranjera en tus tierras, que vagabundea sin rumbo, esperando volar a tus brazos celestes, en otras vidas que fueron o vendrán. Otro entre otros, otro ser, nunca nunca podría poseer mi corazón. Eso sencillamente no es posible. Qué presente, qué nostalgia llena de lágrimas y suspiros por ti. Me llenas de dicha, en cualquier otro momento, cuando me hallo lejos de necesitarte. He estado ligada a ti desde el primer instante de mi existencia. El autor de tu tiempo, te une al mío cada vez que intuyo tu halo en las realidades. Entonces veo como  la íntima respiración de tu corazón, me mantiene sujeta a tu esencia. Porque dime, ¿Quiénes somos tú y yo? ¿Quiénes fuimos, seremos o somos hoy?

Soy un espectro inexperto, un espíritu perturbado. ¡Oh, que torpe fui al sentirte de cerca! ¡Que despilfarradora he sido con los excelsos minutos que me otorgas! Que quise inmovilizarlos y me hice premiosa. Que quise retenerlos, y se escaparon veloces entre mis brazos que te ocuparon. ¡Oh Tú, que eres yo, y de quien son todos mis senderos! No hay nadie tan rica en amor como yo,  cuando soy pródiga de amor verdadero.

Tú me ves aquí, el desventurado naufragio de mareas y tempestades en mi propio interior: me ruegas, que vuelva hacía mí misma este feroz amor por el cual tantas veces busqué volver a ti.

El ejercicio de vivir, por si solo no borrará el recuerdo de tus faces. Aquellas presencias tuyas en mis rezos, conmovedoras e inolvidables que me han emocionado hasta lo más hondo y han despertado en mí una pasión cuya existencia desconocía por completo. .. Sentimientos que me has encendido…Anhelos que no me atrevo a analizar. Fue la primera vez, si, la primera vez que una alegría pura y sin límites llenó todo mi ser. ..Deseo, necesito desesperadamente olvidar nuestro exquisito encuentro, tu cercanía celestial, pero mi corazón se niega a cooperar.

Con un ansía que me desconcierta, sólo sueño con sentirte otra vez cerca. Ahora que te he probado, solo deseo hacerlo otra vez. Y otra. Y pagar el precio más elevado. En lugar de haber satisfecho mi curiosidad en el sentir, no has hecho más que avivar mi apetito. Un apetito que amenaza con consumirme, después de quemarme viva.

Pero si tu bondad tiene todavía un regalo guardado para mí, como circunstancia que vuelva, similar a la que, tú lo sabes, es ahora más querida para mí que la vida, (benditos recuerdos que me alimentan) bendecirías y santificarías mi vida una vez más, mis  idas y vueltas, para bien; y podrían los lazos que me unen a la vida  ser tan fuertes e indisolubles como las hebras de hilo de la vida de un ser inmortal!

Oh, Dios…¿Porqué me has abandonado?

Hoy me hallo en un remanso donde doy un paso sobre lo andado, que no es mucho ni poco, pero sí intenso, muy sentido y entregado. Y tú bien sabes,Dios mío, lo mucho que he debido dejar en prenda por dichas intensidades… Hoy te añoro más que nunca mientras el miedo a no volverte a sentir me sigue todos los pasos. Sílaba a sílaba te nombro sin nombrarte, hora tras hora y día tras día, en el trabajo de agotar las palabras, extinguiéndolas al último día de vida.
Cultivo de espejos te muestro, sobre la fértil tierra de mis ensueños. ¿Qué quieres tú que yo sea para ti? Pinta la pregunta al fresco en el viento. Y seguro hay más de un reflejo que ha de responderte a la llamada del descanso en pecho abierto. En mí, resonará tu pregunta y los cristales de azogue abrirán su grieta, como blanca y sencilla flor de nube.

Es difícil, amado mío, no pensarte a cada momento, pues bufa mi vibración, oculta en el segundo frágil de tus ausencias, intruso demonio del deseo profundo por hallarte de nuevo, fugado entre el tamiz de mis recuerdos, que de esperanza no son, y menos aún de realismo.
En mis palabras te pongo un signo que nunca termina de expresar la figuración de mi realidad. Me resulta arduo, dada la longevidad de mis antiguos asuntos del alma, ponderar cuáles animaciones de la imaginación son dignas de cultivo y cuáles a menester arrancar, cual mala hierba.

Por imaginarías entiendo ahora el corpus de sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, y ese “algo” que tú me das, los cuales van con-formando mi esquema de universo interior. Y es que de pronto, en estos tiempos de observar la entraña de mi psique, me percibo indefensa en el vacío… No es indefensa la palabra que mejor alaba mi nueva circunstancia íntima, no es; se trata más bien de un estado sobre el cual no alcanza la poca luz de mi razonamiento. Y todo es la consecuencia del amor....

Siempre he buscado las intensidades, no por juicio, es simplemente de esta manera como ha sido, sin mi consentimiento, por condición de naturaleza propia. Y ahora me sorprendo con la idea de inventarme los delirios, en deseo por hallar materia prima para estrujar, disectar, añadir postizos y adornos; pues en "mi anterior vida" ha sido de intensidades que he labrado mis palabras, pero sometida siempre a imágenes externas, cierto es.

Pero en este ejercicio de convocar la vacuidad he vaciado los referentes de casi todos mis ensueños, ya no como algo que se me impone, sino por voluntad: jamás vas a amarme cómo yo a ti. Cómo Dios que eres, lejos muy lejos, quedas. No es sueño lo que sueño. Noto, entonces, que de modo instintivo, mi alma desecha sin conmiseración cualquier brote de pretensión; y no es sencillo, querido Dios, pues si bien desbrozo el mal de la tristeza, también entiendo que nada puedo cosechar en el absurdo empeño por amarte…
Y nada espero, más que sigas existiendo..Respirando..Desde lo Alto

En la sima del volcán,

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Entrevista a Claudia Bürk por el programa radiofónico "Les Set Llunes Mágiques"

Apreciados amigos,
     El pasado martes día 23 de noviembre, Claudia Bürk fué entrevistada por Susanna, presentadora del programa "Les Set Llunes Màgiques" nuevamente acerca de los ángeles, ésta vez de forma mucho más explícita. Aquí os ofrecemos el podcast del programa para que podáis escucharlo o descargarlo:

Ir a descargar

                
El programa se emite en catalán, aunque la intervención de Claudia es en castellano.
Programa de rádio por FM y por internet mágico y de misterios en directo los martes a las 20h www.radiosilenci.cat

Los viernes a las 24h (0h sábados) se repite el programa para todos aquellos  que el martes no lo hayan podido escuchar en www.onacodinenca.cat

Correo electrónico del programa:
radiosetllunes@gmail.com
"LES 7 LLUNES MÀGIQUES"      

Poemas obscuros y densos...

Nota: Poemas escritos años atrás, obsuros y densos........


IN ABSENTIA

Arraigo un oasis,
de letras que no mueren,
de palabras que pronunciarse no quieren,
de ideas que sucumben.

Acarreo un desierto:
grafía y balbuceos,
de intentos y gotas de tinta
que mueren sobre la hoja.

Arrastro esa cruz,
que pesa sobre las letras
que me ocultan los indicios.

Como el faro ante un naufragio,
iluminan mis ojos
lo que el alma toca y calla,
lo que en mis adentros custodio y encadeno,
lo que mis manos enmudecen.



LA CENIZA DEL SER


“Soy la ceniza del quise ser, apagada como una colilla sobre el cenicero”
Leopoldo María Panero


Velando una maldición,
sueño la muerte, para que no me olvide.

Mendigo la expiración,
batallando con mi vida incolora.

Llego fatalmente al último aliento,
me asesina la ausencia de amor real.

Canté el sentido del universo,
pero el frío del mundo silenció mi voz.

En dócil espera,
aguardé la recompensa del amor
pero llegó la demolición del hielo.

En mansa servidumbre,
he sido sierva fiel de Dios,
hasta que el diablo pagó mi salario.

La clara luz está de ojos ciegos,
la noche honda acuna mi desmoralizadaza.

Peor que morir es vivir de amor.
Mejor que amar es vivir en la muerte.
Peor que vivir es morir sin amor.
Mejor que vivir es morir de amor.

Existo mejor dónde nadie me busca.
Ahí dónde mis ojos son el fuego, mi boca la sangre, mis manos el infierno,
que crearon el hielo de la circunstancia.




LAS CELDAS DE LA MUERTE


Entre celdas de llanto subsisto,
mientras detrás de un muro de tristeza
otro muro persiste.

Como una larva crecí,
soñando ser mariposa,
bebiendo a trago y sed la poca vida que me fue adjudicada.

Cautiva de dolor, de amor y de Dios cautiva,
me rindo al veneno
bebiendo a sorbo y aridez la ponzoña,
que amarga me quita la sed, matando.

Y el vino sabe a muerte, al fondo de la copa.

Me rindo al veneno del mundo y de la mentira,
mientras mi corazón se pone de rodillas,
latiendo puro hacía el silencio que le reza.

