miércoles, 30 de noviembre de 2011

Entrevista a Claudia Bürk por Rubén García Cebollero (escritor, novelista, guionista y productor de cine)

¿Novela: qué es y por qué?

Opino que una buena novela te tiene que apartar de la realidad que vives, tiene que ser como un sueño, una vida paralela que además tenga mensajes, te aporte algo. Mi gran referente es Charles Dickens y Carlos Ruiz Zafón. Ellos poseen la magia. A mí me gusta escribir bajo ciertos parámetros, como en el siglo XIX, siempre con mensaje final. Una buena novela te aleja de la realidad, pero te la devuelve al mismo tiempo más real, te sentirás más capaz de soportarla, de vivirla. Las novelas son la medicina para la soledad. Te lo dan todo. Una novela que vale la pena siempre "prueba" al lector, es un juego con él, enciende mecanismos. Para mí escribir mi novela ha sido un "experimento social", está repleta de dobles sentidos, quise poner al lector al límite para que acabe pensando una de estas dos opciones, "Esta qué se ha creído qué es" o bien lo contrario "no es lo que parece ser, sino todo lo contrario". El libro tiene rasgos que lo disparan en dirección de lo sobrenatural: por ejemplo, la protagonista es nada más y nada menos que un “ángel humano”; este dato y otros sucesos que no puedo revelar sin arruinar la trama dan a la novela un ámbito fantástico e ilusorio que al mismo tiempo puede leerse como una concepción poética de la realidad, a tono con mi propia actitud ante la vida.

Eso sí, la próxima novela será totalmente diferente, pero siempre quedará el estilo emocional y bucólico. Eso jamás lo querré cambiar.

¿Cómo trabajas la idea, el argumento, la historia?

En mi caso trabajo muy emocionada. Trato de vivir lo que escribo y nunca tengo ni la más remota idea cómo voy a terminar una novela o historia. Me dejo llevar, a veces fluye como si estuviera haciendo escritura automática. El argumento viene según nace el libro. Mi escritura es pura pulsión, corazonada. Escribir una novela es como estar enamorada. Lo estás mientras creas. Sientes el mismo cosquilleo, las mariposas en el estómago cada vez que te pones ante la pantalla. Me gusta utilizar parajes lluviosos como lo hacía Borges; en mi novela llueve cuando las cosas se ponen feas y cuando van mejor, sale el sol. Son cosas que el lector percibe de modo subliminal. Lo hago todo el tiempo con otros factores también. Luego, hay que guardarse toda la munición para el final: y dispararla toda. Me gusta como lo hace Zafón; reúne siempre en el epílogo a todos sus personajes, como en una fiesta. Eso me encanta y será un factor común que tendré en mis novelas versus a las suyas.
Y como dije hace poco:
"Para escribir una buena novela, según mi opinión, esta debe iniciarse pausadamente, siempre dejando interrogantes, preguntas al aire, con la promesa para el lector de ser resueltas según continúe la lectura. Luego debe cumplirse esa promesa a lo largo de la trama, que llevará al clímax. Este debe dejar al lector con el estómago encogido; un nudo en la garganta, más o menos en la parte media de la mitad para en adelante. Luego, nos precipitaremos al final con vértigo, un suceso tras otro, sin perderse en la trama, que sea entendible para el lector y fácil de seguir. El final debe ser UNA MONTAÑA RUSA, en todos los sentidos. Particularmente, volveré a hacerlo en la novela que me traigo entre manos. Varios finales posibles, casi en las últimas pares de páginas, para optar por otro final totalmente inesperado: la bajada bestial y más prolongada de la montaña rusa."

¿Cómo te documentas o investigas?

Ningún escritor negará hacer uso de los Dioses virtuales como Google. Quien lo hace, no es sincero. Conozco escritores que se jactan de haber ido a los lugares expuestos en sus novelas, que han indagado en los archivos del vaticano, etc. En realidad van a los lugares a hacerse las fotos de turno, cuando en realidad sacan las informaciones de google. Yo también he usado google y googlemaps. Pero ante todo, repito, mi escritura es muy emocional, la clave es la humanística, son y serán historias humanas, psicológicas y todo eso solo sale del corazón. También me sirvo de personas, objetos que indago, que prolongo y les doy protagonismo en lo escrito. Consulto libros, bíblias, escrituras, lo que haga falta.


¿De qué manera “narras” o “qué punto de vista” prefieres?
La nostalgia está siempre presente en mi escritura. Aunque se debe de ser cautos con ella. Lo que se pierde no puede volver, pero sí en los libros. Leemos lo que añoramos.

Hay que presentarle al lector buenos candidatos para la idealización. A mi manera intento recuperar sentimientos comunes y pasados, porque al vivir todos juntos, tenemos y necesitamos realidades comunes, nexos de unión. La iglesia lo fue. Pero lamentáblemente ahora la vemos como un enemigo a quién atacar. En estos tiempos difíciles de descrédito y desencanto hay que alimentar esa nostalgia por el sentido vital perdido y plasmarlo en las historias. Todo lo que escribo trata siempre acerca de la ilusión vital, el punto de vista del filósofo, del místico y del buscador del sentido de la existencia.


¿Qué haces para encontrar el tono, la actitud narradora? 


Vivo lo que escribo, como una vida paralela a la mía. Todo lo que escribo lo vivo intensamente en mi corazón, a solas. Por lo demás, con esa actitud me dejo llevar por lo que siento y lo que escupe mi corazón. Pero también conviene ser objetivos durante el trabajo de escribir. Hay que ser sutil. Yo lo soy tanto, que a veces siento que nadie se percata de todo lo subliminal que plasmo en todo. Lo hago tanto al escribir como al vivir, siempre deseando ser descubierta. No es ego, es nostalgia por ser comprendida. ¿A quién no le gustaría que lo tomasen por lo que realmente es y no por lo que aparenta? Al final del día y al final de la vida, siempre quedarás a solas con tu conciencia y sentimientos. ¿Por qué no esperar que alguien te “encuentre” en tu soledad? Todos los escritores se plasman a si mismo en las historias, pese a alejarse las tramas totalmente de si mismos. Quién niega esto, sencillamente no es sincero consigo mismo.

¿Cómo usas el lenguaje y el diálogo? ¿Qué importancia le das?



Me gusta el lenguaje muy pulido pero comprensible, descriptivo al máximo para que el lector se imagine íntegramente todo el escenario y los detalles de los personajes. Siempre, siempre recurro al estilo bucólico, decimonónico, idílico o anticuado. Soy de las que piensa “cualquier tiempo pasado fue mejor” por ello ya expliqué antes que la nostalgia es mi herramienta de uso en las letras. El diálogo es importantísimo, hace fluir el argumento. En un diálogo puedes revelar lo que necesitarías hacer con muchas páginas descriptivas. Opto por usar el diálogo tras el arranque de la novela. No es inmediato. Primero hay que situar al lector en el escenario. El diálogo cuando más emotivo mejor. Hay que oscilar entre el humor y la tragedia al hacerse expresar a los personajes, que deben ser muy reales y “defectuosos”.

¿Cómo creas tus personajes? ¿Te preocupan los sentidos, la caracterización?

Los creo tal cual se me presentan en el corazón y en la imaginación. Los personajes deben quedar inolvidables en la mente del lector, deben seducirle, ser carismáticos. Deben aleccionarle. Y siempre, como en el estilo decimonónico, me gusta que haya un villano y un héroe. Hay que encajarlos bien en las historias. Debe haber personajes cruciales y otros secundarios, que sirvan como nexo. Los personajes literarios han de ser sólidos, humanos y coherentes. Con sus defectos o bien sus rasgos de heroicidad. La importancia del nombre que eliges para tu personaje también es importante, según lo elijas, así se anclará en el subconsciente del lector. Y ante todo, cuando lo vayas a crear, hazle preguntas a tu personaje, acerca de su vida, personalidad, costumbres y manías y plásmalo en la novela. Naturalmente que me preocupo por la caracterización de mis personajes, tienen que ser lo más estándares posibles y uso muchísima sutileza para elaborarlos. El proceso de construcción de un sólo personaje puede parecer o resultar laborioso, pero nunca, nunca tedioso. En mi caso, son creados al 90% con el corazón y el 10% con el intelecto.


¿Cómo organizas la trama y el sentido de la historia?

Como ya dije al principio, mi manera de escribir es por pulsión, muy afectiva y me dejo llevar. No organizo hasta el final, sólo escribo bajo el embrujo y la emoción de lo que vivo al escribir. Al final lo retoco, uso más el cerebro. Pero nunca sé cómo acabará una de mis historias. No supe cómo acabar la novela hasta llegar a su mismo fin. Soy incapaz de eso. No soy organizada, sutil sí, pero no me organizo, eso mataría todo el sentimiento que nace según avanzo. Naturalmente debes tener una mínima trama mental, un escenario; pensar acerca del hilo conductor, acerca de los motivos temáticos, pero surge de manera natural, no me esfuerzo demasiado.“Cargo la maleta” para el viaje que me supone escribir esa historia con mucho sentimiento, nostalgia (eso siempre).


¿Cómo trabajas en el espacio en la novela? ¿La descripción y la atmósfera?

Lo que más me preocupa de la novela es sin duda cómo hacer escapar al lector de su realidad, fuere la que fuere, tomar conciencia de los problemas que afectan a la humanidad, despertar sentimientos en los otros. Trato de objetivar (poner al frente el intelecto) y subjetivar (las cosas se vuelven muy íntimas y sentidas) todo el tiempo. Me gusta la atmósfera poética o de prosa, organizar lo escrito sin una estructura métrica fija, pero siguiendo un esquema rítmico de tensión y distensión. Aquellas cosas que comunican el resultado de una investigación en una forma objetiva no son mayoritarias en mis escritos, desde luego. Predomina lo subjetivo, queriendo lograr que las cosas participen de nuestra alma, hago que las cosas se impregnen de sentimientos. Soy exageradamente descriptiva. Presto mucha atención a la climatología en la novela, siempre en sintonía con los sucesos de la trama. Las atmósferas son siempre, siempre melancólicas, nostálgicas o pesarosas. Insisto mucho en ello. Por eso mismo hay que meter buenas dosis de ironía o humor, para que no se haga pesado y así compensar.


¿Cómo manejas el tiempo, la época y el ritmo?

