jueves, 29 de marzo de 2012

Máscaras de carnaval

Desde siempre he aspirado vivir en un mundo donde cada uno se atreve ser lo que es y qué hace. Pero he aquí la nueva era en la que el anonimato se reivindica, confeccionando máscaras a gusto del consumidor con nombre y apellido. Internet lo hace posible. Vivimos en la era de la (des)comunicación, al tener la comunicación impuesta como un mandamiento. Estamos cansados de ser nosotros mismos, al no poder ser nosotros mismos. Tenemos que demostrar todo el tiempo lo que valemos, lo que somos, qué bien nos va la vida, qué valiosos somos en esta sociedad. Vivimos en una época de máscaras, de soledades interiores abismales. Vivimos en un mundo de recuelo, a la descomposición de los ideales clásicos y alternativas variopintas a la visión religiosa. Todos estamos desidealizados, sobreinformados, nos golpea el mazo del hartazgo. El desencanto nos choca los cinco tras cantar el gallo. (Bueno, y que ahora al gallo que canta se le denuncia el canto).

Cada vez más desarraigados de la fe verdadera –fe en los otros, en nosotros mismos tal y como somos, en un sentido existencial, fe en el amor (pues solo una minoría está realmente interesada en el amor. A la gente de ahora le interesa follar o coquetear, no amar..), vamos hablando de “tiempos de cambio” de “espiritualidad” y “nuevas eras”, pero, ¿por qué no dejamos de hablar tanto de Amor y realmente amamos?

¿Por qué carajo tanta palabrería barata y tiempo perdido en los chat y en las redes sociales, reivindicando humanidad, mientras dejamos que el sistema nos tome como rehenes? Existe en estos momentos una terrible falta de socialización, provocada por los What’s upp y los Twitter/ Facebook; que se veneran como a un Dios. Pero nos sentimos solos, sin embargo nos asusta la verdadera intimidad con los otros. ¿Para qué? Si estamos conectados con ellos constantemente. Nos da la sensación de estar en compañía sin tener que someternos a las verdaderas exigencias de una amistad. Sin embargo, pese a nuestro miedo a la soledad alimentamos relaciones que no podemos controlar. Ni tan siquiera sabemos hoy en día pedir perdón, porque lo solucionan los emails o un sms, en vez de mirar a los ojos de la persona a la que se ha hecho daño y decírselo con abrazos y palabras. Todo está truncado, máscaras confeccionadas a gusto del consumidor y del consumista y luego están los que han hecho de su propia falta de socialización su sociedad personal, convirtiéndola en refugio frente a la intemperie, en cárcel inerme, grata, que garantice la estabulación de nuestros deseos, nuestras mentes atrofiadas por las satisfacciones inmediatas, huérfanos todos de transcendencia, mientras vivimos engolfados en un microuniverso –como islas, los unos de los otros separados por océanos de incomprensión- entontecidos e insatisfechos hasta los tuétanos, asegurando a los que nos sostienen como marionetas nuestro sometimiento a los engranajes del consumo. Desencantados, sin capacidad de asombro alguna, sin fe ya de ninguna clase, además de conformes en nuestra esclavitud, orgullosos de ella, mientras soñamos con un Deportivo de Alta gama, porque así lo hacen los otros y nos registramos en otra red social o de flirteo, esperando llenar imposibilidades por llenar.

Lo cierto es que existe una ley para cada instante desde tiempos remotos.

Dejemos, libremente de vivir en simbiosis con un móvil y su mensajería instantánea, con un tablet a cuestas. Dejemos de morir solos en compañía. Porque nuestra vida real se está viendo truncada por nuestra existencia digital. Y nos han hecho dependientes de un fantasma, que en cualquier momento nos podrán arrebatar, como a un perro hambriento se le despoja de un hueso. ¿No vemos cómo cada vez esperamos menos de los humanos y más de las relaciones digitales que pensamos controlar? Socorro, ¡que estamos convirtiendo a las personas en objetos que tienen la obligación de responder a nuestros estímulos básicos…! Es hora de dosificar las nuevas tecnologías, apagarlas cuando sea preciso y empezar a vivir. Nos están provocando daños emocionales que provocan esclavitud, a la que además nos hemos autosometido bajo el látigo de blackberrys e iphones. Bien, si la familia está lejos…Yo vengo a criticar aquí la relación enfermiza que mantenemos con esa accesibilidad tan instantánea. Estas tecnologías nos ofrecen tres fantasías envenenadas: podemos tener atención constante, siempre va a haber alguien que esté ahí en los foros y de ese modo jamás trataremos de estar solos.
Las dos primeras te satisfacen a través de las redes, pero la tercera es la que está llevándonos al caos. Pues es necesario que el ser humano se enfrente a su soledad real para conocerse y evaluarse, y así, poder evolucionar. Psicológicamente es fundamental aprender a conversar, a sentir empatía real (no desechar a alguien al mínimo fallo y sustituirle con alguien que parezca “digitalmente” más perfecto). Hay que saber perdonar y pedir perdón. Estamos criando una generación de psicópatas. Es muy preocupante que la gente parece esperar más y más del amor, de los otros por culpa de las máquinas que han creado para relacionarse entre sí. Y eso conlleva menos riesgos (aparentes): amor, amistad, ocio o trabajo se pueden controlar desde la punta del dedo, sin las complicaciones de una relación cara a cara. Una pérdida emocional, intelectual y social de gravísimas consecuencias para el futuro.

¡Qué gran empujón necesita ahora la humanidad para volver a ser humana y perder el miedo a ser como uno realmente es ante los otros! Y qué tremendo envite para dejar de tener miedo sin perder la responsabilidad y sin miedo, empezar a ser responsables. Y dejar así, por fin –como siempre lo hemos hecho en otros tiempos- las máscaras para el carnaval.

martes, 27 de marzo de 2012

Escudo




Escudo

Guardián de las alturas,
que me oculta
cual elevada torre.

Con escudo tricolor me cubro,
temerosa de ser yo.

Pavorosa, por parecer gris,
escondiéndome en el arco iris.

Vestigio vigío sin igual,
adorna mis pasos y paseos.

La apariencia se viste con
pedazos de esencia
para entregarse a plazos
al mundo que a nadie espera.

No acierta la luz
a mis modos de exposición,
el mandamiento de rigor,
de parecer lo que no soy.

El aspecto exterior
Impone su extrema ley:
sospechoso el diferente,
quien escupe la verdad de frente.


Sin etiqueta en la espalda, pienso seguir fingiendo
ser otra que no soy:

¡Porque la inevitable tarántula del hartazgo
siempre acaba por invadir
a los que te creen haber presenciado,
conociéndote en esencia,
por dónde llegaron a verte sus ojos!

Sub umbra floreo: C.Bürk

Poema desesperado



Poema desesperado

Una negrura formidable,
difunde mi noche asoladora,
asciendo a un cielo inhabitable
que en su obscuridad me devora.
Mi luz antaño inagotable
brilla debil desde la aurora,
que no temí la mano obscura
alivio liviano de mi alma impura.

Me hallo en el cautiverio
de la enlutada y funesta ribera
negras fluyentes del infierno imperio,
por Dios castigada en saña fiera,
ardo en llamas de fuego y vituperio,
el mundo tierra forastera,
la vida en melancólicas escenas
entre espinas, grilletes y cadenas.

Sub umbra floreo: C.Bürk.

Desesperada carta a X (II)



Desesperada carta a X (II)

Oraciones, no palabras. Son estas cartas que te rezan. Normal o anormal, sano o insano, lo cierto es que mi amor por ti esta siempre atravesado por la melancolía. No me resisto a transformarte místicamente en parte de la maquinaria divina de redención. Tú existes para mí como Beatrix existió para Dante. Y contigo en mí atravieso cielos, purgatorios e infiernos.
Enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible.
X: cuando la espera es dilación espantosa en el tiempo, cuando cualquier rumbo es ficción en el aire que se convierte en un purgatorio lleno de dudas, más imperiosa se vuelve la necesidad de ensordecer la memoria. Más necesario te vuelves tú.

Más despótica aún la trama oscura, su perturbada evocación disfrazada de albur mezclando fechas y escarmientos, reteniéndolas en el aire con la insistencia del infierno, que ni el perfil de un paraíso lejano, ni la de un Dios amparador logran atenuar.

Miro el calendario, y tan sólo ha transcurrido un minuto desde la misma operación.
Contemplo la esfera de mi reloj que va oxidándose sobre mi muñeca sin vida, al son de mi espíritu. Una doceava parte de sus minutos se convierten en horas, perduran de pronto como si fueran años, resbalan sobre mí como si sofrenaran el tiempo, sofocando campanadas, repitiendo con cada tic tac tus infinitas y antiguas formas con la lentitud de imágenes que contienen siglos, que resbalan por mi melancolía como gotas de éter, con la impresión de haber sido tan sólo soñado.

Y veo, irremediablemente, la vileza de una renuncia, la inerte expresión de una sombra,
y presencio sin lucha la batalla final de un sentimiento: la ilusión.

El destino filtrado por la conveniencia, se transforma en mi nueva realidad. Pataleo el vacío gritando tu nombre, te busco en la nada que se llena de humo y de renuncia, intransferible, simultánea a lo que me brindó tu existencia, que medió como la bruma en un crepúsculo o la percepción de invierno en un paisaje veraniego.

Es ardua tarea inútil, huir de mi misma: asesino mis propias formas, embrutecida por tu cercanía que ahora me falta como el aire, el viento y el día.
Envistes mi melancolía de omnipotencia.
De recuerdos llenos de intentos fracasados.
Intenciones de hallarte, como cuando me hablabas con la condición y la soledad de un extranjero, acusándome de no compartir tu lengua, reducida no obstante a un diálogo de espejos, imposibilitado de comunicarte más allá de la apariencia que había yo decidido mantener como un templo sagrado.
Nos separa una ficción de entereza, un hueco tan insoportable, que no sabemos ser los de siempre para así reconocido sin más.