La carcoma ingresa en cada palabra,
que antaño ansié tornar piedra preciosa.
Y es que en mi reblandecida y sofocada mente,
ya solo caben sinónimos de muerte.

Por ráfagas del tiempo, mi vida se desploma;
anegando las amplias enclaves,
de los que se perdieron ,
con el vasto mapa de mi lenguaje.

Las palabras se extraviaron,
y no saben regresar al hogar del alma.

Quemo recuerdos en mis venas,
bajo el poder fatal de la negrura.
Y como conclusión, la certeza
que
nadie osó amansar mis latidos,
nadie
con manos de la verdad.



LAS MONTAÑAS DE LA PENA

Es tan elevada mi agonía,
que abandono mi escondite llorando,
y una puerta, se me hace montaña.

Es tan hondo mi dolor,
que de intentar alcanzar una salida,
no hallo la montaña que pueda izarme.

Es tan profunda mi aflicción,
que de tanto mendigar la ínfima luz,
mis ilusiones mermaron por completo.

Es tan oscura mi pena,
que tras ambicionar el albor,
sólo la noche se empeña a dar cuerpo a mis latidos.

Es tan inmensa mi duda,
que no existirá certeza,
que reemplaza el amor escamoteado.

Es tanta mi tristeza,
que lo remoto se vuelve nada,
el cielo, horizonte vacío;
llama de la verdad, embuste.
Todo faro, luz sin vida.



OSCURIDAD LLAMEANTE


Hoy te imploro, profunda noche,
pitanza de soledad,
hoy te reclamo el derroche
de toda tu hondura y oscuridad.

Y si en la penumbra me descamino
que la muerte me concurra,
¡ nocturna soy y cuervo de la noche!,
que al mundo adivino,
sin que el tiempo me descubra.


Como un vampiro anodino
muerta estoy en vida:
sin luz, sin sol, sin camino,
¡y mi mapa es una gran herida!



Mis pensamientos sometidos
recorren lastimosos los halos de luz,
mis dedos decididos
me clavan a mi propia cruz.


¡El amor sólo una mentira,
El dolor una sátira más,
Mi vida tan sólo herida
que no sanará jamás!


¿ Verdad? ¿ Mentira?
¿Quién es quién? (¿ser o no ser?)
¿Como sentirme querida
si nadie me sabe ver?



Sub umbra floreo: C.Bürk

El significado y la lógica natural de los encuentros y sucesos: “las serendipias.”

El significado y la lógica natural de los encuentros y sucesos: “las serendipias.”


Carl Gustav Jung, vinculaba sus teorías acerca de la sincronicidad a la física cuántica y a la teoría del caos. Es una idea más que interesante, diría que lógica. Jung desarrolló sus conceptos a raíz de sus contactos con Wolfgang Ernst Pauli (conocido por su teoría del Espín. Su ecuación es una generalización de la ecuación de SCHRÖDINGER que considera la existencia de las PARTÍCULAS que presentan el momento intrínseco del SPIN (propiedad de ciertas partículas elementales por la cual la partícula actúa y gira sobre un eje, es decir, que tiene un momento angular) Os recomiendo fijaros en éstas teorías).

De ahí,- entre los acuerdos teóricos de Jung y Pauli- sus conversaciones entraron a modificar el paradigma de la física actual (conceptualmente rozaron lo relacionado con la psicología profunda y la metafísica.) Jung comenzó a definir la sincronicidad como una concurrencia “en el tiempo” de dos o más fenómenos, que sin relación causal alguna puedan hacer referencia a un mismo significado.

Es también la oportuna llegada de cierta información concreta, que no sabíamos cómo alcanzar. Casualidades, con significado para quienes las vive porque encajan sistemáticamente con su historia personal, proporcionando respuestas a dudas existenciales. Suceden coincidencias a todas horas, y se dan confluencias de sucesos que impactan y podemos ver claramente un significado en lo fortuito. Descarto, matemáticamente de ésta forma el azar. Traducido al terreno práctico, es lo que – seguramente- todos experimentamos alguna vez: de pronto piensas en una persona que hace tiempo que no ves, y aparece de sopetón. Esperas una llamada telefónica, piensas en ello, y en ese instante te llaman. Si nos detuviéramos a pensar cuantas veces ocurre eso, nos sorprenderíamos. Nuestra vida es un suceder entre “serendipias”. (Me gusta esa definición, pues viene de un mito; los príncipes de Serendip, que solucionaban sus problemas de una manera supuestamente CAUSAL).

Todos los sucesos del universo son Serendipias…Nuestro paso por el mundo es absolutamente intencional. A medida que comprendamos esto, nuestra vida irá encaminándose con mayor rapidez al auto-encuentro y- en consecuencia- hacía lo sincrónico con la necesidad expresada por nuestra psique. A medida que nos encontremos a nosotros mismos en medio de este mundo sensitivo y material, nos iremos uniendo con EL TODO. Despertarán en nosotros reacciones en cadena que acabarán por transformarnos como seres universales que somos.

La humanidad ha permitido deliberadamente, perderse en sus propios laberintos. Han perdido la confianza ciega en la vida. Y con ello, lo más esencial: un mapa que sólo necesita ser interpretado con sus corazones. Todas las naturalezas (sólo tenéis que fijaros bien) basan sus existencias en la confianza con el entorno. Absolutamente todo, incluso las estructuras mismas de todo ser vivo, viene aquí en la confianza en que esas criaturas se adaptarán – exactamente - al mundo que las acoge. Las alas de un pájaro, están diseñadas para adaptarse a las formas de aire. Las bocas de los animales, para conseguir ese preciso alimento que deben tomar. Etc. Etc…Por el contrario, nuestras maneras, la de las personas, no "encajan" para nada con la naturaleza en la que nacemos. Y no es culpa de la naturaleza, sino de nuestro modus vivendi desajustado y en contra natura. Vivimos en disociación con la naturaleza, lo cual solo nos aparta de nuestra profunda VERDAD.

Si analizamos los mecanismos para reencontrarnos con nosotros, o "re-ligarnos"(es de dónde, creo, viene la palabra RELIGIÓN) pienso que las serendipias nos ayudan a conectarnos con un orden más profundo: el que organiza el universo en su profundidad. Dónde todo está interconectado. Lo parecido se encuentra con su parecido y lo afín con lo semejante.

La causalidad de la casualidad, es la sincronicidad. Y ésta encierra mensajes. Son un lenguaje. ¿Por qué creemos que la única forma de diálogo se da a través de palabras? Pues no es así… Las palabras son sólo el código que nuestra mente emplea para descifrar la realidad que nos envuelve. Pero, ¿en qué idioma habla entonces toda la creación? Pues existen innumerables “dialectos” para tratar de interpretar la realidad: sin necesidad de palabras, que se manifiesta en la cotidianidad a través de las coincidencias con significado. Existen con precisión para nuestras reales necesidades, organizándolo todo....Se ocupan individualmente de cada ser, ayudando a conectar al camino, lo que cada ser vivo viene a hacer en esta vida.

La física cuántica produce estados superpuestos; un orden superior de todas las cosas. Un mismo estado compartido, nos liga para siempre. Si dos partículas (y que SI tienen masa, vaya que sí…) han participado en un estado único, por mucho que se aleje una de la otra, quedan ligadas eternamente. Y me atrevo a decir, que si midiéramos su “rapidez”, coincidiría. Estoy completamente convencida que el universo se comporta y comunica, instantáneamente, a una velocidad totalmente superior a la de la luz y que “C” es un concepto “pasado de moda.” Como decía Pauli, existe una danza subyacente entre todas las partículas subatómicas, esas que constituyen la base de todo el universo, visible y no visible. Todo está interconectado. Todo está de todas partes, por todos los lados. No solo arriba, abajo, izquierda, derecha. Tontos que somos, confiados en nuestra dimensión. Hay un orden más allá y ese orden nos dirige. Todo se alinea, respondiendo a un orden de CAUSALIDAD de lo más sutil. Todo el universo ha estado unido en el momento inicial y,- por ende-, estamos conectados. Y estamos al borde de grandes cambios en el universo: creo que reemplazaremos el sistema digital por otro, cuántico.

Quizás os preguntaréis porqué vuelvo una y otra vez sobre este tema, (¡Qué pesada, ¿verdad?) Porqué escribo esto y porqué…Escribo.
Pues me he empeñado en compartir mis impresiones…Mi idea del UNUS MUNDUS, dónde materias, mentes, partículas y existencias se den la mano. Es mi desesperada manera de quererle devolver al mundo la confianza perdida. Trato de compartir así mi concepción holística de la existencia, sin evitar la filosofía en la física. Quisiera suplantar el corporativismo por el cooperativismo…Desearía que volviéramos a contactar con nuestras almas…
Porque el ser humano, ha caminado demasiado rápido, esperando encontrar las respuestas fuera de sí, mirando las estrellas, más allá, dejando sus propias almas atrás. Ahora, los pobres, están “condenados” a esperar que sus almas les alcancen de nuevo...

