Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

La sencillez de las cosas



1. Como fiera que entrega sus garras,
como cordero que devuelve sus lanas,
como astro que declina su brillo
y sol que ignora su luminiscencia,
así clamo por lo sencillo.

2. Dondequiera que pude volar,
en lo más alto; en el cielo mismo
miré con misericordia las bajezas de la vida,
y éstas
me instaron a arrojar
mis alas al abismo.

3. ¿Cómo fue posible
que desde la alta cima
del Sinaí de la mentira
yo tuviera otros sueños
que no fueran volver a la tierra,
a la Madre Bondadosa que todo lo enseña?

4. Cuando vi inventarse laberintos
y alzarse cielos
vi la talla del tiempo en la roca
y todo lo miré entre penas:
ante la desnuda y sola promesa
de emigrar a ello
arrastrados por nuestras cadenas.

5. Dondequiera que tuve la vista,
no vi sino esclavos,
hombres honrados de rodillas
y hombres por la victoria embriagados,
enaltecidos sin consciencia,
ahí, bajo el candor mentido de las cosas
en apenas una apariencia.

6. Hombre de la antigüedad:
te refugiabas en la tierra
para hallar en ella la libertad.
Hombre que de la tierra nació

Y a la tierra volverá
Y sin embargo comprende que vivir es mucho más…
ese es hombre en su grandeza verdadera,
ese es consciente de su escasa ventura sobre la tierra.

Sabe de su subsistencia
fuera de toda huella.
Sabe que ésta tierra posee
Instinto de devorarlo
cual Saturno a sus hijos.

Qué contra eso no hay crucifijos,
ni Dios que pueda salvarlo.
Empero, en el rosal de las paradojas
que mata y a su vez da vida,
¡no existen las reales congojas!

¡Qué Dios es flor y es espino!
-Y habrá pensado bien-:
es Muerte, Vida y es Destino.

Sub umbra floreo: C. Bürk

Dedico este poema en rima y en prosa, en metáfora y hondura interna íntimamente a mi padre Franz Bürk; porque él hubiera sabido de cuánto nombro, porque él era de los que comprendían a Dios en sus blancuras y negruras...A ti, Papá, AD INFINITUM.



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