Todos somos Clarividentes-Claudia Bürk

El Hades de mis entrañas

Oh, Dante, ¡Díctame las páginas hacía tu infierno! ¡Perturba mi sueño amargo! ¡Muéstrame el reflejo de todos tus rostros; el inútil batir de mis alas! ¡Lléname con el humo de tus alabanzas!
Porque es mi camino un círculo: ni curvo ni recto, y conmigo acarreo la velocidad del infortunio. Y como tren hacía el abismo, voy hacía la nada, el nunca.
¡Ah, infierno! ¡Me haces esclava de tu mal! A la vuelta de la esquina, me esperan tus brasas: un pasado de dolores, un futuro sin certeza: huellas sin zarpadas.
Señales por engendrar signos mudos, vocablos sordos,verbos sin destinatario.
No es un problema de mi boca,ni de las articulaciones, ni tampoco de las falanges,ni ocurre que tenga un laberinto sin salida en alguna zona de mi alma comprometida con tu carne.Mis signos se extenúan,extravían y se debilitan,porque mí pasado construyó un muro,un escudo impenetrable, de tú destino al mío, de tibias tristezas.

¿Qué más que evocar al frío como a un arma?, ¡Para doblegar mi voluntad a la tuya!
Para aguardar las entrañas publicadas de un cielo; el juicio que retumba entre trompetas, oprimiendo algún laberinto.
Por el cristal de un sueño he vislumbrado las altas pirámides del tiempo, definido entre tinieblas. Oh, Infierno, que al fondo de los años guardas un remoto jardín, que ni Dios ofrece para alegrar los méritos del justo.
Orbes de luz, concéntricas teorías de sagrarios, privilegios, querubines,
y caídos; espejos ilusorios de las almas; profundidades de la rosa sangrienta; esplendor aciago , natal sabor de la sangre.
En mí misericordia no hay jardines ni luz de una esperanza o de un recuerdo, tan sólo brasas y cenizas.

Sub umbra floreo: C.Bürk

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