Hoy te hablo desde ese hueco, porque no logro ni taponarlo ni ignorarlo. Hoy te escribo a través de el, para legitimar nuestra locura.
Porque aún sigo anhelando esa coherencia, que antaño preferí obviar, porque aún voy vagando en pos de una identidad que pudiera dar nombre a lo que fuimos lunas atrás, porque todavía soy esclava de la terquedad que no nace de mi voluntad sino de tu alma, de una cadencia que dilata mi pena, de un ritmo que escupe mi fatiga; el límite de mi resistencia, ignorado por los relojes y por los calendarios.

Evidencio así la inutilidad de mi universo con la ofuscación de un amor que no cesa, mientras un purgatorio lleno de dudas, se convierte en un infierno de certezas. Pues la verdad me sobreviene de golpe: cegándome no alumbrándome, descomponiendo mi realidad con una multiplicidad de planos y mapas, alojándome en el azar en uno de ellos, el que me enfrenta a tu rostro vacío, a un abismo donde no existe ni la luz ni la forma, solo la necesidad de inventarla.
La verdad impuesta de súbito: sin mediación de búsqueda, sin reflexión, de un mundo que ya no me alcanza. Descubro que a través de ti no he sido mas que un ejército de soledad bajo tu nombre mil veces pronunciado. Mi voz en el concurso de las voces que te llamaron, mientras fraccionada de la realidad te desdije, confesándome muerta.

El frío del mundo ha ido congelando lenta y agónicamente la sangre en mis venas. Y ahora un sopor letal comienza a invadirme, suceso tras suceso, desgracia por desgracia. Mi cabeza no cesa de abrir archivos acumulados desde mi infancia, mientras en mi corazón se perfilan un sinfín de recuerdos dolorosos. Desde siempre anhelo topar con un mundo repleto de buenas intenciones, de acontecimientos que, por muy dolorosos o incomprensibles que resulten, fuesen en realidad designios divinos, cada uno de ellos portador de un mensaje oculto de Dios, cada circunstancia encerrando un profundo significado. Lamentablemente tengo que conformarme con el mundo que tenemos, confrontarme con una existencia que contiene de todo menos un designio concreto. Para luego, queriéndolo o no, aparcar resignada todas mis ensoñaciones acerca de un destino utópico y del profundo sentido de la vida; dejándolos únicamente en un rincón de mi pensamiento, donde se resguardan los sueños destinados a salir a flote tan sólo en alguno de esos instantes vitales en los que todo parece ir bien, y las piezas del día a día simulan encajar como un puzzle a lo que va pareciendo un destino justo.

Pero eso, en mi caso, se ve sistemáticamente interrumpido por alguna desgracia, que siempre, cual ciclo matemático y exacto, aparece cuando todo parece tomar un aceptable significado vital y haya, nuevamente, confiado en la vida, relajando mis tensiones vitales.

La muerte, el abandono, o la desgracia interrumpen entonces inesperadamente, como un visitante inoportuno y molesto, como un relámpago feroz, como una bomba que hace que el alma - junto a la fe que me hacía creer que poseía alguna -, estallen en mil pedazos, cuyo dolor conduce directamente a una terrible decepción acerca de la destrucción absoluta de todos esos castillos que ya tenía construidos y habitados en el aire, hasta ese momento.

Tras el desastre, toca renacer de las cenizas, sin poder ignorar la constante punzada de desilusión en el corazón: sin ánimo, sin consuelo, sin entender qué es lo que realmente debo entender, sin poder saber qué debe ocurrir al estar obligada a estar viva.

Me convenzo de que los otros debían abandonarme, para dar un sentido a mi vida y hacerme más fuerte. ¿Pero para qué demonios me va a servir?
Sé que ese pensamiento es muy injusto, porque no soy el ombligo de nada para que otros tengan que quedarse sin desearlo, o marcharse a mí alrededor y así darles la gracia de existir eternamente en mi pensamiento.

Es injusto pensar así.
Yo no soy así. Yo no pienso así.
Es la maldita decepción que me está cegando.

Pesadez, agobio, soledad, tedio, llanto, tristeza, destrucción, rabia, odio.
Todos ellos hacen acto de presencia en mi ánimo y en el complejo laberinto de mis sentimientos, derrotándome, exterminándome el ánimo, ¿pero qué puedo hacer?
¿Dejar que el tiempo por sí mismo me marque los senderos? ¿Seguir llorando hasta hacerlo sin llanto? ¿Esforzarme en sonreír para seguir agradando a los que quedan?
¿Esperar algo que no se que puede ser?

Convertir la espera en esperanza, caminar contra el viento esperando sentir la vida en el aire, entre la rabia y el silencio, entre rutina y consuelos; esperar a ver aparecer las flores florecer con más vitalidad, los ríos saltar con una inusitada fuerza. Esperar a ver reconciliarse lobos con ovejas.
X: con desesperación te rezo, te nombro, te llamo para decirte que tú simple existencia me está dando tanta alegría que me llega a doler; y tanto dolor me causa que llego a sonreír, rota.

Eres mí suceder, el sentido de mis días. Yo dejo que el tiempo ocurra, manteniéndome abierta a lo inesperado. Soy diferente cada día que pasa; y espero que a los setenta años siga experimentando cambios. Si llegara esa edad, no quisiera quedarme pensando en lo que no realicé: deseo aprovechar cada instante de vida que me resta. Lo imagino, pero la vida me lo niega.
Deseo cambiar, adaptarme a la vida, con una única variación en mí: tú.
Vivir soñándote por el resto de mí vida.
No quiero planear nada, lo importante que venga solo. Quién planea lo que es importante acaba convirtiendo todas las cosas en pequeñeces...

X, tú eres mí inesperado plan de vida.

Mí corazón es capaz de entenderte más allá de las palabras de amor..
Basta imaginarte para sentirme completa...

Vives en mí a cada instante. Te amo...
Las palabras no siempre son suficientes. Decirte, por último que con cada segundo que se agota sin tenerte cerca, mí tiempo muere por ti mientras yo muero con él.

En un suspiro tan solo, queda todo dicho:
C.

Desesperada carta a X.



Desesperada carta a X.


¿Cómo evitar los pasajes a tu presencia? ¡Si me he perdido entre tus senderos y tus caminos se hacen rutas ineludibles en mis adentros, en el intento de trazar un rumbo de llamas hacía mí corazón!
¿Cómo procurar, el amor en el exilio? Si arrastrar mis sentidos detrás de tu cuerpo, es sepultarme bajo todas mis preguntas.
¿Cómo intentar aliviar el dolor, con tus dedos espinando mi alma?
Si en puntitas de pie avanzo,
desde la fragilidad de un sueño hacia tus ojos despiertos, en retroceso hacía la desconfianza, que marcaron unos lobos a dentelladas.

Tu cuerpo ha inaugurado mi cuerpo con tu pensamiento, tu alma estrenó a mi alma para arrojarla en el olvido, tu corazón liberó a mi corazón de la asfixia ayer, y hoy muere abrasado. Tú aliento oxigenó el mío con un soplo de vida veraz. Hoy me faltó todo el aire.
Junto a la dicha más dolorosa, se suma, la paradoja más hermética, se añade, la confusión más luminosa que señala el amor más persistente, que nunca atreví a apodar.
Y es ahora, cuando las perfidias de las palabras por primera vez me limitan; pues ahora grito, que el amor no tiene límite...Y escribo en mayúscula, la palabra AMOR.
Una palabra, que como un astro nace y muere despacio, mientras brillando espera la muerte en un estallido.

Actos,
en pálido rumor de Amor absoluto, caridad a cambio de estampida impuesta,
tras el camino que el destino elige: ¡se halla la noche!

Noche infinita, que se añade al tiempo de las historias que nadie mencionará.
Un ojo de asombro
que bastará para vivir eternamente.
Una palabra callada, un destino enmudecido,
suficiente
para no recordar.

Sin más,
C.

Finis terrae (El tenebroso mar por el que fluyen las palabras) Cabo Finisterre



Finis terrae (El tenebroso mar por el que fluyen las palabras) Cabo Finisterre



Evangelio según San Juan
La Biblia


Capítulo 1: Juan 1

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.
2 Ella estaba en el principio con Dios.
3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.
5 Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.



1. Cabo Finisterre (Las piedras santas)

“Son las palabras, por consiguiente, la luz de la humanidad.” Dijo ella. “Y las cosas parecen existir en su totalidad únicamente tras haber sido nombradas. Tiene su lógica”, continuó pensando en voz alta. “Y hay que enfatizar toda palabra con el ritmo adecuado, como las palabras de San Juan. Solamente entonces, cuando se convierten en poesía, ladean su luz verdadera sobre lo que nos rodea. En la intermitencia de esa claridad, las realidades pueden adquirir matices muy distintos”, concluyó.


2. Finis terrae (El alma contrariada)

“No te dejes las palabras
para cuando sea tu misma voz
la que cuestione y la que responda.

Mira, hija, que en esta familia
tenemos la acerba costumbre
de entendernos mejor de muertos.”

3. Finisterre (El punto de fuga)

“Sobre los filos de la existencia cabalgan las palabras, golpeándome sus sonidos como piedras, al trote de mi curiosidad vital, al galope de mi entrometida esencia, que como un extraordinario lujo, se anclan en el terreno de mi costumbre.”
“Desde la alambrada de mi corazón, sueño con el fin de un antiguo mundo, donde chocaban las palabras con los vacíos de los hombres, para topar con sus espejismos de realidades y convertirlos – desde un nuevo orden - en certeza material.”
“Existe alguna que otra enjundia que se nos presenta sobredimensionada y nos viene grande: el dolor, la soledad, la muerte, pero también algunas excesivas en belleza, culminación y grandeza. Para ello hemos inventado las religiones, porque creemos que las palabras no son suficientes. ¿Y qué ocurriría si perdiéramos la fe? Todo ello seguiría exponiéndose descomunalmente para nuestras asimilaciones. Lo que nos quedaría entonces, sería la poesía de la vida fraccionada. ¿Serían sus fuertes alas capaces de sostenernos?”
“Necesito de las majestuosas palabras de la Biblia. Preciso de la fuerza ilusoria de su poesía. Adoro contemplar a los hombres orando. Me apremia avistarlos. Los requiero en contra de la perjura ponzoña de los superficiales y desalmados.”

