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Nueva entrevista a Carlos Soriano


Nueva entrevista a Carlos Soriano
Por Claudia Bürk

En una mañana de precipitada primavera dónde el sol entra animosamente por la ventana y me ilumina la pantalla, compongo con deleite esta pequeña introducción sobre uno de mis mejores amigos que además de administrar mi blog y asuntos, es periodista, documentalista, redactor de la revista digital Clave7, locutor de radio, miembro activo y fotógrafo de la Sociedad Atlántica de Investigación Parapsicológicas Clave7 en Santa Cruz de Tenerife y tantas cosas más, que para enumerarlas necesitaría de un largo espacio. Nacido el 8 de junio de 1976 en Santa Cruz de Tenerife, es a primera vista un relaciones públicas excepcional. Sólo al conocerlo más a fondo, una se percata de su inusual timidez y modestia, su humildad y sus enormes cualidades humanas. Siempre dispuesto a tender su mano, nunca espera nada a cambio de lo que ofrece a los otros. Porque Carlos es así. Sin embargo su luz entra en los otros como esos rayos del sol matutino a los que acabo de aludir. Y eso es virtud. Pero a Carlos no le gusta reconocer méritos. Parece introvertido.
⸗Soy como el lobo estepario, aficionado a las soledades, no particularmente sociable⸗, apunta Carlos Soriano .Y quien lo viera así como es, sencillo, afable y esquivo no sospecharía de cuanto es capaz. Profesional como la copa de un pino, con una voz que −de eso estoy segura− a muchas de nosotras nos hace soñar con aquellos galanes y caballeros de tiempos pasados. Entona pausadamente sus locuciones, haciéndonos partícipes de sus emociones sin hacer más uso que de la audición; ha nacido sin duda, para hablarnos. Consigue que al hacerse su voz audible, dejemos de inmediato cualquier cosa para prestarle atención. Carlos Soriano, es sin duda alguna, el ruiseñor de entre todos los locutores de radio. En privado, empero, habla bajito, midiendo sus palabras y mostrándose ajeno a la expectación que en mí crea.

Carlos, de entre todos tus talentos, trabajos, proyectos y ocupaciones, yo destacaría tu talento como locutor de radio. ¿Estás de acuerdo conmigo? Y si no lo estás, ¿cuál es tu fuerte entre tantos talentos? ¿Eres consciente de ellos?

¿Acaso existe quien sea plenamente consciente de todos sus talentos? Y no con ello quiero decir que posea muchos. Soy polifacético y autodidacta, eso es cierto. Pero bien cierto es también el refrán que dice que quien mucho abarca, poco aprieta. Un programa de radio semanal, la edición, redacción y maquetación de una revista digital bimensual, la web, el blog… se me acumula la publicación de los reportajes sobre las investigaciones realizadas por nuestro grupo. Pero si he de ser fiel a mis acreditaciones académicas, debo aclarar que de ser profesional en algo (sin pretensión alguna lo digo), ese algo es la administración. Trabajé durante 11 años como administrativo en una empresa local, durante los cuales tuve la oportunidad de desarrollar mis conocimientos en diversos departamentos. Más allá de eso, poco puedo acreditar, más que con el público resultado de mis peripecias de estos últimos años en el ramo de la divulgación.

La radio es una pasión. Un sentimiento. Y al mismo tiempo un hándicap que me infunde un profundo respeto. Soy consciente de que no todo el que se atreve a hablar frente a un micrófono se convierte necesariamente en un comunicador. Pero desde que escuché aquel primer programa, como no, sobre misterios, soñaba y solía practicar a solas en ello, con ser una de esas voces en off que narraban aquellas historias increíbles para ilustrar el tema de la noche. Una voz que siempre fue un referente para mí y que daba un significado distinto a cualquier documental televisivo, es la de José María del Rio. Algún día, cuando sea mayor, hablaré como él.

¿Cómo te sientes en medio del engranaje que supone formar parte del grupo de investigación Clave7?

Me siento responsable de un cometido importante, no solo para mí. Siempre lo he confesado sin tapujos, la razón primera por la que formo parte de Clave7 no es otra que la de ver, oír y tocar el misterio. Muchos han sido ya los años invertidos en lecturas y documentos. Me cansé de que me lo cuenten. Ahora quiero vivirlo yo.