El tiempo puede variar, se puede escribir en presente, pasado, no importa. Llega más en pasado, pienso. La época puede ser actual o no, pero siempre está presente lo oculto, lo desconocido, lo siniestro o misterioso, sé que es algo peligroso y de carácter negativo que provoca inquietud, pero lo presento así para luego mostrar mucha luz. El periodo de lo Gótico y Romántico está íntimamente relacionado con el siglo XIX. No me olvido de darles presencia. El ser humano, al entrar en contacto con las emociones, entra de pleno en el campo de las pasiones. Ello ocasiona una sensación de vulnerabilidad. La razón, por el contrario, significa poder controlarlo todo; con ella se puede dominar el mundo y se puede, por tanto, conocer. La pasión da, en cambio, la sensación de estar a merced de las emociones. Aquí es donde entra el Romanticismo del XIX y lo Gótico y me adentro en lo siniestro. Reivindico dar espacio a la emoción, la muerte, el mundo de lo místico, los muertos, los ángeles, todo lo cual dará comienzo y estará omnipresente en lo pasado, que no es, ni más ni menos, que una vertiente del Romanticismo nunca obsoleto. El XIX reivindica lo excesivo como elemento propiamente humano. Y dentro de esos excesos están las pasiones, generando tanto el Bien como el Mal. El Mal es un elemento básico de lo decimonónico, sobre todo, el mal que no se puede controlar. Pero siempre triunfará el Bien. En todas las épocas que pueda usar como escenarios.

El ritmo es siempre de principio a fin, acelerante; es decir que va cada vez más rápido, de lo quieto a lo veloz, y al final tiene que ser una montaña rusa.


¿Te planteas el conflicto como el motor de la ficción?

Naturalmente que sí. Sin conflicto, no hay resolución, no hay desenlace.
Dentro del alma humana, como en sus vidas siempre está la necesidad de resolver o sucumbir a los conflictos. Las fuerzas de lo desconocido están dentro y fuera de nosotros mismos. Es un elemento que hago apareces combinado. Me gusta hacer a los otros testigos de dolorosos dramas, pero nunca cargar mis tintas en el dolor, sino que sugerir que incluso en situaciones muy adversas pueden florecer el amor, lo extraordinario, la solidaridad y la simple felicidad de despertar a la vida y tener un sueño que perseguir, por más irracional que parezca. Me gusta hacer arrancar sonrisas pero también lágrimas con un escrito o novela, emocionarse es lo más. Todo esto podría resultar cursi si no fuera porque nunca lo digo: me limito a contar mis propias historias elevadas al cuadrado, y dejo que sea el lector quien saque sus conclusiones.


¿Cómo te vendes y vendes la obra? ¿Te parecen importantes los premios literarios?

No pido ayuda a nadie. Ni favores. Lo hice una vez y esa crítica literaria se volvió contra mí, porque correos había perdido el envío de una novela que a cambio ella pedía regalada. Nunca más. La obra se vende por la publicidad “Boca a boca”, ya que mi editorial no tiene la suficiente solvencia para pagar campañas costosas de publicidad. Son tiempos difíciles. Yo suelo promocionar la novela en las redes sociales o pasando emails cuando aparecen nuevas opiniones por la red. No tengo más interés que ser leída. No es personal, ni hay un ego que se alimenta. Estoy muy debajo de las nubes. Solo subo a ellas para imaginar o escribir. Necesito a toda costa esa posición. Si pudiera escribir sin ser vista, sería estupendo. Pero eso no funciona. Estudié marketing en el pasado y hay ciertos parámetros que debes tener en cuenta.


¿Premios literarios? No los he buscado nunca y paso totalmente de honores, premios y reconocimientos. En el pasado una amiga mía se empeñó en mandar trabajos míos a concursos y algo caía, pero ya no me conmueve. La auto-denominada intelectualidad de este país y todos los que aspiran formar parte de ella deben deshacerse en elogios y adulaciones entre ellos. Deben trepar para formar parte del paraninfo intelectual. Yo me conformo con las migajas de todo eso. No me va nada ese teatro. Los escritores recomendados y promocionados a dedo, empiezan a ser legión. No deseo que se me requiera, ni fama, ni méritos. No quiero formar parte del “selecto estamento” literario, ni ahora ni nunca. No hay camino hacía ninguna cumbre en mi vida. No soy ambiciosa en ningún sentido. El camino es lo más. No quiero formar parte de los que gustan tenerse por cultos y mirar por encima de los hombros. Soy una eterna alumna. No ansío convertirme en “marca de prestigio” como otros. Soy ser de sombras. No domino el juego ni el tablero de las editoriales, aunque sí los he analizado. Y no me gusta lo que he visto. Es todo teatro. La vida es mejor que eso, aunque a priori no lo parezca.


Por Rubén García Cebollero
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sábado, 19 de noviembre de 2011

Respuestas a la Muerte (subjetivas y objetivas)





Respuestas a la Muerte

La muerte: es en apariencia la gran desconocida para todo ser vivo.

No son pocos de nosotros los que asocian la muerte a la idea implícita de que se trata de un estado de aniquilación -para siempre- de la experiencia y el estado consciente. La muerte es denominada por muchos “el sueño sin sueños”, como si nos durmiéramos sin más. Se trata pues, para esos, de la aniquilación de todo nuestro ser, en consecuencia, porque hasta ahora no contamos con ninguna analogía que pueda proporcionarnos realmente un alivio o una esperanza.
Esto es lo que les dirían los existencialistas, los ateos. Pensamiento muy respetable, ya que únicamente, sin especulaciones, se ciñen a lo tangible y comprobable con los medios actuales y científicos. Y eso, por otro lado es muy correcto y desde luego preferible a que nos cuenten fábulas o testimonios falsos acerca del asunto. Pero todos sabemos, que en el fondo de todo esto, subyace la esperanza de que quizás sí haya vida después de la muerte, pues responderíamos otra pregunta quizás fundamental; ¿para qué estamos aquí? Así, la vida sería un círculo infinito y perfecto con una finalidad definida y precisa.

Cada uno de nosotros hemos generado toda una serie de creencias acerca de la muerte pues resulta misteriosa y no menos temible y tabú para todo ser consciente de sí mismo. La muerte es un enorme e inescrutable lienzo en blanco que cada uno de nosotros hemos querido llenar con nuestra necesidad de respuesta.
¿Pero qué les diría un creyente? ¿O un físico cuántico de la nueva generación? ¿Y qué les contaría al respecto aquél que, en efecto y realmente, tuvo alguna experiencia en torno a la post-existencia tras la vida u otros planos de conciencia?
Yo hoy quisiera escolástica, física y metafísicamente explicarles, para su comprensión y esperanza, lo que realmente puede ser la Muerte.
Utilizaré mi educación, entrenamiento, sentido común e intelecto, así como mis moderados conocimientos de física cuántica, para hablarles de la continuidad de la existencia. Quiero plantearles (al llegar al final de mi escrito) la cuestión desde un punto de vista más racional y empírico, dejando a un lado las creencias religiosas. Mis argumentos que siguen podrán o no en un tiempo cercano ser argumentos académicos legales, teóricos, objetivos, o bien servir de resumen analítico para un mejor estudio de todo lo que está por llegar.

Después de haber experimentado durante muchos años con mis propias percepciones, ciertos estados “también físicos” en otros planos, he llegado honesta y seriamente a la conclusión de que existe una cantidad de evidencia tal que, tomada en su conjunto, prueba absoluta e indudablemente la continuidad de la vida tras la muerte del cuerpo que ahora percibimos, porque según mi teoría, tenemos más de un cuerpo cuyos campos vibracionales transcurren a otras velocidades.
Argüiré que la evidencia teórica por sí sola tenga valor; es necesario aportar objetividad al tema. Jamás sugeriría que las evidencias de las que les voy a hablar sean aceptadas sin dudar razonablemente. Estoy declarando que la evidencia, tomada en su conjunto, constituye de forma abrumadora una prueba irrefutable de la existencia de la vida después de la muerte.
Voy a hablarles en primer lugar, de mi conocimiento “subjetivo” de la materia, antes de pasar a la parte objetiva, que dejaré para el final.

Personalmente y en varias ocasiones, involuntariamente y a veces por voluntad propia también, he experimentado la sensación de estar fuera de mi cuerpo durante estados de “duermevela” que me he provocado yo misma con una sencilla técnica, que es mantener la conciencia forzadamente, justo al momento más plácido de perder esa conciencia en el sueño. Es decir, detenerme en ese punto entre sueño y alerta. Dicho sea de paso que requiere cierto entrenamiento.
Llegado a ese punto, puedo en algunas ocasiones ver a mi propio cuerpo postrado en la cama, puedo escuchar las voces de personas ya fallecidas, sentir cómo me contestan con total claridad auditiva al nombrarles. Muchas veces esos “encuentros” han sido totalmente involuntarios y no sólo he escuchado, sino visto en su totalidad a seres fallecidos, conocidos en algunos casos y desconocidos en otros. Por mencionar una ocasión, topé con un niño que me dijo su nombre y la causa de su muerte: falleció a consecuencia de una embestida por un toro en las fiestas de los Sanfermines. Y ni más ni menos, me pidió que en mi estado le “acompañara” a encontrar su “lugar”, porque se había “perdido”.

Cuando, empero, con mayor claridad percibí a alguien supuestamente en otro plano, fue al haber fallecido mi propio padre, inesperada y misteriosamente. Es esa la ocasión la que me ha llevado a investigar el tema de la post-vida, como ninguna otra experiencia hasta aquella fecha.

Les incito, por favor, a que sigan leyendo, antes de que hagan un juicio rápido acerca de mi salud mental. Lo cual respeto también, y están en su derecho, dicho sea de paso también.