Sub umbra floreo: C.Bürk

domingo, 25 de marzo de 2012

Entrevista a Claudia Bürk. Por Artigoo.com

Entrevista a Claudia Bürk
Autora de “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”

Me reúno esta tarde con Claudia Bürk, autora de la novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” que, como tantos otros escritores, ocupa su sitio en este mundo de locos de la escritura comercial. Ella no se obceca con los índices de venta, no, tan sólo desea hacerse un hueco y ubicarse donde le corresponda. Eso lo decidirán sus lectores, o, al menos, así debería ser. Claudia, una mujer de otra época, “salí del siglo XIX y me perdí en la actualidad”, afirma, es poco amiga de los estereotipos, no se siente impresionada por el éxito que pueda tener o que ya está teniendo en su trabajo. Su obsesión son los misterios vitales y la escritura gráfica. Para difundir sus ideas, aparece en varios medios durante los últimos meses.

A Claudia Bürk le ha tocado ser insólita en esta vida. Había nacido normal (de padre alemán y madre española, uniones muy comunes en los años setenta.). Nació en Valladolid pero creció en Alemania y con conciencia de rara: "En el colegio me arrinconaban por ello. Sólo me interesaba lo insólito, los fantasmas y la física. Yo era manejable, un blanco para los que tenían ideas “normales” con respecto a la vida, sin rastro de rebeldía por mi parte”.

Y aun se la ve igual. "Soy como una fábrica de teorías acerca de la realidad, de la que pronto sale humo". ¿Cómo dices? "Sí, me hice yo misma como soy". Una mente aventajada, sin duda, que se aburría en clase, "tiempo de espera" lo llamaba Claudia; y ella, me cuenta, ocupó el tiempo husmeando por los cementerios, relatando historias de fantasmas y haciendo experimentos químicos. Los niños, muertos de miedo, hacían correr a sus madres protestando en tutorías.

Nació con capacidades que no desdeñó: salió de Alemania en 1987, a los dieciséis años y corrió hacia situaciones, estudios y trabajos donde no encontró nada y, fuera ya de todo, vampiros que apostaban su talento y ella, su poca autoestima. Creció analizando la realidad, fascinada por sus componentes. Y ¿qué es? "La mecánica cuántica, la literatura, la poesía, el misterio: todo lo que contiene".

Un pueblo costero de la provincia de Tarragona es ahora el lugar donde la “niña insólita” ha encontrado por fin su sitio.

Dime Claudia, ¿qué opinión tienes tú de la auto-edición?

Pienso que si quieres llegar a familiares o amigos con lo que escribes, es una manera cómoda y rápida de hacerlo. También tienes todos los beneficios a la hora de vender tu libro, es decir, el 100% de las ganancias. Pero, como contrapartida, no se considerará “serio” lo que haces, si es que pretendes ocupar un lugar digno entre los escritores. Para eso, hacen falta muchos sacrificios, entre otros, dejar que una editorial publique tu trabajo y se quede con la mayoría de beneficios económicos o, en el peor caso, con todos los beneficios. Eso ocurre ahora, con la crisis. Tendrás más pérdidas que ganancias. Y se tardan años y sólo con muchísimo esfuerzo y sacrificio se verán algún día los resultados, además de la ganancia económica. Yo misma empecé auto publicando. Pero es algo que ya no haré, al menos, hasta encontrar más apoyo por parte del mundo literario. Sé que no me conviene decir lo que voy a soltar ahora: las editoriales no son lo que la gente se cree, las grandes están al timón. Las pequeñas que te dejan escribir a tu aire, se van a pique con la crisis. Las grandes “venden” a sus escritores y sus productos bajo criterios únicamente comerciales. No importa que escribas bien, importa que escandalices o estés de moda. Por esta misma razón, espero poder publicar siempre con editoriales más pequeñas. No puedo trabajar bajo demanda ni plazos de entrega. Necesito crear y no producir.

¿Entonces publicaste tu primer trabajo recurriendo a la auto-publicación? ¿Y tu primera novela?

Así es, eso fue en 2008. Ni me preocupé de buscar editorial, ya que se trataba de un libro de relatos cortos, poemas y reflexiones. Cuando empiezas debes publicar una novela. Las editoriales no publican libros de relatos, a no ser que seas consagrada. Yo lo hice para Navidad de ese año, como opción de regalo a mis amigos y familia. Nada más. Luego me sorprendí que tuviera también acogida fuera de mi círculo personal. La novela “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” es un trabajo que nació bajo corazonadas. Un experimento social. Eso lo descubrirá quién la lea. Mi agente literario me pidió que escribiera novela. La tenía “en el cajón” desde 2004 y en menos de un año, escribí las restantes 300 páginas del total (436) y se interesaron de inmediato tres editoriales. Me decanté por el Grup Lobher, pues me constaba que publicaban los libros con mucha calidad, en tapa dura y muy bien hechos. Se ha vendido estupendamente. Imagino que ya van por la segunda edición. La distribución es lenta. Pero al estar en “La casa del libro” a la vez ahora es cómoda de encontrar.

¿Puedes hacer un esbozo del argumento de tu primera novela? ¡No nos reveles demasiado!

Como te dije, la novela es ante todo un experimento social. Nunca antes un lector habrá tenido entre sus manos una novela de tales estructuras. El epílogo ha dejado a muchos con la boca abierta. Y he recibido muchísimas preguntas al respecto.

Jeanne Bardèot, es la protagonista de mi novela, y su realidad es muy dura. Debido a esas circunstancias, su imaginación trata de salvarla del caos, y el destino en forma de “arcángel Miguel” que la invita a una dádiva extraordinaria. El comienzo de la novela está ambientado en la psique de la protagonista. Familiarizo así al lector con el alma de Jeanne, para que éste llegue a empatizar con ella íntimamente. Esto, (pese a llevarme muchas páginas del libro y pudiendo resultar lento) ha sido intencionado para ir luego en incremento con la tensión y el suspense, que no se pueden sentir con total intensidad sin conocer el interior de Jeanne.

Mi libro es como un maridaje entre la novela “El largo camino a casa” y “El laberinto del fauno” (película de Guillermo del Toro). También tiene, en mucho, matices comunes con “El retrato de Dorian Grey”.

Al lector le costará distinguir si lo fantástico se vuelve realidad o viceversa. Eso no quise dejarlo claro hasta el final del libro y aun así habrá que estar muy atentos a las palabras en el epílogo, porque esconden una revelación poco antes de concluir.

El inicio de la novela es más calmo, como dije, acelerándose la tensión para entrar como un torbellino en un desenlace que puede llegar a sorprender a más de un lector. El libro está ambientado en una literatura poética, clásica y ante todo, decimonónica, que define mi estilo como autora. Entre sus páginas hallaremos la enérgica presencia de elementos fantásticos, psicológicos y reflexivos, que se contraponen, en cierto modo, con la terrible y dramática realidad vivida por Jeanne.

Aviso que no es una novela religiosa, ni tampoco es relevante la temática que hace referencia a los ángeles. Sólo es un reflejo de su contenido. Lo realmente importante es el mensaje: la imaginación ayuda a curar heridas que parecen imposibles de sanar. La novela trata de defender a aquellos que se evaden en las quimeras. El libro es un elogio al ensueño. Es una novela muy sutil, repleta de secretos que pueden ser descubiertos por los lectores hábiles, y desde luego se arriesga a sí misma hasta las últimas consecuencias.

¿Eres una escritora de diálogo o más de narración?

Pues hace tiempo era más de narrar, me gusta ser muy, muy gráfica y descriptiva, tal y como procedían los escritores en el siglo XIX. Pero creo que tiene que haber fluidez en una buena novela y el diálogo es indispensable. Una acaba aprendiendo a hacer las cosas mejor y mi próximo trabajo va a sorprender, al menos eso espero.

¿Tus personajes han sido complicados de crear?

En absoluto. Siempre me inspiro en la realidad como hacen todos los escritores, aunque pretenden negarlo. Los personajes los vivo. Me meto en sus pieles, me encarno en ellos. En definitiva, acabo siendo ellos.

Ahora que ya ha pasado un tiempo y puedes ver todo con una cierta distancia...

Podría cambiar muchas cosas. No niego que dan ganas de hacerlo. Pero las cosas deben de estar como están. Es un camino, un aprendizaje. La vida te marca el sendero. Y ahora me lo marca hacia los medios. Y eso que antes nunca me hubiera visto capaz de hablar en radio o ponerme ante una gran multitud y exponer mis ideas. Literalmente me horrorizaba. Pero cuando te enfrentas a tus mayores miedos o fobias, te superas y evolucionas a lo bestia. Con respecto a mis escritos, hay muchos que he “quitado de la circulación”, sencillamente porque revelaban demasiadas cosas personales. Ahora quiero escribir sobre el mundo y sus manifestaciones, sobre los otros y sus mundos interiores. La etapa de la catarsis ya terminó, ¡gracias a Dios! Con respecto a la novela, está bien así aunque ahora lo hubiera hecho cien veces mejor. Sin embargo, para hacerlo mejor están las otras novelas que llegarán en el futuro, si el supuesto fin del mundo no me lo impide. (Jaja)

¿Cambiarías algo en tu forma de proceder a la hora de sacar a la luz una futura novela?

Sin duda me documentaría mucho mejor. Mi anterior trabajo es una escritura emocional. La nueva novela en proyecto, será más científica y temática. Lo que hago ahora mismo es documentarme. Todos los días. Creo que también he madurado más con mi estilo. Eso sí, siempre quedará el matiz decimonónico. Es algo que quisiera conservar, porque me define en todo.

