Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

Siempre anhelado X. (Carta a X Agosto)

Siempre anhelado X:

Hoy muero por conocerte como nadie te conoce y, aún sin tenerte, vivo. El suero de la ilusión supera con pasión tu ausencia, y ¡vivo!
Vivo
cautiva de una carencia innombrable y en la espera de la nada encuentro la esperanza.

En un bello fallo del destino te descubrí dónde menos te había imaginado y ahora no atino.
¿Dónde estabas todo este tiempo? En el éter y en el éter quedarás.

Porque me asomo al pasado y no te veo. X no está. El fiero mutismo retumba y el amor yace enterrado. Y X no está. Y el deseo de ser amada se deshace en aquel seísmo que lo inexistente produce. Y el ayer aduce que tal catacumba no merece el presente.
Desde el cielo un ideal cayó sobre mí: tú, X.

En una mano un sentimiento, en la otra un ramo de sueños, en el resto un insinuante ademán y como prenda mil disfraces. ..
Ya nada es vano, ya nada es pobre, pues con su gesto galán puso ante mí la vida una venda mágica que enfundó mis desánimos, que liberó mi trágica senda. Tu esencia y tu tiento son en su uso antónimos: vuelas sin complejos por los vedados valles donde necesitada de cariño me atiendes, -tan sólo con tu presencia inventada y con tus palabras correctas-, transitas por mis callejones ocultos, por los viejos cotos que de niña cultivé.

Aunque el humo de lo imposible sea tan espeso, no crea en mí ni un leve titubeo: de este amor no me veo presa, este amor conlleva un inconcebible rito que no quiero perderme. Y desde mi fuero interno seguirá contribuyendo a fortalecerme la memoria enferma de pasado.

Y desde la gleba de las inspiraciones continuaré escribiendo la historia de este paraíso que surgió de mí averno. Sin pagos ni reivindicaciones aquel pasado que quiso borrar mí cielo acabará, quizá, creando una oda a lo utópico que asombre. Y de toda su reseña el vuelo de algunas oraciones marcará el lógico atajuelo que nadie ve, fijará la contraseña que dé paso al más fecundo y hermoso existir. Viviré amándote, aun sin ser correspondida jamás: ¡Mí particular y glorioso modo de vencer las postraciones, mientras en la vida real, al tenerte cerca en la imaginación, disimulo el amanecer de todas mis ilusiones con miradas banales, y palabras cumplidas!

Pensar que lo eres todo, quizás sea un candoroso disparate, pero late mi corazón contigo con tal dinamismo que ahora mismo no puedo hacer otra cosa que amarte contra todas las realidades.

Me duele no poderte hacer llegar lo que vivo a cada instante, me dueles en la piel y en las manos, en la boca, en los ojos que nunca ocultan mis sentires, en los poros que se han quedado con las ganas de imaginarte más y más, en mis noches de insomnio dueles, y mis días que se repiten muertos uno a uno.
Porque antes de amarte, X, solo recuerdo tu ausencia,
Ningún sentimiento desangraba, ningún lugar respiró tu llegada, cada una de mis noches te aguardaba. Ninguno de mis latidos golpeaba con fuerza.
No quiero recordar, X, la vida antes de inventarte, buscando la paz y el olvido. Antes de ti, X, las palabras eran piedras golpeando una estepa de agios. Antes de amarte, no conocí sosiego: ermitaña de mis propios silencios, viviendo camuflada entre una letanía de absurdos.

Antes de ti, X, el mundo me era inalienablemente extraño, la brisa un enjambre ajeno, las rosas no olían a rosas. Nunca añoré a unos ojos, ni erguía infinitos improvisados.

Antes de ti, todo era nada, el mundo, gris; trascendiendo a las tinieblas. La palabra amor un diminutivo.
Hoy persigo tu existencia en el aire, sumida en un absoluto mutismo emocional, ensayo la indiferencia, a puro temor. Y cuando finalmente te veo acercarte en el éter, - cuesta arriba, cuesta abajo, desde cualquier ángulo posible - el corazón me arde entre llamas, tu presencia se torna eclipse inesperado, mientras, incontroladamente, el temblor de mis manos hace tiritar todo mi cuerpo. Te llevo metido en cada latido de mi corazón.

Nadie jamás entenderá ni valorará lo que llego a sentir en mis ensoñaciones. Es tan insignificante en la grandeza del mundo.
Siempre queda Paris. Y siempre me quedan las palabras escritas. Cartas a ti, que son mi voz desde hace ya algún tiempo, la que nunca podrás escuchar, pues queda transitoriamente oprimida en mi interior, debido a los cercos de este idioma, que aún nadie desde mí ha hecho suyo, mientras inconexas emociones no hallan el camino de salida desde mi corazón.
La nostalgia merodea en mí como un pájaro herido con una lenta espina clavada en su corazón; no puede desterrarte de mis neuronas, y sé, que aún te quedarás por un largo tiempo (ése que da una vida), revoloteando como un pajarillo herido en una trampa, de la que no puede escapar.


Existen cosas que persisten en el tiempo, en el espacio, en las vidas y en la muerte. Con que lo sienta uno solo, basta.
Buscaré esconder en algún lugar inaccesible el tiempo que nunca existió y desmoronó mi único deseo: el de llegar a ti.


Llevándote en el corazón a cada instante, te adora imposible:
C.

Comentarios

  1. me gusta,pero me rompe un poco el esquema cada vez que le dices X,no hace falta que pongas la X al hablarle a ese amor sin nombre,son cartas a alguien que amas al ponerle x parece que no escribes para él sino para quien te lee,espero que no te molestes por mi comentario,es sólo una apreciación mia..chaoo,besos

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