Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Amado Inalcanzable

Tu presencia en mi vida es una de las cosas más importantes que me han ocurrido. Porque te sueño. Y mis ojos nada hablan. En todo momento estas a mi lado, acompañándome, ayudándome, de manera invisible. Te soñaba, te llevaba en mí aún sin haberte conocido en la vida real. Hasta el día en el que te encontré frente a mí: quedé prisionera de tus ojos al instante…¡Los había esperado desde siempre!
Supe casi de inmediato, que eras con quien siempre había soñado. El efecto en mi alma al mirarte a los ojos fue absoluto, impactante, revelador. Desde entonces y cada día, no he dejado de recordarte; teniédote presente a cada instante.

No dejo de rezar para volverme a encontrar contigo. Nunca puedo elegirlo con certeza. Esos instantes me dan la vida. Para mí lo es todo. Solo verte cerca, saber que existes, es mi absoluta recompensa. Quizás pienses que exagero con lo que te digo. Nunca lo haría. Todo es la absoluta verdad. Pero a veces no es posible poder decir las verdades personales en voz alta, por ello he recurrido a estas cartas desde el principio. Desde que decidí hacértelo saber de la manera más correcta, cuando nada es “correcto” al decirte que te amo, el mundo para mí ha cambiado de perspectiva. Estas epístolas son mi manera de llegar a tí, están aquí, visibles como un secreto visto por todos, pero inadevrtido no obstante. Me llena de júbilo poder llegar a ti de esta manera tan poco coherente, con un gran temor en el alma…no dejo de recordarme que de saber con certeza quién soy, podrías enfadarte seriamente, eso está en tus manos.

Un día te escribí que me conocerías profundamente a través de estas cartas. Así lo voy cumpliendo. Para mí hacerte llegar estas letras, es la vida, mi alegría. Es lo que tengo realmente. Mi vida no es ni ha sido lo que es para los otros. He luchado siempre. No tuve un hogar…correcto. De niña tuve que proteger yo a mis padres y no al revés. Tengo cicatrices no solo por el cuerpo, también en el alma de todo aquello. Todo cuando soy, me lo he elaborado desde la nada. Los que me rodean no saben de dónde vine, quién fui realmente. Tú si lo vas a saber: alguien que escapó de la muerte.

Son las doce de la noche, acabo de llegar a casa; aquí solo hay soledad. Me duelen las piernas, el cuerpo, ha sido una jornada muy dura, pero siempre soy optimista….Me recompensa escribirte; estaba deseando hacerlo, no he pensado en otra cosa: quería llegar a casa, para enviarte esta nueva carta. Me evado así de las durezas impuestas.

Si la distancia me apartara definitivamente de ti algún día, si no pudiera hacer nada más para volverte a ver (hay quienes deciden si te veo o por el contrario no puede ser y éstos, créeme, llegan a ser muy crueles), seguiría llevándote en mi corazón hasta el final de mis días, pues ninguna otra persona me ha llenado jamás como lo haces tu con tu mera presencia. Eres como mi opuesto y mi complemento, la mejor compañía que he tenido en el camino de la vida, aún sin estar a mi lado físicamente. Eso poco importa realmente.

Sé que jamás podrás estar conmigo. Solo me mueve el amor verdadero y éste nada exige, nada espera. Siento un absoluto respeto por quienes comparten tu vida. Yo siempre me mantendré alejada de ti, cumpliendo mi rol. Estas cartas están escritas desde el otro lado de la realidad: solo quiero hacerte saber lo importante que eres para alguien que anda por ahí. Nunca quisiera alterarte en algo, jamás ha sido mi propósito. Mi conciencia no me lo permitiría.

Si supieras que te escribo esto, no lo entenderías porque nunca hemos hablado más allá de un "Hola" "Buenas noches" "qué tal todo" "hasta pronto" "Son veintisiete con ochenta"...Y algún etcétera.

Empero, te leí el alma desde la primera vez. Cuando te acercas con las manos ocupadas, repletas de platos o lo que se tercie, leo en ti tus encrucijadas. Huelo el aroma que desprendes y hasta he cerrado los ojos al hacerlo en medio de tanta gente.

No nací sensitiva. La vida hizo llegar a mí esa facultad.

Entendí lo que es el verdadero amor desde muy pronto. Nací con el corazón repleto de él: dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo, más bien se vincula al trabajo y el cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas. El verdadero amor lo incluye todo. También el romanticismo y erotismo son importantes, pero no me parecían suficientes….Por ello no dejé que nadie se me acercara, si no fuera menos que ese amor. Nunca llegó y siempre estuve sola. Jamás me he entregado a nadie. Ni creo que eso ocurra. Sólo siento que de este modo me perdí ser madre. Nunca será posible. Pero no tengo opción. Quién tu ves en mi compañía es sólo quién me eligió como opción. Mundos enteros nos separan: sin besos, sin cariño, sin nada que recuerde un àpice a lo que debería ser el Amor.