¿Qué planes de futuro tienes?

Mi gran meta en esta vida no es el éxito personal, ni publicar muchos libros, ni ser mejor. Aunque sí si le sirve a los otros. Mi gran ilusión vital es llegar a aportar mi granito a hacer un mundo mejor. En el futuro me veo aun más comprometida con los demás. Quiero servir a los otros desde abajo. Y creo que he nacido para encontrar respuestas a temas existenciales, sirviéndome de la ciencia. De mayor me veo dando muchas conferencias acerca de “la vida y la muerte y las otras realidades”. Y por supuesto escribiendo, siempre escribiendo, hasta que la vida me detenga.

A todos aquellos escritores y escritoras que aun no se han atrevido a dar el salto por el motivo que sea... ¿podrías dedicarles unas palabras?

Con mucho gusto. Les diría que desarrollen su propio estilo, que no se comparen con nadie y que sean tercos, ya se sabe que quién la sigue… Todo llega; que confíen en su pasión o talento. Si de verdad se quiere algo, llega. Es una ley universal. Que insistan con las editoriales. Que se hagan con un agente literario, viene muy bien. Pueden buscarlos por Internet, en España sobran agentes. Si quieren auto-publicar que lo hagan, pero que sean conscientes que eso les restará prestigio y credibilidad. Son tiempos realmente duros para publicar. Pero los tiempos de crisis son siempre tiempos de oportunidad. Que sean optimistas, que aprovechen las páginas literarias en Internet para darse a conocer y que no teman nada. La vida es una obra de teatro que tenemos que interpretar. Cada uno que haga su papel lo mejor que sepa. Lo importante es ser feliz, no el hecho de ser importante.

Muchas gracias por dedicarme este tiempo y que tengas mucha suerte con tu novela.

¡Muchísimas gracias a ti por haberme dedicado tú el tuyo! Y suerte en la vida también para ti.

Ricardo Muñoz: la pintura eligió al pintor.


Ricardo Muñoz: la pintura eligió al pintor.
Por Claudia Bürk

Vino al mundo en 1980 una Nochevieja en la Barcelona briosa de entonces. Y al poco, nada más tocar un lápiz, apostó toda una misma carta: la pintura como vía de identificación y expresión; trasvase de su alma.
Se mantiene alejado del mundo de egos alborotados. Si le definiera una sola palabra, esta sería la Humildad. Sus pinturas hablan con la voz del poeta, con el idioma de la vida desde fuera, la observación de las emociones propias y las de los otros. Su pintura es emoción contemplada por los ojos.
Muñoz, serena en un cuerpo en la treintena al mundo a golpe de pincelada. Todo en él se entiende desde esa carta en su manga. Su As asegurado. Un Don imposible de describir. Y por ello mismo es tan significativo hacerle preguntas, aunque bien mirados, sus cuadros las responden todas.

¿Qué crees tú que hace voltear las miradas hacía un cuadro?
Yo creo que lo primero que hace que un espectador se fije en un cuadro, es que este se sienta reflejado en él.

¿Qué artistas consideras tus referentes?
Es una respuesta difícil de contestar, pues puedo decir que como autodidacta, todos y cada uno de los artistas que me gustan son un referente para mí. De todos he aprendido un poquito. Como pintor te puedo decir que la mezcla de varios colores siempre termina haciendo un nuevo matiz.

¿De qué forma influye la poesía en tus trabajos?
La poesía en mi obra es como un rumor de fondo, que se percibe, pero no se puede escuchar. Cada vez que leo el verso de un poema, cierro los ojos y veo… Pienso que yo intento hacer algo parecido con mis obras, solo que quiero que cuando las miren, vean y luego cerrando los parpados la sientan. Pues el sentimiento, es algo que tienen en común todas las obras de arte del mundo, sean de la disciplina que sean. Como bien dice mi amigo Eduardo Punset, los recuerdos se forman partiendo de un sentimiento, así que teniendo en cuenta esa regla, la mejor forma de que se recuerde un lienzo es que por encima de todo se sienta.

¿Qué esperas de un cuadro?
Quizás la pregunta anterior deja claro que lo único que espero de una obra, es que se sienta y no deje a nadie indiferente, ya sea para bien o para mal. Pues creo que lo más bello del hecho de existir es tener el honor de sentir.

Todas tus obras, así tengo la impresión, son sentimientos a los que les has dado color para que entren por los ojos. ¿Pintas sentimientos?
Así lo intento…Pero no puedo decir que sea fácil. Sin miedo a equivocarme te diré que siempre, absolutamente siempre, pinto aquello que siento, pero por encima de todo intento que también lo sienta el espectador. Ya sea utilizando el color, las expresiones humanas o un lenguaje exclusivamente simbólico.

¿Te duele ponerle un precio a un cuadro al que has cogido especial apego durante su gestación?
Cada vez que vendo un cuadro, cada vez que eso ocurre, es como si de una colección de fotografías de momentos especiales de mi vida que no puedo volver a reproducir se me arrebatase una. Es un sentimiento terrible de perdida, pero compensa en ocasiones el hecho de que la persona que se lo lleva sepa valorarlo igual que tu.

¿Has sentido alguna vez que son tus obras que te pintan a ti?
No exactamente, más bien lo que me he sentido es pintado en cada una de ellas. Como ya he dicho con anterioridad es importante ver en el arte tu reflejo, pues es la única y verdadera manera de sentirlo.

Además de descompostura y talento, ¿qué otra u otras cualidades debe poseer, según tu opinión un pintor?
Creo, y que otro pintor me corrija si me equivoco… Que lo principal y más importante es tener pasión por lo que haces y dedicarle tiempo y alma al oficio. Pues como decía Carl Jung: El artista es un ser humano normal, pero con una carga añadida.

¿Tu talento es heredado?
Puede que sí. Mi madre aunque no se dedica, es una gran escultora y en mi familia hay bastantes parientes que tienen cierta habilidad para hacer cosas creativas. Así que es altamente probable que sea una cuestión de genes o educativa, pues siempre he vivido rodeado de este tipo de cosas.

¿Expones?
Si, de hecho llevo haciendo exposiciones desde que tenía 15 años, aunque como la suerte no siempre me acompañó en la vida, en muchas ocasiones he tenido que dejar mis pinceles de lado para dedicarme a luchar en la gran batalla de la vida. Pero como superviviente de muchas cosas, puedo decir y digo, que sigo aquí luchando una vez más por lo que amo y por lo que creo.

¿Dónde y cómo adquirir una de tus obras?
Pues formas de adquirir mis obras hay muchas, pero principalmente es a través de las exposiciones o bien contactando conmigo por cualquier medio. Ahora por estas fechas tengo una exposición permanente en varios sitios, pero en el único en el que se pueden comprar, por compromiso de exclusividad es a través de la Virtual Gallery.
Este es el link: https://ricardomuoz.virtualgallery.com/
La exposición la he llamado “ El silencio de Ricardo Muñoz” La verdad estoy bastante contento, pues hacer una visita virtual en 3D y poder ver las obras igual que si estuvieses en una galería real, me resulta bastante interesante.

¿Cuál es la razón por la que le has puesto ese título?
Quizás sea porque el silencio para mi es la mejor forma de decir muchas cosas. Además la pintura es un arte que habla sin mentar palabra. La forma, el color, la imagen es un verso que no se puede escuchar, pero nada te puede impedir sentirlo.

¿Qué hay más allá del sentimiento?
Es una pregunta difícil…Mas allá del sentimiento quizás solo sea la muerte, pues para mí después del sentimiento no hay nada. Pienso que es lo más maravilloso de la vida. Hay tanta belleza en el mundo, que si no la pudiese sentir, no quisiera estar en él para verlo.

Sé que es una pregunta muy personal y comprometida, pero… ¿Has llorado alguna vez delante de un cuadro?
En muchos casos he vivido mis obras hasta derramarme por completo, pues en mi alma como en el mundo, cada vez que truena y está nublado casi siempre termina por llover.

¿Hay algo más que te gustaría decir, para finalizar?
Lo único que puedo decir es gracias a ti por la entrevista y gracias a todos aquellos que hayan sentido esta entrevista tanto como la he sentido yo.

Páginas:
http://ricardo-mu.blogspot.com.es/
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e-mail:
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sábado, 17 de marzo de 2012

¿Será siempre para mí el Amor la Cruz? A ti, X y …A tus impostores.


Un sinfín de nombres se apagan en el firmamento como tantas otras estrellas muertas y mi cielo desaparece en la oscuridad de tu noche. La montaña de mis soledades se hace más y más elevada; la cumbre se afila como el pico de un cuchillo. La falsedad del mundo apaga todas mis sonrisas. Las personas llegan para abrirme las heridas como una ventana, de par en par y se van apresuradas creyéndome otra, dejando entrar el helado viento de muerte. Marcho a preservarme del hielo a fuerza de cortinas y contraventanas, hasta ver abatirse una nueva ficción de paz; un cierto estremecimiento a la muerte de la desconfianza, la impresión de que ya va siendo hora de echar postigos a todas mis ventanas.

¿Habrá de ser siempre para mí el Amor la Cruz? ¿Cuántas lunas más me quedan en este lugar?
En rincones perdidos, va quedando la poca vida, voy quedándome yo, temerosa de alargar mi mano, tanteando zapatos que me aplastan sin piedad.

Si ayer grité herida de muerte, ¿quién me escuchó humana entre las cohortes de los ángeles?
Te siento lejano mío, gracioso mío, emocionante mío, amigo mío, más lejano que una estrella, más frío que la noche. ¡Qué burlón! Te ríes de mí y no te culpo. Pues cuantos nombres te han corrompido por mí culpa, cuantas voces quisieron reducirte a mortal y beber de mi manantial con falsos brillos, con fingida sed, como hienas, como lobos.
Hoy es ya toda noche aurora. Ninguna noche más apagará mi fuente. No hay más sombras, no más alarmas, no más muertes: toda noche es aurora. Porque, pese a abrirme a las horas de la dama de noche, soy de las que viven del sol, ya no le daré la espalda para ver las sombras. ¡Quiero vivir empapada de luz! El daño ya no duele. Ya nada me duele, por mucho que me maten.
Me destruyeron y construyen en cada función de ofensa. Me destruyen y me construyo como el tejido de Penélope: la misma tela de la esperanza.