Y esto no es algo sencillo. No siempre es fácil lidiar con opiniones y filosofías contrapuestas. Clave7 es un grupo homogéneo, pero dispar. Cada uno de nosotros posee su propio bagaje personal e intransferible al menos en esencia. Y para llegar a un consenso se ha de practicar el siempre sano edicto del respeto mutuo. Y ha de hacerse a diario. Tras un logotipo, como con todo, existe un grupo de personas sencillas que vive esta realidad de un modo muy particular. Hemos hablado y discutido aireadamente en alguna ocasión. Y al día siguiente, vuelta a empezar con ideas renovadas. Supongo que es lo que ocurre en todas las familias.
Me gusta pensar que mis compañeros soportan de buen grado las embestidas de mi sentido crítico y pragmatismo. Y eso dice mucho de ellos. No hay dogmas en Clave7. Solo vivencias personales absolutamente respetables.

¿Te ves en otras cadenas de radio, nacionales o fuera de las Islas Canarias?

Puff, ese es un gran sueño, sin duda. Pero todavía tengo mucho que aprender para merecerlo. De momento me contento con colaborar con aquellos que me lo soliciten, y en la medida en que mi tiempo me lo permita. Eso sí, las propuestas para intervenciones radiofónicas llueven últimamente, algo que no deja de sorprenderme.

¿Qué tal tu actividad como fotógrafo? ¿Cuál ha sido tu foto más espectacular o misteriosa?

Últimamente la fotografía se ha convertido en el medio principal para ilustrar nuestras investigaciones. Si es cierto que hemos visitado lugares muy sugerentes, que invitan a disparar como un loco. El Palacio Lercaro, el llamado Valle de Los Leprosos de Abades, el Parque Nacional Cañadas del Teide… y unos cuantos más que se me vienen a la memoria.

Ahora solo ocasionalmente salgo a la caza de “memorias” por aquellos senderos de mi amada Anaga. La fotografía paisajística es mi debilidad. Y bueno, alguna muestra de ello puedes encontrarla en mi blog personal, que se que conoces muy bien.

Tildar una de mis fotografías como espectacular es algo que no me atrevería a hacer. Solo soy un aficionado más. Y si por misteriosa te refieres a aquella en la que haya conseguido captar ese aura impregnado en un lugar o escenario concreto, en este caso sí. En el ya nombrado Valle de Los Leprosos de Abades. En la total oscuridad de la noche, en medio de todo aquel sanatorio abandonado y perdido en el tiempo. Pero fue fácil. Aquello está allí. Solo hay que saber mirarlo y usar un poco de técnica. Estoy convencido de que cualquier otro aficionado con más experiencia conseguiría un resultado más notorio.

¿Has logrado fotografiar alguna cosa tildada “paranormal”?

Al parecer lo paranormal se resiste conmigo. Solo puedo decir eso. Pero no cejo en el intento.

Y en referencia a las investigaciones con el grupo Clave7. ¿Cuál ha sido vuestro caso investigado, según tu opinión, más escalofriante o evidente?
Creo ya haber hecho referencia a mi sentido crítico ¿verdad? Salvo por la sugestión, muy mala consejera y de la que jamás me fio, no he sido testigo de nada que pueda haber alterado mi pulso. Y he analizado grabaciones extrañas en video y audio, así como otras fotos obtenidas por nuestros compañeros… además de visitar algunos lugares en los que el primer impacto hace que sea de agradecer el ir acompañado de un nutrido grupo de personas.
Sin embargo, un testimonio contado con coherencia por una persona que asegura estar viviendo una situación extraordinaria, sobrecoge. Sobre todo cuando tienes a la persona frete a ti y puedes ver la expresión de sus ojos. En este sentido, uno de los casos más escalofriantes que hemos investigado cuenta la historia de una mujer que asegura haber sufrido supuestos abusos sexuales por parte de una entidad invisible. Este puede parecer el guión de una película, pero esta persona tiene nombre y apellidos y una hija en el mundo por la que no estaría dispuesta a jugar con su integridad como madre. Por eso su testimonio reviste de cierto valor. Pero si me permites, me reservo el secreto de sumario puesto que esta historia verá pronto la luz en el próximo número de nuestra revista.

¿Cuándo y por qué surgió Clave7?

Esta pregunta no la puedo contestar yo. Pese a ser miembro fundador de la sociedad, Clave7 como tal existe desde hace muchísimos años. Mi incorporación se remonta solo al 2009.

Los seguidores de Clave7 o tus seguidores, ¿suelen ser más benevolentes que otros investigadores del misterio? ¿Has notado competitividad en el sector?

Nuestros seguidores, aquellos pocos que aún tienen paciencia con nuestro hacer, son tan exigentes como el que más. En nuestra etapa como divulgadores, nos debemos al lector, al oyente. Esto es una máxima.

Críticas siempre las hay. Las mejores fundadas deberían servir para preguntarnos si estamos haciendo las cosas bien. Ayudan a mantener a raya el ego, si uno es humilde para aceptarlas. Una cosa es cierta, no solemos buscarlas. Quiero decir que, si las mismas no nos llegan directamente, no solemos perder demasiado tiempo en este menester. Pero no por un exceso de arrogancia, entiéndaseme bien. Solo es por simple economía de recursos. No hay tiempo para todo. Además, y esta es una opinión personal, tal vez lo que hacemos no suscite tanto interés…

El llamado “mundo del misterio” es como cualquier otro mundo, con sus benevolencias y sus intrigas. Están los que viven de esto, que no son muchos. Están los que solo pueden disfrutar del placer de hacer lo que les gusta, sin remuneración alguna, pero con toda dedicación y profesionalidad. Y están los que se lo toman como un simple hobbie de fin de semana. Y entre todos ellos surgen alianzas y discordias.

¿Lo mejor y lo peor de tu ocupación con el misterio?

Lo mejor: me permite enfrentarme a testimonios de primera mano, a situaciones nuevas. Me permite desarrollar mis capacidades comunicativas y creativas, (si es que las ha habido alguna vez). Yo era un ratón de biblioteca, como ya apunté, hasta que me cansé de que me lo contaran. Ahora, si realmente ocurren esos sucesos extraños, quiero vivirlos, tocarlos si es preciso. Esta es la oportunidad perfecta para mantenerme en ese camino.

Lo peor: También lo repito, el que mucho abarca, poco aprieta.

¿Cómo conseguir que dejemos de comparar lo misterioso y paranormal con afecciones mentales irreales? ¿Crees que el misterio es desentrañable con la ciencia?

El misterio es infinito, como el universo. Por cada respuesta hallada, infinidad de otras preguntas surgen tras ella. Puede que la ciencia consiga desentrañar, y lo ha hecho en multitud de ocasiones, cómo funciona algo que creíamos desconocido. Bien estudiados están los procesos por los que una vida nueva se crea en interior del útero materno, pero no por ello deja de ser algo fascinante. No por el hecho de que se descubra cómo se produce un fenómeno extraordinario, significara necesariamente que dejara de ser alucinante. Habrá quienes lo cotidianicen, si se me permite el palabro, y como con casi todo, sea víctima del “cambiar de canal y listo”. Pero siempre existirán aquellos que sean capaces de recordar lo maravilloso que es lo más simple. Están aquellos que corren a refugiarse de la lluvia, y los que, en cambio, se quedan atónitos mirando cómo se manifiesta la naturaleza, por cotidianos que sean sus alardes.

Se etiqueta de paranormal todo aquello que no soporta el método científico y por tanto no es empíricamente demostrable… hasta que se constata su existencia o su causa. La electricidad era algo paranormal hace unos cien años y hoy es de uso y disfrute, previo pago, por acólitos y profanos. Sobre otros fenómenos, yacerá la luz suficiente como para que el común de los mortales no se santigüen cuando sean testigos ocasionales de ello.

Y otros misterios nuevos nacerán. Es como cuando aprendemos a leer. Un universo nuevo de posibilidades se abre ante nuestros ojos, un universo que ya estaba ahí, pero que no entendíamos por falta de conocimiento. Y al poco descubrimos que leyendo podemos descubrir a su vez otro motón de cosas que no sabíamos. Ni si quiera la ciencia es irrefutable, pues ella misma se refuta a cada nueva teoría, a cada nuevo descubrimiento. Pero… para entender este proceso, para percibirlo, se necesitan mensurables dosis de humildad y valentía, pues el “no saber” da mucho miedo. Y no todos están dispuestos.


