Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

La privaticación de la Fuerza Bruta


Quisiera con este escrito expresar mi opinión acerca de la nueva regulación que impone el PP para los Vigilantes de Seguridad para con ello detener e identificar en plena calle. El Congreso ha dado el martes pasado el visto bueno al proyecto de Ley de Seguridad Privada, que será enviado al Senado con extrañas novedades, como lo es la posibilidad de que los vigilantes privados puedan, naturalmente con la autorización pertinente, identificar y detener en la vía pública. Esto último, debería quedarnos claro a todos (si es que conocemos nuestros derechos y obligaciones como ciudadanos) que cualquier ciudadano a pie puede detener. Muchos lo ignoran y es triste. Ya se sabe aquello de “la ignorancia no excusa la ley”…

Ahora, a ocho meses después de que el Gobierno aprobara el primer borrador de esta ley, el texto ha sido debatido por la Comisión de Interior del Congreso, que con competencia legislativa plena y a falta de la votación, ha sido remitido al Senado para su puesta en firme.

A PSOE e izquierda Plural no le gusta; ven en la propuesta una preocupante “ruptura” de la concepción de la seguridad pública atribuida como siempre ha sido a las fuerzas de seguridad del estado.

A la hora de justificar esta nueva regulación, el ministro ha alegado que “ayudará a facilitar el crecimiento económico de España" (jajaja) y ha destacado la importancia que tiene este sector para la economía (servicios, igual a pasta gansa). Ha recordado que la seguridad privada agrupa a 1.500 empresas, da empleo a 85.000 personas y el año pasado facturó 3.215 millones de euros, como para no ponersele los dientes largos con la que está cayendo, y cuando todo el mundo quiere poner su cazo.

Hasta aquí los hechos.

En mi opinión, quieren ahora que la seguridad únicamente sea para quién se la pueda pagar. Quieren una Policía barata, se ve venir. ¿Y para qué muy formada? ¡Naaaa! ¡No les hace falta! Otra vuelta de tuerca más de nuestro maravilloso gobierno. Zorros cuidando de gallinas. Con esto no quiero decir que entre los de mi gremio no estemos formados y algunos, con creces más preparados que la propia Policía. Sólo que si ésto es así, en todos los casos, y digo todos por mi propia experiencia, es porque ese vigilante en particular se ha esforzado en obtener una buena formación.

Sin pretender alardear y que sirva sólo de patrón, me voy a poner a mí misma de ejemplo: poseo todas las T.I.P. con excepción de Guarda forestal. Me preparé para opositar como Vigilante de Explosivos, Escolta Privado (especializada en violencia de género) (en ambos ámbitos estuve activa) y por último como Detective Privado aunque esa T.I.P no la obtuve. Tengo estas T.I.P, sin embargo jamás en una empresa me han preguntado por ellas, al no ser que ejerciera según demanda. Tampoco se han valorado mi licencia de arma que siempre mantuve en vigor, ni nadie ha visto mi colección de diplomas que se pudren en una caja bajo mi cama. Entre ellas no falta ninguna especialidad; creo que no me quedó ni un solo curso o especialidad por hacer. ¿Le ha importado a alguien? ¡Jamás! Nunca se ha demandado.

Tampoco mis conocimientos de idiomas, ni mucho menos alguien sabe que la Guardia Civil me hizo desfilar un día 12 de octubre para darme una mención honorífica como Vigilante de Explosivos por una actuación y que este hecho sólo se ha dado una vez en la historia de vigilantes, ya que fuimos otro compañero y yo lo que se hallaron “en el ajo”. ¿Alguien le ha interesado este asunto a la hora de contratarme? No. (Bueno, a mí los honores tampoco me van mucho; sobre el diploma en cuestión penden pálidas telarañas, y sobre todos los demás descansa tranquilamente el polvo, enseñoreado allí desde tiempo. Me la sudan los títulos, menciones y honores...

Pero volviendo "al ajo", del mismo modo que no importó un señor comino mi formación a nadie (pues las empresas son monstruos "ganapasta") tampoco importa mi antigüedad, ni la experiencia (desde el campo del Barça hasta la escolta de personalidades) ni que me atracaran en dos ocasiones, ni que detuviera a personas, tuviera juicios sin que se me pagaran esas horas (todo por amor a la profesión) y que en algunos centros comerciales, haciendo mi trabajo correctamente, deteniendo y detectando robos con agudeza, los clientes me dijeran “déjalo marchar, no queremos líos”. Cuando la que tenía la decisión era yo como profesional. Porque si una cosa la tengo clara es la ejecución de mi trabajo y mis obligaciones. Para eso hay que estar formado y actualizarse en leyes.