Tras haber muerto mi padre, y sin yo haber recibido aun la noticia al respecto, comenzó a sonar una campanita que tengo colgada de la pared del comedor de mi casa, justo a la hora de su fallecimiento, con mucha insistencia. No supe en ese momento qué estaba pasando y no le di más importancia, diciéndome a mi misma que habría podido ser a causa de un inoportuno soplo de viento, pese a tener las ventanas cerradas. Mi sorpresa sí se hizo grande cuando leí, la semana posterior, en el certificado de fallecimiento de mi progenitor la hora de su muerte cotejada por él forense y que coincidía con total exactitud con la hora del extraño sonido de la campana.
Pasadas tres semanas tras su entierro, (el cual se hubo llevado a cabo en Alemania) y tras mi vuelta al país -en tres de esas noches y en todas esas ocasiones alrededor de las cuatro de la madrugada- yo entré en “estado duermevela” de forma involuntaria sin comprender el motivo.
Y hallándome en ese estado, pude no solo ver con total claridad y serenidad a mi padre fallecido, sino que tuve así conversaciones con él. Hago hincapié en que la sensación fue idéntica a tenerle al lado en un plano físico, sólo que ocurría en otro plano que parecía también físico y real. Su aspecto era el mismo de siempre, su voz, su sonrisa y hasta su temperatura corporal, ya que me tomó la mano entre la suya durante la última ocasión que así pude “verle” , tras la cual comprendí que fue una despedida definitiva por su parte, como si de alguna manera ya no pudiera manifestarse así en otras ocasiones.
Hago hincapié en que mi padre me reveló en esos “encuentros” que fue asesinado, pero pidiéndome que yo lo dejara estar, que todo estaba bien y que no hurgara en el asunto por mi propio bien y seguridad y el del resto de la familia. Sí es cierto, que de haberse tratado de alucinaciones visuales, táctiles y auditivas por mi parte, yo no habría obtenido detalles de esa conversación que luego pude comprobar físicamente y con testigos, como por ejemplo, que mi padre mencionara una carpeta de color verde que él hubo depositado en vida en un lugar concreto en la casa familiar alemana. Encontramos esa carpeta y dónde él me hubo indicado, pero los documentos a los que él hizo alusión y que era importante recuperar, habían desaparecido.
Hasta hoy, todas mis sospechas recaen sobre cierta persona. Pero a petición de mi padre y ante la ausencia de esas pruebas, lo he dejado estar.

¿Por qué les cuento todo esto? ¿Qué tiene esto que ver con la objetividad que les prometí?
¡Déjenme seguir contando, por favor!

Para mí ya ha quedado claro desde siempre a través de mis experiencias, que existen otros planos físicos además de este, tangible y experimentable en el “Aquí” y “Ahora”. Pero, ¿cómo podía hacérselo entender a los demás?
Así me hizo falta analizar y comprobar, para constatar de algún modo lo que llegaba a comprender, para que así pudieran entenderlo los otros, razonablemente. Quise entonces razonarlo todo y adjudicar a ello causas FISICAS, sirviéndome de la ciencia. Y créanme, es posible.

He encontrado muchas equiparaciones entre mis experiencias de duermevela y las ECM (Experiencias cercanas a la muerte). Para quién no lo sabe, estas se definen como el conjunto de percepciones que experimenta una persona en estado de muerte clínica. Existen unos factores comunes como puede ser ver una luz al final del túnel, ver familiares muertos, escuchar un zumbido en la cabeza como la percepción de una fuerte vibración, sentir una gran paz o miedo por el contrario, abandonar el cuerpo y verse o ver a presentes desde arriba, así como escuchar sus conversaciones. Son mayoría las personas que dicen haber experimentado cosas similares cuando han sido reanimadas.
La ciencia ha apuntado algunas hipótesis al respecto y estoy plenamente de acuerdo que cuando nos estamos muriendo, el cerebro se defiende y segrega una serie de hormonas, endorfinas y serotoninas como respuesta natural a evitarnos el trauma y el dolor. Una explicación, por tanto, fisiológica, al igual que lo es ver un túnel negro en cuyo fondo parece haber una luz. Pues nuestra pupila se dilata de golpe (otra respuesta fisiológica al morir) y esto puede provocar tales visiones.
Empero, no es así cuando constatan que nuestro corazón ya se ha parado, pero luego nos reaniman y podemos contar que hemos visto como “desde arriba” todo lo sucedido y hemos escuchado toda la conversación que tuvo lugar en torno de nuestro cuerpo. Aquí la cosa cambia. Tres grandes precursores del estudio sobre las ECM fueron sin duda los Doctores Raymond Moody y Elisabeth Kübler-Ross, así como también el abogado investigador Victor J. Zammit. (Por nombrar algunos de esos “investigadores”). Ellos, tras haber recogido muchos testimonios, se percataron de que podían trazar un esquema básico de experiencias comunes a todos ellos.



Bien. He leído mucho relacionado a estas experiencias y he de atestiguar que en el caso de mis experiencias “entre sueño y realidad”, existen casi todos los factores en común con las ECM: puedo verme desde fuera de mi misma, con idéntica forma, pero con mayor ángulo de visión y comprensión, también antes de entrar en ese estado experimento miedo, paz al mismo tiempo y sonidos vibrantes y abrumadores en la zona craneal, puedo desplazarme a voluntad y “ver” fuera del espacio-tiempo, mientras entablo contacto -casi siempre involuntariamente- con otros que están en mi mismo estado. Dudo de que siempre se haya tratado únicamente de fallecidos, apuesto todo mi razonamiento a que a veces también se trataba de otros “soñantes” o “viajantes astrales” (como lo llamarían algunos, pero no estoy de acuerdo con la definición y ahora verán porque), incluso podría haberse tratado de otros habitantes de ese mundo que nunca estuvieron físicamente en el nuestro.



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Si han llegado hasta aquí, voy a pasar a la parte objetiva y científica de lo que trato de explicarles todo este tiempo: que, SI, existe una posterioridad a la muerte física. Existen varios planos también físicos (aunque muchos insisten en llamarlos “espirituales” o “astrales” yo insisto en que también son físicos, ya que todo aquello que pueda medirse, comprenderse, escucharse o hacer constatar con medios también físicos tiene que ser necesariamente FISICO). Que estoy plenamente convencida que la ciencia y la fe se unirá en un tiempo cercano. Y que la ciencia podrá probar estos hechos muy pronto.

Dentro de los conceptos de “parapsicología” existe el estudio de ciertos fenómenos FÍSICOS, insisto (por ello no me gustan las descripciones como “Para-ciencia” o “Para-psicología” ya que todo es FISICO, insisto e insisto en esto.
La TCI (Transcomunicación Instrumental, descubierta accidentalmente por F. Jürgenson que al grabar sonidos de pájaros recogió la voz de su madre fallecida que lo llamaba por su nombre y diminutivo) son voces que han sido y son captadas con un grabador FISICO y plantean a los investigadores de ese campo la hipótesis de presencia de otros planos de existencia que podrían estar causando esa fenomenología. Así mismo entra en este concepto de la TCI la captación con videocámaras de imágenes (psicoimágenes) de otros planos distintos al nuestro.
Tampoco hay que olvidarse de los casos claros de mediumidad, así como del informe realizado por el “Proyecto Scole”, cuyos integrantes (Localidad Scole, Inglaterra) recogieron muchísimas pruebas tanto audibles, como perceptibles in situ de presencias de otros planos.

Todo esto es FISICO, ya que se pueden reproducir y captar con instrumentos FISICOS.
Veamos más: la física cuántica con la relatividad de Einstein nos situó ante una gran puerta abierta: sólo era una de las puertas abiertas que precedía a una larga sucesión de otras puertas.
Einstein, empeñado, buscaba la teoría del TODO, pero su fama le llegó (pese a su propia disconformidad) al hallar la famosa fórmula de la relatividad, E= mc2.
Empero, todos los físicos supieron al poco que habría una gran laguna al respecto de lo que suponía explicar las dimensiones inarmónicas a nivel micro cosmológico, respecto al armónico funcionamiento del macrocosmos a escala grande. Pues ahí la fórmula era plenamente aplicable.




Desde el pasado mes de septiembre, ¡por fin!, se ha empezado a confirmar lo que yo personalmente siempre he creído posible: la velocidad de la luz es superable y con ello, obtenemos muchas respuestas al misterio. La velocidad de la luz ya no es “el Amén” de la cuántica, como constante absoluta. Ni por asomo lo es ya.
(Quiero mencionar en este punto explicativo que personalmente mantuve esta idea ya en 1985 y a la edad de catorce años, dónde, explicando mis percepciones cuánticas en el aula fui expulsada de clase por mi profesor de física, alemán, de entonces, ya que este estaba totalmente en desacuerdo con mis ideas y enfadado con el entusiasmo que provocó la idea entre los otros alumnos).

Recuerdo que me hallaba en Lorca el día que la noticia saltó a los medios en el mes de septiembre de este mismo año: “La medición de neutrinos superlumínicos (partículas sin carga eléctrica que tienen una pequeñísima masa. Estas partículas han sido consideradas especialmente “espectrales” y sumamente difíciles de detectar y se crean de las colisiones entre los átomos y los rayos cósmicos durante reacciones nucleares como las que ocurren en el corazón del Sol) estremece a la física moderna; de confirmarse, esto significaría que la información puede viajar al pasado, que existen otros planos físicos y quizás hasta la causalidad sea explicable."
Esa semana el equipo de investigación del laboratorio europeo de física CERN, dio a conocer una medición realizada en la que se registró por primera vez un exceso de velocidad al límite cósmico que había fijado la teoría de la relatividad de Einstein.

Fueron los neutrinos -partículas especialmente efusivas- las que superaron por poco los 299,792.458 kilómetros por segundo a los que viaja la luz, en un recorrido de 730 Km. a lo largo de la Tierra en el laboratorio “Gran Sasso”. Los físicos advirtieron enseguida que la medición debía tomarse con cautela, ya que de confirmarse significaría uno de los más profundos sacudimientos hacia los fundamentos con los que se ha construido el edificio de la física moderna —y por lo tanto hacia toda nuestra realidad.
(En definitiva, no quisieron “mojarse” a destiempo…)
En este momento que ustedes leen mi artículo, miles de billones de neutrinos atraviesan sus cuerpos, y estoy segura que lo hacen más rápidos que la velocidad de la luz.

Y a dónde quiero llegar: la clave de toda existencia física se halla en el vórtice energético de sus partículas. Si todo lo que vemos, escuchamos, y percibimos se mueve a la velocidad de la luz, ¿nos extrañaría aún que hubiera otros planos existenciales u holísticos (suprapuestos) en los cuales esos vórtices fueran tan rápidos o distintos que no pudiéramos llegar a medir ni percibir tales planos aun en la actualidad? ¿Sería por tanto bien probable que existieran otros mundos entrelazados en este mismo a los cuales accediéramos tras dejar nuestro “envoltorio” material y adaptado a la velocidad de la luz en este mundo, par acceder a otros mundos con también otros cuerpos adaptados? Mi respuesta es un sí posible. Y creo que cualquier físico se atrevería a decir lo mismo, planteando así la cuestión.