Preguntaros: ¿Qué hago yo por mí?..... ¡Regalaros diariamente un rato, un rato sin objetivo, sin la búsqueda de un resultado, mostrándoos abiertos a lo que no tengáis programados y dejad actuar al destino!

Nadie escaparéis de vuestra propia evolución. Estáis en continua resonancia. Cada uno de nosotros da saltos cuánticos. Alcanzar la felicidad, no es una coincidencia. Ella rige el reino cuántico.

Sub umbra floreo: C. Bürk

martes, 23 de noviembre de 2010

Entrevista por el periodista malagueño Sergio Llorens a Claudia Bürk.

1- ¿Quién es realmente Claudia Bürk?

“Ella”, como ya dije en una anterior entrevista, es alguien que alberga bajo un mismo pecho a muchas almas. Cuando FAUSTO dice aquella sentencia famosa, admirada con tanto horror por el filisteo: “hay viviendo dos almas en mi pecho”, se olvida de que, igualmente, lleva una multitud entera de otras almas en sí. Yo me siento así y, por ello, fuertemente oprimida. Claudia es alguien que aparentemente se contradice para poner a prueba las opiniones ajenas. Es alguien que se pone disfraces para probarse. Soy alguien que observa a los otros (fascinada) y al mundo, luego a sí misma, constantemente. Obsesionada en saber qué es la Realidad circundante. Alguien que aprende de las situaciones dolorosas. Alguien que ama tanto a las personas que teme intimidarles a causa de tanto afecto, o teme que la malinterpreten. Tímida, llana y amante de todo lo sencillo. Esa es Claudia Bürk.

2- ¿Cuando empezaste a interesarte por los temas de misterio?

Desde que tengo uso de razón, siempre me ha ido interesando todo aquello que aparentemente no me podían o me podía explicar a la ligera. Por ello me entusiasmé con la física cuántica a bastante temprana edad. Con ella podía desentrañar a los misterios más complejos.

Con ella, podía echar una ojeada a una ínfima parte de esas cartas que nos esconde Dios en la mano. En tiempos de parvulario ya me interesaba por los fantasmas y espíritus. Cuando cumplí unos siete años, me quedé sin amigos porque los padres de éstos les prohibieron el trato conmigo, alegando que “les metía pájaros en la cabeza” o que “les causaba pesadillas nocturnas”. En el colegio también tuve problemas y se citó a mis padres a una charla, pues mostraba comportamientos no propios para mi edad, revelando un excesivo interés por la muerte o lo “oscuro”. Mi infancia fue reciamente calada por mi agudo interés por los temas macabros, como la muerte y los espectros.

3- ¿Has tenido alguna experiencia paranormal? Si es así, cuéntala por favor.

Sí, he tenido varias de ellas, si es que se pueden llamar así. Pero la definición “paranormal” no me gusta, pues creo que tan sólo se trata de asuntos que aun no podemos explicar con los medios científicos que ahora tenemos, solo eso. Una muy frecuente es que entre sueño y vigilia, suelo entrar en un estado “intermedio” y permanecer ahí por más tiempo del que quizás lo hagan otros, -que ni se enteran cuando pasan de estar despiertos a estar dormidos-. Yo sí suelo controlar eso y ahí he podido “notar” o “sentir” toda clase de cosas. Desde “ver” a personas fallecidas (a mi padre lo vi así en varias ocasiones), hasta observar sucesos futuros o sentir cómo me desprendía de mi propio cuerpo. Pero repito, que puede tratarse de meras sensaciones, provocadas por mi cerebro. No afirmo nada. Solo lo cuento.

Creo en la ciencia y no en las meras quimeras.He tenido varias experiencias de “videncia”. Mi abuelo paterno se dedicaba a tal actividad. Pienso que no es algo de la propia persona, más bien que “algo” elige a la persona como un receptor. Creo que algún día se podrá explicar con la ciencia, pues pienso que se trata de “ondas” que se llegan a percibir. De ahí esas experiencias y la capacidad de predecir situaciones futuras. No hay mérito, sólo un hecho que por ahora no puede ser explicado.

4- ¡Háblanos de la Claudia escritora! De tus obras, tus mensajes. Tus impulsos para escribir.

Si hacemos caso a Bruce Chatwin, quien afirmó que un escritor es aquel que tiene algo que contar, entonces ese sería también mi caso. Creo que existe una enorme falta de comunicación real en el mundo.

La gente no encuentra palabras a sus emociones, sensaciones o pensamientos y se lo callan. Creo que muchos de los grandes problemas, tanto sociales como políticos son a causa de esa falta de vehemencia ante lo real. Yo he encontrado mis propias reglas al escribir y así escribo. Describir la realidad que nos rodea, saber plasmarla con las palabras apropiadas es algo conmensurable. Sin los escritores, el mundo no sería descrito y por tanto, desconocido. Y todo eso es también mi propio afán, mi motivación.

Pero en primer lugar es la pretensión por devolver esperanza y magia a un mundo carente de eso mismo, un mundo frío dónde imperan las cifras y las apariencias y en el que nos hemos olvidado de los valores primordiales, viviendo como robots.También me propuse escribir para que mi padre se sintiera un poquito orgulloso de su hija, desde allí dónde estará ahora, dónde quiera que sea ese “lugar”.Mis obras tienen y tendrán todas un cierto matiz de misticismo, afectividad y espiritualidad. Es lo que más siento en mí y si no siento hondamente lo que escribo, es que no vale la pena.

5- Veo que tienes mucho interés en los ángeles, pero ¿qué es un ángel? ¿De dónde vienen? Te he oído decir que existen diferentes tipos de ángeles. Háblame de ellos.

Nadie sabe a ciencia cierta qué o a quiénes apuntaban nuestros ancestros al referirse a “un ángel” o a “los ángeles”. Hay que indagar hondamente en las escrituras (en todas ellas, apócrifas y canónicas etc.) para hacernos una vaga idea de cómo son éstos “seres”.

Yo me he empeñado desde hace algún tiempo con esto. Quisiera conocer la verdad, porque algo me dice que es uno de los secretos mejor guardados. Si hace falta desmitificar a los ángeles, lo haré. Hay miles de testimonios en las escrituras que nos hablan de éstos seres. Miles de descripciones, cada cual más rimbombante o fastuosa. Quién ideó las jerarquías angelicales, fue el ateniense Dionisio, primer discípulo de San Pablo. Él es quién dividió a los ángeles en tres jerarquías compuestas cada una de tres coros, los cuales conforman en su totalidad los nueve coros angélicos que ahora conocemos. Sabemos que esto ha sido idea de la iglesia, ella es quién mitificó a éstas existencias a su conveniencia.

Lo que son en realidad, creo que dista mucho de lo que nos han hecho creer a todos. Personalmente estoy convencida que sus presencias entre nosotros tiene más que ver con hechos racionales como pudo haber sido una intervención de “fuera”. Quizás inteligencias de otras galaxias hayan intervenido en la antigüedad, a saber. Y por ello se crearon tantas fábulas angélicas. Creo firmemente que el Génesis es la clave. Que quizás sea cierto que de algún modo se mezclaran con “las hijas de Adán”. En todo caso, me he empeñado en saber más sobre el asunto.

6- No sé si conoces la película Fallen con Denzel Washington. Pero en cualquier caso, me gustaría conocer tu opinión sobre los ángeles caídos.

Si, conozco la película. Pero creo que, como he dicho antes, la verdad sobre todo este asunto de “la caída de los ángeles” es en realidad otra distinta a la que nos han explicado o de la que leemos en el libro de Henoch al pie de la letra. La “caída” de estos ángeles, se efectúa varias veces en diferentes religiones y escrituras. Los sumerios, por ejemplo, llamaban a los caídos “Anunakis” “Los que descendieron del cielo a la Tierra”.Y contaban así que doscientos ángeles se comprometieron bajo anatema (pena aún más grave que la excomunión) a rebelarse al “plan Elohim”. (Los Elohim eran los “Dioses menores” que bien podían haber sido, por sus variadas descripciones, habitantes de otras galaxias).

Se rebelaron a la “no intervención”, decidieron bajar a la Tierra y romper el libre albedrío humano. Enseñaron conocimientos a los humanos. Toda ésta historia también nos la cuenta Enoch o el Génesis. La iglesia hizo su interpretación personal de las escrituras. Todo lo que se reorganizó durante el Concilio de Trento, bajo los cuatro evangelios no es más que algo reescrito y tomado de escrituras más antiguas, muchas de ellas paganas. Se separó “el trigo de la paja” a vista de los padres de la iglesia, descartando así escrituras canónicas y apócrifas, tachándolas de escrituras heréticas.

