Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

El verdadero Irdin


Si pedimos, suplicamos, suponemos o nos manifestamos únicamente con la boca y con nuestras cuerdas vocales, difícilmente la comunicación real fluirá. Los intuitivos, los clarividentes, médiums o sencillamente los más sensitivos entre los humanos lo saben bien: el verdadero lenguaje, el idioma universal, el idioma que todo lo abarca y todo lo saca a la luz es el de los sentimientos. Ellos, como los animales, como todo lo que está vivo en la naturaleza aún conservan aquello que el progreso nos ha arrebatado: el lenguaje puro de lo emocional; ese que sólo lo da la sensación que aún queriéndola resumir en mil palabras, no cabría en ellas. Una sola de esas corazonadas puede explicarnos muchos hechos. Posteriormente el intuitivo lo tratará de explicar con palabras o imágenes para el que (ya) no esté versado en éste tipo de comunicación natural y ancestral. 

Insisto en que todos al venir a éste mundo poseemos capacidades denominadas “psíquicas” que no son más que ese real idioma del que estoy hablando. Sólo que el medio, la vida moderna y que a medida que crecemos los otros nos hacen creer que sólo la razón es acertada al hablar, harán que cada vez seamos menos intuitivos. Nos trimarán mecanizando nuestras vidas... Los demás (profesores, tutores, padres, entendidos y toda clase de gente “racional” nos instarán a dejar de lado todo lo que en nosotros sea subliminal para centrarnos en lo pragmático, que es, a vistas del mundo, lo importante y autentico. 

Yo hoy quisiera hacer una apelación: cambiad vuestra manera de hablar, de pedir, de comunicaros. Para volver a conectar con el atávico sentido, bastará con que hagáis regulares meditaciones –en principio bastarán diez minutos diarios- en los que tan sólo tendréis que concentraros en el tiempo presente, dejando la mente en blanco para así en posteriores meditaciones concentraros en lo que sentís en vez de lo que pensáis en palabras. 

A partir de ahí, prestad cada día atención a lo que vayáis sintiendo en cada momento. Cuándo pensáis sobre una determinada persona o situación, qué es lo que notáis adentro. Anotad esas cosas en una libreta como ejercicio. Anotad vuestros sueños nocturnos, con horas y fechas. Prestad absoluta atención a cada emoción, bien sea de susto, enfado, malestar, incomodidad, alegría etc. Etc. Y llevad un análisis, un registro. Poco a poco os daréis cuenta que al prestar atención a dichas cosas, vuestra intuición aumentará. Sabréis tomar decisiones más acertadas, notareis si alguien os engaña, o por el contrario os vendrá a hacer bien.

De ahí a avanzar a la clarividencia hay tan sólo un pequeño paso. 

Intentad comunicaros de este modo propuesto con vuestros animales. Es decir, sintiendo lo que queráis decirles, no pensándolo en palabras. Intentad invocar así vuestros deseos de que ellos se os acerquen y os podréis sorprender de lo que pasa. 

De ahí a que hagáis lo mismo con las personas, otro pequeño paso. Aprenderéis poco a poco a “llamar” a los otros con el sentimiento. A comunicaros así. El resto, viene solo. La mediumnidad no es más que una facultad de hablar plenamente en emociones con todas las partes existentes. Pues tal idioma no se limita a éste lugar ni ésta densidad física de materia. A aquellos que os gusta rezar o pedir a Dios… ¿Qué tal si abandonáis la rutina de los rezos y os comunicáis con el creador con lo que estéis sintiendo por él?

El mundo actual desconoce la importancia de éste verdadero Irdin, capaz de penetrar en todas las condiciones de existencia, visibles e invisibles, capaz de reconectarnos con todo lo verdadero importante. Más allá de los otros que se hayan despojado de su cuerpo material como de una funda ya innecesaria; hayan mutado a otro “lugar” desde dónde se comunican perfectamente con los que quieren, tan sólo prestando atención desde el corazón a la sensación cuando deseemos estar cerca de quienes nos dejaron en materia.

Lo más importante de toda existencia es tan sencillo que cabe en la respuesta que daríamos a un niño preguntando. Volved al corazón. Buscad en él toda sensación y emoción, toda corazonada no es superflua, insisto, es el real lenguaje entre especies y mundos. Por eso recordad: si llamáis con la voz, poco ocurrirá. Hacedlo con el corazón y todo quedará escuchado y atendido.

Sub umbra floreo: c.bürk

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