Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

X; un amor de otro mundo.


¿Qué crees tú que es el amor?
Lo escucho todo en tus latidos lejanos. Hasta el aire se hace nada y solo te siento, tratando de hacer de un minuto el infinito.

¡Oh, X, hoy me sonríe el cielo, y la luz del sol es una senda por la que alcanzarte!

¿Qué es el amor? Yo sólo te podré decir que es la suprema ley del universo; ley misteriosa por la que todo se gobierna y rige, desde el átomo inanimado hasta la criatura racional; que de él parte y a él convergen, como a un centro de irresistible atracción, todas nuestras ideas y acciones; que está, aunque oculto, en el fondo de toda cosa y efecto de una primera causa: y es, a su vez, origen de esos mil pensamientos desconocidos, que todos ellos son poesía de los latidos y espontánea, que el hombre no sabe formular, pero que siente y comprende mejor que nosotros, los mensajeros...

¿Qué es el amor?...Nada me sería más fácil que resolver esta pregunta; ésta cuestión que yo misma me propuse al decirte que es la fuente del sentimiento. Llenos están los libros de definiciones sobre este punto. Las hay en griego y en árabe, en chino y en latín, en copto y en ruso... ¿Qué sé yo?, en todas las lenguas, muertas o vivas, sabias o ignorantes, que se conocen. Yo he leído algunas y me he traducido otras. Después de conocerlas casi todas, he puesto la mano sobre mi corazón, he consultado mis sentimientos y no he podido menos de repetir con Hamlet: ¡Palabras, palabras, palabras!
Las palabras ni tienen dueño, ni en el fondo dicen nada.

Dicen,que solamemente los ángeles nos hablan con el verdadero idioma, el del corazón que tan poco queremos comprender.

El amor es poesía; la religión es amor. Dos cosas semejantes a una tercera son iguales entre sí.

He aquí un axioma que debía ahorrarme formular la pregunta. Sin embargo, yo misma conozco que esta conclusión matemática, que en efecto lo parece, así puede ser una verdad como un sofisma.

La lógica sabe fraguar razonamientos inatacables que, a pesar de todo, no convencen. ¡Con tanta facilidad se sacan deducciones precisas de una base falsa!

En cambio, la convicción íntima suele persuadir, aunque en el método del raciocinio reine el mayor desorden. ¡Tan irresistible es el acento del verdadero amor!

Ay X, te había hechado tanto de menos, estuve lejos, en la ciudad de la sombría y melancólica por excelencia. Allí cada lugar recuerda una historia, cada piedra un siglo, cada monumento una civilización; historias, siglos y civilizaciones que han pasado y cuyos actores tal vez son ahora el polvo oscuro que arrastra el viento en remolinos, al silbar en sus estrechas y tortuosas calles. Sin embargo, por un contraste maravilloso, allí donde todo parece muerto, donde no se ven más que ruinas, donde sólo se tropieza con rotas columnas y destrozados capiteles, mudos sarcasmos de la loca aspiración del hombre a perpetuarse, diríase que el alma, sobrecogida de terror y sedienta de inmortalidad, busca algo eterno en donde refugiarse, y como el náufrago que se ase de una tabla, se tranquiliza al recordar su origen. Y allí mismo te hallé, a seiscientos años luz de distancia, para responderme a mi misma, el amor ...El amor es tu nombre, tus ojos al tenerte en el corazón, tus manos que jamás me tocan. El amor son esas letras que componen tu nombre...Allí, tan lejos ,supe, que la distancia jamás me ayudará a superarte...

¿Qué crees, pues, es el amor? ¿Acaso pudiste advertir sus vertientes hoy en mis ojos, o tal vez mañana los verás? ¿Tú que siempre me ves, mientras un mundo de otro nos separa?

Hoy volví a ti, más allá de la distancia, más a allá de una mirada, -de todo eso que debo ser para el mundo-, más allá de las palabras que me he callado una vez más...

A ti, X, foco eterno y ardiente de hermosura y grandeza, al que se vuelve con los ojos, como a un polo de amor, el sentimiento de la tierra y mi corazón enteramente:
Fuera cae la noche, con bravura azota mis percepciones. Te evoco y sin embargo no te quiero tocar, ni con el pensamiento, para no convertirlo en bruma con la embestida de mi intensidad en sangre océano, para que no se deshaga la fragilidad del viento musical con que las musas endulzan lo imaginario: Dios me libre de mí deseo. Ni siquiera sé si me atrevería a mirar tus ojos , temo que la maldición de la medusa convierta en piedra el presente. Y estatua de sal ya no, nunca. Por eso no te nombro,más con el corazón, para no hacer ruido y escuchar la resonancia, muy apenas, asustadiza, la de tus mil y un nombres en mí leyenda…

¿Que qué es el amor?

Imaginarías entiendo ahora el corpus de sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos hacía ti, y ese “algo”, los cuales van con-formando mi esquema de universo interior. Y es que de pronto, en estos días de observar la entraña de mi psique, me percibo indefensa en el vacío… Empero, no es indefensa la palabra que mejor alaba mi circunstancia íntima, no es; se trata más bien de un estado sobre el cual no alcanza la poca luz de mi razonamiento.