Teniendo en cuenta todo esto, ya sabemos que no hay que creerse “de la misa la mitad” y a la ligera. La iglesia no quiso que tuviéramos demasiada información ni conocimientos, de ese modo podían someternos. Por ello mismo se tachó de pecado grave “la rebelión” el “ansía de conocimiento” y de ese modo, se “creó” a Satanás, “El Rebelde”, el que ofrece la manzana del árbol del conocimiento a Eva. Así nos dejan claro que “el conocimiento más la rebeldía” son igual a PECADO. Si el pueblo tomaba conciencia sobre las verdades, la iglesia perdía poder de manipulación, es una conclusión lógica. Personalmente empiezo a sospechar que hubo tal “caída”, pero que quizás se tratara de alguna civilización venida de fuera (por ello la “caída” del cielo de estos seres) que nos tiranizó, quizás de eso haga mucho más que cuatro mil años.

7- Si existe una lucha a muerte entre las fuerzas del mal y del bien hasta el final de los tiempos, quién será el ganador. Tendremos un apocalipsis o un ragnarok como dice la tradición escandinava.

No sé en absoluto si es real todo lo que nos han contado. Personalmente sí pienso que existen fuerzas opuestas en el cosmos: el equilibrio y su rotura. Si quieres, lo llamamos “el Bien y el Mal”. Algo hay de todo eso, fuerzas opuestas que “combaten” entre sí para mantener un equilibrio a nivel cosmológico.

Como dijo Albert Einstein, que era un ser integral. Juzgar que no es profundo su pensamiento denota una visión bastante simplista y superficial. A lo que él apunta realmente haciendo referencia al “Bien” y al “Mal” es en su afirmación que por el hombre carecer de Amor, Sabiduría y Luz se comporta de la manera subanimal que lo hace normalmente.Eso es realmente el Mal, carencia de Amor, no es que el Mal exista de por sí.

Lo que existe es la ausencia de Bien, así dijo él. Tal como la muerte es la ausencia de vida y la vida se puede ir apagando poco a poco…Como la enfermedad es la ausencia de salud y esta se puede ir gastando como los cartílagos de los huesos.

Pero me quedo con esto que dijo: la temperatura es producida por la vibración de las moléculas que interpretamos como calor y el frío es la interpretación de la disminución de la vibración molecular. El frío no es algo que se agrega, sino algo que se quita o disminuye: la vibración molecular, y cuando las moléculas no vibran el calor desaparece. Con todo, nos quiso decir que “El Mal” no existe como tal, sólo que es la completa ausencia “Del Bien”. Entonces, ¿hay realmente tal batalla? Que opinen los demás.

Yo pienso exactamente como Einstein. Con lo que, si me preguntas si gana el Bien en ésta aparente batalla universal, te diré que sí.

8- Si conoces algo de los ángeles, podrías hablarnos del diablo. Al fin y al cabo, no deja de ser un ángel caído.

Si, puedo hacerlo. Y de paso, presentártelo tal y como es, no como nos han hecho creer. Al diablo también se le ha mitificado.

Empecemos por su nombre, sus múltiples apodos fueron tomados de otros nombres antiguos que hacían referencia a “los adversarios” en plural, señalando a enemigos de carne y hueso y de ningún modo a una entidad maligna espiritual. La mayoría de sus nombres, como Lucifer (hijo de la aurora, haciéndose referencia en escrituras babilonias al rey también babilonio Nabucodonosor) son nombres tomados de reyes o dioses paganos, demonizándolos posteriormente por los padres de la iglesia.

El diablo tal y como lo conocemos, es un invento.

Eso no quita, que en lo personal crea que sí pueden existir presencias o fuerzas “malignas”. Quizás entes de un “bajo astral” por llamarlo de alguna manera, que puedan hacer acto de presencia en nuestra realidad. Pero de ningún modo existe ese diablo que nos han vendido todo este tiempo. O así lo veo yo. Por ejemplo, no sé si sabes que al diablo se le representa cornudo y con patas de cabra porque se demonizó al dios Pan de los griegos, que tuvo esa presencia precísamente y fue dios de la fertilidad y de la lujuria para los griegos. Se le adjudicaron rasgos musulmanes, porque éstos eran adversarios en el periodo medieval e interesó demonizarlos también. Se le pinta de rojo, porque el color azul, el cobalto, se encareció en cierta época y entonces se comenzó a sustituir el cobalto por pigmentos tierra, el rojo. Pero el diablo en los inicios del arte cristiano, se representaba de color azul.

Ahora bien, quizás esté hablando por hablar y sea cierto lo que dicen, que la mayor diablura del diablo será hacernos creer que no existe. Ésa opinión se la dejo a los demás.

9- ¿Crees en las posesiones diabólicas?

Sí y no. Pienso que el 90% de las manifestaciones que son calificadas como tales, no lo son y se trata de algún tipo de enfermedad mental. Ahora bien, existieron casos en los que realmente puedes llegar a pensar que se trata de una inteligencia bruta y ajena al sujeto. Cómo dije, creo que existe algo similar al “diablo” o “demonio” pero no con los nombres que le hemos ido dando. Y puede que ésas “presencias” se sirvan o nutren en algunos extraños casos de algún sujeto. Echar fuera a “los demonios” se contrapone en muchos pasajes de la escritura. La biblia nos dice que ninguna persona puede ser poseída “por demonios” contra su voluntad desde el advenimiento de Cristo. Sin embargo, se han visto posesiones demoníacas por todas partes. ¿Qué pensar entonces? Con todo mi debido respeto; cuando algunos asuntos me resultan tan contradictorios, es que falla el núcleo de la veracidad.

10- ¿Podrías darnos tu opinión sobre las prácticas exorcistas?

Como ya dije antes, creo que en la mayoría de los casos el individuo se sugestiona y por ello repentinamente puede mejorar ante tales prácticas. Puede que una ínfima parte de los casos tratados por tales métododos puede obtener mejoría. Respeto a los sacerdotes que practiquen exorcismos, como respeto a un buen psiquiatra. Cada cual trata de ayudar y eso es lo importante.

11- Háblanos de tu labor como investigadora.

Me interesan muchísimos campos a la vez. Como dije, me interesa la física cuántica y el micro cosmos. Es a ese nivel tan reducido dónde se concentra el mayor misterio de la cuántica. La armonía existente en el macro cosmos se convierte en caos, sin reglas aparentes. O eso parece. Me interesa investigar ese comportamiento de los compuestos matéricos a esa escala. He allí otro de los grandes misterios de la realidad. Hay tanto que investigar, no sabemos nada aun acerca de la realidad en la que vivimos. Lo que me ha interesado especialmente desde casi siempre,- y creo que a la mayoría de las personas nos interesa -, es la continuidad de nuestra existencia tras la muerte física. Investigar esto, también ha sido frenado por la iglesia católica, remitiéndonos al deuteronomio, el cual prohíbe rotundamente toda comunicación con “los muertos” o “espíritus”. Por qué nos frenan al querer tener pruebas de fe? ¿Es el conocimiento, pecado? La fe es necesaria, todos tenemos fe a diario en algo o en alguien. Defiendo a la fe.

Pero pienso que hay cosas que pueden ser investigadas. Las TCI, (Transcomunicación instrumental; las así denominadas “Psicofonías” o “Parafonías” ) fueron investigadas. Pero no lo suficiente. Pues cada vez que estuvimos a punto de saber más (véase investigaciones con el “Spiricom”, “VDR” (voces directas de la radio), hubo algo que frenó tales investigaciones. Bien que no se llegaron a financiar dichas investigaciones por no tomarlas en serio, o bien porque se suspendieron por otras razones y causas. Yo me ocupo con éstas investigaciones desde hace algún tiempo. De modo imparcial, sin prejuicios ni ideas preestablecidas. De un modo neutral y científico. Es la única manera. Y he obtenido resultados. Existen esas voces, aunque no puedo afirmar qué son. Saberlo, es la meta de todo investigador de las TCI.

12- ¿Crees en la reencarnación? Háblanos de tus creencias religiosas.

No puedo estar segura de nada, tampoco de sí creo o no en la reencarnación. Ni lo afirmo ni lo niego, solo lo contemplo como una posibilidad entre tantas otras. Creo en la ciencia y en las matemáticas. El resto es suposición. Y suponer, supongo que existe una vida tras la muerte, porque la muerte no parece existir como tal. Supongo que somos inmortales, como todas las formas de vida, solo que mutamos de escenarios y de vehículo.

Creo en el Dios de los indios, ese que lo es todo, el que muta con la naturaleza y quién evoluciona con ella.

Y también creo en el Dios cristiano, en las enseñanzas de Jesús, como base el amor al prójimo.

Pero también es importante el amor a la naturaleza, a los animales y a todo cuanto nos rodea. Es necesario incluso seguir creyendo en las cosas, tras presenciar las peores aberraciones. Saber, que todo eso forma parte de algo grande y majestuoso, me conforta. Creo en las personas y en su capacidad para hacer el bien. Creo en una justicia más allá de todo lo posible e imposible. También supongo que todo está bien como está. Y supongo que todos somos amparados por una fuerza superior a toda nuestra capacidad de entendimiento. Creo que existe una causa para todo y defiendo a muerte las teorías de Jung, acerca de la sincronicidad.

Creo en todas las religiones a la vez, pero también creo que las religiones han hecho mucho daño al mundo y a las personas, enfrentándolas y separándolas innecesariamente.

Sin embargo, tengo en cuenta labores de personajes cristianos como La Madre Teresa de Calcuta. Labores por parte de un hinduista como lo fue Mahatma Gandhi.

No importa, al fin y al cabo, a qué religión perteneces, sino el modo en cómo te comportas con el prójimo, con la naturaleza y por ente, contigo mismo. Antes de lanzarnos a cualquier ideología o religión, conozcámonos a nosotros mismos y a nuestras reacciones y luego, quizás sepamos qué elegir. El autoconocimiento, es mi meta principal, sólo así puedo saber qué quiero, qué pienso y en quién voy a convertirme.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Nueva intervención radiofónica de Clauda Bürk en el programa Les Set Llunes Màgiques

Apreciados amigos,
     mañana, martes día 23 de noviembre, a las 20h (las 8 de la tarde) Claudia Bürk hablará junto a Susanna (presentadora del programa "Les Set Llunes Màgiques") nuevamente acerca de los ángeles, ésta vez de forma mucho más explícita. Estáis todos invitados a escuchar el programa en el siguiente enlace por internet:

                El programa se emite en catalán, aunque la intervención de Claudia es en castellano.
Programa de rádio por FM y por internet mágico y de misterios en directo los martes a las 20h www.radiosilenci.cat

Los viernes a las 24h (0h sábados) se repite el programa para todos aquellos  que el martes no lo hayan podido escuchar en www.onacodinenca.cat

Correo electrónico del programa:
radiosetllunes@gmail.com
"LES 7 LLUNES MÀGIQUES"          

domingo, 21 de noviembre de 2010

Elegía al silencio.

Pssshhh…¡Silencio, por favor!

Comienzan a cesar los golpes de viento contra mi ventanal, se suspenden los sonidos en el ocaso y un silencio magistral se agazapa como un velo de seda en mis sentidos.

Me siento en paz. El silencio y yo a solas. Soledad acompañada en la ausencia de tumultos. Respiro sosiego. Inhalo calma.
Mi existencia se circunspecta, se expande y dilata: ¡sigo el orden de las cosas desde la última fila!

Regreso de donde surgí, nadie me sigue y no temo que profanen mi senda.

Y ahora, ensordecida, escondo entre mis pasos arcanos, todas las respuestas que siempre me reservo.
Y ya lejana, me adentro en las profundidades de un gran secreto, mientras desclavo de mi alma blancas plumas dobladas.

¡Silencio!

Vibra el mundo entero entre notas de éter.
Mi alma es buza que respira y explora a cien metros bajo el mar.

Medito acerca de las bienaventuranzas divinas: en mis adentros parábolas austeras.
Silencio fecundo: desafío enriquecedor y creativo. Silencio elocuente: que crea el clima para mi auto-encuentro, que redime el paso del tiempo.
Silencio que no posee presente. Reminiscencia audaz de instantes sin nombre. Carencia de palabras, mutis de los sentidos que gozo y testimonio.

¡Como me queman las palabras, el loco transcurso de los sonidos, el vaho ocioso de las noches ajenas- vapores insulsos, sonidos vanos-…!
Que importante; para mí el silencio.
Y ahora que lo pienso: ¡qué pocos enteros tiene en la bolsa de los valores actuales!

Sub umbra floreo: C.Bürk.

La venganza de Chronos

La venganza de Chronos

“Uno se pregunta si el amor tendrá edad, si el tiempo sera tan implacable como los espejos.” Gioconda Belli

Una nube minúscula se insinuaba sobre el horizonte primaveral mientras nacía el día entre resplandores rojizos y dorados que se difuminaban con el celeste matinal, pintando de suaves acuarelas el cielo.

A lo lejos se lograba distinguir con nitidez a una pareja que caminaba –de una manera muy grácil– a orillas del Sena: ésta, echaba a andar tres pasos y se detenía al cuarto para abrazarse con fuerza. Daniel y Sophie sostuvieron la respiración para mirarse a los ojos, dándose cuenta de que estando juntos éran un solo ser, percibiendo el rítmico ondear de sus almas en un choque frontal con todas sus percepciones y vivencias hasta la fecha.
Hubiera parecido que sus vidas se cruzaron hace mucho tiempo, sin embargo, la realidad distaba gran trecho de este pensamiento: se conocían desde hacía relativamente poco, pero ambos intuían con precisión que estaban hechos el uno para el otro desde siempre. Se sentían tan sumamente unidos, que tal percepción la tomaban como real, sin temor a que el futuro les separara. El único motivo para su completa seguridad residía en la imposibilidad de que aquel acontecimiento se produjera: algo que no se albergara en sus mentes propiciaba que tal desafortunado evento fuera más complicado para producirse. Sabían a la perfección que ésa era la manera más positiva y efectiva para hacer frente a sus destinos. Era imposible negar que entre ambos vibrara una suave tensión amorosa que les hacía temblar de emoción y admiración el uno por el otro al estar juntos. Lo habían constatado y experimentado y jamás habían percibido ese bienestar por separado o con otras parejas: ambos guardaban este secreto para sí mismos, como si se tratase de una sublime nota musical que resonara silenciosa en sus almas; sólo para ellos.

Un reflejo ancho y plateado a su derecha, les iluminaba los ojos con pequeños círculos de luz que destellaba el manso chapoteo de las subyugadas olas formadas, y –mediante las cuales– , el río parisino pretendía hacerse reflejar por todas partes durante aquella destellosa mañana. Mientras imaginaban que su paseo compartido se asemejaba a una senda infinita –cuyo final no alcanzaban a ver– habían llegado apenas sin darse cuenta y distraídos hasta la Rue Lafayette, para detenerse curiosos ante el escaparate de un anticuario.

–Daniel, ¡mira qué relojes tan bonitos! Siempre deseé uno como esos, un Omega antiguo. Deben de ser de los primeros de la gama que se pusieron a la venta– exclamó Sophie fascinada, y alzó el cuello para verlos mejor. Daniel afianzó el magnetismo por aquellos artilugios con una mueca de asentimiento.
–Vamos Sophie, entremos a preguntar caul es su precio. Son dos relojes exactos en todo. Uno de ellos podría ser para ti y el otro para mí. Yo los compraré.

Ambos reflexionaron unos instantes, embelesados ante la idea de llevar aquellos cronómetros que, de ese modo, se convertirían en un símbolo de unión entre ambos.
Un hombrecillo de omóplatos encogidos, ojos redondeados y facciones estiradas –el anticuario–, les observaba receloso por encima de sus anteojos, preguntándoles qué deseaban.
–Verá, me gustaría regalarle a mi chica uno de los relojes gemelos del escaparate y el otro sería para mí– explicó Daniel.
–Pregunta primero por el precio, Daniel– susurró inquieta Sophie entre dientes.
–El precio, señorita, no es lo determinante en este caso– el anticuario conservaba su audición impecable a pesar de la avanzada edad que reflejaba su rostro surcado–. No obstante, los dos relojes cuestan 20.000 francos y eso es, francamente, un regalo teniendo en cuenta las características, valor e historia de ambas joyas.
Sophie clavó la mirada en los ojos de Daniel hasta detenerse en la del expectante comerciante, que comenzó a arquear una de sus cejas en espera de una respuesta o tal vez de una pregunta.

–Nos lo quedamos– respondió Daniel con decisión.
–¡Oh! Enhorabuena. Se llevan las piezas más valiosas de la tienda y las más estimadas por mí –al comentario del anticuario le siguieron unas risas casi explosivas–. Me alegro, me alegro mucho por ustedes. ¿Les importa si les pregunto si están enamorados y en caso de estarlo si se aman intensamente? Puede que estos relojes les cambien la vida para siempre.
–Sí, lo estamos– Daniel y Sophie se miraron expectantes buscando la confirmación de la frase en los ojos del otro–. Pero no comprendemos qué tiene que ver eso con que usted nos venda un par de relojes –argumentó Daniel.

–Bien, bien. Esperaba que se interesaran por la historia de esos artilugios y no tan sólo en su estética.
Ambos pensaron al unísono que aquel hombrezuelo extraño ya no debía hallarse del todo en sus cabales pero, no obstante, les resultaba amable, hasta simpático:
–¡Adelante caballero, explíquenos su historia!– Sophie sonreía curiosa.
El anticuario fijó la vista en un punto inexacto de la pared, concentrado, y con la mirada algo perdida y vidriosa comenzó con su argumentación:
–Verán, allá por los años treinta una parejita de recién casados murió ahogada en un naufragio, en pleno viaje de novios. Es a ellos a quien habían pertenecido estos relojes. Se dice –y así me lo contaron a mí– que encargaron los relojes a la casa Omega y se fabricaron con un diseño exclusivo y a gusto de los dos enamorados. Las dos piezas son únicas en peso, forma y características.
El anticuario dio la vuelta a los relojes y les enseño el reverso donde se apreciaba la grabación de un símbolo en forma de S interrumpida, de modo que también mostraba la letra C duplicada y a la inversa una con respecto a la otra.