Hemos sabido que a través de nuestra historia hemos tenido muchos testimonios de apariciones fantasmales. Siempre se ha hablado de apariciones “de la nada” que han desaparecido y aparecido ante ciertos espectadores. Y les creo.
Tenemos en la actualidad a la médium Anne Germain en nuestro país, a la cual tomo muy en serio.
Y la creo.
Pues esos “fantasmas” son posibles, y que procedan de otro campo vibracional, mientras por alguna razón se hayan podido adaptar a nuestra velocidad de la luz y aparecen y desaparecen por ello ante nuestros sentidos. Ya que en su “habitat” su materia viajaría a velocidades vertiginosamente más rápidas que la de la luz. Al desaparecer, vuelven a su estado cuántico natural.
Es sabido por los físicos y matemáticos que en el caso de las dimensiones, una superior comprende y percibe a una inferior, pero no es así al revés (Véase explicaciones de Carl Sagan). ¿Y si sucede lo mismo con los estados vibracionales más rápidos? ¿Podrían los ahí formados, vernos, escucharnos y percibirnos mientras nosotros, en estado vibracional más bajo, no podemos percibirles a ellos?
El físico Dr. Hameroff, junto con el eminente físico Roger Penrose, ha formulado una valiosa teoría que razona que la conciencia es un fenómeno cuántico y como tal es una propiedad fundamental de todo el universo. Por tanto, todo muta, pero no desaparece.

Recuerden que ha habido millares de descripciones a través de la historia de la humanidad, muchas de ellas mencionadas en la Biblia y aún antes, de personas como Jesús apareciendo y desapareciendo frente a una muchedumbre.

A esa aparición y desaparición de personas y cosas los científicos lo llaman ‘materialización' y 'desmaterialización'.

Una explicación científica de la materialización nos la dan en el libro "El Vórtice (The Vortex en inglés) (1994) de David Ash y Peter Hewitt" que incluye, entre otras cosas, una explicación científica de la "materialización". Todo comenzaría con la fórmula de Einstein, E=mc2, la que muestra que la energía ‘E’ es igual a la masa ‘m’ multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz ‘c’.

Postulan estos científicos que esa fórmula explicaría como operan la materialización y la desmaterialización,ya que la materia se transforma en energía y también sabemos que fue viceversa. Cuando la gente afirma que esa ecuación es pura teoría que no puede ser demostrada, deberían recordar que menos de una onza de materia fue transformada en suficiente energía para destruir Hiroshima. (Victor J. Zammit)

El vórtice es el torbellino real de los átomos y por tanto de todo lo existente, bien sea visible o invisible, percibible o no. Ash and Hewitt aducen que puesto que la materia y la luz participan del mismo movimiento, la velocidad real del torbellino del vórtice debe ser la velocidad de la luz, al menos en "nuestro" mundo. Afirman que ése es el único sentido posible a concluir de la ecuación de Einstein y que debido a que el vórtice gira a la velocidad de la luz es que podemos leer este artículo, ver a las demás personas, a los árboles, al cielo y todo lo demás con nuestros ojos físicos. (Victor J. Zammit)

Ash y Hewitt se preguntaron al igual que yo lo hice hace años:
(Lo ofrecido a continuación está redactado por Victor J. Zammit)
¿por qué debe la velocidad del vórtice limitarse a la velocidad de la luz? Proponen que si la velocidad del vórtice excediera la velocidad de la luz, entonces una persona, o cosa, entraría en una nueva dimensión, la superenergía, un mundo nuevo.

Pero en esa nueva dimensión la persona, o cosa, sería tan sólida como tú y yo lo somos en nuestra dimensión. La única diferencia es que los vórtices girarían a velocidad mayor que en el plano terrestre.

El ojo humano en el plano terrestre no puede ver nada en la nueva dimensión (a menos que sea un verdadero y bien dotado clarividente) porque nuestros ojos pueden ver solamente objetos o personas cuyos vórtices giren a la velocidad de la luz. Se sigue que una persona o cosa en el estado superenergético podrá penetrar una pared de ladrillos en esta dimensión. Esto es porque los átomos de la pared de ladrillos están girando a menor velocidad, a la velocidad de la luz.

Aumentando y disminuyendo las vibraciones:

Una posible explicación científica de la materialización es que los vórtices de los átomos de los espíritus giran más rápidamente que la velocidad de la luz y no pueden ser vistos con nuestros ojos físicos. Pero ciertas energías hacen que los vórtices de los átomos del cuerpo del espíritu disminuyan su velocidad a la velocidad de la luz. Cuando eso sucede el espíritu se hace visible a nuestros ojos físicos.

Por otra parte cuando el espíritu quiere desmaterializarse la velocidad de los vórtices de sus átomos aumenta, ya no puede ser visto con nuestros ojos físicos y desaparece en otra dimensión. Ash y Hewitt llaman a esta materialización de 'transustanciación' para reflejar el cambio en la sustancia pero no en la forma del vórtice. La transustanciación no cambiaría la estructura atómica ni molecular del cuerpo.

A través de la transustanciación una inteligencia, un cuerpo etérico, un espíritu en la vida póstuma, o un objeto, se pueden materializar o desmaterializar. Pero, Ash y Hewitt señalan apropiadamente que la desmaterialización no es disolución. Son la aceleración y la desaceleración de los vórtices de los átomos las que explican las apariciones históricas de la nada y la desaparición de una persona frente a nuestros ojos.

Ash y Hewitt dan muchos ejemplos de materializaciones y desmaterializaciones bien documentadas. La materialización es consistente con el argumento de que la vida continúa después de la muerte física.

(Y os sigo escribiendo yo):

Lo que hemos llamado “nuestras almas” todo este tiempo, están en realidad construidas de algo mucho más fundamental que las partículas rápidas que sugiero, están construidas por la misma “tela del universo”. Creo como creen estos científicos que la conciencia o su antecesor, llamémoslo protoconciencia, ha existido en el universo desde siempre.
Lo cual recuerda la creencia budista e hinduísta de que la conciencia está intrincada al universo como un hilo en una tela, y tal vez es lo único que existe, resumiendo, las existencias. Y aquí nos toparíamos con Dios, a través de nosotros mismos y nuestra existencia infinita.

Bajo condiciones normales, en nuestro mundo material como lo conocemos, la conciencia ocurre en el nivel fundamental y funcional de la geometría del tiempo -espacio confinado para los cerebros adaptados a nuestro nivel físico. Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica se pierde, que es lo que ocurre cuando decimos que morimos, la “información cuántica”, los otros cuerpos también físicos a otro nivel, se filtran hacia la geometría del tiempo/espacio en ese otro plano que alcanzamos. El alma y nuestra memoria podrían ser sistemas cuánticos. Y todo lo que trato de decir, es perfectamente compatible con la idea del Universo Holístico. Quizás en un fotón exista toda la información de todas las estrellas y del universo entero. Quizás la realidad es tal, que existimos ya, mientras ahora estamos aquí. La física ya demostró que pueden existir dos partículas iguales a un mismo tiempo, totalmente lejanas la una de la otra.

La materia, así llego a percibir, llega a ser una ilusión a nuestros sentidos porque la misma, es energía, que viaja a menos velocidad. Y a tal velocidad, la captamos como algo físico. Si lo miras todo como "desde lejos", el universo es movimiento, expansión. Todo es movimiento, todo lo que nos compone también está en constante movimiento, sólo que no lo podemos notar, porque nuestros sentidos lo captan como materia. No existen "otras dimensiones" para el caso, (la cuántica explica bien lo que son y no es la definición correcta) sino que son planos físicos y no “suprafísicos”, de vibración atómica distinta y conceptual. Por favor, tomen nota de esto. Pues les va a servir muy pronto para saber más.
El cuerpo que ahora tenemos es nuestro vehículo por ESTE mundo, pero debemos dejarlo aquí, pues a los otros mundos que también accedemos o quizás ya estamos accediendo a un mismo tiempo, llegamos con otro cuerpo vibracional.
Si ustedes toman nota de todo lo que aquí insinúo, lo analizan con su razón y con su corazón, quizás les resultará ahora mucho más difícil mirar a la muerte con los mismos ojos, y ojalá, como algunos pocos, tiendan a verla como un nuevo renacimiento. Si ustedes logran un cambio de actitud hacia la vida que ahora tienen y experimentan, tal vez alcanzarían un cambio en su escala de valores y en su comportamiento en el día a día, liberándose de preocupaciones superfluas y del amenazante miedo a morir.

Quienes hemos tenido alguna experiencias en relación con otras realidades, parecemos coincidir en algo esencial: el AMOR y la CONCIENCIA son las dos cosas que conservaríamos en el la/las otra/s Vida/s. Sea como fuere, deberíamos vivir con la esperanza de continuidad, (todo apunta a su favor) y AMOR y CONCIENCIA deberían regir nuestras vidas, en la certeza de que son vías certeras hacia la auténtica existencia.
Es por esta razón y ninguna otra, por la que he llegado hasta aquí escribiendo este artículo, para incentivarles con la reflexión acerca de lo que acaban de leer, buscando más información al respecto si les ha despertado el interés.
Y por último, dejarles mí claro mensaje: no tengan miedo a morir, no sufran si alguien que ama muere, pues la muerte nos llevará de lo ficticio a lo real. El Cosmos es un proceso ininterrumpido de vida. La muerte como final definitivo, no tiene cabida. El hombre ni ningún Ser, podrá morir jamás ni aún queriéndolo. La muerte, de ello estoy más que segura, no es un Fin, sino un Medio que nos lleva a reconsiderar el camino andado con el fin de Evolucionar constantemente en el Todo, a través del Todo. Formamos parte de un Ser macrocósmico, cuya rueda de la vida gira sin cesar. Y en su movimiento están el Cambio y la Transformación, para, de esa forma siempre ser El, algunos lo llamamos Dios. Otros Naturaleza y Evolución. El nombre, créanme, es lo de menos, pues todos llevamos su nombre al nacer y morir en nuestro ser.

Sub umbra floreo: C. Bürk











martes, 15 de noviembre de 2011

Crónica de un escritor frustrado

No todo lo que muerde, necesariamente es un lobo, al igual que no todos los que escriben, necesariamente son escritores.

A mí entender, había dos clases de éstos últimos en el mundo: los que poseían el don de la palabra y los que escribían por poseer el don de las vivencias. Juan fue de los primeros.

Estos escritores a su vez se dividían en los que hablaban y en los que tan sólo se limitaban a escuchar.

Juan, en este caso, fue de los últimos.

Había ido sobrellevando su afasia con una especie de talante humilde, que exteriorizaba con gestos de cabizbajeza. Juan llevaba siglos en el rostro. Siglos recios, rígidos y pacientes. Balanceaba una carga de plomo sobre sus hombros, a cada paso una nueva, distinta pero antigua.

Juan se había propuesto alegremente pasar el resto de su vida en silencio. A su vez, fue terco como una mula y no obstante, su disciplina le había dado buenos resultados a la hora de escribir. Cuando alguna idea había ido aflorando en su mente, corría hacia su portátil y dejaba volar, como algo obvio y rutinario, sus gruesos dedos sobre el teclado, concienzudo y parsimonioso.

Sus horas habían corrido presurosas sin quien las atrapase para sí, tan vacías, tan inalcanzables. Ni su agobiado y cansado reloj de pared se dignaba en discutir la impaciencia de su tiempo. Hacía mucho que Juan dejó de contar sus horas.

Nuestro hombre hablaba con frecuencia consigo mismo y tarareaba entre dientes, mientras escribía.

Al haberlo observado - cabría decir -, me sobrevenía una tristeza tremenda, demasiado a menudo.

Mi veredicto fue inequívoco: cuando se era un genio, no bastaba con serlo, había que demostrárselo al mundo; pero ésa nunca había sido la intención de nuestro Juan. Y así le había resultado: nadie se interesaba por sus escritos. Supe que Juan nunca escucharía como resultado de sus esfuerzos un halago, no sentiría jamás los aplausos al fondo de una sala, ningún cheque que premiara sus palabras, ni estrecharía sus manos en un cálido apretón tras una cumplida misión de vocablos. Cuando terminaba una obra no oía nada (a excepción de sus pensamientos), tan sólo el silencio de sus raciocinios resbalando interminables por el hueco de su mente, que poco antes estuvo repleta de locuciones.

Pero, como ya dije antes, Juan podía llegar a ser muy persistente cuando se proponía de veras escribir algo realmente emocionante.

Y eso, quizás de alguna forma, tentadamente, recompuso mi esperanza de que tal vez algún día llegara a ser alguien.

Por otra parte, el hombre poseía tan mala vista, que no le quedaba más remedio que escribir con la nariz pegada a la pantalla, y debido a esa acción, combinada por los pésimos ojos y los dedos como morcillas, solían juntársele las teclas una y otra vez, tardando horas y horas en concluir sus frases, con el mecanismo de un relojero alicaído, y con la precisión de uno suizo, al tratar de rematar sus obras.

A veces, ni siquiera se tomaba el tiempo para afeitarse, aunque no pasaba de una barba de tres días.

Asimismo, yo detestaba sus periodos melancólicos. Yo mismo había conocido las cien variantes de la depresión, pero al parecer para un escritor, éstas eran mucho más útiles de lo que la gente pensaba: le otorgaban una máxima creatividad.

Durante fases como aquellas, era cuando Juan más escribía; hasta el punto de acostarse con la ropa puesta y orinar en la pica del lavamanos, con tal de no perder el tiempo con las simples rutinas. Incluso dejaba de comer y yo, directamente, le tiraba entonces de la manga: “¡Juan, come algo, tío, por el amor de Dios!”. Pero él me apartaba el brazo y me daba la espalda y seguía tecleando.

A veces, - y era una suerte - a Juan le daba por ojear alguna de esas revistas guarras (a mí también me gustaban, para qué negarlo; a los hombres es lo que nos entretiene, por muy intelectuales que nos guste parecer), recreándose con las coloridas imágenes repletas de beldades desnudas, unas veces a cuarto patas, otras con dos de éstas abiertas, y otras no, porque se hallaban entretenidas con algún sorbido macho, que se les acercaba a cámara detenida sobre aquel papel brillante de imprenta cara, y copulaba con dos de las muchachas, con una detrás de la otra, o bien con ambas juntas. Juan, al verlas, era incapaz de resistirse, y ojear aquellas publicaciones, pareció distraerle de una forma muy sana, además de relajarle notablemente, tras a duras penas haber logrado controlar su excitación. Pensé, que ojalá hubiera podido hacer lo mismo con su cerebro, pero éste continuaba tensado por las cuestiones existenciales, por una melancolía subyacente y por no estar muy seguro de desear realmente su propia existencia. Nuestro hombre prefería detenerse en las escenas sin importancia de la vida, adjudicarles un rango inmerecido, hacerlos brillar con señas e indicios mágicos y empeñarse en ver significados dónde yo solo veo tedio.

Más tarde, Juan abría los ojos en la oscuridad, mientras pensaba en las mujeres de sus revistas. Entonces trataba de frotar sus cavilaciones contra el terciopelo de sus pieles, echando raíces en la obscura calidez de sus hendiduras. Sabía que era un anhelo intensísimo, un calor que le recorría el cuerpo de arriba abajo.

Más de una vez, había estado tentado por pagarle una puta, llevándomelo de juerga, emborrachándolo, para así haberle formulado un nuevo y más saludable mundo que aquel que tenía, para elevarle la moral, (entre otras cosas, que tan sólo se le levantaban desaprovechadas) , y que se hubiera elevado él también, flotando así hacia un nuevo cielo estrellado, ondeante como una oriflama. Deseaba haberle arrancado el sabor amargo como la bilis de la boca, para haberle hecho tragar el dulzor que daban los placeres inmediatos.

Pero sabía que Juan no hubiera aceptado jamás.

Porque - eso si -, yo de haber sido él habría bajado a la calle, habría abordado a la primera joven atractiva con la que me hubiera topado, y con los ojos centellándome sobre una sonrisa sin barbilla, la habría seducido, intimidado, comprado… ¡violado, maldita sea! Pero sabía que él no lo haría, porque a lo único a lo que se dedicaba era a arrastrar sus pies en una agonía ártica, tan inmensa que no lo llevaba hacia ninguna parte, más que al pasado: porque tras la muerte de su mujer, tocar a otra de un modo que no fuera con la imaginación, suponía para él una especie de traición. Seguía aguardándola, como si quizás algún día apareciese diciéndole “Hola, cariño, he estado de viaje, he ido lejos, pero ahora he vuelto”.

Era un pertinaz soñador: cada día un poco más débil, cada día un poco más loco.

Por eso iba por el mundo así; tan solo, sin mujeres. Nada existía para él más allá de un instante, salvo las cosas que retomaba en sus recuerdos.

Aún así, Juan (que no fue “Don” como ahora podréis advertir) era el único verdadero escritor que yo conocí, y he de confesar, que a pesar de su talento, me decepcionaba.

Como ya dije, no llevaba en absoluto las cosas como hubiera debido, y su vida resultaba mucho más solitaria de lo que nadie hubiera imaginado nunca, mucho más de cómo debía ser la vida de un verdadero literato (como yo, en mis sueños), que dedicaría gran parte de su día a día a estar instalado en algún local de moda, sosteniendo diestras charlas con gente ingeniosa y chispeante y que de vez en cuando volvía a casa con una chica de largas y hermosas piernas, a quién pondría de patitas en la calle a la mañana siguiente, para reanudar sus tareas bajo el pretexto: “Lo siento, muñeca, tengo que escribir un libro”.

Sin embargo, nuestro amigo se encerraba en su cuarto durante horas, bebiendo litros y litros de té tipo Assam, en vez de ese ron ingerido por los grandes, como por ejemplo, había sido la costumbre de Hemingway. Y así tecleaba hasta altas horas de la madrugada. Si alguna vez salía solo por ahí, yo ignoraba donde iba, pero jamás regresó con una mujer. Porque lo único que traía de vuelta a casa, era el mismo mutismo con el que había salido por la puerta. Muy pocas veces fueron las que abrió la boca para hablar y entonces tan sólo lo hacía para volver a cerrarla al instante, como una trampa, mordiendo sílabas de su última manifestación, como si se tratase de la cola de algún animal en fuga. Tampoco tenía amigos, ni siquiera de los aburridos, y yo era su única excepción.

Juan me recordaba a un oso, no sé explicaros exactamente por qué.

Me divertía sobremanera verle inclinarse sobre sus tareas, con esos ojos suyos tan grandes y su semblante tan agrio, viendo el mundo únicamente desde dentro de sí.

Sí, Juan tenía sus cosas, cosas que a mí se me antojaban estupendas a pesar de todo, y a pesar de su alma corroída, cariada, y también muy a pesar de que Juan nunca se reía con mis chistes, como había hecho antaño.

Porque yo era su único amigo: el amigo de un gran escritor. Porque eso es lo que fue, por encima de todo, aunque el mundo se negó a advertirle.

Y me dolió tener que verle, ciñéndose a un aire de derrota, a una deprimente capa de polvo existencial, mientras unas enormes bolsas, como moratones, asomaban burlonas bajo sus ojos, robándole toda la simpatía.

Y yo quería a Juan (aunque esté feo emplear esa palabra entre tíos) y debía haber hecho algo por él, ése era mi deber.

Debía haberle hecho cambiar de actitud. Conducirlo como un peregrino hacia la senda del arrepentimiento, con la meta de una nueva vida. Debía haberle salvado de ese descenso asegurado hacia ninguna parte. Correrle las cortinas de sus ventanas con vistas al fin del mundo, y - aunque me pareciera una mariconada - haberle abrazado con todas mis fuerzas.

Porque yo fui conocedor al dedillo de todas sus protuberancias de destructividad, y el pesimismo que ocultaba en los aladares.

Hoy su ausencia se ha tendido sobre mis sentidos como una manta asfixiadora.

Juan ha muerto.

Toda esa vida que había estado llevando encima, como una losa que le inutilizó casi por completo, con excepción de los frutos de su monstruosa imaginación, le había robado las ganas de luchar.

Finalmente, se dejó abrumar por el dolor y el desánimo.

Me han avisado esta mañana. Encontraron a Juan colgado de una soga, que - al igual que esa corbata que se ponía de tanto en tanto sin deshacer jamás el nudo para metérsela directamente por la cabeza - le había estrangulado, pero esta vez en cuestión de minutos. Fui a verle, sí, me atreví a hacerlo y hallé una escena de lo más conmovedora y, a la vez, demoledora.

Sus gritos de desesperación no dejan de resonar en mis oídos como clarines malditos, y con ellos el estruendo de su aflicción hasta liberarse en un salto: ese brinquito tan pequeño desde aquella silla de madera que encontraron al lado de su cadáver.

Así acabó Juan, a la desesperada, agonizante, suspendido en una postura grotesca, ¡muerto! Con las gafas puestas, y los ojos bien abiertos, como escarnio uno no necesita gafas cuando es seguro que ya nada tenías que ver. Con una explosión de dolor en los ojos. De buena gana le hubiera gritado "toma, cuatro ojos, mira claro el camino hacía el infierno".

Y sé que no es buen momento para indicar este pudoroso detalle, pero el muy cabrón estaba completamente empalmado, con su virilidad a flor de piel, como consecuencia de la asfixia. Como una indefensión complementaria. No me arrepiento de desvelar esto: es la rabia, la no aceptación la que me sacude, la que me obliga a resaltar la escena con tintes sexuales, esos que mil veces intenté inocularle para que se desahogara y quedara distendido y relajado, para que estuviera más receptivo hacia los escasos placeres que podrían hacer de él una persona que volviera a creer en su otra realidad: realidad que ocultaba y esquivaba, para resbalar tangencialmente sobre los círculos prohibidos de su podredumbre vital.

¡Juan tío, mira que acabar quitándote de en medio como Hemingway, pero usando balas en forma de soga!

Frío y seco había sido el mundo de Juan y bellas todas sus palabras que no debían morir entre hojas que nadie osará jamás sacar a la luz.

Signos de exclamaciones martillean ahora mi apagado corazón, y estoy llorando en silencio: su única herencia. Derramo lágrimas que, lentas y transparentes, forman mi última despedida.

Todas sus geniales frases seguirán vivas en el mundo, como dromedarios procedentes del desierto, devolviéndonos su imagen.

Del cajón de su mesita de noche, cojí el diario secreto de mi amigo. Por los vidrios de sus ventanales, bostezó la mañana, un amanecer condenado y plomizo mientras comencé a leer: (No me fue posible comprobar, en cuanto a contenido de realidad, los sucesos mentales que refirieron los pensamientos escritos por Juan. A modo de ensayo, hubo querido recoger todas sus expresiones para representar sobre el papel todos sus procesos hondamente cavilados…)

“Cuando el alma se ha desecado perdida en el desierto de los amores que supo subrepticios, cuando la boca seca en la mañana, el revestimiento del deletéreo vino en los labios, te señalan la resaca que esta por venir o ya es parte de ti, cuando intentas lavarte el ánimo y en esa ablución se producen arcadas de asco, indicando que has traicionado a tú conciencia, cuando quieras servirte un trago más de ponzoña y sientas que te apesta la voluntad, notes el cosquilleo de la muerte galopando por tu corazón al acercarte el vaso, solo ahí habrás retomado parte del buen camino, el camino que te alejó de ti mismo.

¡Convéncete que naciste para morir, y que mejor que morir con el alma llena de mierda, - en la eterna y feliz locura de autoengaño-, donde todos somos amigos y amados o pretendemos serlo y en un chistar de dedos pasamos a ser enemigos, mejor morir con el alma llena de ausencias y con la angusta llevada a cuestas como una cruz!

¡Convéncete que vivniste a vivir en el mundo de los hombres para saberte excluido. Que todo hogar, paz y armonía familiar, así como lo firme y seguro, te será lejano e inaccesible, sin camino alguno para ti que lleven a ello!

¡Convéncete que el mundo tiene muecas cual vomitivo, ordinario y de ojalata, que a través del caos del mundo, emprendido de atravesar el hades, mirarás constántemente a los ojos de la muerte, pidiendo que te abra la puerta, soportando el mal hasta tu fin!

Ea, y en nombre de Dios: hallarás a los hombres en sus maneras y costumbres mentidas.

Por ninguna parte surgirá la compenetración con nadie, ni nadie estará dispuesto ni querrá compartir tu vida. Este será tu atadero.

Cuando te vaya especialmente mal, cuando a la desolación, a la depravación y a tu aislamiento, además se le agreguen las agonías de una pérdida, entonces podrás hablarle a tus dolores: “Esperad, esperad un año más, no más, y seré vuestro dueño”.

Porqué sabrás que tienes la puerta abierta. Entre la vida y tu muerte, la distancia de una decisión. No más. No más.

Mientras la pestilencia del engaño, -a algunos les parecerá perfume-, mantenga a los necios somnolientos; mientras el macabro juego del embuste en otros produzca diversión y los que se sienten libres de hacer lo que quieran y donde los limites les pone sus dormidas conciencias, donde las clases sociales se equiparan y todos se convierten en simples borrachos de la verdad; justo allí faltaré yo de repente, muy de repente, sin que nadie me añore, calladamente.

(Porque siempre adviertí los gusanos en las manzanas aúnque las mordiera.)

Porque la valoración de la muerte, digo, se da gracias a la existencia de la vida que se ha tenido, tal como valoro el amor por haber sido olvidado, tal como valoro la caricia por haber sido exiliado. Mientras las botellas corran sin paranza al son de los engañados, y los ojos del mundo se comiencen a cerrar y todos acaben cada vez mas con sus únicos destinos ciertos, yo ya me habré alejado, sigilosamente, discretamente y si ruido, sin que nadie extrañe mi ausencia, emborrachado de certeza, embriagado de muerte, enmudecidamente.”

Y ésta es la breve historia de mi amigo Juan, el mejor escritor que jamás hubo existido. Quizás su vida tan sólo fuera un conato, pero ahora, las estrellas lagrimean y la noche escupirá su nombre eternamente.

Sub umbra floreo: C.Bürk

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dictamen de fe

A éstas alturas, ¿es inteligente ser religioso?

Mi respuesta es “ es inteligente tener fe”. Todas las grandes religiones se fundan a partir de experiencias privadas que escapan de toda corroboración científica. Necesitamos calmar nuestra angustia existencial, dar sentido a las injusticias. Sin embargo, nuestra inteligencia intrínseca tan solo se mueve con seguridad ante lo material. La percepción de estar existiendo, el dinamismo de lo real, es lo que hace que la consciencia humana clame por Dios. Para decir que la realidad existe, también hay que admitir necesariamente que existen todas las posibilidades de realidad. Y esa realidad que nos rodea, ¿qué es?

Es una pregunta que yo a menudo lanzo a mi entorno, pues me entusiasma escuchar las respuestas. ¿Pero qué podemos decir de cierto todos de la realidad? Analizémosla: es el universo material abierto. Y éste es dinámico. Creador, vivo, consciente, evolutivo….¡E inteligente! La realidad está repleta de creación, de consciencia y mi lógica personal me dice que no puede existir todo eso sin una individualidad de fondo. Entonces, ¿es inteligente o no ceer en Dios? He de contestar que hay maneras inteligentes y maneras no inteligentes de creer. La creencia en Dios podría entenderse como el rechazo a admitir la clausura del mundo natural que nos rodea, la realidad tal y como la perciben únicamente nuestros sentidos: una realidad pragmática, desalmada, material, consumista, cruel, competitiva y selectiva. Si se entiende bien, la creencia en Dios es casi una actitud de rebeldía: desprovee al hombre de la nada trivial y ayuda a complementar y dirigir las manifestaciones de la existencia o realidad.

Por tanto, creo que sí, es inteligente creer en Dios, acudiendo a él desde la ética, más que desde la credulidad férrea, que nada se cuestiona. Y creo que es inteligente creer en Dios tras haber analizado los pros y contras de hacerlo o no hacerlo. ¿Estoy siendo mediática? Bien, la teología cristiana inventó el concepto de ESSE, de existencia, sin embargo ahora hay que saber si se ha convertido en experiencia. ¿Hay experiencia cristiana del existir? Si, Dios nos da la respuesta: él es poder del “ser” que resiste al “no ser” en todas sus expresiones. El coraje de existir es el pacto ético por el cual el ser humano afirma su propio ser. El misticismo es algo más que una forma diferente con el fundamento del “ser”. La fe es la experiencia del “poder ser” que se hace efectivo en todo acto de poder.

(Puede que se os haga un poco difícil entender lo que os trato de decir, pero tal y como lo cavilo, lo cuento, aunque ni yo misma lo entienda bien…)

El misterioso Eckerhart escribe afirmando: ESSE EST DEUS (existir es Dios) Y para demostrarlo hace referencia a un texto bíblico en el que Dios comunica a Moises su propio nombre: “Yo soy el que soy”. Y éste es (espero que lo sospechéis como yo), EXISTIR.

Quizás el fondo de Dios es nuestro fondo y nuestro fondo, el fondo de Dios.

Amigos,¡quiero agitar para vosotros el verbo “existir” hasta el vértigo! ¡Ajustemos la mirada al contemplar la realidad!

Con suerte para los que tenemos esa fe en Dios, parece ser que ahora vivamos una época en la que las religiones y con ellas la fe católica, que es la que a mí me identifica (re-ligion viene de la palabra re-ligar, volver a “enganchar”…) se esfuercen por recuperar su pureza inicial. Desean liberarse de toda la basura histórica que han ido acumulando.

La fe católica se está convirtiendo en “religión de segunda generación”; ahora es una religión más ética y no impuesta a la fuerza. Ahora el clero está más preocupado por la teopraxia que por la teología, cosa que precisamente ha hecho que yo retome mi fe con el catolicismo. Ahora la iglesia católica ha dado por fin el paso de “divinizar la realidad” y no de “evadirse divínamente de ella” como venía ocurriendo desde antes de la edad média. Y con esto me basta, para desde mi intelecto aceptar la fe como válida y beneficiosa en todos los sentidos.

Sub umbra floreo: 
C.Bürk

viernes, 11 de noviembre de 2011

Si hoy me lees, X

Si hoy me lees, X

Entonces te escribo aferrada a un imposible, y así es como emprendió mi corazón su llama: por un amor, que más que amor es un sueño, una esperanza, un tesoro oculto. Siento lo que he sido siempre; a través de ti he llegado a conocerme, saber de lo que mí corazón es capaz.
A mano quisiera tener, el diccionario de tu presencia. La palabra que se espesa, ante el umbral de tus cristalinos ojos. Asaltarte, quisiera en todas tus islas con mi corazón bucanero; rasgar la mediasombra del olvido de un sablazo inmenso de sonrisas. A mano tener palabras esenciales, poemas que como lirio profundo perfumen tu esencia.
Tú, el hombre de mí vida. Nada tengo, más un puñado de sueños entre manos. Y en lo azul de la noche, te susurro ese sueño de mi vida, mientras mí alma tiembla desnuda entre tus manos.

Sobre mis hombros, pesa una cruz...

Encierro mis ansias en mí misma, y toda entera como una torre de marfil me alzo en la nada. En el silencio hay vértigos de abismos…
En mí vida se produjo el milagro inefable de tu reflejo y en el silencio de la noche, mi alma llega a la tuya como un gran espejo. Imagen del amor que hube soñado, en la tumba glacial de mi silencio. Más grande que la vida, más real que todo sueño.

Hoy me hallo en un remanso donde doy un paso sobre lo andado, que no es mucho ni poco, pero sí intenso, muy sentido y entregado. Y tú bien sabes, amado mío, lo mucho que he debido dejar en prenda por dichas intensidades.
Hoy te añoro más que nunca mientras el miedo a nunca conocer tu existencia en la mía me sigue todos los pasos. Sílaba a sílaba te nombro sin nombrarte, hora tras hora y día tras día, en el trabajo de agotar las palabras, extinguiéndolas al último día de vida.
Cultivo de espejos te muestro, sobre la fértil tierra de mis ensueños. ¿Qué quieres tú que yo sea para ti? Pinta la pregunta al fresco en el viento. Y seguro hay más de un reflejo que ha de responderte a la llamada del descanso en pecho abierto.
En mí, resonará tu pregunta y los cristales de azogue abrirán su grieta, como blanca y sencilla flor de nube.

Es difícil, amado X, no pensarte a cada momento, pues bufa mi vibración, oculta en el segundo frágil de tus ausencias, intruso demonio del deseo profundo por hallarte en mi vida, fugado entre el tamiz de mis recuerdos, que de esperanza no son, y menos aún de realismo.
En mis palabras te pongo un signo que nunca termina de expresar la figuración de mi realidad.
Me resulta arduo, dada la longevidad de mis antiguos asuntos del alma, ponderar cuáles animaciones de la imaginación son dignas de cultivo y cuáles ha menester arrancar, cual mala hierba.

Por imaginarías entiendo ahora el corpus de sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos, y ese “algo” que tú me das, los cuales van con-formando mi esquema de universo interior. Y es que de pronto, en estos tiempos de observar la entraña de mi psique, me percibo indefensa en el vacío… No es indefensa la palabra que mejor alaba mi nueva circunstancia íntima, no es; se trata más bien de un estado sobre el cual no alcanza la poca luz de mi razonamiento. Y todo es la consecuencia del amor.

Siempre he buscado las intensidades, no por juicio, es simplemente de esta manera como ha sido, sin mi consentimiento, por condición de naturaleza propia. Y ahora me sorprendo con la idea de inventarme los delirios, en deseo por hallar materia prima para estrujar, disectar, añadir postizos y adornos; pues en "mi anterior vida" ha sido de intensidades que he labrado mis palabras, pero sometida siempre a imágenes externas, cierto es.

Pero en este ejercicio de convocar la vacuidad he vaciado los referentes de casi todos mis ensueños, ya no como algo que se me impone, sino por voluntad: jamás voy a tenerte. No es sueño lo que sueño. Noto, entonces, que de modo instintivo, mi alma desecha sin conmiseración cualquier brote de pretensión; y no es sencillo, querido X, pues si bien desbrozo el mal de la tristeza, también entiendo que nada puedo cosechar en el absurdo empeño por amarte.
Y nada espero, más que sigas existiendo… ¡Respirando!, en el mundo.

En la sima del volcán:
C.

jueves, 10 de noviembre de 2011

IX Congreso Ciencia y Espíritu Barcelona (Con C.Bürk como ponente)

IX Congreso Ciencia y Espíritu Barcelona
Terapias para el Cuerpo, terapias para el Alma.

- Barcelona 17 y 18 de Diciembre 2011 -
SABADO 17 DE DICIEMBRE

09:00 Entrega de acreditaciones
09:50 Apertura de la IX Edición de Ciencia y Espíritu por Miguel Celades
10:00 Claudia Bürk con la charla: "Respuestas a la Muerte"
11:00 Iris Aneas con la charla: "Música para la conciencia y el corazón"
12:00 Pausa
12:30 Prof. Denís Maríe Soto con la charla: "Cambia tu adn cambia tu vida: Terapia de conexión cuántica"
13:30 Alicia Sánchez Montalbán con la charla: "La importancia de canalizar en estos tiempos"
14:30 Pausa para el almuerzo
16:00 Antonio Tagliati con la charla: "La lógica del proceso del Cancer"
17:00 Alquivar Marin con la charla: "Curación con orina. Mito o realidad?"
18:00 Pausa
18:30 Ana María Vargas y Marta Puig con la charla: "Terapia Pránica (Pranic Healing) te ofrece una nueva mirada del mundo"
19:30 Guillermo Cazenave con la charla: "Astrosonía: un Camino para Comprender el Universo y la Vida"
20:30 Fin de la jornada


DOMINGO 18 DE DICIEMBRE

9:30 Acreditaciones
10:00 Julio (L. Tzotar) con la charla: "Ascensión a la 5a Dimensión"
11:00 Guen Kelsang Rabjor con la charla: "Budismo Moderno"
12:00 Pausa
12:30 CanVi con la charla: "Testimonios de auntosanación en Cáncer"
13:30 Esther y Carmina Roure con la charla: "Tian Gong: Equilibrio entre cuerpo y alma"
14:30 Pausa para comer
16:00 Felipe Botaya con la charla: "Tecnología Oculta de la Segunda Guerra Mundial"
17:00 José de Alberto con la charla: "En busca de la raza perdida: los Nefilim"
18:00 Pausa
18:30 David Parcerisa con la charla: "Los Annunaki y el origen humano"
19:30 Eugenio de Diego con la charla: "El Arte de cambiar tu calidad de vida"
20:30 Fin del evento

Ponentes:

Claudia Bürk Claudia Bürk
Iris Aneas Iris Aneas
Prof. Denís Maríe Soto Prof. Denís Maríe Soto
Alicia Sánchez Montalbán Alicia Sánchez Montalbán
Antonio Tagliati Antonio Tagliati
Alquivar Marín Alquivar Marín
Ana María Vargas y Marta Puig Ana María Vargas y Marta Puig
Guillermo Cazenave Guillermo Cazenave
Julio (L. Tzotar) Julio (L. Tzotar)
Guen Kelsang Rabjor Guen Kelsang Rabjor
CanVi CanVi
Esther y Carmina Roure Esther y Carmina Roure
Felipe Botaya Felipe Botaya
José de Alberto José de Alberto
David Parcerisa David Parcerisa
Eugenio de Diego Eugenio de Diego


Hotel TRYP Condal Mar
Cristobal de Moura, 138, Barcelona



Abiertas las inscripciones para el IX Congreso de Ciencia y Espíritu Barcelona
- Barcelona 17 y 18 de Diciembre 2011 -

Abrimos las inscripciones para el IX Congreso de Ciencia y Espíritu Barcelona del 17 y 18 de Diciembre 2011

PRECIO DE LA INSCRIPCION:
2 dias - Compra de 3 DVDS de Congresos anteriores - 66 Euros
1 dia - Compra de 2 DVDS de Congresos anteriores - 44 Euros

Reserve su entrada haciendo una transferencia a la Cta. Cte.
La Caixa: 2100 1022 18 0100412136
incluyendo su nombre y apellido.

Importante: Una vez haya realizado la transferencia ya podrá recoger su entrada en la puerta tan solo diciendo su nombre. No obstante, y para mayor tranquilidad suya, puede remitirnos el justificante del ingreso por email a: info@cienciayespiritu.com y le reconfirmaremos que su ingreso ha sido efectivo.

EN METRO: A 5 minutos caminando desde el hotel se encuentra la parada de metro Selva de Mar

EN TRANVíA: El tranvía de Barcelona recorre toda la avenida Diagonal, una forma rápida y eficaz de llegar al hotel

Su email ha sido recogido de fuentes publicas o bien por algun contacto personal anterior con alguna de las empresas u organizaciones del grupo. Nunca vamos a mandar mas de un email por semana, siempre con temas que pensamos pueden ser de su interes. No obstante si no desea recibir mas informacion tan solo responda este email con la palabra BAJA y lo borraremos de nuestro directorio tan pronto nos sea posible. Muchas gracias por su tiempo.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Cuidado con la Santería, el vudu y el esoterismo. Estas son mis advertencias.




Cuidado con la Santería, el vudu y el esoterismo. Estas son mis advertencias.


Acusamos a la iglesia de habernos sometido y manipulado (en realidad lo hicieron unos pocos –confundidos y guiados por entes diabólicas siempre, pues también estos se infiltran en las instituciones del Bien- y nos olvidamos de todos los que hicieron bien las cosas) y ahora en tiempos actuales, desencantados de todo corremos en brazos de las falsas religiones en busca de respuestas. Por olvido del Evangelio, por olvido a aquello con lo que ya nacemos en el corazón, aquel conocimiento que Dios nos puso en nuestro centro tras nacer, mucha gente refugia su necesidad religiosa en la superstición recurriendo a adivinos, hechiceros y brujos. Por esas prácticas, muchas personas llegan a perturbarse aunque no siempre llegan a ser víctimas de una posesión demoníaca. Incluiría aquí los ritos esotéricos: ouija, las prácticas de espiritismo, y muy grave es la santería, bien sea afrocubana, macumba, u otras, todos los tipos de santería son diabólicas. ¿Por qué? Lo veremos ahora:

Hay que tener mucho cuidado con religiones que adoran a seres de dudosa procedencia; el enemigo se viste de ángel de luz. Me hace gracia porque por todas partes escucho a supuestos adivinos, tarotistas y demás diciendo, “es que tengo guías espirituales”, no saben quiénes son, pero confían en seres que ni ven ni conocen. Estos se hacen pasar por seres de luz, otorgando supuestos poderes. La persona en cuestión “se lo cree” cree que es diferente, que posee poderes, que sabe sanar, que es especial, cuando en realidad está siendo manipulado por entes peligrosos y desde luego malignos.

Mucha gente confundida se mete a ese tipo de prácticas, creencias y religiones donde se mezcla lo bueno con lo malo, y pueden nombrar a un espíritu con el nombre de un santo cristiano para ocultarlo. De esto trata la Santería, una práctica peligrosísima que como otras tantas sectas, mezcla la luz con las sombras para engañar.

El enemigo promete darte algo a cambio de otras cosas, pero al final los resultados son siempre nefastos por que el Mal nunca triunfa. Cada quien tendrá sus razones para ser santero o practicar el vudú, pero mientras podamos escoger mejor quedarnos con los mensajes de Jesús.
Quédate con la vida tal y como la tienes, con lo bueno y malo, ya que todo te llega según tu propia necesidad a través de Dios. Confía en Dios, pídele, es muy sencillo. Jamás te defraudará. No necesitas cartas de tarot, ni falsos santos. No necesitas piedras mágicas, ni magia, ni ritos. Sólo confía en Dios. ¿Verdad que es sencillo? Pues funciona.
Y yo soy fe de ello con la boca bien llena.

Recuerda: el demonio viste trajes de luz y puede ofrecerte soluciones inmediatas y gloriosas. Dios a menudo viste trajes de mendigo y es mas lento al hacerse notar, pero jamás defrauda y siempre está ahí. A tu vida te llega todo por corresponder así a tu destino. Acéptalo y ama. Es la única manera.

El Vudú es un rito siempre, siempre diabólico, también lo es la magia blanca, no existe magia blanca o negra, es siempre satánica, no os confundáis. Pueden mandarte a la muerte o a una grave enfermedad. La Santería tiene el mismo fundamento. Huye de ello mientras puedas. En Haití hubo cortadores de leña que obedecían a sus amos como zombies, Cuba también adora a dioses diabólicos como Yemata y Babalu Aye, por no hablar de Brasil.

El exorcista P. Fortea denunciaba el acoso que recibe de manos de la santería, según sus palabras: "la santería es algo demoníaco que mueve mucho dinero". Ésta campa a sus anchas en los anuncios por palabras y muchos acuden a ella buscando soluciones. El demonio, dedicado a tiempo completo a engañar a todo el que se preste, multiplica su maligna acción en las sesiones espiritistas, de vudú, sin ser imprescindible la pertenencia a una secta satánica para ser poseído por él en diverso grado. Es ilustrador lo que describe el libro "Una revelación divina del cielo y del infierno": "Un demonio ordenó a otros: "romped los hogares y destruid familias, seducid a los cristianos débiles, informad mal y extraviad a todos los que podáis. Tendréis vuestra recompensa cuando regreséis. Id por toda la tierra. Acordaos, somos sirvientes del príncipe de las tinieblas y de los poderes de los aires."
No es fácil encontrar escritos que traten de este asunto, también porque falta un lenguaje común, en el que todos estén de acuerdo. Hay una acción ordinaria del demonio, que está orientada a todos los hombres: la de tentarlos con el bien para el mal. Incluso Jesús aceptó esta condición humana nuestra, dejándose tentar por Satanás.
Los sufrimientos físicos causados por Satanás externamente son gravísimos. Pocos son los que fueron golpeados, flagelados y apaleados por demonios. En la mayoría de los casos es la influencia interna del demonio la que destruye a esas personas, sus familias y hogares.
La posesión diabólica es el tormento más grave y tiene efecto cuando el demonio se apodera de un cuerpo (no de un alma, ojo, ahí no tiene poder al no ser que la persona lo quiera). Hace actuar o hablar a esas personas como él quiere, sin que la víctima pueda resistirse y, por tanto, sin que sea moralmente responsable por ello. Esta forma es también la que más se presta a fenómenos espectaculares, del género de los puestos en escena por la película 'El exorcista' o del tipo de los signos más vistosos indicados por el Ritual exorcístico: hablar lenguas nuevas, demostrar una fuerza excepcional, revelar cosas ocultas. De ello tenemos un claro ejemplo evangélico en el endemoniado de Gerasa. La vejación diabólica, son, trastornos y enfermedades desde muy graves hasta menos graves pero que no llegan a la posesión, aunque sí a hacer perder el conocimiento, a hacer cometer acciones o pronunciar palabras de las que no se es responsable. Pero que quede bien claro que hay toda una gama de posesiones diabólicas, con grandes diferencias en cuanto a gravedad y síntomas. Sería un grave error fijarse en un modelo único.

Bien es cierto que las posesiones no son frecuentes, pero hay signos evidentes de influencia demoníaca y es grave.
Por eso os hago un llamamiento: gente del misterio, tarotistas, médium, espiritistas, gente de investigación paranormal, ¡tened cuidado! Todas las personas nacen iguales en condición espiritual. Nadie es más poderoso o especial por adivinar el futuro, hablar con espíritus desconocidos que se hacen pasar a la perfección por seres de luz, seres fallecidos que creemos reconocer.

Si, lo afirmo: los demonios existen y se hacen pasar por guías espirituales, seres de luz, os dan conocimientos, harán que conozcáis el futuro, (muy probable) que os sintáis especiales y dependáis de ellos para ello. Obtendréis posibles soluciones inmediatas a vuestras peticiones, problemas. El demonio y los suyos siempre están dispuestos a informar y ofrecer, pero siempre es para mal, sólo que esto prefermos obviarlo por comodidad.
Dios es más silencioso, el diablo ofrece e informa.

Sé que soy pesada, repetitiva, pero: hemos llegado a esta vida para aprender de nuestra evolución. La clave de Dios es EVOLUCIÓN. Estamos aquí no para conseguir bienes, ni grandezas, ni saber que pasará mañana, ni que nos adelanten las elecciones a tomar ni lo que pasará con nuestro trabajo, o si nuestro marido nos pone los cuernos. Estamos aquí para vivir plenamente lo que toca vivir, tomar las decisiones sin más, errar, rectificar, pasar por trances también, porque todo ello forma parte del plan de Dios. Dejo claro mi mensaje: confiad SOLO en Dios. Pedirle a él, habladle y él os atenderá siempre. Es nuestro padre y como tal hará siempre lo que nos aporte un mayor Bien en nuestro futuro evolutivo como seres eternos que somos y hemos sido siempre.
Sub umbra floreo: C. Bürk

lunes, 7 de noviembre de 2011

IX Congreso de Ciencia y Espíritu


Apreciados amigos,
Anunciaros la ponencia de Claudia Bürk en el IX Congreso de Ciencia y Espíritu en Barcelona los días 16 y 17 de diciembre en Barcelona. 

Tema de ponencia: 

¿Cómo puede haber algo después de la muerte? Si el cuerpo físico está muerto ¿cómo queda algo de nosotros? En el corazón de todo hombre está el inevitable temor a los misterios de la muerte y a la eternidad, es ante todo el temor y la herida de los ateos. Me atreveré a dar respuestas posibles a aquellos que creen que no hay nada más después de la muerte, los « materialistas » .¿Que puede ser la vida eterna? ¿Cómo viviremos? ¿Qué hacer por los que han muerto? ¿Nos ven? ¿Nos escuchan? 


Todo lo referente en la web de Ciencia y Espíritu dónde veréis a Claudia entre los ponentes:


IX Congreso Ciencia y Espíritu Barcelona
Terapias para el Cuerpo, terapias para el Alma.

- Barcelona 17 y 18 de Diciembre 2011 -
SABADO 17 DE DICIEMBRE

9:00 Entrega de acreditaciones
09:50 Apertura de la IX Edición de Ciencia y Espíritu por Miguel Celades
10:00 Claudia Bürk con la charla: "Respuestas a la Muerte"
11:00 Iris Aneas con la charla: "Música para la conciencia y el corazón"
12:00 Pausa
12:30 Prof. Denís Maríe Soto con la charla: "Cambia tu adn cambia tu vida: Terapia de conexión cuántica"
13:30 Alicia Sánchez Montalbán con la charla: "La importancia de canalizar en estos tiempos"
14:30 Pausa para el almuerzo
16:00 Antonio Tagliati con la charla: "La lógica del proceso del Cancer"
17:00 Alquivar Marin con la charla: "Curación con orina. Mito o realidad?"
18:00 Pausa
18:30 Ana María Vargas y Marta Puig con la charla: "Terapia Pránica (Pranic Healing) te ofrece una nueva mirada del mundo"
19:30 Guillermo Cazenave con la charla: "Astrosonía: un Camino para Comprender el Universo y la Vida"
20:30 Fin de la jornada


DOMINGO 18 DE DICIEMBRE

9:30 Acreditaciones
10:00 Julio (L. Tzotar) con la charla: "Ascensión a la 5a Dimensión"
11:00 Guen Kelsang Rabjor con la charla: "Budismo Moderno"
12:00 Pausa
12:30 CanVi con la charla: "Testimonios de auntosanación en Cáncer"
13:30 Esther y Carmina Roure con la charla: "Tian Gong: Equilibrio entre cuerpo y alma"
14:30 Pausa para comer
16:00 Felipe Botaya con la charla: "Tecnología Oculta de la Segunda Guerra Mundial"
17:00 José de Alberto con la charla: "En busca de la raza perdida: los Nefilim"
18:00 Pausa
18:30 David Parcerisa con la charla: "Los Annunaki y el origen humano"
19:30 Eugenio de Diego con la charla: "El Arte de cambiar tu calidad de vida"
20:30 Fin del evento

Ponentes:

Claudia Bürk Claudia Bürk
Iris Aneas Iris Aneas
Prof. Denís Maríe Soto Prof. Denís Maríe Soto
Alicia Sánchez Montalbán Alicia Sánchez Montalbán
Antonio Tagliati Antonio Tagliati
Alquivar Marín Alquivar Marín
Ana María Vargas y Marta Puig Ana María Vargas y Marta Puig
Guillermo Cazenave Guillermo Cazenave
Julio (L. Tzotar) Julio (L. Tzotar)
Guen Kelsang Rabjor Guen Kelsang Rabjor
CanVi CanVi
Esther y Carmina Roure Esther y Carmina Roure
Felipe Botaya Felipe Botaya
José de Alberto José de Alberto
David Parcerisa David Parcerisa
Eugenio de Diego Eugenio de Diego


Hotel TRYP Condal Mar
Cristobal de Moura, 138, Barcelona



Abiertas las inscripciones para el IX Congreso de Ciencia y Espíritu Barcelona
- Barcelona 17 y 18 de Diciembre 2011 -

Abrimos las inscripciones para el IX Congreso de Ciencia y Espíritu Barcelona del 17 y 18 de Diciembre 2011

PRECIO DE LA INSCRIPCION:
2 dias - Compra de 3 DVDS de Congresos anteriores - 66 Euros
1 dia - Compra de 2 DVDS de Congresos anteriores - 44 Euros

Reserve su entrada haciendo una transferencia a la Cta. Cte.
La Caixa: 2100 1022 18 0100412136
incluyendo su nombre y apellido.

Importante: Una vez haya realizado la transferencia ya podrá recoger su entrada en la puerta tan solo diciendo su nombre. No obstante, y para mayor tranquilidad suya, puede remitirnos el justificante del ingreso por email a: info@cienciayespiritu.com y le reconfirmaremos que su ingreso ha sido efectivo.

EN METRO: A 5 minutos caminando desde el hotel se encuentra la parada de metro Selva de Mar

EN TRANVíA: El tranvía de Barcelona recorre toda la avenida Diagonal, una forma rápida y eficaz de llegar al hotel

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