Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Madre Dios




Como fiera que entrega sus garras,
Como cordero que devuelve sus lanas,
Como astro que declina su brillo
Y sol que ignora su luminiscencia,
Así clamo por lo sencillo.

Dondequiera que pude volar,
En lo más alto; en el cielo mismo
Miré con misericordia las bajezas de la vida,
Que me instaron a arrojar
Mis alas al abismo.

¿Cómo fue posible,
Que desde la alta cima
Del Sinaí de la mentira
Yo tuviera otros sueños
Que no fueran volver a la tierra,
A la madre bondadosa?



Cuando vi  inventarse laberintos
Y alzarse cielos,
Vi la talla del tiempo en la roca
Y todo lo miré entre penas:
Ante la desnuda y sola promesa
De emigrar a ello
Arrastrados por nuestras propias cadenas.

Dondequiera que tuve la vista,
No vi sino esclavos,
Hombres honrados de rodillas
U hombres por la victoria embriagados
Enaltecidos sin consciencia,
Ahí, bajo el candor mentido de las cosas
En apenas una apariencia.


Hombre de la antigüedad;
Te refugiabas en la tierra para hallar la libertad.
Hombre que de la tierra nació
Y a la tierra volverá
Y sin embargo, comprende que vivir es mucho más.



Es ser hombre en su grandeza verdadera,
Es consciente de su escasa ventura sobre la faz de la tierra.
Sabe de su subsistencia fuera de toda huella.
Sabe que la tierra tiene instinto de devorarlo,
Cual Saturno a sus hijos.
Que contra eso no hay crucifijos,
Ni Dios que pueda salvarlo.
Empero en el rosal de las paradojas,
Que mata y da vida
No existen las reales congojas.
Que Dios es flor y es espina
-y habrán pensado bien-
Es Muerte, Vida y Destino.

Sub umbra floreo: C. Bürk  
Día 03 de Marzo de MMXIII

Comentarios

  1. Interesante reflexión sobre la vida y la humanidad. Quizás tengas razón y algún día nos desprendamos de todo y volvamos a nuestros orígenes.

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