Dicen de mí que no me dejo querer. Pero tú, lejano mío, sabes cómo todo empezó: era una niña pequeña cuando quise salvar a quién me cuidó del agua en que cayó. No, no era agua, era la sangre que me robó. Logré sujetarle a penas; los brazos me pesaban, me dolían, pero debía aguantar. Nadie me oyó gritar. Luchó para liberarse de mis brazos, quería retenerle, pero poco a poco la fuerza salvaje de las olas nos estrellaba contra las rocas a los dos. El golpe más duro fue para mí. Y luego otro. Y otro. Sigo estirando los brazos cada día, intentando sujetarle, quedándome sola. Se ha convertido en algo mecánico. Ya pueden venir los barcos más grandes a rescatarme de las olas, que ni los veo ni los oigo.
Me transformé a una escapista. Tanto tiempo viendo la suciedad que empecé a sentirme sucia, llevando nenúfares en el pelo. No dejando que nadie entre a mi mundo. Crecí con el virus del dolor, creyendo volverme loca de dolor.
¿Puedes tú recomponer las piezas de mi alma?, te supliqué. Pero he debido aprender primero a no identificar el Amor con el Sufrimiento. Buscaba la paz, mientras me arropaba en el sufrimiento, porque así me lo habían enseñado. Cambiar duele, pero no mata. Matan los que te frecuentan en el proceso y te vuelven la espalda.

El Amor…¡El Amor! ¿Pero es de veras?

Si, ya sé: la ausencia de miedos.

Mientras los otros vuelven su cabeza hacía lo que no tienen, lo que huyó y se les fue, (va para ti, amiga impostora) hoy hecho una mirada a los hombros desalados, un último guiño a un mundo de ríos descaudalados, recuerdo quién de veras fui –a fuego escondida, mientras subrayé con impudicia lo tapado- (todos me han visto y nadie me ha mirado). Ya veremos mañana.
Ahora, Adiós os digo.Adiós.

He escrito esta carta, como siempre, para ti, para ellos. Pese a que casi llego a odiarte. Por ello no quiero concluirla esta vez sin dedicársela un poco también a tus dos impostores: a él y a ella. Me respondieron siendo tú. Y tú respondiste maldiciéndome con dolor. Quisiste que también cargara con sus equivocaciones. Les perdono de todo corazón. No quiero ver su maldad.
Pero…

¿Cómo distinguir al lobo de un can? En mi vida el lubricán: la hora en que se confunde al lobo con el perro. El anochecer. No quiero ver destrozos sin remedio: solo yo estoy llevando esta cruz. Al igual que las otras.
Escribo estas palabras para ti, impostora astuta, y para los envidiosos. Si soy su referencia, que dejen de envidiarme: lo que ellos llaman, a su pesar, mi éxito, no me produce la menor felicidad. Impresionas por tu ternura, pero es falsa como lo es tu alma toda. Siempre desconfié de lo llano, de la cuesta abajo. Ahora sé que con razón. He tardado un poco en descubrirte y es que a los que aborrecemos la mentira nos cuesta reconocerla: pero recuerda que crecí desde abajo, desde el estercolero, tirada a la basura, a la que me habían arrojado los que me vitorearon al igual que has hecho tú. Este también es un hecho depurador que actúa en mí de forma magistral. Sobreviviré de ahora en adelante con mayor fuerza, cierto es, con la ilusión alicortada a cero, sin embargo me has otorgado con tu actitud una deslumbrante revelación sobre mí misma. Mientras yo me tengo que volver cara a la pared, hacía mi forfait tenebroso, tú no tardarás en ser descubierta. Y te prometo que no aplaudiré. Porque te compadezco. Recuerda que hay marañas y telarañas. Y a menudo, la araña se confunde y queda atrapada en la trampa hecha para atrapar a la mariposa. Con todo, también me has enseñado que hay trampas y trampas como solo tú sabes tender. Si te empeñas a separar a alguien, lo sonsigues. Te felicito por tanta sangre fría.También me has enseñado a ver que hay mentiras que pueden tener las patas muy largas y hasta afiladas y peludas.

A ti, dulce impostor te digo, que vivir no es conservar vivo el cuerpo. Que los valientes dan la cara y miran de frente. Tú como yo, dijiste que sabías del dolor, la siembra oscura que sigue a la llaga casi intolerable del arado. El dolor que envuelve, como una segunda piel y quema hasta las uñas y las encías, desde la punta del pelo hasta la planta de los pies.
Tu hoy me causaste ese dolor.

Todo sirve, etiam peccata; lo escribió Agustín de Hipona, que supo bien, bien, qué es pecar y qué crecer por dentro, que supo bien qué es esa alquimia misteriosa: sírvete hoy de mi dolor para avanzar. Porque hay pecados que nos desenmascaran y nos dejan, como recién nacidos, incontaminados; abandonados frente al nuevo amanecer, que es por fin el nuestro. Sólo quién avance bajo el fardo, más o menos agobiante, de sus tinieblas y su sinceridad, bajo el fardo de su verdad más honda, solo quién avance bajo su peso íntegro, con la verdad a cuestas, logrará caminar por el sendero que le lleve a sí mismo, al amor y a la sonrisa. Una fuente que brota en el mismísimo punto y en el mismísimo instante en que se logra la aprobación de uno mismo tal como es, la aprobación de la vida tal como es, la aprobación del mundo. Un punto, un instante cuya conquista, como se dice de la del cielo, padece violencia.

Las metas no hay que buscarlas. Las metas te encuentran por ese camino que te he descrito. Y por descontado, has de esperar a que el amor llegue. Considera que el amor no se busca, se encuentra. Tú sabrás, contra viento y marea cuando lo veas. Tu instinto te lo dirá. Aparecerá acaso cuando estés fatigado y entristecido de esperar. No importa. Entretanto, que los juegos amorosos y tus escondites que tanto temes que sean destapados no te distraigan del amor, que no te hagan mirar hacia otra parte. Llegará el amor a su tiempo, no al tuyo ni a petición de tu impaciencia. Y quiero decirte también que qué hastioso es para mí tener que manejar palabras para que luego me malenteindas.

Lo mismo ofende que desconfíen de uno que tener que desconfiar.
Impostores de X: tenéis la obligación de ser quienes sois. Sin embargo os proclamáis “almas blancas” mientras empuñáis afiladas dagas. ¡Qué contradicción! Y a ambos os digo que no soñéis en exceso con lo ideal. Miraros adentro. Cuando miréis las cosas en vuestro nivel real, no las desdeñéis, no las comparéis con lo que vosotros soñasteis. Dejadlo ser como es. Amadlo como es. A veces, la imaginación es la peor enemiga de la realidad. Os lo dice la mayor soñadora de este mundo. Por ello mismo, no será nunca mi designo ser amada. Que por ello muera de tristeza, es ya cosa mía. Y designo a su vez. He querido daros estos consejos, porque vosotros os empeñaseis en dármelos a mí. ¿Quién es quién más los necesita, empero?
Os dejo partir. No sin daros las gracias. El dolor que me habéis causado no es más que un regalo valioso. Y recordad que lo habéis intentado, pero…
El daño ya no duele. Ya nada me duele, por mucho que me maten.

¿Habrá de ser siempre para mí el Amor la Cruz? La respuesta, entonces, ya os la he dado.


Desde este lugar, hacía el vuestro, dónde celebráis una fiesta a mi costa a la que nadie me ha invitado; desesperadamente esperando quién me libere, te busco lejano mío:
claudia.

viernes, 16 de marzo de 2012

X; tu nombre me duele.

Hallado e inalcanzable X

El amor es la mayor inspiración para el escritor...

TU eres mi musa. El amor de mi vida. Mi Dios aquí en la tierra. Nada, comparable a tus manos avistadas desde lejos, ni nada igual al manso tono de tus ojos. Da miedo pronunciar tu nombre. Duele en mi garganta. Duele en mis oídos.Tanto, que duele como jamás comprendí que pudiera doler un dolor. Tanto, que me callo con el silencio de las estrellas.

Son tantas cosas que me callo mientras te hablo, son numerosos mis escudos, incontables mis lanzas, ironías todas...
¿Dónde estás ahora? ¿Con quién estás en estos momentos, X? Imagino, me lamento, decaigo.

Mucha gente piensa que el amanecer de los sueños nunca se alcanza en ésta vida. Yo sé que se equivocan. Yo te tengo conmigo, sé que no me abandonarás, por muchos cuerpos que ames, beses y abraces.Esta noche te siento lejos. Y te siento lejos, aun estando vivo. Mi impotencia es absoluta.

Tu mirada me alcanzó desde tu ausencia, de pronto, inesperadamente, para coquetear con las ansias de mi alma muerta en mí. Me convidas a lo extraordinario, llamándome y duele como una daga.

Desde aquí quisiera poderte ofrecer mi paradisíaco cielo, sin embargo la imposibilidad que me produce mi situación en abstracta contradicción con mi alma, me mantiene prisionera en las sombras y debo esconder mis deseos propios.Mi vida no es mía: pertenece a personas con nombres y apellidos.

Te miré desde aquí con la mayor de las admiraciones, te observé con mi mejor respeto; vivo a tus pies, mientras juego a sobreponerme a tus ojos con ironía y ahora ondeas en la superficie de mis pupilas, dibujado cual gota de lluvia celestial; salpicado como una lluvia de estrellas en el firmamento.

Me siento morir de amor...
e

El destino me llevará a ti quizás en otro lugar, otro tiempo, quizás hacía aquí, mi cárcel.