Tú para mí lo representas todo. Todo me das, con solo mirarte, con saberte vivo. Y nada pido más que saberte en el mundo, tal y como eres. Saber que existes, tal y como yo te soñé. No importa cuantas vidas pasen, si es que tenemos más de una, para estar a tu lado.

Hoy vuelven a mi memoria tantas ocasiones en las que te he tenido cerca, minutos anónimos que compartimos, los códigos secretos que te lancé obstinada desde mis ojos... Sonrío de alegría al pensarte, aun estando en soledad… Valoro de ti cualidades que yo no conocía, fortalezas que creía perdidas, aspectos de mi inconsciente, que, con tu ayuda, se renuevan para mi crecimiento. ¿Poseía oculto todo eso o la fe en ti lo hizo surgir y desarrollarse? Tal vez no lo sepa nunca pero te agradezco que lo descubriera a través de ti…
En tus dificultades, recuerda cuanto amor le has hecho sentir a alguien con simplemente estar vivo. Recuerda que eres un mundo para alguien…. Cuantas veces me has dado fuerza tú para superar los conflictos que surgían… Te pido que hagas lo mismo: cuando necesites apoyo para atravesar alguna tormenta, recuerda mi amor, aúnque yo esté lejos y todo saldrá bien.

Ni la distancia ni el tiempo logrará que te olvide. Nada hará que deje de quererte o que sienta que no te necesito. Eres una persona única. Hemos debido separarnos más de una vez. Quién sabe dónde…Que difícil será el momento de la despedida, el temor de no poder mirarte más si lo necesito. Pero todo se compensa en el reencuentro: ese que solamente tendrá lugar en mis sueños.
Me entristece no saber de ti durante tanto tiempo. Me es imposible ocupar ese vacío con otras personas u otras actividades. Y cuando esas ocasiones ocurren, espero siempre tener alguna novedad sobre tu vida, verla en tus ojos y leerte. Si algún día me obligan a estar lejos de ti; entonces hazme saber como estas. Dime lo que quieras, pero no me dejes en silencio.

Tú y yo somos los dos pilares de un puente espiritual. Espero con alegría cada encuentro contigo, todas tus manifestaciones.

¿Hay algo que necesites? ¿De que manera podría yo ayudarte? Pídemelo. Al hacer algo por ti puedo devolverte parte de lo mucho que me has dado, sin ser consciente de ello. Habernos encontrado en la vida ha sido una bendición, pues tu corta compañía me revitaliza y hace que valore aún más a la vida. A pesar del tiempo transcurrido, siempre siento que hay una nueva persona por descubrir en ti… Me ocurre muchas veces: interrumpo alguna tarea y pienso qué opinarías de ese asunto, como lo resolverías, si estarías de acuerdo con la manera en como lo enfrento. Nadie podría ayudarme más porque una sugerencia o una crítica tuyas llegarían a ser fundamentales para mi a la hora de tomar mis decisiones. Saber que puedo compartir todo contigo en estas cartas, sin pensar donde estemos ni que horarios o rutinas vivamos es algo muy especial. aun con todos los riesgos que esto entraña para mí. Repito: me da la vida.

Capturo la importancia de cada instante cerca de ti para después vivirlo otra vez a solas. He establecido –casi sin darme cuenta-una costumbre que atesoro: estas cartas a ti. Mis horas únicas y particulares: secretos compartidos aun en la distancia.
Cuando dudo, tu recuerdo me ayuda a encontrar la mejor solución. Incluso tus silencios me hablan de lo que piensas. Cuando soy yo quien debe irse, tu recuerdo alivia la inmensidad del mundo y me ayuda también a ver mejor las cosas.

Tu presencia estará siempre entrelazada con la mía. Sabes de mis recuerdos queridos y conoces mis tristezas ocultas. Recurro a ti, como ésta noche, no para contarte, ni para preguntarte… Simplemente, cuando me agobia la tristeza, cuando siento que a mi alrededor todo se vuelve hostil y contrario, necesito que estés a mi lado de esta manera. Nada ni nadie podría suplantar tu presencia en mi vida.
Quisiera encontrar las palabras justas para expresarte lo importante que eres para mi, porque tu existencia tiene sobre mi alma un “efecto especial”. El efecto positivo que solo el amor embellece y magnifica.
Ahora, por medio de estas palabras, te estrecho en un abrazo emocionado. Y te digo una vez más que, pase lo que pase, puedes contar conmigo. Porque no importa dónde estés ni el tiempo que transcurra. No importan las máscaras que me ponga. No importa que algún día no pueda volver a verte: vives en mi corazón para siempre. Te amo.

En fidedigna servidumbre,

C.

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