–¿La ven bien?– Prosiguió el experto en antigüedades–. Junto a la letra Omega ésta fue la letra que ambos escogieron para el grabado. La S de Sébastien y la doble C de Claire Christine, sus respectivos nombres. Se dice que un amor intenso, firme, verdadero y apasionado les unía y ocurrió que, al ponerse ambos los relojes en sus muñecas, optaron por parar sus manecillas a la misma hora en la que se juraron amor eterno y pactaron en ese instante detener el tiempo entre ambos para preservar su amor. Así mismo, cuenta esa leyenda, que Chronos les escuchó enfurecido desde el olimpo y se vengó de ellos mediante la muerte. Éste, ofendido ante el intento de los amantes por ignorarle y evitar su paso, les castigó hundiendo el barco en el que ambos se hallaban ignorantes, valiéndose de una terrible tempestad que engulló a casi toda la tripulación. Hubo dos supervivientes. Uno de ellos narró tras el suceso que una pareja de enamorados se hallaba besándose en la cubierta cuando fueron engullidos por una voraz y gigantesca ola, mientras tronaba desde el cielo un rudo vozarrón surgido de entre los rayos: “¡Os maldigo por toda la eternidad!”, gritaba la misma. “Castigaré vuestro desafío con la muerte.

¡Quieran todos aquellos que osen desafiarme, permanecer detenidos en mí para siempre, entregándome su alma para toda la eternidad!”. Tras aquella manifestación – así contó aquel decano – la tormenta cesó de golpe y las aguas volvieron a calmarse. Los cuerpos de Sébastien y Claire Christine fueron rescatados sin vida a las pocas horas del trágico suceso y se observó que los relojes marcaban la hora de su muerte. Curiosamente, sus manecillas comenzaron a ponerse en marcha al sacar los cuerpos del agua y no se han vuelto a detener hasta el tiempo actual, a pesar de que nadie les haya dado nunca cuerda –el anticuario había adaptado una expresión de empaque tras su aclaración–. Comprenderéis que eso es lo más insólito del asunto y nadie se lo explica –prosiguió–. Un familiar de aquella pareja difunta ofreció los relojes de ambos a mi abuelo para ponerlos a la venta en nuestro anticuario. Desde entonces, han sido vendidos un par de veces, pero de un modo inexplicable, siempre han vuelto a parar a nuestro escaparate. Es un hecho anecdótico y curioso, sin duda –el hombre terminó su explicación con un tono de voz difuso, que denotaba una cierta preocupación.

–No tengo precisamente la certeza de que usted verdaderamente desee vendernos estos relojes, caballero. Me ha dado la impresión de que nos trata de poner sobre aviso. ¿No pensará que nos tomemos en serio ese cuento de la supuesta maldición par parte de un Dios inventado? –Mientras Daniel hablaba, observó como Sophie había palidecido y de sobra sabía que ésta era muy impresionable.
–Oh, todo lo contrario, estimados amigos –prosiguió el tendero–. Precisamente es a alguien como a ustedes a quienes deseo vender estos enseres, y justo por ello necesitaba saber si se amaban intensamente y de verdad, ya que también se dice acerca de esos relojes que si la pareja que los comparte se ama con total entrega y sinceridad, no envejecerán nunca, siempre y cuando no retiren los relojes de sus muñecas y como condición adicional, jamás se miren en un espejo por separado. De ese modo su amor quedará intacto y preservado para siempre, como desde el primer día de su enamoramiento y nadie ni nada podrá interferir en ese hecho –pareció finalizar el hombre.
–Esto, amigo, se lo acaba de inventar –Daniel soltó una risita burlona.

–¿Y dónde queda el aviso de Chronos? ¿Qué nos sucederá si desobedecemos esos dos requisitos? ¿Porqué esa exigencia de mirarse de ese modo en los espejos? –Quiso saber Sophie, pareciendo haberse tomado en serio aquel cuento absurdo.
–Eso, señorita, está en ustedes: si desean descubrirlo o por el contrario tomarse en serio mi consejo. Lo único que puedo decirles, es que Chronos, parece ser, que se muere de ganas por poder reflejarse en algún espejo. Sin embargo, el tiempo nunca se detiene –es su eterna condena– ni tan siquiera para verse a si mismo. Y para ello, debería, como poco tornarse inmortal.
Existe un vetusto poema al respecto. Esperen que lo recuerde…Ah si,ahora… dice algo así como: El tiempo en un espejo, son mil preguntas y una respuesta, son el destino y el vértigo, el final sin un principio. Un atrápame si puedes entre puntos suspensivos. El infinito a un plamo de distancia; pues Chronos está ahí, retocándose los cabellos, como si nada, en el fondo ocupado en no borrarse –finalizó el anticuario, extrañamente emocionado.

–Bonitas palabras, pero no me dicen demasiado…Tenga, un cheque con 20.000 francos y estos veinte que llevo aquí sueltos, de propina, pues desde luego como comercial hace su labor a la perfección, lo merece – Daniel se guardó el talonario tras usarlo y extendió al hombre dos billetes.
–Muchísimas gracias, chicos. Disfruten de los relojes y que Dios les bendiga –el hombre se dio media vuelta, dirigiéndose a la trastienda.

Daniel y Sophie salieron del anticuario cogidos de la mano y caminando en dirección a la torre Eiffel:
–¿Te apetece que subamos, Sophie?
–Oh, me encantaría que estuviéramos juntos allí arriba –Sophie estaba eufórica.
–Muchas personas se han lanzado al vacío desde lo más alto, por ello ahora tiene este aspecto.
–Lo sé Daniel. Si algún día he de morir, me gustaría que fuera junto a ti, observando este maravilloso panorama.
–Yo saltaría ahora mismo si fuera necesario, con tal de desaparecer junto a ti.
Paris les estaba ofreciendo unas vistas extraordinarias. Una brisa primaveral y bastante suave para aquellas alturas, les despeinaba juguetona los cabellos. Dirigieron sus miradas hacia el cielo y quedaron abrumados por la inmensidad del horizonte, parpadeando los dos felices hacia la inmensidad del firmamento azul. Daniel sacó el estuche con los dos relojes del bolsillo de su gabardina y colocó uno de ellos en la muñeca de Sophie y a continuación, el otro en su brazo:
–Ya está hecho, amor mío, que Chronos decida –dijo el chico socarrón.
Las risas de ambos se mezclaron con los susurros del viento, que trataba obstinado de deslizarse entre la valla protectora que se extendía entera desde la barandilla hasta el techo y preservaba a los visitantes de infortunitas caídas. Se miraron profundamente a los ojos y juntaron sus labios en un beso, primero con cierta suavidad, temerosos de una entrega precipitada, para adentrarse a continuación en un frenesí apasionado, sintiendo golpetear sus corazones, que latían con fuerza en su interior. Por unos instantes sintieron el mundo y el tiempo detenerse en sus adentros, y al separar sus labios hicieron un esfuerzo considerable para centrarse de nuevo en cuanto les rodeaba.
–¡Daniel, mira, mi reloj se ha detenido! –Sophie descubrió a la vez que las manillas de la esfera del reloj de Daniel también se habían parado.

–Tengo el vello de punta, Daniel –Sophie se sintió desconcertada.
Un gélido hálito azotó de pronto las ropas de la pareja, mientras vieron como del cielo cayeron unos gruesos goterones de lluvia.

–Será mejor que bajemos, Sophie, si no queremos pillar una neumonía.
Al caminar de vuelta a lo largo de la Rue Lafayette, un intenso olor a asfalto mojado flotaba en el aire y –al mismo tiempo– dentro de los confines de toda la cuidad. La fuerte llovizna había pillado desprevenidos a casi todos los peatones y un calor húmedo quedaba comprimido entre los muros de los edificios.
Sophie y Daniel se detuvieron estupefactos delante del anticuario, donde hacía algo más de una hora hubieron adquirido aquellos insólitos relojes. Se miraron atónitos el uno al otro: el edificio había cambiado completamente. Todo aparecía corroído por el tiempo. Las letras, despintadas por el paso de los años; cuando apenas hacía unos instantes antes, habían aparecido en un rojo resplandeciente. Luego ambos repararon en el cartel colgado de la puerta de entrada, que rezaba: “Cerrado por defunción.”
La inquietud que los dos comenzaron a sentir, se transformó en un genuino miedo que les hizo adoptar el sentido de la urgencia por saber qué estaba sucediendo mediante una lógica explicación. Una desapasionada voz resonó a sus espaldas, unida a la indiferente mirada de su dueño. Sophie y Daniel se giraron, prestando atención:
–Si buscáis al viejo Poittier, murió hace ya más de seis años y nadie más ha querido pisar la tienda tras el suceso. Dicen que se desplomó de repente y como enloquecido, diciendo algo ininteligible acerca de una maldición. Un testigo afirma que parecía estar discutiendo con alguien invisible, como si estuviera tratando de regatear algo absurdo. En su mano hubo sostenido una hoja de papel en la que había escrito: “Disponen de 6 años y 40 días de tiempo”.
Todos pensaron que antes de morir –el ya consabido chiflado Poittier– se había vuelto loco de remate. Le diagnosticaron un paro cardiaco, pero la expresión en su rostro denotaba terror, como si algo le hubiera asustado de muerte. Ahí se acabó la historia.
Sophie y Daniel no se molestaron en contestar, estaban demasiado impresionados. Siguieron avanzando camino a su casa, a lo largo del paradójico escenario que formaba ahora la Rue, donde todo parecía notablemente cambiado. Sólo ellos parecían ser conscientes del variable escenario que estaban pisando. Temían mirar hacia atrás por si todo lo que quedara a sus espaldas se modificara sin previo aviso, como si sus pies fueran los culpables de la transformación que estaban sufriendo las calles de París. Ya no estaban seguros del recorrido a realizar, avanzaban cautelosamente, observaban a las gentes y, a pesar de ser completos desconocidos, éstas se les antojaban todas iguales, como si se encontraran una y otra vez con los mismos rostros, con las mismas personas.