Tu: toda mi alegría, toda la saciedad de mis sentidos y ansías. Todo mi júbilo es sentir brotar la vida de tu voz, de tus cartas y cuanto aportas a este mundo. Mi existencia te aguarda para llenar todos sus caminos con tus palabras que son las mías para siempre. Espejo, te nombro. Espejo de mis días y de mis noches. En ti me sostengo, desde ti me renuevo. Me devuelves a mis ojos con tu reflejo.

Tus ojos, espadas dolorosas dentro de mi carne, luz abrasante en mis sombras.

Todo tú en el espacio lleno de sonidos . Tú, en la sombra y en la luz. Tú eres la clave secreta de mis minutos. Tú, la contraseña. Tú eres todas las combinaciones de números. La vida. Renacer. Ser yo misma.
Mi deseo es entender los espacios, el universo y las formas. Tú lo llenas todo y yo te recibo. Tu existencia recorre el espacio y llega a mis células que son astros por ti iluminados, ¡por ti, mi luz, por ti!

Viviré dándote las gracias.Adorándote, admirándote.Te irás, -tus pasos vivos y ligeros- y ni recordarás que hevivido. Pero yo moriré pronunciando tu nombre, Miguel Ángel.

Todos mis pensamientos van dirigidos a ti, mi eternamente querido, como tambien van a ti mis vivencias y cada una de mis ilusiones, ahora alegremente esparcidas, otras tristemente contenidas, esperando saber si el destino escuchará mi plegaria para hacer frente a la vida al no tenerte cerca.

¿Pero qué importa? Si estoy resuelta a ser errante, hasta que pueda volver a tus brazos y decirte que solo contigo está mi hogar. Porque tan solo en tus brazos, puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de las almas bendecidas.

Ningún otro hombre, ningun otro ser podrá jamás poseer mi corazón, nunca, nunca, ¡Nunca! Y mientras, tú poseerás corazones y cuerpos sin llegar a mí.

X es humano, y quizás esta misma noche esté en brazos de otra.

Oh, que continuaré amándote. Nunca juzgues mal a este, mi corazón por esconderse en las ironías, que no hay más egoismo ni maldad en ellas que el hecho de pensarte.Son las ironías, burlas del alma destrozada, abrasada su última deuda a la razón para no sucumbir ante la realidad. Y recuérdalo siempre: la ironía es laprofunda aflicción que nopuede ya llorar (agotadas las lágimas todas) y sonríe.

Esperando que descubras mi verdad entre designios...

Entregada a la verdad, amándote sin fin,

C.

lunes, 12 de marzo de 2012

Encontré a X.




Cada noche esperé verte llegar desde las ausencias, al mar de mi vida,
mezclándose en las blancuras, las humedades de tus cielos.

Cada noche deseé, bajar hasta el infierno, para subir muy alto después.Cada noche se hizo día, cada día aurora eterna
con olor a sueños.
Cada noche te esperé,
entre aromas de jazmines, que besan tus labios de fuego,
boca callada; tú la luz que grita de mi destino. ...

Cada noche te esperé en el pronto deseo, mares, ríos, estrellas,
vienen hoy a mi cuerpo.

Cada noche, tomé prestado el sol, para iluminar tu rostro mientras duermes. Y te bañé con el mar el cuerpo de misterios.

Gracias a tu repentina aparición, una sola de tus cartas que mañana me alcanzará
alentas en mí el aliento de tus glorias, esculpes mi sonrisa en el peñasco de las eternidades;
con el par de relámpagos que tienes por ojos.

Y esta noche, robaste al Todopoderoso, el divino poder sobre,
la vida y la muerte, para crearme....

Hojas secas de otoño aletean hoy en mí corazón, giran en mí hacía direcciones opuestas, buscándote. Dónde me espera tú crepúsculo ardiente, la calidez y la ignición de un corazón en llamas...

A ti con cada fibra de mí ser,
en la cima de todas las cumbres, me lanzo al vacío
C.

Si pudiera olerte, X...

Si fuera real:

Me despierto de la breve siesta a tu lado, y como si sintieses la presión de mi mirada, ¡abres tus ojos!, -ojos livianos, interrogantes- que me rodean siguiendo sendas invisibles que conducen al centro de mi ser, ojos centellantes – las reliquias del amor que me consume- que se entrelazan con mis ilusiones y hacen avanzar al reloj de mi esperanza con engranajes muy concisos.

Levanto mi mirada, (la tuya ha desaparecido en un nuevo sueño). Respiras forzado, duermes, sueñas a saber con qué. En lugar de tu mirada, tropiezo con tu aroma: el olor de tu piel entra como un tornado por mi nariz, destinada estoy a olfatearte como si me convirtiera en un perro sorprendido. Tu aroma me abraza, convierte la brisa en olorosa; cadencia penetrante con la que invitas a mi piel a que se suma al concierto fragante que en ti reposa, a cuanto destilas y consumes.

Porque sé leer con mi olfato, tus libros vírgenes todos; un poema embalsamado de aceite impreso en tu alma. No solo te huelo, te aspiro con el corazón, con los cinco sentidos, te saboreo con la boca cerrada; me sorprendo-ah, más y más- hay belleza en cuanto aspiro, mucha belleza: tu aroma es un cuadro de Renoir, -evocado para mí espíritu- impresionista impresionando mis sentidos que se tornan delirantes, suplicantes-, descubriéndome un alborotado paisaje marítimo.

El olor a brea descendiendo sobre pequeñas embarcaciones. Me topo con un halo de sal soplado desde tu aliento, ¡el mar adormilado entre tus poros! Sobre tu boca, reposa ahora el frescor de una rama de olivo recién cortada que mantiene aún la humedad del rocío de la mañana. Tu piel es toda exclamación, que me llama a gritos humeando brisas frescas y nieblas de canela. Una algarabía de aromas choca y no sé si son los pliegues de tu carne, si tus labios, los sudores que perlan tu dormida frente, los que me arrojan la esperanza de un paraíso eterno a los brazos. No sé si volverme o no, loca entre los aromas de una ostra perlando tu respiración, de oleajes alborotados, de mares salobres, entre los que flotan hojas de laurel y sándalo. Pero ¿cómo me haces esto? Sé que dormido, careces de la voluntad de embriagarme y sin embargo me achispas como un brujo obstinado, hasta que logras que todos mis sentidos se enmascaren de espectros expectantes, ansiosos por hundirse en tu ser sin satisfacerme con las brevedades que me brindan tus instantes.

¿Otra carga de fragancias?...Es ahora la humedad de tu aliento que se poetiza: me embriaga y embriagaría a cualquiera, pues festín de mis emociones, danza loca de aires expirados, borrachera de elementos que sueño aspirar, se instala retenido en mis pulmones, cebando cada rincón de mi percepción, ¡dulce locura! ¡No me saturo de tus velámenes, de tus flores escondidas, de embriagarme de tu cosmos! De pronto pestañeas; y como si del aleteo de una mariposa se tratase, tus párpados me traen el perfume del sosiego, con la danza púrpura de lo etéreo, para distinguirte sin presagios, mientras que tú entre las sombras vas dando forma a un sentimiento, y al final lo descubres: despiertas, me sonríes, y no sabes- no lo sabes (todo depende de tu respuesta)- cómo he estado capturándote, con el espíritu y con los sentidos, que convergen donde terminan las fragancias con el hálito que respira mi nariz enamorada.

El arcángel Miguel


(Imagen: cuadro de Ricardo Muñoz titulado "La desventaja")

El arcángel Miguel

Él es el líder que lidia contra todas las batallas internas, contra las hogueras llameantes que prendió Lucifer en nuestros inocentes corazones y en este mundo. Miguel esgrime su espada de fuego en defensa del Dios Todopoderoso. Yo, servidora de su divina gracia, hablo con el fervor de su voz, mientras, junto a él, lucho por el cumplimento del plan del Creador, atrayendo al hombre de vuelta a su divina morada, en pos de un propósito universal. Escucho su llamada, ardiendo en mí el fuego sagrado. Anhelo que podáis leer mis mensajes para comprometeros con vosotros mismos y ser consecuentes con las decisiones a tomar, atendiendo a las pistas que dibujaré por medio de trazos y que me han sido otorgadas.

Al servicio de la luz, armada de luz, hago uso del poder de la palabra para llevarla al mundo en su defensa y por su salvación. En consonancia con sus palabras YO SOY EL QUE SOY, junto a los que vienen sufragando las culpas del antiguo pecado, viene Miguel a proteger sus servicios. Es él el capitán del ejército iluminado del que formo parte. He ahí conmigo, Miguel, el guardián de la llama de los justos, el príncipe de los verdaderos, el que liberará la palabra de su mundana impureza, el que prepara los lugares, tiempos, espacios y universos para la gran batalla final, afianzando el sancta sanctorum del UNO. Vigilante del Vigilante de la noche, emprende con todos nosotros la sagrada encomienda, a fin de que el mundo quede redimido de los oscuros.

He venido a alistarme a su milicia, a luchar por los inocentes y a levantar el telón de la mentira del caído. Quienes no estén conmigo, no están contra mí, pues la tolerancia es la reina y soberana implícita que hace aceptar las dudas que recaen sobre las corazas ajenas. Pero es mi deseo que vuestras vacilaciones se desvanezcan y seáis conscientes de la labor que se ha de llevar a cabo. Dios ha implantado en mi corazón la gracia de la renuncia: el acto de mi dolor precede a las alegrías del mundo. Donde Dios ponga su fuego, allí estará el mío. Donde ponga su mano, allí pondré la mía, y donde Dios exija vida, yo pagaré su súplica con la mía propia. Ciento cuarenta y cuatro mil espadas y otra al mando, dirigen a la legión del Todopoderoso, los hijos servidores, hacia la noche de los tiempos, blandiéndose por los abnegados para que nunca más tengan que ser el blanco de la octava de Satán.