Pero a lo que iba: parece ser que todos los vigilantes nos echan a un mismo saco. Y escuchas tras tu espalda “mira, otra segurata”. Y te callas porque lo último que harías es alarde de algo y piensas “si tú supieras”…

¿Por qué las cosas son así? Porque tanto clientes como empresas, y el estado, lo permite. Nadie valora nada más que el precio por el servicio realizado. Las empresas no preguntan, muy pocas lo hacen; cuando menos molestas mejor. No valoran lo que tienes, lo que puedes hacer o lo que no. Pues indistintamente a la formación que tengas, algunos vigilantes no sirven para según qué servicios y para otro sí y viceversa. Para detectar eso, sería esencial examinar las capacidades de cada individuo y no echar a todos al mismo bote, como ya dije.

De ahí y con todo, que, en efecto, haya personajes en mi profesión que no sólo no están formados sino que son peligrosos. Van por ahí como una suerte de Rambo “in person”, sin modales y con aires. Y luego nos extraña que nos llamen de todo. Y como estos días atrás, aparezcan por ahí mil y un chistes sobre lo tontos e inútiles que nos creen.

Pues no, señores, porque en ésta profesión hay de todo: profesionales como la copa de un pino y de los otros. Pero para diferenciar el trigo de la paja se debe mirar al individuo y no al colectivo.

Para mala fortuna mía y como postdata; aquí comentaré también mi "mala pata" por haber nacido mujer: en dos ocasiones me han rechazado, alegando que "necesitaban un hombre fornido y fuerte"- Uno de esos clientes era una pajarraca en celo que precisaba un macho en la puerta de su zapatería y la otra, un cliente potente de una multinacional química -tras hacer yo toda la formación y saber éste que yo era mujer, le pidió a la empresa en la que yo entonces prestaba servicio que "no quería una mujer. No me sirve. Mandarme un tío." Nunca denuncié estos hechos. Por evitarme problemas. Al igual que tampoco he denunciado los acosos de mandos intermedios, las "putaditas" y los machismos continuados. Si tuviera un poco más de mala baba, otro gallo habría cantado. Sólo a modo de anécdota...

Pero volviendo al tiesto:
¿Estamos preparados para estas nuevas labores que nos tocan? Algunos sí, otros en absoluto. Personalmente no me hace ninguna gracia. No porque no esté preparada, que sí, sino, no, porque sigo teniendo un salario miserable. Y porque soy mujer. Y por tanto, no me ven capaz. Tampoco; porque mi convenio da risa. Y no, porque yo no quiero ser quien haga el trabajo sucio de un gobierno que pretende acojonar al pueblo con la fuerza bruta, además de otros asuntos como soltar a psicópatas asesinos a diestra y siniestra.

Si a lo que se avecina, también nos van a dar la presunción de la veracidad, no me extrañe que todos se acaben largando de este país y spain con lo different que ahora realmente es, sea el desierto del Sáhara. El monopolio de la fuerza ahora privatizado. ¿Quién da más?

Pasaremos a ser Policías Privados, ¡aaahh qué biennn! Pero como se intuye, por un salario aun más bajo si cabe.

Poco a poco se le ha ido dando cada vez más competencias policiales al sector privado, y en vez de destinar el dinero público a crear más plazas de policía, dotarles de más formación y medios, el estado pagará a empresas privadas, que como toda multinacional que se precie y chupa del Ibex, buscan su pleno beneficio. Y sin lugar a dudas, con ésta nueva ley impuesta, vamos camino de convertir a España en un Estado policial privado, como alguien ha dicho por ahí muy bien: una especie de mezcla de 1984 de Orwell y la Detroit de Robocop…Y lo de Orwell es que lo venía venir…

La revista "El Jueves" ya nos ha dedicado una portada ésta semana con un gran "Seguratas al Poder". No sé si reírme o llorar, pues nunca nos habían dado tanto protagonismo. 

Hasta ahora jamás he hablado de esta profesión mía y menos dando opinión haciendo uso de mis otras profesiones, la de escribana, y la de traductora. Pero hoy lo creí necesario, ya que me han llovido las preguntas por privado. Por si las moscas, dejo claro aquí al final que estoy muy contenta actualmente con la empresa para la que trabajo y con los puestos que desempeño; no vaya a malinterpretarse la cosa…

No obstante, aquí tenéis, pues, mi opinión.

Sub umbra floreo: c.bürk

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