Al día siguiente Sophie fue la primera en despertarse y también en percatarse de una extraña casualidad:
–Daniel, escúchame, ¿Cuánto tiempo llevamos juntos tú y yo? –La chica vistió su voz con estupor.
–Pues yo diría que algo más de seis años, ¿no?
–Daniel… ¿No te das cuenta de la casualidad? Llevamos juntos, desde ayer, exactamente 6 años y 40 días y esto es justo ese intervalo de tiempo del que nos hablaron que había murmurado el anticuario antes de morir. Yo no sé tú, pero yo estoy muy asustada. Deberíamos regresar a la tienda y entrar – pasando completamente desapercibidos –de la manera que sea, para descubrir lo que está ocurriendo.
Pocos instantes después, la pareja se detuvo ante el abandonado anticuario de la Rue Lafayette con aires de desconcierto:
–Será mejor que optemos por colarnos de algún modo por el ventanuco lateral, Sophie –especuló Daniel débilmente–. Sophie, tu quédate aquí, que yo me escurriré por él y luego, si es posible, trataré de abrir desde dentro la puerta principal.

–Uff, temo que si nos pillan en esto nos detengan por “Allanamiento de Morada” –la chica resopló preocupada.
La contestación de Daniel se extravió en el vago eco de la oscuridad que le acababa de invadir, arrastrándose como una serpiente hacia el interior del abandonado habitáculo. Ya no hubo respuesta. Daniel sintió como una tira de frío sudor le afloraba por los poros de la frente. Tanteó a ciegas la negrura, hasta derribar varios objetos que sus torpes manos palparon. Inspiró profundamente y se dirigió paso a paso hacia la poca luz que se filtraba por una ranura lejana; y ésa debía de ser la puerta principal. Los interruptores eléctricos no respondían a su pulso y supuso que ya no había corriente alguna en aquel abandonado edificio
–¿Sophie?– Daniel quiso imaginarse a la chica detrás de aquella puerta.
–Sí, sí, estoy aquí fuera. ¿Puedes abrir?
–Voy a intentarlo, ¡tú vigila que nadie se percate de lo que estamos haciendo! –Daniel agarró con fuerza el pomo y trató de girarlo tras haber descorrido el pestillo que mantuvo la puerta cerrada desde el interior. Los herrumbrosos gemidos del oxidado mecanismo de la cerradura sonaron como un lamento maldito, después de un luengo letargo. Daniel entreabrió lentamente la puerta principal y la azulada claridad del cielo pintó destellos de luz contra la pared de la vieja tienda, descubriendo teatralmente el mostrador.

Sophie se escurrió con rapidez por la rendija del portón y –una vez adentrada– reparó en un pequeño amarillento sobre a sus pies. Luego se agachó para examinar su hallazgo, cubierto por un velo de polvo opaco. La muchacha lo retiró con suma delicadeza, soplando primero y pasando su mano por el material que sostenía para no dañar el papel.
–¡Daniel, fíjate, este sobre tiene como destinatarios a nosotros mismos! Por el amor de Dios, me tiemblan las manos – el rostro de Sophie se iluminó con la fuerza de un rayo escarlata, mientras ambos intercambiaban una mirada incrédula y sin comprender.
–¡Ábrelo! –Exclamó Daniel–. Este asunto no me está gustando nada.

Torpemente Sophie despedazó el borde superior de la insólita carta y comenzó a leer entre susurros:


"Apreciado Daniel, apreciada Sophie,
Esta misma tarde, tras haberos –permitidme que a estas alturas os tutee– vendido esos relojes, ha sucedido algo terrible. El mismísimo Chronos vino a mí, enfurecido como un diablo, advirtiéndome de que os había divisado en lo alto de la Torre Eiffel y que, dispuesto a derramar sobre vosotros su terrorífica maldición, reparó –sin embargo– muy enfurecido sobre vuestra actitud. Me contó que una desconocida y desmesurada fuerza le apartó de vosotros, lanzándole hacia el olimpo como si de un latigazo de corriente se tratara, no pudiendo intervenir sobre vosotros.
Chronos está tan iracundo, que se ha ensañado conmigo, queriéndome robar –esta misma tarde– todo el tiempo que me queda hasta la hora de mi muerte, por haberos entregado a vosotros esos malditos relojes.
Tras varias amenazas con lo mismo por su parte, y después de discutir largo y tendido con él, hemos fijado un acuerdo los dos: me quitará todos esos años que me hubieran quedado de vida, al no ser que vosotros –en el plazo de 6 años y 40 días, lo cual al pararse vuestros relojes, es equivalente al tiempo presente tras leer esta carta– le demostréis que vuestra unión no es tal, ya que al parecer –y según mi opinión personal– esa fuerza desmesurada que le hizo retroceder en lo alto de la Torre Eiffel, no era ni más ni menos la fuerza del verdadero amor, contra la cual los impulsos de Chronos quedaron completamente inhabilitados.

Os ruego mil perdones por no haberos sido del todo sincero. Quizás os preguntaréis a qué me refiero. Las parejas que nos compraron los relojes en las dos ocasiones anteriores fracasaron en su amor. Tan unidos y enamorados creían estar, que olvidaron lo más importante: protegerse mutuamente ante el peligro, ofreciendo si fuera necesario la vida del uno para salvar la del otro. La total entrega obra milagros y ninguno de ellos la conoció. Pero vosotros, ¡ay vosotros!, con una sencilla frase derrumbasteis los cimientos del poderoso Chronos. Tan sólo debéis recodar esa frase y mantenerla siempre viva, pero lo más importante: llevarla a cabo. Chronos intentó luchar contra ella, a pesar de que al escucharla le explotaron los tímpanos de desesperación. Tan capaces os vio de entregaros hasta la muerte que toda su fortaleza e imperio del tiempo se tambaleó: nadie osaría hacer tal proeza si lo tuviera planeado. Sólo la espontaneidad del alma nos hace capaces de vencer los obstáculos más perversos que tienen reservados para nosotros.

Recordad todo lo ocurrido allá arriba, en las alturas, en las mismísimas entrañas de la Torre Eiffel y reconstruid el rompecabezas…
¡Por favor, pareja, ayudadme que me siento demasiado joven todavía para morir!
Os ruega clemencia,
Agradecido de antemano,
Albert Poittier


–¡Dios santo, Daniel! La vida de este hombre está en nuestras manos y lo peor de todo es que no podemos hacer nada para salvarlo.
–No deberíamos quedarnos de brazos cruzados, pero tampoco osaremos romper nuestro amor. Eso es algo que no nos podemos permitir: no nos corresponde a nosotros realizar esta elección. Los sentimientos son libres, no se fuerzan, no se crean ni se destruyen a su libre albedrío.
–No depende de nosotros, Daniel. Pero ¿qué podemos hacer nosotros para liberarle de la ira de Chronos?
–No lo sé, Sophie. Es un tema muy delicado. No podemos fingir algo que no sentimos realmente. Nuestro amor va más allá de cualquier imposición. Regresemos a la torre Eiffel, quizás allí se nos ocurra qué hacer.

–Sí, vayamos. En el origen de la venganza de Chronos hacia el anticuario puede hallarse la respuesta.

