Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Artículo acerca de los Multiversos para la próxima Revista Nº 8 de Digital Clave7‏, en exclusiva.




Este artículo lo escribí en exclusiva para la Revista Nº8 Digital de CLAVE7 (Todos los derechos reservados). (Aparecerá en dicha revista en el mes de agosto)

De Multiversos y otras teorías acerca de la Realidad

¿Son las ideas acerca de los universos o mundos paralelos mera especulación de algunos físicos actuales? Por ahora así lo pensamos y yo me encuentro entre los que así “ven” y catalogan a la Realidad.
Sin embargo hay quién afirma que los Multiversos (así su definición entre los físicos y aficionados físicos) no son sólo un producto de la ciencia ficción: los otros universos pueden ser consecuencia directa de las últimas observaciones cosmológicas. El universo parece tener un tamaño infinito, según las últimas pruebas de luz emitida al espacio. De ser así, cualquier especulación puede ser real. Afirman así algunos científicos contemporáneos que más allá del alcance de nuestros medios técnicos hay regiones pertenecientes al espacio no tan sólo idénticos al nuestro, sino con constantes físicas diferentes a las conocidas y constatadas por la ciencia. Yo personalmente estoy muy en sintonía con esta última posibilidad, menos con el universo infinito. De eso hablaré luego.
Esas regiones concretas formarían así  tipos de universos paralelos. Los científicos pueden incluso calcular cómo de lejos están estos universos, en promedio.
Nos dicen así que lo más lejano que podemos observar está a la distancia que la luz haya podido recorrer durante aprox. 14.000 millones de años transcurridos desde que comenzó la expansión del universo tras del Big Bang. La “materia” visible más distante, se halla actualmente a unos 4 x 1026 metros de nuestra galaxia, (distancia que define nuestro universo observable) llamado también por los físicos “volumen de Hubble” o en término simple “nuestro universo”. Más allá de esa distancia, especulan los físicos, pueden existir otros universos que ellos dividen en cuatro niveles. Y sin especificar demasiado cada uno de ellos, señalo que el cuatro sería el más sofisticado y extraño de todos. ¿Pero no es extraña toda la realidad?
El gran desafío de la física moderna es unificar la relatividad general y la teoría cuántica de campos, lo cual, desde luego, sería crucial para las definiciones acerca de ese cuarto nivel de Realidad. Estoy totalmente convencida, que muy pronto seremos capaces de descubrir una estructura matemática que concuerde exactamente con todo nuestro universo. Llegará el tiempo en el cual nos toparemos con un límite a la irrazonable eficacia de las matemáticas y nos veremos obligados a olvidar el nivel de universo actualmente aceptado.
El físico Max Tegmark está convencido de que la naturaleza no desperdicia nada. El se atreve a definir la Realidad como una compleja ecuación matemática. Y pienso que está en lo cierto.
Todavía hay muchísimos físicos cuánticos que se oponen a esta posibilidad de Realidad, alegando precisamente que los Multiversos “serían un desperdicio natural” o bien que son raros y extravagantes. También argumentan que estás teorías no resistirían “la navaja de Occam” (principio de parsimonia; por favor ruego que lo consultéis para comprender mejor lo que os trato de explicar ya que no quiero perderme entre definiciones).
Sin embargo, pienso la refutación de la rareza es ornamental y no científica, y tan sólo adquiere su sentido dentro de una perspectiva aristotélica. ¿Y qué si no? Cuando nos cuestionamos  la realidad, ¿no sabemos ya que toda respuesta será impactante y extravagante?
Desde muy pequeña he percibido a la realidad como parte de otra realidad, he sentido que mi “yo” formaba parte de otros “yoes”, lo que hizo precisamente interesarme por la Realidad que me rodeaba y otros percibían, a veces, muy distinta a mi propia percepción. Eso me llevó a la cuántica y desde ella, junto a la intuición que la evolución me confirió (como a todos) para la física cotidiana, a interesarme por los Multiversos, la teoría de cuerdas y los “Doppelgänger”* a la edad de nueve o diez años. Siempre me aventuré más allá del mundo cotidiano, donde todos deberíamos esperar que todas las cosas se nos antojen raras.
* Doppelgänger es una palabra alemana adoptada por los físicos, que define en una sola palabra a “nuestros dobles” en otra realidad. Palabra única sólo en éste idioma. (Curiosidad añadida)
Como inflación se define a una extensión de la teoría del big bang y ataría muchos de sus cabos sueltos, como por qué razón el universo es tan grande, uniforme y plano. El calificativo “caótico” para la “inflación” se refiere a lo ocurrido en las escalas más grandes. La mayoría de los físicos están de acuerdo entonces que el espacio en su totalidad se está estirando y continuará haciéndolo eternamente. Otros opinan que  algunas regiones del espacio dejan de crecer y forman burbujas definidas, como las de gas dentro de una hogaza de pan en el horno, surgiendo así una cantidad infinita de estas burbujas. Cada una se convierte de este modo en un Multiverso.
Sin embargo, personalmente creo posible otra teoría. No soy física, no soy experta, pero sí me he ocupado la mayor parte de mi tiempo libre vital en la resolución metafísica de la cuestión.
Los físicos Steinhardt y Turok proponen otros modelos de universos paralelos distintos a los de Tegmark, que incluyen una segunda membrana tridimensional que es literalmente paralela a la nuestra, pero a diferencia de las otras propuestas, estos universos están desplazados a una dimensión más elevada (véase George Musser, “Been There, Done That”, Scientific American, marzo de 2002). Estos universos paralelos no serían entonces universo aparte, ya que interactuarían con el nuestro, dentro del nuestro.
Y esta es también mi idea y propuesta. El universo, así he ideado, también como otros científicos a la escala de Einstein, es finito. Hay que empezar por este planteamiento. En 2003 la Agencia Espacial Estadounidense y la Universidad de Ciudad del Cabo llevaron a término unos experimentos y dedujeron con ellos que el Universo es finito y posee forma de balón de fútbol. ¿Euclides no tenía razón, y el espacio no se expandirá hasta el infinito? Hopkins dice "el Universo es infinito en un espacio finito". Y el planteamiento no está nada mal.
Y ahí va mi propia teoría de Realidad: opino que el Universo no es estático, sino que debe expandirse o contraerse. Me lo indicó el hecho de que ciertos expertos en la materia indicaron que estas ondas radiactivas enviadas al espacio no podrían ser emitidas si el cosmos fuera infinito, pues sería imposible registrarlas por su inmensidad. Asimismo pienso que vivimos, en efecto, en uno de los Multiversos de Realidad, como si en conjunto de un abanico se tratase, que, formando muchas láminas (mundos) se hallan en uno solo. El telón de fondo es un Multiverso finito. Pienso, como Tegmark, que toda Realidad es una estructura matemática. La velocidad de la luz, considerada la constante física por excelencia, podría así ser completamente distinta a la que conocemos. Eso haría posible que esos mundos paralelos no precisaran de ninguna lejanía física conocida (Tegmark que afirma que a 4 x 1028 metros de nuestra galaxia se hallaría el Nivel 1 de multiverso) y que se hallaran delante de nuestras narices. Estamos de acuerdo que si algo viaja a la velocidad de la luz, se convierte en luz. Pero (y ya sé que es un planteamiento imposible, considerada una superstición, pero debe hacerse de una vez por todas), ¿y si esa velocidad se supera con creces? ¿Y si los 300000 km/seg no es constante en otras realidades? Leí que se realizó un experimento en el cual los investigadores manipularon un vapor con átomos irradiados por láser, lo que causó un pulso que se propagó a una velocidad 300 veces superior a la de la luz. De hecho, la impresión que dio es que el pulso ‘salió de la cámara antes siquiera de haber entrado en ella’.
¿Entra así en conflicto la teoría de la relatividad de Einstein? El especificó que nada podía viajar más rápido que la velocidad de la luz. Así uno de los investigadores del curioso proyecto señala, empero, que su demostración no contradice la teoría de Einstein. Se supone que nada con masa puede viajar más rápido que la luz, y en efecto, los pulsos de las ondas producidas no contienen masa. Pero aún así, considero muy interesante lo que se logró con esa investigación.
Quizás otros mundos estarían formados con constantes físicas muy diferentes, pero pudieran formar otros entornos como el nuestro dentro de nuestra propia realidad. Quizás esos mundos, al girar a esa velocidad su materia, desaparecen ante nuestros propios ojos, fundiéndose en nuestra realidad.
Esta es mi idea. La defiendo desde 1986. Cierto es que solo sé que no sé nada. No afirmo nada, pero hago el planteamiento desde mi humilde estructura cerebral que poco sabe comprender, que no lo que observa detenidamente. Lo que está claro que la materia esconde muchos secretos y que deberíamos maravillarnos ante la existencia, profundamente.

Sub umbra floreo: C. Bürk




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