Posees una agudeza exquisita a la hora de diseccionar la realidad y aportar nuevos espacios de reflexión y puntos de vista acerca del misterio. Consigues dejar en evidencia la distancia que existe entre la realidad de lo que ocurre y lo que alguien te cuenta. Detrás de todo ese misterio que tanteas, siempre hay como una invitación a desconfiar. ¿De qué debemos desconfiar?

Todo esto podría resumirse en una frase (no un axioma, pues podría estar totalmente equivocado): Creo en la posibilidad de un hecho, por extraño o absurdo que pueda parecer a primera vista, pero dudo razonablemente de quien me lo cuenta.

Y si me lo permites, lo argumentaré.

Isaac Asimov escribió una vez, “El universo es tan grande, que cualquier cosa que imagines puede ser posible”. Por ello “creo” en la “posibilidad” de un hecho. Pero, que un suceso resulte extraño para quien tiene la suerte de ser testigo, no significa que dicho suceso no tenga una explicación.

Por otro lado, siempre es muy difícil extraer el hecho exacto de un testimonio, puesto que, como humanos que somos todos, instintivamente tratamos de “interpretar” lo que vemos. Una luz extraña en el cielo nocturno realizando alguna suerte de maniobra, es en el mejor de los casos un objeto volador no identificado. Interpretarlo como una nave extraterrestre es, visto lo visto, mucho suponer.

Muy de cerca están aquellos cuyas arraigadas creencias matizan contundentemente el relato de sus experiencias. Algo que es perfectamente respetable, pero que podría desvirtuar la realidad del suceso en sí. Es muy endeble, pero definitiva, la línea que separa todo aquello que creemos, de todo aquello que ciertamente sabemos.

Muchos hay que quieren creer en el misterio, como en una religión más. Y siguen viviendo en ese manido conflicto entre creyentes y escépticos, como si de moros y cristianos se tratasen. Y estos, no se percatan de su cerrazón, convirtiéndose en escépticos del escepticismo. Me suelo repetir esta frase muy a menudo: El dogma es un mal del que adolecen tanto los llamados creyentes, como los llamados escépticos.

Por último (tratando de simplificar, claro está), están los fraudes y los engaños.

Y puede ocurrir que, tras las pesquisas oportunas, el investigador no halle una respuesta satisfactoria, una causa llamémosla convencional. Ocurren sucesos que escapan a nuestro entendimiento actual, estoy convencido. Pero no todo el monte es orégano.

Carlos, ¿por qué razón te retraes tanto del protagonismo? ¿Qué temes?
“Por sus actos les conoceréis”. No creo ser protagonista de nada. Si se me conoce, es porque me dejo ver con mi trabajo y mi empeño. De lo contrario no me dedicaría a la divulgación de esas cosas extrañas. Lo hago porque creo que tengo algo que decir al respecto. Aunque bien es cierto que poco tengo que enseñar. Sin embargo para desterrar mi innata timidez, tendría que volver a nacer.

¿En qué o quién tienes fe?

Esta es la pregunta más difícil. Recuerdas, seguro, la historia del inquisidor Salazar y Frías, quien fue a la caza del maligno, entrevistando a miles de supuestas brujas y endemoniados. Estaba convencido de la dualidad de este universo. No puede existir mal sin bien, lo oscuro sin lo luminoso. Tal era su crisis de fe, que tenía la esperanza de confirmar la existencia de Dios, encontrando al mismísimo diablo. Tal vez sea ese mi sino.

¿Qué proyectos o deseos tienes para el futuro?

No soy excesivamente ambicioso. Me conformo con hacer lo que me gusta. Sin embargo, una idea recurrente me asalta casi cada mañana, de un tiempo a esta parte: Escribir.

Y por último, ¿qué deseas para el mundo?
Valor, calma y esperanza.

Comentarios

  1. Me ha encantado esta entrevista, Claudia, voy a tener que empezar a escuchar la voz de Carlos Soriano a ver.... que sabes que a ambas nos gusta el mismo tipo de personas. Me alegro de que cambiéis los papeles de entrevistador a entrevistado y viceversa.

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    1. Ha sido todo un placer responder cada una de tus preguntas Claudia. Te doy las gracias de todo corazón por tenerme en cuenta.
      Recibe un gran abrazo.

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