De toda palabra viviente forjaré las espadas en nombre del diamantino corazón de Cristo. Partirán en dos al carcelero de los inocentes y con los huesos del primero, se forjarán las llaves de la libertad que abrirán las jaulas de los castos de corazón y de acción. A través de mí hoy y de mi presente, testimoniará mi expresión de lo que es arriba —así como abajo—, para que todos podamos volver a mirar a lo alto. Es en el regazo de este tiempo cuando nos llegará el Gran Evento Anunciado. Ansío nombrar con mis palabras lo que no tan solo lo abarca el abrazo, el deseo y la pasión. En verdad diré que eso sí será hablar de Amor. Esculpiré con la devoción inquebrantable de los santos la conjunción entre la verdad y las meras apariencias, entre el destino verdadero y su sola conjetura.
Obediente a mi patrón interno, respondiendo ciega a mi dádiva, dócil ante el mandato sin retorno, entregaré a aquél que ES mi abundancia y recurso. Gracias a la disciplina del que nos precedió, daremos cada paso templando nuestras propias culpas.

Nuestro objetivo es la derrota final de la llama pecaminosa del Adversario. Nosotros, los hijos servidores, nos erguimos en humildad cósmica confirmando la palabra con la acción. Somos los valientes de renombre, forjados en las sombras de los actos inadvertidos a los ojos de los hombres. Actuamos sin divulgación alguna de nuestras labores. ¡Afrontamos la prueba! Afrontamos la desventaja de ser extinguidos y suprimidos de toda faz universal con tal de equilibrar el desbarajuste que ocasionaron los que deliberadamente cayeron juntos a la bestia.

El amor de Dios no falla: somos sus ejecutores. Atendemos a cualquier ruego humano, por inaudito que éste sea, para llevarlo sobre las alas de Miguel ante el Todopoderoso, cuya respuesta alcanzará a los suplicantes de inmediato, aunque no siempre comprendan la señal. Abriremos vuestros ojos internos para que muy pronto todos conozcamos la eficacia y plétora de la encomienda que traen consigo los Elohim. Todos y cada uno, somos asunto del Padre Creador que nos espera con los brazos abiertos en el origen de sí mismo. «En verdad os digo que Dioses sois», dijo aquél que nos precedió y por ello lo crucificaron.

Y bien cierta era su afirmación, pues en contra de lo que muchos creen, no todo Dios es un ser superior a los demás: ello es lo que nos inculcan para que nos quedemos quietos y no nos demos cuenta de nuestro poder asociado, infravalorándonos y destituyéndonos a pormenores de la vida cotidiana.
Venimos a reforzar su palabra. Y la palabra se erige cual escudo, protegiendo las vulnerabilidades y debilidades humanas que Satanás osó utilizar contra ellos y en pos de su oscuro reino. Somos la blanca hermandad, herederos del pecado de los caídos, como vosotros lo sois del pecado de Eva. En verdad, os hablamos.
Sé sencillo, espontáneo y verdadero. Y no vivas preso, como lo hace el mundo en manos del caído, que coexiste con la hipocresía, el engaño y el condicionamiento.

Lo mundano te llevará a la rutina y a lo limítrofe. De ahí irás a la indiferencia, de donde surge la ansiedad y el conflicto. Busca la VERDAD, tal y cómo la llevabas en ti al ver la luz del mundo en el que naciste. Ésta te conducirá al Conocimiento y éste, a su vez, a la sabiduría en la que vienen contenidas: plenitud, auto-realización, integridad y felicidad. No le tengáis miedo a nada, tan solo a vuestras propias obras. La única verdad es con la que habéis venido y que olvidáis que está en vuestro interior la Verdad de Dios. Lo demás es ilusión. Hermanos nuestros, ¿qué elección tomaréis?

Extracto de mi novela "Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot".

martes, 6 de marzo de 2012

Nueva entrevista a Carlos Soriano


Nueva entrevista a Carlos Soriano
Por Claudia Bürk

En una mañana de precipitada primavera dónde el sol entra animosamente por la ventana y me ilumina la pantalla, compongo con deleite esta pequeña introducción sobre uno de mis mejores amigos que además de administrar mi blog y asuntos, es periodista, documentalista, redactor de la revista digital Clave7, locutor de radio, miembro activo y fotógrafo de la Sociedad Atlántica de Investigación Parapsicológicas Clave7 en Santa Cruz de Tenerife y tantas cosas más, que para enumerarlas necesitaría de un largo espacio. Nacido el 8 de junio de 1976 en Santa Cruz de Tenerife, es a primera vista un relaciones públicas excepcional. Sólo al conocerlo más a fondo, una se percata de su inusual timidez y modestia, su humildad y sus enormes cualidades humanas. Siempre dispuesto a tender su mano, nunca espera nada a cambio de lo que ofrece a los otros. Porque Carlos es así. Sin embargo su luz entra en los otros como esos rayos del sol matutino a los que acabo de aludir. Y eso es virtud. Pero a Carlos no le gusta reconocer méritos. Parece introvertido.
⸗Soy como el lobo estepario, aficionado a las soledades, no particularmente sociable⸗, apunta Carlos Soriano .Y quien lo viera así como es, sencillo, afable y esquivo no sospecharía de cuanto es capaz. Profesional como la copa de un pino, con una voz que −de eso estoy segura− a muchas de nosotras nos hace soñar con aquellos galanes y caballeros de tiempos pasados. Entona pausadamente sus locuciones, haciéndonos partícipes de sus emociones sin hacer más uso que de la audición; ha nacido sin duda, para hablarnos. Consigue que al hacerse su voz audible, dejemos de inmediato cualquier cosa para prestarle atención. Carlos Soriano, es sin duda alguna, el ruiseñor de entre todos los locutores de radio. En privado, empero, habla bajito, midiendo sus palabras y mostrándose ajeno a la expectación que en mí crea.

Carlos, de entre todos tus talentos, trabajos, proyectos y ocupaciones, yo destacaría tu talento como locutor de radio. ¿Estás de acuerdo conmigo? Y si no lo estás, ¿cuál es tu fuerte entre tantos talentos? ¿Eres consciente de ellos?

¿Acaso existe quien sea plenamente consciente de todos sus talentos? Y no con ello quiero decir que posea muchos. Soy polifacético y autodidacta, eso es cierto. Pero bien cierto es también el refrán que dice que quien mucho abarca, poco aprieta. Un programa de radio semanal, la edición, redacción y maquetación de una revista digital bimensual, la web, el blog… se me acumula la publicación de los reportajes sobre las investigaciones realizadas por nuestro grupo. Pero si he de ser fiel a mis acreditaciones académicas, debo aclarar que de ser profesional en algo (sin pretensión alguna lo digo), ese algo es la administración. Trabajé durante 11 años como administrativo en una empresa local, durante los cuales tuve la oportunidad de desarrollar mis conocimientos en diversos departamentos. Más allá de eso, poco puedo acreditar, más que con el público resultado de mis peripecias de estos últimos años en el ramo de la divulgación.

La radio es una pasión. Un sentimiento. Y al mismo tiempo un hándicap que me infunde un profundo respeto. Soy consciente de que no todo el que se atreve a hablar frente a un micrófono se convierte necesariamente en un comunicador. Pero desde que escuché aquel primer programa, como no, sobre misterios, soñaba y solía practicar a solas en ello, con ser una de esas voces en off que narraban aquellas historias increíbles para ilustrar el tema de la noche. Una voz que siempre fue un referente para mí y que daba un significado distinto a cualquier documental televisivo, es la de José María del Rio. Algún día, cuando sea mayor, hablaré como él.

¿Cómo te sientes en medio del engranaje que supone formar parte del grupo de investigación Clave7?

Me siento responsable de un cometido importante, no solo para mí. Siempre lo he confesado sin tapujos, la razón primera por la que formo parte de Clave7 no es otra que la de ver, oír y tocar el misterio. Muchos han sido ya los años invertidos en lecturas y documentos. Me cansé de que me lo cuenten. Ahora quiero vivirlo yo.

Y esto no es algo sencillo. No siempre es fácil lidiar con opiniones y filosofías contrapuestas. Clave7 es un grupo homogéneo, pero dispar. Cada uno de nosotros posee su propio bagaje personal e intransferible al menos en esencia. Y para llegar a un consenso se ha de practicar el siempre sano edicto del respeto mutuo. Y ha de hacerse a diario. Tras un logotipo, como con todo, existe un grupo de personas sencillas que vive esta realidad de un modo muy particular. Hemos hablado y discutido aireadamente en alguna ocasión. Y al día siguiente, vuelta a empezar con ideas renovadas. Supongo que es lo que ocurre en todas las familias.
Me gusta pensar que mis compañeros soportan de buen grado las embestidas de mi sentido crítico y pragmatismo. Y eso dice mucho de ellos. No hay dogmas en Clave7. Solo vivencias personales absolutamente respetables.

¿Te ves en otras cadenas de radio, nacionales o fuera de las Islas Canarias?

Puff, ese es un gran sueño, sin duda. Pero todavía tengo mucho que aprender para merecerlo. De momento me contento con colaborar con aquellos que me lo soliciten, y en la medida en que mi tiempo me lo permita. Eso sí, las propuestas para intervenciones radiofónicas llueven últimamente, algo que no deja de sorprenderme.

¿Qué tal tu actividad como fotógrafo? ¿Cuál ha sido tu foto más espectacular o misteriosa?

Últimamente la fotografía se ha convertido en el medio principal para ilustrar nuestras investigaciones. Si es cierto que hemos visitado lugares muy sugerentes, que invitan a disparar como un loco. El Palacio Lercaro, el llamado Valle de Los Leprosos de Abades, el Parque Nacional Cañadas del Teide… y unos cuantos más que se me vienen a la memoria.

Ahora solo ocasionalmente salgo a la caza de “memorias” por aquellos senderos de mi amada Anaga. La fotografía paisajística es mi debilidad. Y bueno, alguna muestra de ello puedes encontrarla en mi blog personal, que se que conoces muy bien.

