Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

“El pasado es el prólogo a mi personalidad.” Entrevista a Claudia Bürk por Herbert Schnurr.

(Entrevista a Claudia Bürk por su antiguo profesor de lengua y crítico literario alemán Herbert Schnurr)

Aunque se dice que una obra debe hablar por sí misma, es también cierto que una novela puede hablar del autor. Las fuentes de inspiración de la novela de Claudia Bürk, su trama, no se llegarán a intuir en “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot” hasta llegar casi al final. Son muchas las preguntas que deseo plantear a la autora. Quise, por tanto, satisfacer mi curiosidad.También, siguiendo con el objetivo siempre presente de apoyar a Claudia, ofrecer así públicamente y a continuación la siguiente entrevista a la que Claudia amablemente accedió.

Herbert Schnurr

Me consta que posees un currículum laboral muy variopinto. De niña ya eras multiinteresada en las cosas. ¿Por qué tanta inquietud? ¿Qué es lo que te impulsó a escribir? ¿Cómo y cuál ha sido el camino que has recorrido para toparte con la literatura?

Claudia:

Si, ¡lo del currículo variopinto es cierto! En más de una ocasión algún empresario me ha preguntado que si ocurría que no tenía muy claro a lo que realmente me quería dedicar. Fui consciente que “no quedaba bien” reflejar en mi currículum vitae dedicaciones tan diversas. Entonces opté por elaborar currículos disímiles, según a lo que me iba a dedicar en esa etapa vital concreta. Abandoné Alemania a los diecisiete años, ligándome estrechamente a la iglesia católica. Luego, sin embargo, cambié totalmente de rumbo. Me dediqué al marketing y a las ventas internacionales y en mi tiempo libre pintaba. Ocasionalmente escribía relatos y poemas. Lo había hecho desde pequeña y siempre en el idioma alemán. En mi vida laboral, hacía varios trabajos a la vez y ninguno tenía que ver con el otro. Sentí necesitarlo así. Solía leer mucho por las noches o antes de irme a dormir, libros en castellano. De éste modo me familiaricé íntimamente con el idioma. De ahí di un salto que hizo evolucionar a mi intelecto (atrofiado por la vida ajetreada) y me atreví a escribir en castellano. Fue en 2005, tras fallecer mi padre, cuando definitivamente me enganchó “la fiebre de las letras”. Sentí y siento que escribo por y para él.

¿Han sido muy importantes las lecturas de otros autores en tu vida literaria? ¿Qué lecturas y qué escritores, por ejemplo?

Claudia:

Si, decisivas, diría. Empecé con el quijote, que leí en alemán y cuando tenía alrededor de los nueve años. Fue con esa edad cuando más libros pude llegar a leer en lo que va de vida. Tenía al “Quijote” bajo la cama y éste colmaba así mi insomnio al poder echar mano de la obra de inmediato. Me enseñó a no temerle a mis ensoñaciones. A esa misma edad, en el colegio, también me hicieron leer “El fantasma de Canterville” en inglés y así descubrí a Oscar Wilde, que me fascinó desde entonces. Me quedé prendada de Sir. Simón de Canterville, el fantasma. Solía enamorarme de personajes literarios y darles vida en mi corazón. Es algo que todavía me sucede. También Lord Byron, Wiliam Blake y otros escritores místicos del siglo XIX marcaron mis ideas. Me magnetizaba (y todavía es así) el romanticismo trágico de esa época. Más tarde, comencé a leer de todo sin criterio de selección, para contrarrestar estilos e ideas. Luego me hice más selectiva. Pero siempre me abro a autores menos conocidos o noveles, si es que me llama la atención lo que escriben. Mi autor fetiche, desde luego y por excelencia es Carlos Ruiz Zafón. En lo personal, me quedo con Javier Sierra.

Comentas a menudo que eres lo que escribes. ¿En qué sentido? ¿Escribes lo que quieres o te ves forzada a ello? ¿Cuánto hay de ti en lo que escribes?