Sin demorarse ni un segundo, Sophie y Daniel se cogieron de la mano y corrieron lo más raudos y veloces que pudieron. Daniel ayudaba a Sophie en los momentos en que ésta parecía desfallecer, animándola a continuar ante la imperiosa necesidad de resolver este asunto lo más pronto posible, antes de que el plazo llegara a su fin. Observaron la torre, calibrando la situación. Repitieron las mismas acciones, las mismas palabras, todo exacto a la primera vez, como si lo vivieran de nuevo, como si nunca hubieran estado allí:
–¿Te apetece que subamos, Sophie?
–Oh, me encantaría que estuviéramos juntos allí arriba –Sophie estaba eufórica.
–Muchas personas se han lanzado al vacío desde lo más alto, por ello ahora tiene este aspecto.
–Lo sé Daniel. Si algún día he de morir, me gustaría que fuera junto a ti, observando este maravilloso panorama.
–Yo saltaría ahora mismo si fuera necesario, con tal de desaparecer junto a ti.
–¡No, no puede ser!
–Daniel, debemos repetirlo todo tal y cómo ocurrió. ¿Se puede saber en qué estabas pensando?
–¿Es que no lo entiendes, Sophie? ¿De verdad que no te has dado cuenta lo que acabamos de decir?
Sophie repasó en silencio las frases pronunciadas, analizándolas pausadamente en busca de una explicación. Con todo, las palabras pronunciadas por parte de Daniel, amortiguaron el efecto de contacto con lo actual y que la contemplación de aquel bello escenario podría haber provocado en la realidad. Se miraron a los ojos de nuevo, juntando sus manos, apretándolas bien fuertes y dándose un perpetuo beso: agarrándose el uno al otro, en un abrazo de audaz locura, mientras saltaban al vacío sin dilación. Un torbellino de sensaciones recorría sus cuerpos mientras caían al vacío. En silencio, con los ojos cerrados, a la espera del golpetazo final que les segaría sus vidas sin enmienda. Sus figuras ensangrentadas decoraban luctuosas las cercanías de la torre Eiffel durante tan sólo unas décimas de segundo. Otro torbellino –esta vez mucho más poderoso y enfurecido– les devolvió a la tienda del anticuario:
–Muchas gracias por su compra –les dijo el comerciante con una mirada llena de vida, como si hubiera rejuvenecido infinitamente.
–De nada. Disfrutaremos de estos relojes eternamente, de eso estamos seguros.
–Estoy de acuerdo en eso –Sophie sonrió sin temor–. Al fin y al cabo ése tal Chronos pudo con dos parejas, pero a la tercera va la vencida, o al menos eso dicen.
–Creo que jugáis con ventaja –insinuó el anticuario.
–¿A qué se refiere? –preguntaron al unísono.
–¿Me permitís que me quede con vuestros anillos? Tal vez algún día, una pareja entre aquí a preguntar por ellos y pueda explicarles vuestra historia.
–¡Pero si somos de lo más normales! ¿Qué historia podría contarles?
–Eso, Sophie y Daniel, será la historia más grandiosa y emblemática del universo.
Sophie y Daniel salieron de la tienda sin comprender las palabras del anticuario:
–Seguramente le encanta inventar historias, Sophie.
–O es un viejo chalado, como tantos otros. Menos mal que no le hemos dado los… ¡Dios Santo! Mi anillo ha desaparecido y el tuyo también, Daniel.
–Se va a enterar ese ladrón de pacotilla –dijo Daniel malhumorado, volviendo hacia atrás sobre sus pasos.
–¡Espera Daniel!, ¡los relojes! ¡Se han colocados solos en nuestras muñecas!

La tienda estaba cerrada, con sus anillos en el escaparate, reposando ladeados sobre un pequeño espejo biselado, justo en el hueco que antes ocuparon los dos relojes. Una nota reposaba sobre ellos:
“Chronos busca esposa, ahora que ya no es inmortal. El pobre está tan solo y nadie hay junto a él en su espejo."

Sub umbra floreo: C.Bürk

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Entrevista a Claudia Bürk por el programa Clave7 - En Los Límites de La Realidad

El pasado viernes, Claudia Bürk intervino en el programa radiofónico Clave7 - En Los Límites de La Realidad, que se emite en Radio Majuelos, en Tenerife, donde expuso para los oyentes, con detalle, toda la información recopilada para su novela, Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot, sobre la figura de "Los Ángeles". Claudia demostró su profesionalidad al mantener el tipo frente a los problemas técnicos que surgieron al inicio de la misma, culminando esta con total normalidad y claridad en sus exposiciones. 

Podéis escucharlo directamente aqui:
Ir a descargar
Visitad el blog de CLAVE7. Claudia es colaboradora habitual de este equipo, donde ha publicado testimonios reales y alguna de sus entrevistas.

martes, 16 de noviembre de 2010

Otra carta a X. 16 de noviembre 2010.

Mí siempre amado y anhelado X:
Mientras un día cualquiera, el menos sospechado, te hallé,
el tiempo se detuvo a medio instante; todo el tiempo del mundo quedó entonces demorado en tus ojos lejanos,
y el amor me llamó y no pude desobedecer…
Tu voz, desde aquél instante, ordenó mis latidos, se alzaron mis emociones al vuelo imperecedero, mandaron tus ojos el mirar de los míos.
Y yo pronuncié la eternidad de la palabra “amor”. En el nirvana de tu mirada me pierdo sin estar perdida, hallo el instante sin fin, el tiempo para soñarte sin media.
Al universo de tus ojos, sucumbo con miles de sentidos, hacía la paz de tu alma, se tuerce la mía.
En ti el sabor a vida y a sueños, todo cuanto anhelo. Hueles a ternura y a paraíso, a sosiego y a amor…
Mis palabras se estremecen al contacto de tu semblante. Mis letras se inclinan hasta rimar con tu existencia, tallando al amor como una gema preciosa.
Sin remedio alguno te amé desde siempre…..sin tiempo, el espacio reducido a la nada, tiempo y espacio pierden su poder en mi corazón, cuando cerca te tengo, o sencillamente te pienso, o cerca te imagino.

¿Mi vida? Se resume en dos partes: la una, la que hago ver a los demás, adoptando aquellos papeles que de mí exigen, cumpliendo con mi deber, siendo quien esperan que sea. La otra: quien realmente soy, quien ama sin condición a las personas, quién no teme el desprecio ni el castigo por querer a las personas y hacérselo saber. Quien da su vida por los otros. La que te encontró a ti, para adorarte desde todos las distancias posibles y sentirse querida de esta manera, a través de su propio amor, proyectado al mundo,...

Desde mi puesto de observación detrás de las pesadas cortinas de la realidad asignada, puedo seguirte con la vista durante las imposibilidades que median entre mi mundo y tu mirada. Algunas horas y sus segundos se han transformado en los más importantes para mí. En mí huidiza visión, a veces he rozado tu mirar y he sentido como una descarga de energía casi me paraliza el corazón; miro tu amado rostro que de cerca parece aún más bello. Me has hecho sentir oleadas de estremecimiento y siempre que eso ocurre, bajo la vista para que la magia de ese instante no se vea alterada y poder sentir impunemente tus ojos en los míos.

¿Cómo traducir mis sensaciones y mis sentimientos por ti en palabras?
No soy capaz, porque no soy escritora ni soy poetisa, y se necesitaría de los poemas más bellos para expresar, quizás cabalmente lo que siento ahora en mis adentros, desde que a ti te conjeturo en el mundo.

Ignoro, lo que habría sido de mi corazón, de no haber ingresado tú en él; pero estoy convencida, de que hubiera vivido y muerto con un vacío que, afortunadamente, nunca conoceré.

La solead ha pesado para mí como un saco lleno de piedras, que se fueron sumando como los años, piedra tras piedra, mes tras mes, que viví sin conocer tu existencia.

Ahora, el bendito solaz de tu cercanía, tan poco usual, tan esperada, tan preciada como un tesoro, ha hecho que adore tu esencia, los destellos de tu halo; cada vínculo y ángulo de tu alma, junto a todo lo que exploro atrevida y sin pedirte permiso, cada vez que te veo.

¡Ah, cuanto sueño con comunicarme contigo, pero no habrá forma de hacerlo mirando a esos ojos tuyos, que tan sólo me miran a través del papel que reconoce incierto en mis pupilas.

Y tú te preguntarás que cómo me atrevo a decir que te quiero… El amor, para el mundo, quizás sea como la vida, que viene y que va. Para mí nunca llegó y sin embargo viví: porque no es amor, amor que no camina al lado de un cuento, ni en aras de una quimera cancele las razones de la lógica... No es amor, ¡no puede serlo! Si desde la deducción del corazón no implora al cerebro….

Ningún beso, me hubo despertado jamás de mí sueño eterno, ninguna caricia ocurrida, que hubiera dibujado un dulce cerco alrededor de mí alma, nada, me habló de amor.

¿Y si yo no estaba hecha para ser vencida por esa dulzura?

Aprendí que el amor era lo único que no podía tener en mí vida.

En secreto, tal vez, soñaba con un beso que contuviera la promesa de otros besos, de la profunda entrega del corazón que a todos los demás parece encrespar sin enmienda. Pero para mí no era posible...

Por ésta razón me hallo aquí escribiéndote estas cartas que parecen imposibles, que rompen las lógicas de todo lo establecido y correcto, y que hacen que me sienta en tu mundo…

¡Tu me ha colmado de existencia, de primavera, de vida!

Y te doy las gracias por existir. Para mí es suficiente…

Como el faro ante un naufragio: tú has aparecido ante mí.

Y tú, ha sido y serás cuanto sueño…

C.