Tildar una de mis fotografías como espectacular es algo que no me atrevería a hacer. Solo soy un aficionado más. Y si por misteriosa te refieres a aquella en la que haya conseguido captar ese aura impregnado en un lugar o escenario concreto, en este caso sí. En el ya nombrado Valle de Los Leprosos de Abades. En la total oscuridad de la noche, en medio de todo aquel sanatorio abandonado y perdido en el tiempo. Pero fue fácil. Aquello está allí. Solo hay que saber mirarlo y usar un poco de técnica. Estoy convencido de que cualquier otro aficionado con más experiencia conseguiría un resultado más notorio.

¿Has logrado fotografiar alguna cosa tildada “paranormal”?

Al parecer lo paranormal se resiste conmigo. Solo puedo decir eso. Pero no cejo en el intento.

Y en referencia a las investigaciones con el grupo Clave7. ¿Cuál ha sido vuestro caso investigado, según tu opinión, más escalofriante o evidente?
Creo ya haber hecho referencia a mi sentido crítico ¿verdad? Salvo por la sugestión, muy mala consejera y de la que jamás me fio, no he sido testigo de nada que pueda haber alterado mi pulso. Y he analizado grabaciones extrañas en video y audio, así como otras fotos obtenidas por nuestros compañeros… además de visitar algunos lugares en los que el primer impacto hace que sea de agradecer el ir acompañado de un nutrido grupo de personas.
Sin embargo, un testimonio contado con coherencia por una persona que asegura estar viviendo una situación extraordinaria, sobrecoge. Sobre todo cuando tienes a la persona frete a ti y puedes ver la expresión de sus ojos. En este sentido, uno de los casos más escalofriantes que hemos investigado cuenta la historia de una mujer que asegura haber sufrido supuestos abusos sexuales por parte de una entidad invisible. Este puede parecer el guión de una película, pero esta persona tiene nombre y apellidos y una hija en el mundo por la que no estaría dispuesta a jugar con su integridad como madre. Por eso su testimonio reviste de cierto valor. Pero si me permites, me reservo el secreto de sumario puesto que esta historia verá pronto la luz en el próximo número de nuestra revista.

¿Cuándo y por qué surgió Clave7?

Esta pregunta no la puedo contestar yo. Pese a ser miembro fundador de la sociedad, Clave7 como tal existe desde hace muchísimos años. Mi incorporación se remonta solo al 2009.

Los seguidores de Clave7 o tus seguidores, ¿suelen ser más benevolentes que otros investigadores del misterio? ¿Has notado competitividad en el sector?

Nuestros seguidores, aquellos pocos que aún tienen paciencia con nuestro hacer, son tan exigentes como el que más. En nuestra etapa como divulgadores, nos debemos al lector, al oyente. Esto es una máxima.

Críticas siempre las hay. Las mejores fundadas deberían servir para preguntarnos si estamos haciendo las cosas bien. Ayudan a mantener a raya el ego, si uno es humilde para aceptarlas. Una cosa es cierta, no solemos buscarlas. Quiero decir que, si las mismas no nos llegan directamente, no solemos perder demasiado tiempo en este menester. Pero no por un exceso de arrogancia, entiéndaseme bien. Solo es por simple economía de recursos. No hay tiempo para todo. Además, y esta es una opinión personal, tal vez lo que hacemos no suscite tanto interés…

El llamado “mundo del misterio” es como cualquier otro mundo, con sus benevolencias y sus intrigas. Están los que viven de esto, que no son muchos. Están los que solo pueden disfrutar del placer de hacer lo que les gusta, sin remuneración alguna, pero con toda dedicación y profesionalidad. Y están los que se lo toman como un simple hobbie de fin de semana. Y entre todos ellos surgen alianzas y discordias.

¿Lo mejor y lo peor de tu ocupación con el misterio?

Lo mejor: me permite enfrentarme a testimonios de primera mano, a situaciones nuevas. Me permite desarrollar mis capacidades comunicativas y creativas, (si es que las ha habido alguna vez). Yo era un ratón de biblioteca, como ya apunté, hasta que me cansé de que me lo contaran. Ahora, si realmente ocurren esos sucesos extraños, quiero vivirlos, tocarlos si es preciso. Esta es la oportunidad perfecta para mantenerme en ese camino.

Lo peor: También lo repito, el que mucho abarca, poco aprieta.

¿Cómo conseguir que dejemos de comparar lo misterioso y paranormal con afecciones mentales irreales? ¿Crees que el misterio es desentrañable con la ciencia?

El misterio es infinito, como el universo. Por cada respuesta hallada, infinidad de otras preguntas surgen tras ella. Puede que la ciencia consiga desentrañar, y lo ha hecho en multitud de ocasiones, cómo funciona algo que creíamos desconocido. Bien estudiados están los procesos por los que una vida nueva se crea en interior del útero materno, pero no por ello deja de ser algo fascinante. No por el hecho de que se descubra cómo se produce un fenómeno extraordinario, significara necesariamente que dejara de ser alucinante. Habrá quienes lo cotidianicen, si se me permite el palabro, y como con casi todo, sea víctima del “cambiar de canal y listo”. Pero siempre existirán aquellos que sean capaces de recordar lo maravilloso que es lo más simple. Están aquellos que corren a refugiarse de la lluvia, y los que, en cambio, se quedan atónitos mirando cómo se manifiesta la naturaleza, por cotidianos que sean sus alardes.

Se etiqueta de paranormal todo aquello que no soporta el método científico y por tanto no es empíricamente demostrable… hasta que se constata su existencia o su causa. La electricidad era algo paranormal hace unos cien años y hoy es de uso y disfrute, previo pago, por acólitos y profanos. Sobre otros fenómenos, yacerá la luz suficiente como para que el común de los mortales no se santigüen cuando sean testigos ocasionales de ello.

Y otros misterios nuevos nacerán. Es como cuando aprendemos a leer. Un universo nuevo de posibilidades se abre ante nuestros ojos, un universo que ya estaba ahí, pero que no entendíamos por falta de conocimiento. Y al poco descubrimos que leyendo podemos descubrir a su vez otro motón de cosas que no sabíamos. Ni si quiera la ciencia es irrefutable, pues ella misma se refuta a cada nueva teoría, a cada nuevo descubrimiento. Pero… para entender este proceso, para percibirlo, se necesitan mensurables dosis de humildad y valentía, pues el “no saber” da mucho miedo. Y no todos están dispuestos.


Posees una agudeza exquisita a la hora de diseccionar la realidad y aportar nuevos espacios de reflexión y puntos de vista acerca del misterio. Consigues dejar en evidencia la distancia que existe entre la realidad de lo que ocurre y lo que alguien te cuenta. Detrás de todo ese misterio que tanteas, siempre hay como una invitación a desconfiar. ¿De qué debemos desconfiar?

Todo esto podría resumirse en una frase (no un axioma, pues podría estar totalmente equivocado): Creo en la posibilidad de un hecho, por extraño o absurdo que pueda parecer a primera vista, pero dudo razonablemente de quien me lo cuenta.

Y si me lo permites, lo argumentaré.

Isaac Asimov escribió una vez, “El universo es tan grande, que cualquier cosa que imagines puede ser posible”. Por ello “creo” en la “posibilidad” de un hecho. Pero, que un suceso resulte extraño para quien tiene la suerte de ser testigo, no significa que dicho suceso no tenga una explicación.

Por otro lado, siempre es muy difícil extraer el hecho exacto de un testimonio, puesto que, como humanos que somos todos, instintivamente tratamos de “interpretar” lo que vemos. Una luz extraña en el cielo nocturno realizando alguna suerte de maniobra, es en el mejor de los casos un objeto volador no identificado. Interpretarlo como una nave extraterrestre es, visto lo visto, mucho suponer.

Muy de cerca están aquellos cuyas arraigadas creencias matizan contundentemente el relato de sus experiencias. Algo que es perfectamente respetable, pero que podría desvirtuar la realidad del suceso en sí. Es muy endeble, pero definitiva, la línea que separa todo aquello que creemos, de todo aquello que ciertamente sabemos.

Muchos hay que quieren creer en el misterio, como en una religión más. Y siguen viviendo en ese manido conflicto entre creyentes y escépticos, como si de moros y cristianos se tratasen. Y estos, no se percatan de su cerrazón, convirtiéndose en escépticos del escepticismo. Me suelo repetir esta frase muy a menudo: El dogma es un mal del que adolecen tanto los llamados creyentes, como los llamados escépticos.

Por último (tratando de simplificar, claro está), están los fraudes y los engaños.

Y puede ocurrir que, tras las pesquisas oportunas, el investigador no halle una respuesta satisfactoria, una causa llamémosla convencional. Ocurren sucesos que escapan a nuestro entendimiento actual, estoy convencido. Pero no todo el monte es orégano.

Carlos, ¿por qué razón te retraes tanto del protagonismo? ¿Qué temes?
“Por sus actos les conoceréis”. No creo ser protagonista de nada. Si se me conoce, es porque me dejo ver con mi trabajo y mi empeño. De lo contrario no me dedicaría a la divulgación de esas cosas extrañas. Lo hago porque creo que tengo algo que decir al respecto. Aunque bien es cierto que poco tengo que enseñar. Sin embargo para desterrar mi innata timidez, tendría que volver a nacer.

¿En qué o quién tienes fe?

Esta es la pregunta más difícil. Recuerdas, seguro, la historia del inquisidor Salazar y Frías, quien fue a la caza del maligno, entrevistando a miles de supuestas brujas y endemoniados. Estaba convencido de la dualidad de este universo. No puede existir mal sin bien, lo oscuro sin lo luminoso. Tal era su crisis de fe, que tenía la esperanza de confirmar la existencia de Dios, encontrando al mismísimo diablo. Tal vez sea ese mi sino.

¿Qué proyectos o deseos tienes para el futuro?

No soy excesivamente ambicioso. Me conformo con hacer lo que me gusta. Sin embargo, una idea recurrente me asalta casi cada mañana, de un tiempo a esta parte: Escribir.

Y por último, ¿qué deseas para el mundo?
Valor, calma y esperanza.

jueves, 1 de marzo de 2012