Siempre he buscado las intensidades, no por juicio, es simplemente de esta manera como ha sido, sin mi consentimiento, por condición de naturaleza propia. Y ahora me sorprendo con la idea de inventarme los delirios, en deseo por hallarte en la materia. Deseo rozarte, y sin embargo, calló. Deseo verte pronto....
No dejo de tener presente tus ojos imaginados, paisajes de olivos y almendros, fértiles en sueños y misterios lejanos, no dejan de mirarme desde muy lejos.
Quiero estar a tu lado, único lugar donde los mundos carecen de sombras. Bañarme en tu risa, donde un millón de cosquillas hacen tiritar de alegría. Que me estreches entre tu pecho que huele a mies recién cortada.
Tener por almohada tus brazos de luna, ternura y espuma blanca, para que mis sienes, preñadas de madrugadas soñadas, alumbren pensamientos de calma. Necesito tu luz amorosa que proyecta sobre los rincones de mi alma la esperanza de la pequeña muerte, quiero morir hasta el alba.
Quiero ir contigo donde vayas, guiada por tus sueños, dentro de los míos. Si el destino te lleva a las estrellas antes que a mí, espérame donde van los sueños, a ese lugar remoto donde no se vuelve jamás, al otro lado del laberinto que existe en los confines de la soledad, allí nos transformaremos en un eterno silencio de amor, en un eterno grito de esperanza. Mis pasos estarán siempre tras ese instante donde no se sabe si está el amor con su locura, que da un miedo terrible, o la pasión, conjuro de todas las magias, atormenta conocer la verdad de lo sentimientos.

Mientras se anda hacia el final, la gloria de poder volver a amar al otro lado, cierra las puertas a la desesperación.

Esperame en ese lugar, algún día cuando tu memoria se borre de los confines mundanos. ¡Espérame! ¡Te quiero!

Tuya, dónde vaya
C.

Comentarios

  1. (+-)= X
    Pedante de mí, yo primera persona, la incógnita de un acertijo, de un sueño, eso sí alaga mucho pretender ser el interrogante, el enigma oculto, la sombra sobre el lóbrego ambiente, el secreto mejor guardado, un rompecabezas, un problema, no un problema no, seré más bien todo lo que tú quieras que sea, una ilusa ilusión, un sueño una ficción, la sombra de una esperanza, una luz en el desierto, una gota entre el roció, el halito del deseo, carámbano en pleno hielo, esclavo loco de amor, se que yo no seré nunca la incógnita que buscas a despejar, la equis de la ecuación, pero a mí me mola un montón, ser orfebre de tu amor, oribe en mi memoria, igualándote a una joya, yo me ofrezco de joyero, de lo utópico, soñador, de sueños tan deseosos que todas las noches vivo, vivo bebiendo tu amor, crédulo de mi ser si fuese o llegara a ser simplemente el equivalente a un acertijo soñado, siempre en sueños a tu lado viviera bebiendo tu amor, cándido, tonto , ignorante, que soñando en madrugadas, presentes interrogantes, de ecuaciones de romances yo fabulo ser la equis, fantasioso, ingenuo inocente que cuando llega la alborada, de la vigilia el aceite, disimula, cubre protege como si fuese un cero, un cero al cociente, prosigo hablando, platica sin ningún punto, todo junto enmarañado, como un acertijo inspirado en platicas de incógnitas añejas, descuidadas en cajones, de bichos que tocan los susodichos, roen escritos a mano, de gente tan especial, que si no lo lleváis a mal aquí pongo un punto, pero no un punto cualquiera, pudiese ser un punto y seguido, pudiese ser un punto final, pero este punto no trasgrede, incide, incurre ni viola, norma tacita, y se me ha ido la pelota tratando de insertar coma, como punto y no ha salido, que incógnita soñada, ilusa, de mente tan apocada, exigua e inocente que sueña cada noche con poner siempre el acento en la equis de tus sueños, narcosis de siesta estival, pobre de mí engreído, pomposo ingenuo , creído soñando sueños prohibidos, sueños eróticos contigo soñando cincuenta sombras, solo hoy aspira ser la cerrazón de la incógnita una fracción, de tu corazón herido, herido de desamor, tu ser yermo, baldío, de putadas del pasado, tú amor estéril, desalado, infecundo del querer, pero que aun así pudiese ser, que en mi ilusa ilusión vivas, siendo yo ya sabes que, la incógnita, el acertijo, el sueño, de la ecuación la equis, y la guinda del pastel, he aquí que pongo un punto, ahora sí, luego pondré que me despido de todos, muchas gracias y hasta otra, que ocasiones tendremos, solo el tiempo sabrá cuando los sueños serán aceptados de forma que vivan en uno como cuando uno lúcido vela, féretro, noche tras noche, me despido y hasta otra gentes, del mundo, que uno siempre quiso ser la incógnita la equis de la ecuación, que se conforma con migajas, necio la equis es otra y yo iluso siempre sueño, sueño narcosis de siesta estival a pierna suelta con apneas de sueños ilusos, sopores calientes engañosos, iluso mi ser se despide hasta otra compañeros.
    J.r.f.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares