Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Ésta noche te vi...

Desde mí lejanía puedo ver el lugar que frecuentas cada día, sentir los nervios a flor de piel; soñar con verte ahí..y sin embargo, no sé cuando volveré a verte; nunca sé los días que faltarán para aparecer ante ti, y la espera me consume. Mientras que ese día llega, sueño contigo y con tu mirada: con tus grandes ojos, de un tono color indefinible, nunca quietos esos ojos; claros, con pequeñas chispitas de amarillo que le agregan una suerte de alegría interior a pesar de tu severidad aparente; que trasciende y se exterioriza a través de tu límpida mirada. Tu cabello recogido en una coleta; tu pasar a mi lado de extraño. Tu mirar es franco; lo hace con infinita gracia y galanura. Sueño con tu porte, tus movimientos elegantes y enérgicos, con los que consigues respeto y atención; al punto que la mayoría de quienes se crucen contigo se sobrecojan a mirarte, ya sea descarada o sutilmente, para admirarte, para envidiarte, pero nunca indiferentes.

No hace demasiado tiempo que te vi por primera vez y desde entonces no pude apartarte de mi mente. Espero, como hoy, el momento sublime en que aparezcas en la lejanía; con tu andar habitual y observador, departiendo palabras a todos quienes tengan el privilegio de tenerte cerca...

Desde mi puesto de observación detrás de las pesadas cortinas de la realidad asignada, puedo seguirte con la vista durante las imposibilidades que median entre mi mundo y tu mirada. Algunas horas y sus segundos se han transformado en los más importantes para mí. Literalmente vivo para volver a verte. 

En mí huidiza visión, a veces he rozado tu mirar y he sentido como una descarga de energía casi me paraliza el corazón; miro tu amado rostro que de cerca parece aún más bello. Esta noche me has hecho sentir oleadas de estremecimiento y siempre que eso ocurre, bajo la vista para que la magia de ese instante no se vea alterada y poder sentir impunemente tus ojos en los míos. 

La solead ha pesado para mí como un saco lleno de piedras, que se fueron sumando como los años, piedra tras piedra, mes tras mes, que viví sin conocer tu existencia.

Ahora, el bendito solaz de tu cercanía, tan poco usual, tan esperada, tan preciada como un tesoro, ha hecho que adore tu esencia, los destellos de tu halo; cada vínculo y ángulo de tu alma, junto a todo lo que exploro atrevida y sin pedirte permiso, cada vez que te veo.

¡Ah, cuanto sueño con comunicarme contigo, pero no habrá forma de hacerlo mirando a esos ojos tuyos, que tan sólo me miran a través del papel que reconoces incierto en mis pupilas. 

Te preguntarás cómo me atrevo a decir que te quiero… El amor, para el mundo, quizás sea como la vida, que viene y que va. Para mí nunca llegó y sin embargo viví: porque no es amor, amor que no camina al lado de un cuento, ni en arras de una quimera cancele las razones de la lógica.. No es amor,¡no puede serlo! Si desde la deducción del corazón no implora al cerebro….

Ningún beso, me hubo despertado jamás de mí sueño eterno, ninguna caricia ocurrida, que hubiera dibujado un dulce cerco alrededor de mí alma, nada, me habló de amor. 

¿Y si yo no estaba hecha para ser vencida por esa dulzura? 

Aprendí que el amor era lo único que no podía tener en mí vida. 

En secreto, tal vez, soñaba con un beso que contuviera la promesa de otros besos, de la profunda entrega del corazón que a todos los demás parece encrespar sin enmienda. Pero para mí no era posible..

Por ésta razón me hallo aquí escribiéndote esta carta que parece imposible; te escribí cientos de cartas en mi vida hasta toparme contigo; darte un rostro, un nombre, un cabello pulcramente recogido en una coleta; un vaivén de una mesa a otra. Todo rompe las lógicas de todo lo establecido y correcto, y que hace que me sienta en tu mundo…Aunque jamás me mires...¡Jamás!

¡Me has colmado de existencia, de primavera, de vida!

Y te doy las gracias por existir. Para mí es suficiente…

Como el faro ante un naufragio: apareciste ante mí.

Y tu eres, has sido y serás cuanto sueño…Y jamás sabrás que ésta noche te escribí; que mientras te miré pensaba en escribirte todo esto....Y que cuento los días para volver a mirarte desde mi ángulo incierto.

C.

A tí....

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