Claudia:

Siempre digo que es mi pasado el prólogo a mi personalidad. Escribir podemos hacerlo todos. En mi caso, solo soy una más que tiene cosas que contar. Ni mejor ni peor que otros autores noveles. Sin embargo, cuando escribo me gusta dejar colgados entre las palabras jirones de mi alma, trocitos del corazón que me posee. Emociones casi sangrantes, diría. Me cuelgo de la soga de un verso que antes de plasmar en palabras, siento de un modo indescriptible. He mitigado mucha soledad en el pasado con las letras. Ahora me siento menos sola y escribo de manera más madura. Una vez un amigo mío poeta me dijo: “Claudia, cuando hayas acabado de elaborar tu pasado y dejes de usar la literatura como un vertedero, solo entonces estarás preparada para escribir “de verdad”. Eso se me quedó muy grabado. Si eso sucede con mi primera novela, “Las nueve ventanas de Jeanne Bardèot”, es cuestión de que lo averigüe el lector. Creo que no ha quedado tan mal. Ahora he cambiado de “tendencia” con mi segunda novela, que ya he empezado a escribir. Ya nada tiene que ver ni con mi vida ni conmigo misma. Pero me queda tanto que aprender…

¿Claudia, tú piensas que las novelas autobiográficas llegan a ser arriesgadas?

Claudia:

Pues pienso que sí, sobre todo cuando el autor sabe que su familia va a leer lo que ha escrito. Todos llevamos cadenas con las que nos han ido atando las experiencias nefastas y las deseamos romper. Pero escribir una novela basada en experiencias privadas, pues hombre, tiene sus pros y sus contras. A nadie le interesa una biografía de alguien gris y desconocido, al menos que seas una celebridad. Entonces, si aun así te lanzas a escribir algo que te implica, deberías escribirlo como un elaborado cuento. La suerte es que entonces no hace falta inventarte mucho. Solo cuidar el estilo.

¿Cuánto tiempo te llevó escribir esa primera novela, “Las nueve ventanas de Jeanne Bardeot? ¿Y cuál fue el motivo de elegir ese título y a una protagonista francesa?

Claudia:

La comencé a escribir en el año 2003, pero la dejé en el cajón por falta de tiempo. La retomé en 2008 cuando me contactó quién es ahora mi agente literario. Éste había leído un relato mío por internet y se había fijado en mi estilo. Me preguntó si tenía alguna novela escrita. No la tenía. Tan solo estaba empezada. Así que me puse a terminarla y a cambiarlo todo. Aun así se comprometió y aceptó ser mi agente incluso antes de tener lista la novela.

El título del libro hace alusión a unos monitores de seguridad que custodia la protagonista en su trabajo. La trama comienza desde esa garita en la que una Vigilante de Seguridad desempeña su labor, que es en la novela, Jeanne Bardèot. Ella usa ese trabajo para huir de sí misma, pero ignora aun que estar tan recluida, la hace, paradójicamente, toparse directamente con su pasado. Y ahí empieza el asunto. Pero la novela no va de “Vigilantes de Seguridad” ni de ventanas ni monitores. Es una historia mística, psicológica, desgarradora. Ella descubre que es una descendiente “Nefilim”, o eso cree, pues no queda claro si todo lo que sucede lo imagina para escapar del pasado aflictivo, o realmente ha sucedido. El final es “el toque” irónico de la historia, la guinda”. Y esos pocos amigos y familiares que me han leído, me han comentado luego que “no nos lo esperábamos” o “vaya valor que tienes”. La protagonista es francesa a medias, como yo soy a medias alemana. Lo hice (en un principio) para no hacerla parecer demasiado a mí, supongo. Y evitar sospechas.

¿Cómo has hecho para aprender tan bien el castellano hasta el punto de atreverte con la literatura, habiendo cursado todos tus estudios y educación en Alemania?

Claudia:

Como ya dije, leí mucho en castellano. Imagino que mi memoria es fotográfica, eso ayuda. Al llegar a España, hablaba muy poco el castellano. Fue ese poquito que mi madre me había enseñado en casa. Pero ella siempre trabajaba mucho y no estaba. Con lo cual hablaba alemán las veinticuatro horas del día. Supongo que es genético aprender los idiomas con más soltura que otras personas. Mi padre hablaba cinco idiomas. Y en la familia había tíos míos de Canadá y también hablábamos inglés. Todo eso me ayudó y no me costó demasiado aprender castellano y catalán. Me gusta escribir en castellano porque es mucho más rico en sinónimos que por ejemplo el alemán, por no hablar del inglés. Aun me veo con pocos conocimientos respecto al castellano y tengo por costumbre, descubrir cada día una nueva palabra o sinónimo. Y hago muchas búsquedas en diccionarios o en google. No hay más secreto.

¿Cuántos idiomas hablas? ¿No es un lio para ti tener a tantas palabras conviviendo en tu cabeza?

Claudia:

Se puede decir que hablo cuatro. Alemán, castellano, inglés y catalán. Por éste orden. Luego, nociones tengo (pocas, reconozco) de italiano, francés y latín. También por éste orden. No es en absoluto un lio. Cuando lo haces desde años es como un acto reflejo, como cuando conduces y cambias de marcha, cambiar de un idioma a otro. A veces me cuesta más hablar, cuando no practico en un tiempo, pero enseguida encuentras la sintonía.

¿Tienes algún ritual o manía?

Claudia:

Touché! Tengo muchas manías y también fobias y rituales molestos. Por ejemplo soy hematofóbica in extremis y me causa problemas. Maniática de la limpieza, el orden ya menos. Escebofóbica; miedo a hablar o manifestarme en público (esa también es la razón porque me expreso escribiendo). Tengo obsesión por dejar todo bien hecho. Reviso veinte veces las cosas. Y quién hoy por hoy convive conmigo me califica de quisquillosa. También tengo muy mal pronto, cosa que trato de mejorar. Como ritual, pues el hecho de lavarme las manos en exceso o no olvidarme de beber mucha agua. También tengo la costumbre de rezar “Padres Nuestros” (siempre en alemán) cuando algo me va mal.

¿Cómo es el día a día en tu vida? ¿Cuál sería el transcurso de una de tus jornadas?

Claudia:

Si me toca trabajar, pues acudo al trabajo, en el turno correspondiente, pues éste me varía. Luego, suelo entretenerme bastante en limpiar la casa. Procuro leer, pasear por la playa -¡que me encanta en invierno!-, cocino y me dedico a mi pareja. Veo a amigos, voy al cine, escribo. Y confieso que paso demasiado tiempo en Facebook.

¿Estás satisfecha con tu primera novela? Ahora ya sé que estás escribiendo una nueva novela. ¿Será algo diferente o en la misma línea que la anterior y que en breve verá la luz?

Claudia:

Bueno, a rasgos generales estoy satisfecha con ella. Aunque nunca lo estoy del todo con nada de lo que hago. Cambiaría cosas de la novela y si me hubiera documentado más, la habría hecho más explícita. Creo que para empezar, no está tan mal. Pero también pienso que ahora he madurado más y lo que escribo puede ser mucho mejor. Me queda tanto por aprender…

La nueva novela sí que trata también el misterio, pero es en mucho muy diferente. Mi estilo ha evolucionado y me veo un poquito más segura escribiendo. Aunque sé que nunca me veré lo suficientemente buena. Pero eso es más bien una cuestión de mi personalidad.

¿Qué consejos para escribir le darías a alguien que se inicia en el mundo de la literatura y a la hora de publicar?

Claudia:

Lo que dicen todos los escritores: que previamente lean mucho. Incluso en el proceso de la elaboración de un libro, es importante intercalar la lectura con la creación. Ayuda mucho. Leer mucho, hace que escribas bien. Es un mapa. A la hora de publicar, pues creo que no es tan importante que estén respaldados por un agente. Si tienen el tacto adecuado para abordar a una editorial y conseguir el interés, es suficiente. A la hora de elegir editorial, que se fíen de su instinto y desconfíen de esas que piden dinero a cambio de publicar. Pienso que ya es suficiente el trabajo de escribir un libro para encima tener que pagar para que te lo publiquen. Deben pensar, que al fin y al cabo de las ganancias ellos, los autores, son los peor parados. Así que si piensan publicar para además enriquecerse, que lo olviden. Ya es mucho, ver tu obra en una librería. Hay que ser modesto en el comienzo. Y hay que seguir siéndolo siempre, además de humilde.

Pregunta atrevida: ¿Te gustaría ver una adaptación cinematográfica de tu novela en el futuro? ¿Te atreves a elegir actores/actrices?

Claudia:

Hombre, como a todo escritor, ¿no? ¡A nadie le amarga un caramelo! Pero a tanto no aspiro, desde luego. ¿Si tuviera que escoger actores para representar mi novela en el cine? Pues como Jeanne Bardèot me vendría de perlas Cate Blanchett, Jeanne es cómo ella y a Cate le gusta interpretar papeles místicos como lo ha hecho en “Premonición”. Para encarnar al “malvado” de mi novela, “Santos”, optaría por Andy García, que con su “pico de viuda” y con su pelo engominado y peinado para atrás, clava a éste personaje y además se le da muy bien hacer de malvado en las películas. Para representar a Carlos Albert, pues se lo pediría a Javier Sierra, aunque éste no sea actor, sino escritor. ¡Es perfecto! (Pues además la novela está dedicada a él). A quién me cuesta adjudicarle un papel, es al Arcángel Miguel. No se me ocurre ningún actor al respecto. Personajes secundarios, serían (en el caso del jefe de Jeanne que también aparece), Jacques Nicholson, Asumpta Serna en el papel de monja, etc. Sería divertido, desde luego. Soñar es bonito y barato.


Y para finalizar, el cuestionario Proust:

Un país: Francia.

Una comida: la paella y los “Spätzle” de mi tierra (pasta de huevo).

Una bebida: las infusiones.

Una flor: el lirio blanco.

Una pasión: la literatura.

Una virtud: compasiva y entregada con y para los demás.

De ti cambiarías: la impaciencia y la ira.

Del mundo cambiarías: la intolerancia, las guerras, el sistema monetario y la mentira.

De la gente no soporto: la insinceridad y la arrogancia, la falta de humildad.

Los amigos son...lo más importante después de mi familia y pareja.

Un recuerdo: una excursión de niña por los bosques de la selva negra alemana y subida a espaldas de mi padre. Me instruyó mucho ese día y me enseñó nombres de pájaros y árboles. Ese día es un recuerdo al que me agarro como a un ancla.

Un libro: Marina. Carlos Ruiz Zafón.

Un escritor/a: Javier Sierra.

Te llevarías a una isla desierta: una bolsa de pipas y una barca para volver.

De mayor quiero ser: una viejita que lee muchos libros.

Un animal: el gorrión.

Un color: el blanco.

Un personaje (actual o histórico): la madre Teresa de Calcuta.

Un actor/actriz: Matthew Macfadyen/Cate Blanchett.

Comentarios

  1. Muy buena entrevista. Me han gustado mucho las respuestas: se ven claras y sinceras.
    Yo también admiro el profundo conocimiento del Castellano, que posee Claudia, pese a haber nacido y vivido en Alemania. Se merece trinfar como escritora; además, es idónea por sus cualidades para ejercer esta profesión.

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  2. Que bien luces con la ropa de ser tu misma. Te leeo y me encanta recordar los preciosos momentos que hemos compartido en fb y en directo. Por cierto, intuyo que hay una versión final de la novela que me pierdo. No dejes a tu admirador numero uno sin la posibilidad de tener un ejemplar firmado. Besos

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